martes, 17 de febrero de 2015

Coleccionando cine: Sin novedad en el frente (1931)

Ya hablé de esta película y de la novela original en un post de hace unos meses . Pero esta vez tratamos de la copia doméstica que me vino en un paquete de cuatro películas en bluray que contenía además de esta Espartaco, El crepúsculo de los dioses, El golpe y Matar a un ruiseñor. De algún modo, es la sorpresa del paquete: todos los aficionados al cine sabemos la de honores que recibió, pero poco nos prepara para la crudeza y violencia explícita para su tiempo que contiene. Fue la primera película que acercó a los espectadores al infierno de la guerra y también es un recordatorio del daño que hizo el Código Hays al séptimo arte. 





Dotada de una impresionante calidad de imagen para una película de ese tiempo (lo que me hace rabiar cuando pienso las ganas que tengo de que salgan las de los Marx en formato HD), contiene algo que resulta cuanto menos curioso: dos versiones distintas de la película. Parece mentira que se hayan conservado ambas: tenemos la sonora y la muda, que se rodaron poniendo una cámara al lado de otra. La versión muda contiene una banda sonora orquestal hecha expresamente para los cines con posibles pero que no tuvieran sonido (luego, se interpretaba en directo, nada de pianolas: orquesta completa), de la cual carece la sonora (eran los albores del sonoro, y era muy complicado sincronizar música y sonido, por lo que se sacaban las películas sin música de fondo).

Por otro lado hay un interesante comentario del veteranísimo crítico y presentador Robert Osborne, que suele ser aún hoy día el presentador habitual en el canal Turner Classic Movies.  

Una gran película con un remasterizado bastante decente, vale mucho la pena de ver. 

sábado, 14 de febrero de 2015

Fantasías pixeladas de ayer y hoy: La 2600 en juego; Episodio Especial: Atari, los 9 primeros

Antes de continuar con los juegos de Atari como compañía he querido aquí mencionar algunos de los primeros juegos que salieron para la máquina, concretamente los primeros 9. Eran bastante sencillos, y quizá lo más destacable de ellos es que algunos fueron programados por nombres que llegarían a ser legendarios en la industria del videojuego.

Air-Sea Battle: El juego que venía de regalo en la versión oficial marca blanca de la VCS: la Sears Tele-Games. Lo realizó Larry Kaplan, uno de los fundadores de Activision. Una variedad de juegos de puntería: disparamos a avioncitos, barquichuelos, globos o patetes, solos o en compañía. Es de justicia decir que es mejor en compañía, aunque a mí personalmente no me resulta nada aburrido teniendo en cuenta la época en que se realizó.

Pero como he tenido que jugar solo, el vídeo os mostrará lo manta que llego a ser. Soy el rojo: me he centrado en disparar a los globos aerostáticos, que no dan puntos, mientras la máquina demuestra el valor añadido de lo que se llamaría "autofire".


  video


Basic Math: El típico juego aburrido de matemáticas sin valor añadido alguno y hecho sin esfuerzo que en esos tiempos lanzaban las compañías para cubrirse las espaldas y mostrar que las consolas podían ser educativas (que pueden, pero si no se hacen las cosas bien...). Hacer un juego educativo es muy complejo, y necesita elementos que llamen la atención además de lograr que el jugador aprenda. Un Cuaderno Rubio virtual no sirve para nada.

Además, está ya mal pensado desde el momento de plantear las operaciones aritméticas: Cualquier persona a quien las matemáticas no se le dan especialmente bien (es el caso, en efecto, no me voy a esconder) se ve obligada a hacer las multiplicaciones y divisiones de dos cifras con lápiz y papel para no tener que liarse; como se ha hecho toda la vida. De veras: inventarse operaciones aleatorias uno mismo y realizarlas resulta más divertido y desafiante que esto. Nada. Esto no tiene tabla de salvación alguna. Uno de los peores juegos del catálogo VCS: mucho peor que ET, desde luego. Mal pensado (por favor: la magra memoria de VCS no daba para este tipo de juegos), mal hecho y con 0 valor educativo.

