martes, 15 de enero de 2013

Un poco de biblioteconomía: La Historia del Ser Humano reducida a números. La CDU.

Esta sección os enseñará conceptos básicos de cómo funcionan esos edificios a veces asépticos, a veces cutres llamados "bibliotecas". Como estoy en el ramo, pienso que podría explayarme sobre el tema.

Seguramente, cuando vais a la biblioteca del barrio o del municipio, o el bibliobús llega a vuestro pueblo vais directos a lo que véis etiquetado bajo DVD, BD, CD, C o N.

Sin embargo, cuando buscáis algo sobre algún tema no estrictamente literario, a veces os perdéis con esos números: La CDU (Clasificadicón Decimal Universal; UDC si buscáis en inglés) . La CDU la creó el neoyorquino Melvil Dewey para poner orden en las bibliotecas. Va del 0 al 9 y cada una de estas cifras trata un tema básico que afecta a la vida del hombre. Cuanto más largo es el código puesto al libro, más complejo es el libro. Perto vamos a lo básico:

0- Generalidades (referencia, informática, biblioteconomía)
1- Filosofía y psicología
2- Religión
3- Ciencias sociales
4- Lingüística y filología (en según qué versiones no se usa)
5- Ciencias puras
6- Ciencias aplicadas y tecnología
7- Bellas artes, juegos y deportes
8- Literatura
9- Geografía, historia y biografías

Puede parecer que el orden se estos números sean aleatorios, pero una leyenda muy extendida en el mundo bibliotecario dice que Dewey tuvo muy claro que el orden correspondía a la evolución humano. Así es el cuento a mi manera:

El Ser Humano empezó por pregutarse quién era, el sentido de su existencia (1), y quiso buscar respuestas en distintos credos (2). Con el tiempo empezó a organizarse socialmente (3) y a comunicarse en las distintas lengüas que iba desarrollando (4). Con el tiempo, la Humanidad empezó a desarrollar sus conocimientos y a investigar (5) y poner en práctica los conocimientos adquiridos (6). Los humanos no solo pensaban en desarrolarse social y científicamente: también pensaban en la recreación y en la palasmación plástica que aquello que veían (7). Tiempo después, la palabra pasó a ser escrita (8) y los humanos empezaron a escribir sobre sus experiencias y sus exploraciones (9). Y así hemos llegado hasta el S.XXI.

Hasta los bibliotecarios nos liamos a veces con los números, pero con esta base, podréis orientaros un poco mejor sin tener que ir estantería por estantería. Que después  nosotros os lo organicemos por las salas como nos dé la real gana por las razones que sean es porque nos cansamos de ir de serios y empezamos a ver la mejor manera de joderos a todos (aún os vais a pensar que hablo en serio y todo...).

CURIOSIDADES:

- En Catalunya se usó durante mucho tiempo una adaptación hecha por el escritor Jordi Rubió i Balaguer. Yo tuve a su nieta de profe. Me abstengo de decir nada más sobre esta dama.
- Isaac Asimov es el único autor tiene obras en todos los números de la CDU. Lo único que no cultivó fue la filosofía (!).


sábado, 12 de enero de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 12

Mar Atlántico, 04:00 h, cerca de Sagussa

Un indetectable Lockheed F-117 Nighthawk con distintivos de la OTAN pasaba sobre el mar esa madrugada. Volaba a unos 2000 metros; una altura escasa. El piloto habló.

"Estamos en el punto indicado, 30 segundos"

La figura, embutida en traje de una combinación entre neopreno y otros materiales plásticos que no podían ocultar una considerable esbeltez de formas se preparó para eyectar.

"Atención, Comandante: 15 segundos"

Miró como las nubes pasaban a toda velocidad. A ella poco le importaba, había visto cosas más espectaculares.

"Cero. Vaya con Dios, Comandante"

La figura salió eyactada a toda velocidad, pero tras librarse del asiento, se lanzó sin dudar en caída libre contra las aguas. No necesitaba paracaídas; solo saber caer y resistir el impulso. Tenía que parar en un punto muy concreto para que el amerizaje fuera suave. A 50 metros de la superficie, la velocidad de su caída fue descendiendo paulatinamente. Le dolían horriblemente los músculos. Nunca había tenido que volar en esas condiciones, desafiando la resistencia del aire de esa manera, cayendo a plomo. La figura negra logró frenarse del todo cerca del agua, Lanzó un quejido de dolor cuando su cuerpo frenó de pronto a medio metro del agua:

"Tchá!"

Se dejó caer. Al cabo de décimas de segundo buceaba. Iba en dirección a Sagussa.

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 Port Morant, 17:22 h

Ataru, en mangas de camisa (bajo la que escondía un chaleco antibalas), tejanos y calzado deportivo se encontraba junto a Perumu y Pernell y examinaba el contenido del paquete que el día anterior le había entregado el ministro Spaulding.

"Te has escapado de una buena, grumetillo" le iba diciendo Pernell, "esos tres que te cargaste ayer eran unos mercenarios conocidos aquí: eran de los cuerpos de élite del Ejército. Estaban acusados de crímenes contra la población civil durante la Invasión de Granada, pero escaparon y se unieron a la Contra nicaragüense... No sé cómo se habrán colado."

"Supongo que ya no importa", contestó Ataru probando el sonido del aparato que tenía en la mano: un pequeño contador Geiger. "Ni tengo claro que esto sea imprescindible: Warren cantó de plano, por lo que mi corazonada se acabó confirmando. De todas maneras, nos será útil para detectar zonas con poca radiactividad. ¿Todo a punto, Pernell?"

"Todo, grumetillo: mi puñal, mi pistola y mi barcaza"

"Bien. Perumu, ¿ya has hablado con el Almirantazgo?"

"Sí, se hará tal y como lo habéis planificado Pernell y tú. Si en 36 horas no sabemos nada de vosotros, os iremos a buscar en una patrullera. En caso de que veamos cualquier indicio de actividad criminal, se pondrá en marcha una fragata y se intentará ocupar la isla con un contingente de paracaidistas".

"Bien. Pues. Todo listo. Solo necesitamos armamento básico y el contador Geiger. ¿Da su permiso, mi Primero?"

"Permiso concedido, grumetillo"

"Adelante pues", dijo Ataru subiendo a la barca. El hecho de que se dirigieran al peligro en una barcucha vieja y además casi con lo puesto le subía la adrenalina. Supuso que era cosa de los entrenos, y se preguntaba si no se estaba volviendo masoca.

Mientras ayudaba a Pernell desatando el cabo, le dijo:

"Eh, Pernell, si ves al famoso dragón, pregúntale si tiene siete bolas"

Ataru y él se partieron de risa. Pernell no entendió el chiste. De pronto, Perumu se puso serio.

"Tíos, volved vivos u os rompo la cara. Id con Dios".

"Volveremos, Perumu, y con la cabeza de Nie en bandeja", dijo Ataru mientras el motor arrancaba y la barca salía del pequeño puerto, hacia la posible tumba de sus ocupantes. 

