miércoles, 29 de mayo de 2013

Crónicas del CEFPIST, Misión 2: Desde la URSS con pavor; Acto 2

Teatro Cervantes, Linares (Jaén),  febrero de 1987

Ante casi 900 silenciosos espectadores, la mayoría de ellos periodistas, se celebraba la que era considerada la final anticipada del Campeonato del Mundo de Ajedrez: la primera semifinal, entre el polonés Vladek Kryzewski (blancas) y el hindú Ranjith Rabesandratana (negras), considerados los dos mejores jugadores del mundo al margen de los soviéticos, a los que los aficionados preferían colocar en una categoría a parte. El ganador se ganaría un lugar en la final, a celebrarse en  los actos promocionales de la Exposición Universal de 1992, en Sevilla.

Rabesandratana había llevado la iniciativa durante esa parte de la partida. El veterano jugador hindú tenía acorralada a la reina de Kryzewski, y le había roto dos veces su estrategia defensiva. La partida iba a ser corta, parecía. Llevaban 6 horas jugando, y en las 2 últimas, el polonés andaba como pollo descabezado. Pero su rostro casi robótico y su pose llevaban impertérritos todo ese tiempo. Tan solo se movía para mover o para echar una pipada a sus fuertes y carísimos cigarrillos moldavos. En un momento dado, un empleado acercó un vaso de agua al polonés. Con una exquisita delicadez lo dejó a su lado izquierdo. Kryzewski, con parsimonia, cogió el vaso con el posavasos debajo y bebió. De pronto, levantó ligeramente una ceja. Había visto algo extraño en el posavasos. Cogió el cigarrillo del cenicero y con éste colgando del labio inferior, procedió a observar el tablero mientras rompía el posavasos, que era de papel de estraza. El hindú terminó su jugada y paró su reloj. El polonés simplemente hizo un movimiento, lenta pero seguramente. Era una salida inglesa. Paró su reloj y esperó. Rabesandratana miró todo el tablero a su vez, durante unos 30 segundos. De pronto pareció un poco desconcertado. Entonces miró a Kryzewski, le sonríó socarronamente y de una toba tiró a su propio rey. Jaque mate en un solo movimiento. Durante 2 horas, el Maestro polonés tuvo engañado al hindú. Esa partida estaba perdida desde que empezó a parecer que el hindú tomaba ventaja. Y, hop, de una sola jugada, dos horas de esfuerzo perdidas.

"Gran partida, caballero" dijo en un límpido inglés mientras le hacía el saludo tradicional hindú y a continuación le ofrecía amicalmente la mano. El polonés se levantó y sin que su rostro mostrara una sola inflexión, pues su victoria estaba más que prevista desde hacía mucho rato, le alargó mecánicamente la suya y encajaron entre los aplausos y vítores del público. Kryzewski se fue por un lado donde no había público mientras Rabesandratana hablaba con los espectadores y daba autógrafos.

"Quiyo, ¿Has visto ar pintas ezte, como camina?", le comentó uno de los empleados del torneo a otro
"Sí, Isidoro, como que parese er Terminaitor ese, ¿no?"
"Digo"
"Pó sierto, Isidoro, ese tío que le llevaba er agua ar polaco... ¿Lo había vit'to por aquí arguna vé?"
"Te lo iba a comentá. Er gashó et'te se debe llevá a su equipo de ayudantes privao y tó. É un as der quinse er tío, como ha tenido al hindú engañao y..."
"No sé yo, pisha, er tipo ese iba como nosotros"
"Joño, pué ahora que lo comentas..."

Las sospechas de los agudos observadores pasaron desapercibidas porque enseguida les pusieron a recoger el equipo y olvidaron el tema. Si hubieran podido dar la voz de alarma, cuántas vidas se habrían salvado...

Un yate amarrado a orillas del Loira,  febrero de 1987

"Como le decía, Coronel Smirnova, en ORTEGA aprovechamos para atacar el eslabón más débil del enemigo, como el guerrero que espera que dos rivales que pelean se debiliten mutuamente y cuando el combate ha acabado, acomete al agotado ganador."

Una mujer madura, rechoncha y fea escuchaba con atención la explicación del indivíduo. Llevaba un uniforme de oficial de alta graduación del Ejército soviético.