Lo mantengo: Si os gustan las mates hay miles de libros (El juego de la lógica de Lewis Carroll es un clásico) y webs de matemática recreativa con auténticos retos. E incluso algunos videojuegos...


video



Blackjack: De Bob Whitehead, otro de los fundadores de Activision. Es un simple juego de blackjack que quedó superado bien pronto frente a un más avanzado juego de Intellivision sobre el mismo. De todas maneras, es lo que había, aunque poco más o menos es tan inútil como el juego anterior... Pero si nos viciamos al Solitario de Windows en su día, es que algo tienen estos juegos de cartas virtuales. Al menos la experiencia de juego resulta bastante más gratificante que Basic Math: Jugarse unos duretes virtuales algo tiene que tener... Ahora, el "tapete" rosa tiene delito. Mucho delito.

Es complicado jugar en el MESS con el ratón, pero en esta partida he tenido una suerte loca: ¡Dos blackjacks seguidos!

video



Combat: El juego que venía de regalo con la consola, lo cual lo ha hecho icónico. Dos jugadores disputan un duelo armado... Fue realizado por los programadores Joe DeCuir (fiel ayudante de Jay Miner, con el que diseñó la VCS y el Amiga, además de ser por su cuenta uno de los padres de la tecnología USB) y Larry Wagner (programador, inventor y experto ajedrecista). Las batallas tienen lugar en tierra y aire, en tanque o en avión (biplano y jet), a campo abierto o en un laberinto. Es un juegazo cuyo único defecto es no poder jugar solo.

Al ser un juego exclusivamente de dos jugadores he optado por usar un vídeo externo, ya que carezco de los medios para emular dos diales.





Indy 500: Juego de carreras para uno o dos jugadores que contiene diversos circuitos. Se jugaba con el dial-volante. De Ed Riddle y Carla Meninsky (una polifacética programadora que ahora trabaja como abogada especialista en propiedad intelectual. ¿Será por como trataba Kassar al personal de Atari?). Hay un total de 7 circuitos (uno de ellos helado, con los problemas que eso comporta a los jugadores) para elegir, para uno o dos jugadores. Hay modo carrera, contrarreloj y demolition derby.

En el vídeo os muestro someramente cómo son los circuitos y corro una contrarreloj, aunque parezca un demolition derby. Aún no le tengo pillado el truco a jugar con el ratón.

video


Star Ship: De Bob Whitehead. Mi favorito entre estos juegos primitivos aunque no suele ser muy popular entre los entendidos: un shoot'em up en primera persona donde simplemente nos dedicamos a reventar o esquivar a todo lo que se mueva. Idea sencilla, gráficos sencillos, juego muy entretenido y asequible donde nos anotamos puntos al acertar y nos los quitan al ser alcanzados.

video



Street Racer: De Larry Kaplan. Influyente juego de carreras donde conducimos un poco probable bólido de fórmula 3 por una carretera recta infinita, adelantando a todo el que se nos cruce por el camino.

Tremendamente variado, está limitado, como veréis en el vídeo, por su presentación de juego para más de un jugador, aunque en las instrucciones rece que es de 1 a 4 (el modo a un jugador es simplemente jugar a pantalla partida sin adversario, como cuando hacíamos carreras en Sonic 2 y 3 solo por el gusto de hacerlas). Para conocer sus principales modos he preferido usar este vídeo que ilustra el juego por encima en lugar de una partida mía. Además, con música de Kraftwerk. Cómo no me va a gustar...



Fuente: Retro Smack




Surround: De Alan Miller, tercer fundador de Activision en esta lista. El clásico juego de la serpiente: muévete todo lo que puedas por la pantalla, pero no choques contra nada, ni contra el propio rastro que vas dejando. Lo hemos jugado casi todos hasta la saciedad. Incluso recuerdo cunado debuté con este tipo de juego en el Wiz n' Liz de Psygnosis.


video




Video Olympics: De Ed Riddle. En realidad no son más que diversas (cincuenta en total) variaciones de Pong que pretenden parecerse a varios deportes, como entonces se veía en casi todas las consolas dedicadas. Muy entretenido pese al exceso promocional.