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Al cabo de media hora, cuando la barquichuela ya hacía rato que no se veía, Perumu aprovecho para ir a tomar una cerveza en una taberna portuaria. De pronto, oyó una sirena. Un Land Rover venía a toda velocidad. Por la matrícula lo reconoció. Era  el Teniente Walpole.

"Capitán Perumu, ¿dónde está 7F?"
"Ha zarpado hace como 35 minutos, Teniente. ¿Pasa algo?"
"Sí. Pero es demasiado tarde. Si no se dan cuenta... Dios... ¡Destruirse entre ellos!¡Qué tragedia!"

Perumu simplemente se quedó parado ante lo que le iba contando Walpole y después corrió a buscar un teléfono. Necesitaba hablar con B. Esa información había llegado demasiado tarde. Walpole le acababa de revelar la identidad del agente 8O, que se encontraba escondido en Sagussa. No podía ser. ¿Por qué no se lo habían dicho?¿Estaría Ataru a la altura?

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Eran las 19:10

Medio camino. En el crepúsculo, Sagussa de divisaba en el horizonte como una fea manga negra. Pernell paró el motor de la barcucha.

"Ahora toca seguir a remo, grumetillo. Seguiremos recto: es por donde desembarcaba con Garrett. Es una playita tranquila; lo único bonito de ese islote"

"Psché, ahora que empezaba a disfrutar del viaje", dijo Ataru, aliviado de poder levantar por unos segundos las posaderas.

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Llegaron a la isla hacia las 23:00. Pernell y Ataru decidieron turnarse para hacer guardia. Tras camuflar la barcaza en unos arbustos, Pernell quitó los asientos y Ataru se pudo meter bajo la barcaza girada para dormir. Se sentía un poco como Drácula, tapado en madera y durmiendo sobre tierra. Enseguida se quedó roque. Pernell no dijo nada, pero había decidido que él podría aguantar más que aquel muchacho. Lo dejaría dormir tanto como quisiera.

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Sagussa, 10:03 h.

Ataru se despertó tarde. Pernell hacía la guardia y nada había pasado. Ataru se desperezó. Era extraño . Le había parecido oír una voz en sueños y ahora la seguía oyendo. Daba un poco de miedo. Parecía que alguien estuviera cantando desde un ataúd.

"Now that we've found love
What are we gonna do with it?
Now that we've found love
What are we gonna do with it?"

Más desvelado, Ataru levantó la barca y salió. El sol le cagó por un segundo. Era de día, y Pernell no le había llamado. ¿Habría pasado algo? Además, la voz seguía cantando... Y no se parecía en nada a la de Pernell.


No podía ser. Había alguien más en la zona, y estaba A SU LADO, en la playa que había tras la maleza. Instintivamente, Ataru agarró el puñal balístico. Acabaría con aquel mercenario cantor antes de que llegara al segundo estribillo. Como una serpiente, según lo que le había enseñado Higeoyaji reptó, arma en boca, hacia su objetivo.

Cuando llegó a primera linea se levantó y se dispuso a lanzar el cuchillo, pero paró. Si era un mercenario, estaba desarmado, desnudo y estaba como un queso. Era una mujer. Estaba distraída mirando unas conchas muy bonitas. Llevaba puesto un casco que parecía salido de El retorno del Jedi. Por eso la voz sonaba hueca. No había armas a la vista, pero Pernell no estaba allí y la sospecha arreció en 7F. Tenía a su merced a la mercenaria, como quien dice. Ya lo tenía. La haría hablar. La amenazaría con el cuchillo en la yuglar y le comería la oreja diciéndole que si no hablaba, le haría cosas guarras (la idea le encantó, todo sea dicho, aunque el método Burgess actuó y sintió ciertas náuseas. Le dio igual).

No se lo pensó dos veces. La rapidez es esencial, dio un salto y se lanzó contra la mujer. Logró retorcerle el brazo, pero de golpe y porrazo sintió un calambrazo y cómo era pateado en la cara con muy poca fuerza. Tirado en el suelo, entró en un nuevo estado de conciencia. No podía ser.  Le habían atacado con un phaser, seguro. Abrió los ojos y se encontró con otro par de ojos: eran hermosos, de color turquesa, como los mares del mismo Caribe, rodeados de unos cabellos lacios y brillantes. de extraño color, a la moda más chic de la época: verde. Ataru volvió a cerrar los ojos, Era un sueño. Una pesadilla. Esos ojos lo miraban con expresión preocupada. Había sido electrocutado, pensó de nuevo, cayendo en la cuenta. Una mano se posó suavemente bajo su espalda y sintió como un muslo firme pero de piel tan fina como el carey de una perla seguía a la mano. Entonces, Ataru reaccionó. Corrió hacia el agua y se bebió toda la que pudo. Estaba salada. No estaba soñando. Empezó a sudar y a temblar. Se giró y se vio cara a cara con la moza, que, evidentemente, se había quitado el casco.

Claro que sí. Sus sentidos no le habían engañado.

La tenía vista. De Tomobiki. De su casa mismamente. Hacía una semana y media le había enviado un Discman por su cumpleaños. No se molestó en vestirse. Ataru nunca la había visto completamente desnuda. Era bella como una diosa griega. Ella tiró el casco, se cuadró marcialmente y dio el saludo reglamentario de la Sección Omega:

"Comandante Moroboshi, se presenta la Comandante Inbeda; Lamu Inbeda agente 8O de la Sección Omega. Semper fidelis, semper humilis"

Era correcto: Semper fidelis, semper humilis era el lema de la Sección Omega. Fidelidad y humildad, pero sin dejarse patear. Durante los cursos de maneras refinadas que les enseñaron, un cadete galés comentó que si el lema era de Manuela la Borrasha. A B, creador del lema, no le hizo mucha gracia, ya que estaba muy orgulloso del latinajo, y lo envió a las Malvinas a controlar el tránsito de pingüinos como cesión de buena voluntad al Gobierno de Su Graciosa Majestad.

"De... Descanse, Comandante... See..eee...mper... fidelis, semper HU...Miiiilis"

Las lágrimas asomaron a la cara de Lamu:

"¡CARIÑÍN!". Voló rápidamente hacia él y lo abrazó y lo besó por toda la cara. Le estaba pasando la corriente, pero no lo notaba. Simplemente seguía con más cara de idiota de lo normal y tampoco reaccionaba a las muestras de cariño.

"Cariñín, ¿pasa algo malo?"

"Tú... Aquí... Omega... CEFPFIST..."

"¿Es que no te alegras de verme después de tantos meses?"

" Make daddy shoot, make daddy shoot,
make daddy shoot, shoot, shoot all over the place"

Viendo que no reaccionaba, Lamu le aplicó lo que le había enseñado Hino-sama. Coger las partes al macho y electrocutar.