"Una táctica tan sencilla como natural que nunca hemos sabido aplicar en el Ejército. Por ello me he unido a ORTEGA."

"Gracias por el cumplido, pero no había acabado aún. Decía que por tanto no podemos vengarnos directamente de Ataru Moroboshi y Lamu Inbeda por ello. No conocemos su paradero. No han hecho ni un solo movimiento en todos estos meses. Podríamos caer en una trampa. Es mejor atacar a otro miembro y poner el miedo en el cuerpo de esos polizontes. Ellos esperan la venganza por un lado cubierto y les daremos en el lado más débil."

[El jefe de ORTEGA estaba en lo cierto: 7F y 8O estaban en Osaka, con Ban Shunsaku perfeccionando sus conocimientos marciales: Ataru recibió el grado de Maestro y el cinturón negro con inscripción y tres barras en el Hi No Tori-do y Lamu se inició en el estilo, sin mucho éxito pero bastante aprovechamiento: se estaba creando ella misma un estilo mixto de autodefensa que le sería muy útil. Estaban hiperprotegidos y cualquier intento por parte de ORTEGA de penetrar en sus instalaciones hubiera fracasado... Por entonces, claro está - Nota del CEFPIST]

"Entiendo"



"Y usted, mi Coronel, va a ser el brazo ejecutor de esta operación"

"¿Cómo?"

"Traicionando a su Patria otra vez"

Smirnova abrió unos ojos como platos y no pudo más que sonreir. El ablandamiento general de la URSS  desde tiempos de la Perestroika la tenía harta; la retirada de Afganistán era lo que colmaba el vaso. Por ello decidió pasarse a una organización privada donde se seguía la espartana disciplina que había seguido en sus tiempos de juventud, y que tanto le apasionaba.

El KGB se había negado a colaborar con ORTEGA en el caso del cohete surcoreano, así que como venganza (ORTEGA era una organización harto rencorosa) buscó un topo para perjudicar cualquier interés soviético por tender puentes hacia las Potencias. La chapada a la antigua, como una vez la habia llamado el actual presidente Gorbachov en el Pravda Smirnova era un objetivo perfecto. Aunque había envejecido muy mal, había sido amante de gente como el General Beria, y eso la había convertido en una radical defensora de los ideales estalinistas. Su experiencia como agente de apoyo a los bandos del Norte en las guerras de Corea y Vietnam la convirtió en un importante elemento dentro del Ejército y el KGB hasta que esta maltita perestroika vino a joderlo todo.

Mientras por algún motivo desconocido iba recodando su vida sin prestar atención al hombre que había cambiado de tema y ahora le hablaba de las virtudes relajantes del gato de angora que tenía en el regazo, alguien llamó a la puerta.

"Adelante", dijo el jefe de ORTEGA.

La cara de Dario Vrankovic asomó por la puerta.

"Señor, ha llegado Kryzewski".

"Bien, que pase"

El ajedrecista llegó, moviéndose como un autómata, al gran camarote.

"Su mensaje me ha llegado, señor"

"Felicidades por su victoria de esta mañana ¿Ha tenido un buen viaje?"

"Gracias, señor. El aerotaxi era muy cómodo. Han sido 4 horas, pero las he pasado estupendamente."

"¿Ha revisado su plan?"

"A fondo desde que he salido del Aeródromo. No puede fallar, se lo aseguro."

"Cuénteselo a la Coronel Smirnova, aquí presente. Ella será la médula espinal que transmita las órdenes de su cerebro"

El polonés miró de arriba abajo a la militar rusa. No era tan fea como le habían contado. Lo era más. Parecía un puto sapo. Tenía un horrible bozo manchado de nicotina que daba asco de ver.

"Eeeeh... Bien, mi Coronel, soy hombre de acción, así que pasaremos de presentaciones y saludos e iremos al grano. Me han dicho que ha encontraba lo que yo iba buscando, ¿no?"