Al ser un juego más pensado para dos que para uno y vista la extraña configuración que a veces tienen las consolas antiguas - donde a veces el segundo mando era el "dominante" - de cara a jugar con emuladores, he decidido tirar de una fuente externa. Lástima, porque se deja jugar muy bien con el ratón. Así, pues os dejo [de pie] con el maestro Mark Bussler (cuyo estilo de hacer reseñas es una de mis principales inspiraciones, junto al personal de Todosega) considerado el decano de las reseñas videojueguiles en streaming, y su veterano y casi siempre amable show Classic Game Room.






-----------------------------------------------------------------------------------------------

EXTRA: Ya que no sabía donde ponerlo y he sacado al indivíduo, os dejo, para los curiosos, un reportaje de Bussler sobre los cartuchos de Atari y sus distintos diseños. Con la aparición especial de su partenaire Stella, la perra maravillosa (Stella the Wonderdog).



Con esto cerramos este aparte y el siguiente episodio seguirá con la segunda parte y cierre de mi elección de juegos de Atari como desarrolladora para su propia máquina. Otros tratarán de algunas de las compañías que nos han presentado en el vídeo (Episodios previstos: Activision, Imagic, Parker, Mattel, Coleco, Apollo, Xonox, Starpath, Mystique (esta grotesca compañía merece episodio a parte), las Extranjeras y Otras).

martes, 3 de febrero de 2015

Coleccionando pelis: Metrópolis, de Fritz Lang (1927 y 1984)

Desde que me pasé del coleccionismo de manga al de cine que a penas hago reseñas: ni de cómics de ningún tipo, ni de libros, ni de videojuegos actuales, ni de juegos de mesa. Eso hace que pierda literalmente cientos de posts en potencia. Y no me gusta: a veces echo de menos lo random que llegaba a ser este blog en tiempos pretéritos. Así que más vale ponerse las pilas y hacer algo. Empecemos por esto: el coleccionismo de pelis.

--------------------------------------------------------------

Desde que tenía 12 o 13 años quedé fascinado por una imagen que vi en uno de esos libros de Dorling-Kindersley . Un androide femenino troquelado sobre el fondo vacío, andando. Y leo: "El robot de Metrópolis de Fritz Lang, 1927". Mi mente quedó atrapada en esa foto en blanco y negro. Era de una película de hacía casi 60 años, y sin embargo se veía tan moderna... Empecé a hojear libros de cine y mi alucine fue en aumento cuando vi esa ciudad futurista incluso para esos tiempos. No sé si aquí empezó mi amor por el cine fantástico y al curiosidad por las viejas películas, pero cuando al fin pude ver un par de secuencias de la versión de 1984 en el instituto me dije que quería verla.

Ya no recuerdo cuándo la vi finalmente, pero el hecho es que me gustó lo suficiente como para ponerme una chapa del robot María en la mochila y reparar hace cosa de un año y medio que en una  tienda de segunda mano tenían a precio decente una copia de la versión de 1984. Vista ésta, decidí hacerme con la versión más completa, la que se descubrió en Argentina hace unos 5 años, pero el único lugar donde la encontré a un precio decente fue en Amazon UK. Así que me compré la versión inglesa.


La sobrecubierta refleja uno de los estupendos posters franceses que realizó Boris Bilinsky, con un magistral uso de volúmenes geométricos.

La peli la conocéis ya si sois locos del cine: una trama medio romántica medio social escrita bastante torpemente por la futura simpatizante nazi Thea Von Harbou. Muchos críticos dicen que es la obra maestra con peor guion de la historia. Fue el marido de Von Harbou, el judío y antinazi Fritz Lang el que la hizo mastodóntica (aunque eso de que fue la película más cara... En ningún momento). Creando con su equipo - el cámara Karl Freund, padre de la estética del cine de terror clásico en la Universal; los diseños comiqueros de Erich Kettelhut; los pioneros FX de Eugen Schüfftan... - Lang convirtió una mierdecilla de guion fachoso en algo épico, una experiencia visual mágica de tres horas que engancha de mala manera.