Ataru reaccionó de golpe:

"Es pot saber què fas? És que no ens deixaran ni guanyar-nos les garrofes!"

Su reacción de siempre. Había funcionado. Ya se expresaba como un humano normal:

"A ver...Veo que me liaron en el CEFPFIST. ¿Cuándo te reclutaron?"

"Qué manera de recibir a tu novia...."

"Desembuche, Comandante Inbeda"

"Tchá, es verdad, ha perdido sensibilidad ante las mujeres. Nunca se me había dirigido de manera tan seria y calculada. Se ha puesto en su papel enseguida", piensa Lamu. "¿Habrán matado a mi Cariñín y me habrán puesto otro Ataru Moroboshi en su lugar? Creo que voy a odiar ese método Burgess"

"Estoy esperando su respuesta, comandante"

"Me cogieron el mismo día que a ti. Como en mi planeta nos consideran mayores a los 16, no tuve problema al entrar. Mientras estabas de fiesta, me fui voluntariamente a la estación Selene"

"Al menos te dejaron elegir"

"¿No es fantástico?"

"No"

"¡Tchá!"

"Sigue"

"Al igual que a ti, me entrenaron en maneras, juego y artes marciales. Me dijeron que me faltaba fuerza para el Hi-no-tori y me enseñaron una mezcla de jiu-jitsu brasileño, capoeira y kick boxing americano para hacer ataques más directos.

"El Manba-do de la maestra Rei Hino"

"Te han enseñado bien..."

"Tuve al maestro de tu maestra.,.."

"Me hicieron pasar la prueba de cargarte a tus seres queridos si son malvados en un simulador, me licenciaron con el tercer puesto, detrás de Álex y tú y me encerré en mi nave para aprender castellano y catalán en 48 horas"

"Pero... Tú".

"Sí, he estado haciéndote creer que estaba en casa con tus padres mientras estuve en Selene y en Barcelona. Ahora te lo puedo decir: soy la vecina que nunca se presenta a las reuniones de la escalera, la new-romantic del pelo raro que siempre está encerrada en su casa"

"¿ME HAS SEGUIDO HASTA "MI" CASA?"

"Y hasta el fin del mundo, cariñín. Desde ahora tu y yo somos socios: es la llamada Operación agaporni"

Bajó la vista tímidamente y vio el colgante de Jariten

"¡Te has hecho un collar con la sartencita de Ten-chan! Y eso que lo rodea son..."

Otra vez lagrimeaba. Eran sus cuernos. Ataru aún guardaba los cuernos que le cayeron a Lamu por última vez, y los había puesto en el colgante junto a la sartén. Ataru enrojeció.

"Estoooo... Lamu..."

"¿Tch---aaah?"

"Gracias por el Discman. Es muy bonito. Y además fuiste del espacio a Tomobiki expresamente para comprarlo. Ahora lo entiendo. Eres una amiga de verdad"

"¿HAMIJAAAAA?"

"Bueno, te lo plantearé de otra manera"

Ataru hizo algo que nunca le había hecho: robarle un beso. Le planto un beso rápido e inesperado en los labios. Era obvio que el Plan Agaporni (como Lamu lo renombró  para si misma porque "Operación " le parecía patético) y el método Burgess habían cambiado "algo" dentro de él. Lamu se quedó sorprendida y rodeó a Ataru con sus brazos. No se resistió, la rodeó entre los suyos.

"Creo que te alegras más de verme de lo que aparentas. Eres idiota, cariñín"

"Bueno... Eso está por ver"

Sus labios se fueron acercando. Ataru notó que por primera vez, no estaba de ligoteo. Estaba consumido de pasión. Quizás si que la que...

"GRUMETILLO!!! GRUMETILLO!!!"

Ataru reaccionó y se sacó de encima a Lamu de un suave empujón. No lo pillarían nunca en un momento de debilidad. Él vivía por y para las mujeres, pero no para una sola.

"Tchá! Mecagüenrós, oyisti! Más tontu q'un xixonés de l'Uviéu", se quejó Lamu en el idioma de su planeta. Sí, algo había cambiado, pero en esencia era el mismo Ataru.

No quiso electrocutarlo en presencia de Pernell, pero se lo apuntó mentalmente: "Mi cariñín me debe un beso y un impactrueno aleatorio, con intereses". Y sonrió pensando en la venganza. Pero enseguida vio como Ataru le hacía señales para que se pusiera algo encima. No paraba de moverse entorno a Pernell para que no la viera en pelotas. Lo miró con ternura:

"Cariñín..." Decidió que lo dejaría en beso e impactrueno aleatorio, libres de intereses.

Lamu cogió el mono sintético hecho a medida y le quitó los tubos para respirar. Seguidamente se equipó con su cuchillo balístico, pero en lugar de una Desert Eagle, ella llevaba como arma un subfusil SOCIMI Type 821 Micro SMC que ella misma se había personalizado añadiendo un silenciador y una mirilla con funciones de visión nocturna y por calor. Menos potencia pero más cadencia de fuego y tecnología más avanzada. Consideraba que esta arma era la más adecuada para ella.

Ataru presentó a Pernell y a Lamu. Mientras hacían los saludos reglamentarios, Pernell se alegró de que en la Sección Omega hubiera chicas, y además tan encantadoras. Estaba enfrascado en esos pensamientos cuando de pronto, el ruído ensordecedor de una metralleta rompió lo simpático del momento. Lamu vio que los balazos habían dado lejos, pero agarró a Ataru y a Pernell y voló a ras de suelo hacia la duna desde donde Ataru la había atacado. Era un buen parapeto. Pernell se quedó sorprendido ante la capacidad atlética de esa chica punk (no sabía que de hecho no era nativa de la Tierra a pasar de sus rasgos centroeuropeos, de que tenía nacionalidad japonesa y pasaporte español. [Nota del CEFPIFST: Con la entrada en la Unión Europea y la decisión de poner la base en Barcelona, en caso de no ser de un país de la CEE los agentes recibían un pasaporte español para moverse mejor por Europa. Eso se eliminó a principios de los 90, cuando los agentes pudieron elegir la nacionalidad de la UE que prefiriesen]).

"Nos han pillado. Mierda", dijo Pernell

"No lo creo" respondió Lamu "No se ve desde donde nos han disparado, y solo hay dos espacios para hacerlo por sorpresa: desde la maleza o desde el mar. Y por el ángulo, calculo que no nos pueden haber visto. Pero de algún modo, nos han detectado. Misión fallida."

"Sí. Habrá que guerrear", contestó Ataru, acordándose del mensaje que había dejado a Walpole. Bueno, si todo iba mal, se lo diría él mismo.

El trío preparó las armas. No les pillarían sin luchar.