"¿Una chica del cuerpo diplomático, guapa, patriota y que hubiera pasado imprescindiblemente por el KGB? Sí. He encontrado a una novata en la Embajada de la URSS en Budapest. Lleva un año en la academia y está realizando unos meses de prácticas remuneradas como secretaria. Aparentemente. En realidad es la ayudante de campo de Dimitar Vitoshev, nuestro mejor ejecutor. Él y sus ayudantes forman el Comando Bulgaria, pues todos son de allí. Están en Budapest porque les han reventado el escondrijo en Bonn. 19 años y según su informe, aún psicológiamente poco madura para ocupar puesto de Agente. Deamsiado romántica y enamorada de la Madre Rusia".

"Parece ideal", contestó Kryzevski. Y dirigiéndose Vrankovic le jijo. "Traiga el maletín, Dario". Vrankovic saltó a cubierta y volvió con una maleta de pequeño tamaño. El polonés la abrió. Era un ordenador portátil, algo muy novedoso.

"¿Qué es esta computadora?", inquirió Smirnova

"El cebo, mi Coronel. Un computador portátil con una base de datos que contiene los nombres de todos los agentes fichados de la KGB y la CIA, los máximos enemigos políticos del CEFPIFST"

"¿Cómo ha logrado...?"

El Jefe la interrumpió:

"ORTEGA es como un pulpo con brazos en todo el mundo, ya lo debería saber. Este es uno de nuestros lemas. Nie entró aquí porque le gustó la comparación con los cefalópodos. Así que no haga preguntas, Coronel Smirnova."

La militar obedeció

"EJEM, como iba diciendoooooo... Esto es el cebo que usaremos contra el CEFPIST. Y tengo al hombre ideal para preprárselo: aunque lo hacen pasar por griego, el CEFPIST tiene un agente de origen lituano. Un compatriota suyo, Mi Coronel. Se llama Sarunas Zelgadis"

"Me suena. Jugaba al baloncesto... Y tenía una malformación, creo... Su padre..."

Esta vez fue Kryzevski quien la interrumpió.

"En efecto, de base en el juvenil del Zalgiris hasta que pasó a Occidente con la bendición de su Gobierno"

Eso encendió a Smirnova

"Otro traidor al orden que logramos establecer..."

"Sí, mi Coronel. Ahora es agente de pleno derecho del CEFPIFST. Fiel hasta las últimas consecuencias. Duro como una roca, frío y con cuatro años de servicio activo. Lo mandaron para acabar con Moroboshi e Inbeda si él fracasaba en una acción que ahora no viene a cuento, pero hubiera causado una gran inestabilidad en Japón. Este es nuestro hombre."

"¿Y qué objetivo tienen?"

"Acabaremos con él y causaremos un escándalo mundial que perjudicará al KGB y al CEFPIFST a la vez. Imagine ahora: se rumorea que una chica rusa con la cabeza llena de pájaros quiere pasar a occidente porque se ha enamorado de un apuesto agente traidor a la URSS. Como carnada, ha robado un ordenador con una base de datos llena de enemigos del CEFPIST: la condición, que el maromo venga a buscarla"

"..." Smirnova bajó la cabeza y lanzó una mirada severa a Kryzewski "... Es el plan más estúpido que he oído en mi vida. Parece sacado de un tebeo. Apesta a trampa de lejos"

"Precisamente", Dijo Kryzewski "Sí, precisamente por ello picarán. El jefe del CEFPIFST es un prestigioso almirante famoso por sus hazañas en el Pacífico. Jamás rechazaría una apuesta imposible. Tanto para él como para nuestro líder, esto no será más que una partida de cartas con un premio que vale mucho la pena. Es una cuestión psicológica."

"Coronel Smirnova, usted se encargará de encargar la misión a la chica. No desobedecerá." Dijo el jefe de ORTEGA "Y también debe decidir cuál de nuestros agentes deberla llevar a cabo el punto culminante de la operación: el asesinato de Sarunas Zelgadis y de su prescindible fugitiva".

"Y aquí entro yo" dijo Vrankovic, dándoseals de importante "Mañana me acompañará Vd. a ver nuestro Campo Central de Adiestramiento, que no queda muy lejos de aquí, y conocerá al mejor de mis muchachos. Creo que le va a gustar..."

La reunión siguió, pero ORTEGA ya tenía las cartas sobre el tapete. Que todo funcionara tan mecánicamente como había previsto el ingenioso ajedrecista polonés era otro cantar...





















1 comentario:

  1. Habrá que ver qué organizaciones juegan con cartas marcadas.

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