La versión británica es de un solo disco, con una excelente calidad de imagen y la épica banda sonora de Gottfried Huppertz (que solo se oyó en el estreno original, donde tocó una orquesta completa en directo) interpretada por una orquesta actual en calidad digital, y, como extra con unos comentarios muy válidos hechos en directo durante una proyección por un par de especialistas bastante cachondos (se oye al público partiéndose la caja). Uno de ellos la llama sin reservas "el mejor ñordo jamás producido". Además, viene con un librito con ilustraciones y algunos datos de lo más interesantes, entre ellos una crítica de una gacetilla madrileña de la época a cargo de Luis Buñuel, donde cantaba los logros técnicos de la peli y criticaba duramente su guion. Dicen de esta crítica que nadie supo entender y definir la película en la época con la exactitud con que lo hizo el director baturro.

En el apartado de extras, contiene un documental sobre la recuperación del material perdido en un lugar tan insólito para encontrar material de la UFA como es Argentina.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Metrópolis quedó en estado de semiolvido para el público general con todas las copias originales destruidas por los nazis y quedando solo copias americanas recortadas y de baja calidad hasta principios de los 80, cuando el músico germano-italiano Giorgio Moroder empezó una búsqueda por todo el mundo en busca de nuevo metraje para resucitar la película, que amaba desde que era adolscente. Por esos tiempos, películas como la saga Star Wars o Blade Runner dejaban clara la influencia de la titánica producción de Lang en jóvenes cineastas.

Moroder recobró bastantes minutos de metraje inédito, los cuales fueron montados, coloreados en sepia y colores brillantes y puestos con una marchosa banda sonora del propio Moroder. El resultado fue un enorme videoclip con canciones de Freddie Mercury, Adam Ant, Bonnie Tyler, Pat Benetar o Jon Anderson (de la banda Yes). El producto fue criticado en su tiempo, pero el hecho es que fue un éxito considerable, un placer culpable para no pocos críticos y hoy día se considera el resorte que llevó en serio a buscar versiones más completas.



La verdad es que me encanta la música que tanta gente odia. Es un documento fidedigno de la llamada Era MTV del rock y el pop, tanto a nivel musical como, y, os puede sorprender esta afirmación, estético (¿cómo una peli de 1927 puede ser una orgía ochentera? Es para verlo). La reparación del material es correcta; no soy bueno con el tama de la imagen y las relaciones de aspecto, pero conserva el formato original y los colores saturados que le dan a esta versión el aire ochentero parece que salten de la pantalla sin necesidad de gafas 3-D.

Contiene un par de documentales, uno moderno y otro de 1984, donde podemos ver cómo Moroder recuperó la película para el gran público.

¿La película en si? Pues lo dicho: el guion es una trama folletinesca al uso con ínfulas sociales que resulta en un manifiesto proto-nazi y populista, pero dirigido e interpretado con tal gusto y amor al arte - especialmente por Brigitte Helm, que solo tenía 18 años y que perdió varios kilos por su emperramiento en hacer el doble papel de María y el robot que la imita (y, sí, me refiero a que se metió dentro de esa armadura de más arriba) y el épico Rudolph Klein-Rogge, molde de todos los "mad doctors" peliculeros - que Fritz Lang tapó para bien las carencias de los guiones de su señora esposa, como hizo con Los Nibelungos, y demostró, de nuevo, que se podía hacer cine épico fuera de los límites de Hollywood (me preguntaréis algunos que si no me acuerdo de Cabiria, pero son casos distintos: los separan casi tres lustros y Hollywood ya se había asentado por entonces como Meca del Cine).

Es una película cuya estética bebe del art decó y la escuela Bauhaus, y que casi 90 años después de su realización ha influenciado a personajes que van desde George Lucas a Lady Gaga, a parte de impulsar definitivamente a uno de los mejores cineastas de la primera mitad del S.XX y uno deo los primeros reconciliadores entre el espectáculo y la maestría como era Fritz Lang.

Y con esto acabamos por hoy.