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TRIVIA

 Lockheed F-117 Nighthawk


 Avión de combate invisible a los radares, que se usó mucho en los años 80


SOCIMI Type 821 SMC



Subfusil italiano hecho a partir del tristemente célebre UZI israelí. Se creó en 1984 para el Grupo Especial de Operaciones de la policía italiana. Lamu usa la versión Micro, un prototipo más pequeño que no llegó a ver la luz en la vida real, pero el CEFPIFST logró hacerse con unos cuantos prototipos y los hizo funcionales.









jueves, 27 de diciembre de 2012

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 11

Ataru se arregló bien para ir a casa de la Srta. Roppongi. Se puso un traje fresco y la mejor de las corbatas que llevaba. Compró una botella carísima del mejor ron que tenían en una tienda de licores, no muy lejos del hotel y se subió al Le Baron. Mientras se dirigía al sector montaña, se entretenía buscando alguna emisora que diera un poco de música relajante. Finalmente encontró una en la onda media que ponía solo jazz e instrumentales. Eso le gustaba más. Sonaba la versión de Percy Faith de relajante música de la película A Summer Place.

El Le Baron empezó a subir por las carreteras del Sector Montaña. Este sector estaba formado por suburbios, generalmente de lujo, situados en la falda de las Blue Mountains, Red Hill y Long Mountain, construídos en su mayoría en los años 50 para acoger a la económicamente boyante clase alta blanca. Estos barrios seguían dominados por blancos y chinos; pocos negros ricos habían a pesar de la independencia, esencialmente traficantes y gente de la clase política y la farándula. La desigualdad social seguía patente en Jamaica tras 25 años como Estado de la Commonwealth.

Siguiendo un mapa, Ataru se dirigió hacia Red Hill. Fue conduciendo y poco antes de salir del casco urbano se encontró delante suyo, con un Talbot Samba Cabrio que avanzaba a paso de babosa coja. Ataru iba un poco tarde, así que hizo sonar ligeramente el claxon. Una mano salió del Talbot y le indicó que lo adelantara. La carretera era relativamente ancha y no venía ningún coche en contradirección, así que avanzó saludando educadamente al conductor, un tipo que le contestó el saludo. Fue justo entonces cuando vio por el retrovisor que el Talbot no llevaba matrícula. La canción de A Summer Place había pasado a una versión discotequera de la pieza, como si fuera una premonición. El retrovisor reventó en pedazos: el copiloto le había disparado con lo que parecía una Luger, pero había errado el tiro. Así y todo le pareció ver que el tipo que en el asiento de detrás dando instrucciones llevaba un parche en un ojo.

Ataru aceleró y las ruedas chirriaron cuando tomó una curva derrapando. Pudo llegar a oir como detrás suyo rugía otro motor, pero enseguida reaccionó al ver que iba en contradirección y un vehículo se le aceraba de frente. Un volantazo, y Ataru lo esquivó por los pelos. El Talbot se acercaba. Puso la capota  para no ser un objetivo tan fácil. Ahora solo se podía guiar por el retrovisor
interior.

Los dos coches subían por una carretera empinada. Desde el Talbot no paraban de disparar. Eran listos: llevaban silenciador, por lo que se tenía que guiar por los impactos, Ataru se la jugó y condujo en zig-zag. Tenía la esperanza de que llegaran pronto a la parte en obras de la carretera, ya que entonces la carretera se bifurcaba por senderos unidireccionales En la radio habían cambiado de canción. Sonaba Love Knows, de Ernest Ranglin, o eso le pareció entender a Ataru, a quien le importaba un comino lo que tocaban [Aunque para un espectador neutral, quedaba bastante bien para una persecución peliculera (N del A)].

Uno de los ocupantes del Talbot sacó cierta falsa muleta y disparó contra una roca que se encontraba en precario equilibrio. Ataru tuvo suerte de que entonces apareciera la bifurcación y acelerara. La roca se fue al suelo y el Talbot tuvo que hacer una maniobra brusca para evitar chocar contra ésta. El petardo había estado a punto de estallar en las narices de los mercenarios de Nie. Éstos se cagaban en todo. Ataru, arrojado y con los ojos llorosos acertó a decir para si mismo "Namu abida butsu" cuando alcanzó los 160 y se lanzó en línea recta hacia la barrera de las obras. El terreno cambió de asfalto a arena y gravilla, bastante resbaladizas. La barrera destrozó el parabrisas de Ataru. El Talbot pasó por encima, y una rueda les quedó un poco salida. Los asesinos solo notaron un bache. Ataru rompió parte del cristal usando la culata del revólver del chófer suicida, que había dejado en la guantera, descargado. Aún así, de un solo golpe solo podía hacer un precario agujero.  Por allí apenas pudo ver una curva cerrada por la que casi se despeñó, pero un volantazo a tiempo lo sacó del peligro.

La persecución seguía por ese peligroso terreno, delimitado por un precario quitamiedos que lo separaba de una cuesta abajo llena de rocas. Afortunadamente no parecía haber nadie en las proximidades, por lo que siguieron adelante. Una bala rozó el brazo izquierdo de Ataru, haciéndole un corte, y fue a dar en la guantera. Sin duda iban afinando. Si no se le ocurría nada solo podría caer huyendo o hacerles frente. De pronto, la vio. Vio a la Muerte cara a cara. A unos 50 metros estaban los obreros asfaltando la carretera, de cara a ellos. Un camión lanzaba el asfalto mientras una apisonadora lo seguía a distancia Ataru frenó de pronto y solo el cinturón le salvó de algo más que un golpetazo en la frente. El conductor del Talbot, a quien el Le Baron le tapaba el ángulo de visión, confundido por la maniobra, frenó a su vez, pero el frenazo hizo que la rueda se saliera del todo y perdió el control del auto. La inercia hizo su trabajo y el coche se fue a un lado aún con mucha velocidad, el quitamiedos no sirvió para nada debido a lo resbaladizo del terreno y el Talbot se fue para abajo dando vueltas de campana y estrellándose con las rocas. Cuando llegó al fondo de la cuesta, no quedaba sino un amasijo metálico, y humeante. La muerte de los Garrett estaba vengada. Los había derrotado, por suerte, y, además, sin armas.

Los obreros se acercaron a Ataru cuya frente sangraba, igual que el corte en su brazo izquierdo. A parte del parabrisas y del retrovisor rotos, el coche había salido bien parado. Mientras lo atendían, un joven se le acercó y le preguntó:

- ¡Yo, mon! Eres un tipo suertudo, eh ¿Quiénes eran esos desdichados que se han despeñado? 
-  Unos a los que ha mirado un tuerto - Respondió Ataru, sin  inmutarse. Y se quedó tan ancho.

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123, Lipscombe Avenue, 18:16 h

Akemi se estaba duchando. El agua tibia bajaba por su cuerpo desnudo como auténticas cataratas de placer. De pronto, cambió a la fría. Al entrar ésta en su cuerpo, sus pechos se excitaron y sintió el vibrar de sus pezones endureciéndose. Se mordió ligeramente uno de ellos, dejándose llevar por las placenteras sensaciones cuando de pronto llamaron al timbre.

Akemi paró de darse gusto a si misma y salió rápidamente de la ducha. Miró hacia el radio-reloj que tenía en el tocador de baño. Eran las seis y veinte. Sin duda, habían cazado al pichón y ya lo tenían bien disecado.

- Un momento, por favor, enseguida voy.

Se lió una toalla a la cabeza y otra al cuerpo y se dirigió a la puerta "con lo puesto". Cuando abrió la puerta, segura de ver a los tres marineros, se encontró con el pichón.

- Hola, Akemi-chan, perdona por ser tan brusco y llegar tan temprano, pero he tenido un pequeño accidente y me han remolcado hasta aquí unos amables señores que estaban asfaltando la carretera de aquí cerca. Mira qué ronsito más bueno he traído.

Akemi estaba alucinada y no sabía como reaccionar. Era Moroboshi, en efecto, con la frente vendada, pero impecablemente vestido (era una suerte que Ataru llevara siempre un traje de recambio) [Nota del CEFPIFST: Semos unos finolis del quince y preparamos a nuestros agentes para ello]. Llevaba una maleta en la mano y la miraba con una sonrisa bobalicona. Al fondo podía ver un Chrysler Le Baron descapotable sin parabrisas y con un retrovisor roto. Habían fracasado. Solo quedaba Warren.

- Hola, Ataru-san, buenas tardes.
- Pareces sorprendida de verme.
- No es para menos, pues me estaba duchando.
- Oh, es que cuando se trata de mujeres guapas me da igual lo que hagan. Yo voy por ellas directo. No en vano me llaman "El tipo más cachondo del universo". - Ataru hacía esfuerzos titánicos por no mirar hacia el canalillo de la hermosa secretaria. Akemi lo notó, e intentó seducirle soltando un poco la toalla. Ataru se mantuvo firme.

- Bien, pues pase, no puedo dejar a mi invitado en la puerta.

Akemi no pudo ver que a Ataru le salieron dos lagrimones del mismo esfuerzo. [Nota del CEFPIFST: Esto es lo que contó 7F a la Srta. Fujinami, pero otras fuentes, bastante fiables - de las que hablaremos más adelante -, aseguran que se tiró un cuesco de esos suaves que se sintió a tres manzanas vista].

Akemi hizo pasar a Ataru a un bonito salón, decorado con una mezcla de estilos entre oriental y occidental. ¡Cómo se veía que las secretarias de los ministros iban bien pagadas! Decidió chafardear un poco. Apartando un panel japonés vio una cocina excelentemente equipada. No había nada de interés allí. Al otro lado, una puerta de nogal deba acceso a un espacioso dormitorio con un pequeño jardín y con una enorme cama con pinta de ser confortable...

- Ataru-san...

Ataru se giró para ver a Akemi vestida con un babydoll transparente de color fucsia. Daba gusto verla así.

-  ... Quiere que le sirva un refresco...? - Akemi casi ronroneaba
- Claro. ¿Qué puedes sacar de este ron que he traído?
- Algo muy rico y que le excitará los sentidos...

Al cabo de unos momentos, Ataru y Akemi disfrutaban de un ron con guaraná y coco. Estaba riquísimo.

- A tu salud, Akemi-chan...
- A la suya, Ataru-san.

Akemi miró fugazmente hacia un reloj. Ya eran las 19:00. Ataru lo notó.

- ¿Te preocupa algo, prenda?
- Eh... Es que no veo la hora de que pueda sentirte dentro de mí, cariño.

Akemi se acercó a Ataru y lo abrazó. Ambos acercaron sus labios lentamente, pero de pronto, Ataru sintió el impacto de algo punzante. No era un objeto. Era algo que le había penetrado muy adentro. Sobre la cara de Akemi apareció fugazmente la de una chica aún más hermosa, con pelo verde y unos pequeños cuernos en la cabeza. Ataru paró en seco.

- Akemi-chan...
- ¿Qué, mi semental? - Dijo mientras le acariciaba la entrepierna al joven agente, que hacía como si nada.
- Nunca hago el amor con el estómago vacío.

El momento se rompió.

- Estooo... - dijo Akemi, descolocada - Sí. Es verdad, ya va siendo hora de la cena. Voy a hacer unos huevos al estilo vienés.
- De eso nada, mi señorita. No seamos tan refinados. Tienes cara de que te guste la pizza.

Ataru había dado en el clavo

- Claro que sí, Ataru-san, pero es malo para la línea y...
- ¡Narices! Valen más unas buenas lorzas que una línea recta. Conozco una pizzería aquí en Kingston que las hacen genial. Me la ha recomendado Weasel Mack. ¿Lo conoces?
- Claro que sí, voy a comer ahí al menos una vez a la semana, si lo dice Mack, tiene que ser buena.
- Pues no se hable más. Llamo ahora mismo.

A Akemi le iba bien esto. Los pizzeros tardarían lo suyo, y eso le daría más tiempo para crear una distracción, de manera que Warren tendría chupado el cargarse a Moroboshi. Así pues era cierto que ante una mujer sexy perdía el oremus...

- ¿Biagini's? Sí. un pedido de dos medianas. Traiga una de frutti di mare y una de pepperoni con doble de queso para una chica que está como un ídem. ¿Serán 15 dólares? Bien. Mándelas a 123, Lipscombe Avenue. Dígale al repartidor que le daré 5 más de propina si llega rapidito. Gracias a usted. Adiós.

Se giró a  Akemi

- Tardarán como una hora y cuarto, más o menos.
- ¿Cómo sabes que me gusta el pepperoni?
- A las pelirrojas os va el riesgo. Conocí a una que era tremenda.

Ataru y Akemi pasaron el rato hablando de Japón, de qué pueblo eran los padres de ella, del instituto de chiflados de Tomobiki y de lo que te rondaré morena. Parecía mentira que aún no se hubieran dado un revolcón, pero Akemi era muy educada y deseaba cumplir lo dicho por Ataru, que le había facilitado el trabajo de acabar con él de la manera más idiota.

En un momento dado, Ataru fue al baño. Desde ahí oyó el sonido de un coche que se acercaba. Se puso en guardia. Cerró con pestillo y esperó. Llamaron a la puerta. Akemi se dirigió hacia ésta, diciendo.

- Mira, Ataru, han llegado las pi.. Las pi... ¡¿LOS PICOLETOS?!

Ataru empezó a partirse la caja en silencio. Su plan había funcionado. Desde el baño podía oír como una voz familiar leía los derechos a Akemi Roppongi, bajo la cual pesaba una acusación de espionaje y conspiración.

- ¡No tienen derecho a entrar en mi casa!¡Conozco mis derechos!¡Soy la secretaria de su superior; lo va a pagar caro!¡Quiero que me muestren una orden de registro! Y, aunque la tuvieran, no encontrarían nada.

Ataru tiró de la cadena y salió del baño secándose las manos.

- ¿Os da problemas el topuelo, chicos?
- Sí, comandante Moroboshi: no tenemos ninguna orden de registro y...

Ataru se puso la mano en el bolsillo y se sacó un papel de los de la Administración, timbreado y con sus marcas de agua.

- Aquí está la orden. - dijo mientras se la entregaba al agente, uno de los dos que lo habían acompañado en su investigación preliminar junto a Walpole.- Es cierto. No hay nada. aún así, ¿han descubierto algo?
- Sí. Como nos ordenó el Juez Morris se pinchó el teléfono del recibidor del despacho ministerial. A primera hora de la tarde habló con unos individuos y habló específicamente de eliminarle de camino hacia aquí, porque no se fiaba de las bondades de Calvin Warren como ejecutor.
- Bingo. Y...?
- Unos obreros de la construcción nos han avisado de que tres hombres han sido hallados hechos papilla en el fondo de un barranco. Traían con ellos una Luger del mismo modelo de la que mató a los Garrett y un rifle bastante potente camuflado en una muleta. Son pruebas circunstanciales, pero creo que de algo servirán.

Ataru, dirigiéndose a Akemi, le dijo:

- Es una pena lo de tus amigos y lo del polvete que no ha sido. Si hoy me hubiera comido el bocata para almorzar, te habría mostrado cómo lo hacemos en Tomobiki. No nos llaman "los Ai No Corrida" por nada. Sayonara, nena.

Akemi escupió en la cara de Ataru, lo que no hizo más que aumentar su sensación de victoria.

- Y parecía fina, la condená.

Mientras se limpiaba el lapo con la toalla saludó a Walpole, que le hacía señales de lejos, delante de un coche celular.

- ¡Cuídela, Walpole, que es más refinada que la Bernarda, que se bajaba las bragas a pedos!

Al cabo de unos momentos vio al coche alejarse hacia el centro de Kingston, y Ataru se rió de si mismo autoproclamándose como bestia sexual cuando aún era virgen. Aunque si no hubiera sido por ese pinchazo que sintió... ¿Acaso era su conciencia?

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123, Lipcombe Avenue, 20:08 h.

Tras todo el trajín, Ataru se preparó para lo que iba a venir. Había hecho jaque a la reina, pero ahora era hora de poner las fichas en jaque mate. Conque Warren, eh!

Ataru corrió hacia la habitación de Akemi, agarrando antes la maleta. En ella llevaba su fiel Desert Eagle con un silenciador, una pistolera para llevar bajo el sobaco y una mirilla láser. Ataru cogió el silenciador y se lo puso a su pistola. No necesitaría la mirilla ni la pistolera. También decidió coger el cuchillo reglamentario. Se quitó el traje y la corbata, quedándose en mangas de camisa. No se trajo su chaleco de kevlar. No pensaba que fuera necesario y abultaba demasiado en su pequeña maleta.

Se acercó a la cama de Akemi, la deshizo como o si hubiera habido allí un revolcón y agarró todo cojín o almohada que corriera por la casa. No había tiempo que perder.

Tras coger un aperitivo y llevarse consigo una Game & Watch, se sentó cerca de la puerta de la habitación de Akemi, puso la pistola sobre su regazo y el cuchillo agarrado al cinturón y se puso a jugar con la maquinita.

Pasó como una hora cuando so volvió a oír a lo lejos el sonido de un vehículo de motor. Ataru dejó de jugar. No se oía nada. Se le ocurrió apagar la luz. Entonces se oyó como se abría la puerta de la calle. Después, nada durante unos 15 eternos segundos, cuando la puerta de la habitación se abrió y una apareció mano empuñando un enorme revólver Ruger Single Six con un silenciador incorporado. Ataru echó mano de la Desert Eagle para acabar ya, pero para su sorpresa, la mano disparó directamente contra el montón de bultos que había en la cama. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Era el momento. De un brinco, Ataru se incorporó y rajó la mano con su cuchillo. Un grito desgarrador se oyó mientras la Ruger caía al suelo. Agarrando la mano, Ataru tiró de ella y tumbó a su adversario con una llave, tras lo cual ejecutó un Juji Gatame hasta que el antebrazo del frustrado asesino empezó a crujir.

- ¡BASTA!¡DÉJEME!¡AAAAAAGH!

Ataru lanzó a su asaltante hacia el lado contrario donde estaba la Ruger, se incorporó, agarró la Desert Eagle y encendió la luz. Era el Dr. Calvin Warren, que se retorcía de dolor.

- Un empollón con una pistola. No es una buena combinación, Dr. Warren.
- ¡Maldita sea su estampa, pasma de mierda!
- Jo, qué malhablado es en privado, ¡eh! Con lo claro y cristalino que es cuando se le interroga educadamente. Ahora, hable si no quiere que le añada un ombligo nuevo sin anestesia. Trabaja para el tal Dr. Nie, el propietario de Sagussa Island. ¿Verdad? Y es el chivato que delató al pobre Dr. Garrett, por supuesto...
- No hablaré ni que me mate.
- Eso tiene fácil solución - Dijo Ataru, apuntando.
- No! NO! Espere. Deje que me levante, por favor.
- Ese bulto bajo su calcetín... - Ataru disparó a la izquerda de Warren.
- ¡Está bien!¡Está bien!¡Me rindo! - Un Warren absolutamente rendido se sacó un diminuto NAA22S, lo dejó en el suelo y lo tiró hacia Ataru, que le puso el pie encima.
- Sí, trabajo para Nie. Lo que gano en el MICO no es suficiente como para permitirme el tren de vida que llevan los del Club. Un día Nie se puso en contacto conmigo. Uno de sus asesores le había contado que yo había descubierto material radiactivo en la isla. Así pues, me contrató... - Warren se arrastraba lentamente, cual gusano - ... Y me ofreció un sueldo millonario. Al cabo de un tiempo, ese cotilla de Garrett descubrió los yacimentos y pensó que Nie quizá no era trigo limpio. Afortunadamente para nosotros se dirigió a mí de entre todos los geólogos de Jamaica - Warren sonrió con socarronería. Seguía arrastrándose. Ataru no le quitaba la vista de encima - Craso error. Fue su fin. Los servicios de inteligencia privados de Nie solo tuvieron que hacer algunas preguntas a polis corruptos para descubrir su doble vida. Una vida que pronto valdrá tanto como la suya.

Warren agarró de pronto el Single Six y se incorporó:

- Es una pena que no sepa que soy ambidiestro, Comandante Moroboshi.

Y disparó contra Ataru.

*clic*

Ataru sonrió:

- Pistola prestada, ¿eh? Es una Single Six, Cal ¿No te dice nada el nombre? Seis tiros, y los has gastado todos en agujerear la cama de la pobre Srta. Roppongi. En fin, alguien tan desconsiderado no merece vivir...

Warren soltó el arma se echó de rodillas al suelo y empezó a rogar por su vida. Ataru simplemente apuntó bien con su Desert Eagle.

La bala fue justo al punto elegido. El pedacito de moqueta entre los pies con zapatillas deportivas silenciosas (que no le quedaban nada bien) tenía ahora un hoyo humeante. Se empezó a mojar y un fuerte olor a orina invadió la habitación.

- ... Pero tampoco merece morir. Eres un trozo de mierda avaricioso y descerebrado que va de intelectual. Solo sirves para lo que has hecho ahí en el suelo.

Ataru lo agarró del pelo. Se había desmayado del susto. A7F lo ató de pies y manos con alambre que había encontrado y lo amordazó poniéndole una fina servilleta de seda en la boca, hecha una bola. Acto seguido lo arrastró hacia su maltrecho coche y se fue, dejando allí el vehículo de Warren, para que se lo quedara el primero que pasara por allí y dejó abierta la casa la casa para que fuera pasto de squatters (okupas en argot actual).

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TRIVIA

Tema de A Summer Place: Instrumental compuesto por el afamado compositor de cine Max Steiner para la película del mismo nombre, conocida en España como En una isla tranquila, al sur (1959). El tema superó en mucho la fama de la película con las varias versiones que hicieron músicos como Percy Faith, Henry Mancini, Ray Conniff o Andy Williams (en una versión vocal). Ataru se escucha dos versiones, ambas de Percy Faith: una de 1960 y otra con arreglos disco de 1976 (que sirve como preludio e inicio de la persecución). Entre el frikerío, la de 1960 es famosa porque Monty Python la utilizó en sus "intermissions", hasta que en 1975 usó otra música - no menos mítica - para "Los caballeros de la mesa cuadrada".



Talbot Samba Cabrio: Pequeño modelo de la compañía anglo-francesa Talbot, fue en su tiempo el coche más rentable del mercado. El modelo que conducen los tres asesinos es la versión de gama alta, descapotable. Irónicamente para ellos, el Samba era un gran coche de rally.



Love Knows, de Ernest Ranglin: El guitarrista jamaicano Ernest Ranglin era (y es) un popular músico que tocó en la banda sonora de Agente 007 contra el Dr. No, lo que he hizo ganar bastante reputación internacional como músico de sesión y, ya en los 70, como músico de jazz-funk con toques caribeños, en la estela de Santana, Malo, Jimmy Cliff o Third World. Ha cultivado con igual maestría el pop, el calypso, el ska, el reaggae, el funk y el smooth jazz. Esta canción pertenece a su periodo ochentero. 



Blue Mountains, Red Hill y Long Mountain: Grupo montañoso que rodea la ciudad de Kingston. Las Blue Mountains son famosas por su producción de café.


Lipcombe Avenue: Avenida real en las afueras de Kingston, en la parte montañosa.


Ruger Single Six: (No confundir con Luger) Revólver de cañón largo creado en 1953 y que aún se fabrica (por desgracia), admite balas de alto calibraje



NAA22S: Modelo de revólver de bolsillo fabricado por la marca de Provo (Utah) North American Arms. Calibre 22. No sé cuando se creó, pero me sirve para la historia, así que si cometo una paradoja temporal, mil perdones.




Aquí la historia llega a su ecuador. A partir de ahora, cambio de ambiente, y además aparecerá algún que otro personaje con protagonismo en esta historia y en futuras iteraciones de esta saga.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Libros, libritos, libracos y cine: El perro de los Baskerville

Esta vez he decidido hacer un ligero cambio en esta sección: voy a combinar crítica literaria y cinematográfica reseñando un famosísimo libro y tres de sus versiones para la pantalla, cada una hecha por un miembro de la Satnísmima Trinidad de los Sherlock Holmes: Basil Rathborne, Peter Cushing y Jeremy Brett.

EL LIBRO:



En 1901, el polifacético Arthur Conan Doyle (escritor, periodista, médico y futbolista,  portero, concretamente)  intentaba  desviar la atención de los lectores hacia su autoproclamada obra maestra: La compañía blanca (1891, re-editado recientemente por la Ed. Valdemar), una de varias novelas históricas realizadas en homenaje a su ídolo Walter Scott, promocionándola sin parar. Pero éstos no le perdonaban que hubiera matado a Sherlock Holmes en El problema final y llevaban casi una década diciéndole el nombre del perro. Quizá por ello (¡La he colado! La he colado!) decidió tirarles carnaza sin dejar de hacer algo distinto, y junto a Bertram Fletcher Robinson (una leyenda urbana dice que él escribió de hecho la novela como negro, y que Conan Doyle lo mandó asesinar en 1907 cuando empezó a reclamar sus derechos), periodista y estrella del rugby, concibió una historia gótica al estilo de las de Bram Stoker... Solo que protagonizada por Sherlock Holmes y el Dr. Watson.

Situada cronológicamente bastante antes de El problema final, al contrario que un cuento, esta vez Doyle y Robinson concibieron una novela que se publicó en entregas. El éxito fue enorme, y en lugar de aplacar el clamor popular pro-holmesiano (entre cuyos líderes se encontraba la propia madre de Doyle), lo aumentó hasta el punto de que un año y medio después, Holmes resultó haber sobrevivido al final del problema y en 1903 volvió a la acción para no parar hasta 1927 - aunque a nivel cronológico, su última aventura es otra novela distinta: Su último saludo en el escenario (1914), que trata de espionaje más que de misterio, y al final de la cual SPOILER unos amargados Holmes y Watson se retiran a vivir a una granja viendo que su trabajo no servirá para evitar el estallido de la I G.M., lo que, ovbiamente, hace que Holmes desaparezca de la vida pública, pero no quede en paz consigo mismo).

El argumento es de sobras conocido: El multimillonario y filántropo Sir Charles Baskerville, querido por todos por sus obras de caridad, ha muerto de un ataque cardíaco. Lo que nadie salvo su amigo el Dr. Mortimer sabe es que su muerte se debió a un aparente fenómeno  paranormal. Un monstruoso perro fantasma salido del horrible pasado de la familia podría haberlo matado de puro terror... Holmes deberá proteger al heredero Baskerville, Sir Henry, de esta extraña amenaza. Pero por algún motivo Holmes envía a Watson - verdadero protagonista de la novela - a los páramos donde habitan los Baskerville como avanzadilla, mientras él se queda en Londres.¿Se habrá rajado el gran detective ante tal expediente X? Encima, resulta que hay un psicópata suelto por esa zona y ese lugar está más lleno de frikis que Ibiza el día en que se quemó el campo de maría de S'Oncle Helmut es Pilós.

Respecto a Conan Doyle, personalmente soy más fan de su obra de ci-fi. Las aventuras del profesor Challenger, escritas en una etapa de su vida en que empezó a abrazar ideas místicas, son un vicio. Sin embargo, es innegable que algunas aventuras de Sherlock Holmes son interesantísimas pese a que las encuentro irregulares (hay tantas...). Especialmente destacables en mi opinión son Un escándalo en Bohemia y La casa vacía (la aventura de regreso de Holmes, con bastante humor y una escena de artes marciales, que siempre mola).

Sin embargo, esta es quizá la más conocida de todas, y es por el logrado ambiente de terror que crearon Doyle y Robinson, respetando en todo momento el espíritu de las aventuras del detective al mismo tiempo. Aunque esté anticuada, se lee mucho más rápido que la mayoría de relatos del cánon holmesianio, cosa que la convierte en la obra ideal para iniciarse en las aventuras del detective (recomiendo encarecidamente al lector actual que para iniciarse en Conan Doyle empiece por la saga de Challenger, más adecuada en todos los aspectos: modernidad, aventuras, acción rápida y un protagonista muy carismático al igual que Holmes). Aunque uno se sepa el argumento de memoria, vale la pena ver la habilidad del autor por mantenernos con la nariz pegada al papel. En mi opinión, al margen de la ambientación gótica, terrorífica y más oscura que el cerebro del Sr. Díaz Ferrán el secreto del éxito es que la novela está protagonizada por Watson, al que más de un director de cine y televisión ha sacado como bufón cómico cuando siempre ha sido un tipo serio, realista - si bien bastante facha - lleno de recursos y además un formidable luchador (experto en defensa personal).  Así pues, no tenemos al carismático pero a veces demasiado eficiente Gary Stu de Holmes asomando su enorme napia por todos lados, sino un protagonista próximo al lector, que comparte con él sus miedos y dudas, y que demuestra una notable habilidad como investigador por su cuenta.

No dudo en recomendarla, sobretodo si jamás habéis leído un Holmes genuino (nada de apócrifos). Si os ponéis a leer una de las historias cortas más de polis y serenos, igual os aburriréis. Que la mítica serie de Miyazaki es una versión hiperacelerada del mito (¡Queremos que Miyazaki vuelva a las pelis de acción y aventura como Porco Rosso o sus adaptaciones del mundo de Terramar y se deje de experimentos místicos (aunque excelentes en su inmensa mayoría, cabe decir)!).

TRIVIA: He leído la novela imaginando que los personajes son los creados por Miyazaki. Cánidos contra cánidos y el torpe y divertido Lestrade de la serie en plan serio. Ha sido divertido.

Esta novela ha sido adaptada decenas de veces al cine y a la televisión, pero hay tres versiones (en realidad cuatro, pero no he sido capaz de localizar la más antigua) que constituyen las más importantes, pues están protagonizadas por los tres actores que históricamente más se han identificado con el detective inglés.

VERSIÓN DE 1939 [Estas críticas también las he puesto en Abandomoviez]


 He aquí el debut como Sherlock Holmes del ya muy establecido como estrella Basil Rathborne. A pesar de que no recibe el crédito principal (que corresponde a la pareja romántica), es el protagonista indiscutible de la película, haciendo una brillante actuación - especialmente cuando se pone disfraces, mostrando su poco conocida pero considerable vertiente cómica. Contrástese su entusiasmo aquí con el progresivo cansancio que mostrará lo largo de la serie - junto a ese epic fail de Watson llamado Nigel Bruce, responsable directo de que mucha gente tome a Watson por el típico ayudante idiota. En esa época parece que gustaba mucho (Rathborne decía que le encantaba… Claro que Rathborne y Bruce ya eran amigos íntimos en la vida real mucho antes de empezar esta saga), pero desde luego el Sr. Bruce era un incordio, y va en sentido contrario al espíritu del personaje original, una especie de plasmación ficticia del mismo Arthur Conan Doyle, también médico y novelista. Sin embargo, debe apuntarse que aquí ofrece su actuación más digna y convincente, cosa afortunada, ya que pasa un buen tiempo solo y se supone que debe protagonizar un buen trecho sin Rathborne. Rompo la lanza: aquí Bruce al menos no llega a caer en ridículo como en pelis posteriores.

El guion y las interpretaciones son, en principio, fieles a la novela, con intérpretes secundarios de primera: Richard Greene (un Robin Hood inolvidable en la televisión británica) interpreta a un Sir Henry Baskerville de aspecto demasiado joven y pulcro, pero tan decidido como el de la novela; Wendy Barrie – que se convertiría en una gran experta en interpretar cine de misterio, policíaco y negro - es una elegante Beryl Stapelton. Greene y Barrie son muy competentes y logran que sus escenas románticas no sean un estorbo, gracias en gran parte a los buenos diálogos. Lionel Atwill es un Dr. Mortimer aficionado al ocultismo que tiene la misión de proteger al bueno de Sir Henry; la dulce anciana sevillana Beryl Mercer hace una típica actuación de médium, ni más ni menos. Morton Lowry es un Stapelton elegante y distinguido, John Carradine está a la altura como típico mayordomo sospechoso, aunque resulta demasiado joven (en la novela está cerca de la jubilación), y Eily Malyon está my bien como su sufrida esposa. El perro, llamado Blitzen (o ¨Chief¨ según la fuente que se consulte. Más sobre el tema en ¨curiosidades¨), es temible sin necesitar de caracterizaciones y hace verdaderas virguerías. Gran animal- actor.

Se nota que esta peli se hizo con mayor presupuesto y mimo que las otras de la serie Rathborne/Bruce, quizá con la intención de competir con el Monster Mash de la Universal (no en vano hay montones de intérpretes que aparecieron en el ciclo de terror de la productora de los Laemmle). El ambiente del páramo, combinando decorados con maquetas, está muy conseguido.

Con tan buena realización y cásting (salvo en el caso de Nigel Bruce, pero como he comentado eso se demostraría en el futuro, no en esta peli) y además con la brillante idea de suponer que el público ya conocía la novela, por lo que incorporaron alguna pequeña sorpresa, este producto constituye no solo la mejor película de la serie de Rathborne y Bruce, sino una de las mejores películas de Sherlock Holmes jamás realizadas.

VERSIÓN DE 1959


Ya habían sacado a Frankenstein (dos veces), a Drácula, y a Kharis de sus polvorientas tumbas. Ahora, bajo los auspicios de la Hammer, el trío formado por el director Terence Fisher, los actores Peter Cushing y Christopher Lee (el habitual Jimmy Sangster es sustituido por Peter Bryan en el guion) iban a mostrar su propia versión de Sherlock Holmes – en su primera adaptación en color - en su caso más macabro y gótico: “El Perro de los Baskerville”.

La originalidad de esta versión reside en que Fisher y Bryan potencian el elemento terrorífico por encima del detectivesco, cosa acorde con el material original. Pero ellos le añaden más sustos uy se toman algunas oportunas libertades que hacen de este filme una experiencia distinta a las anteriores versiones: el cambio principal está en Sir Henry Baskerville. Christopher Lee, en uno de sus primeros papeles importantes como personaje no malvado, ofrece su mejor actuación hasta la fecha tras la de Drácula. Es un Henry galante, distinguido y gallardo, sí, pero a mi juicio no ha habido un Sir Henry más próximo al espectador que éste: bajo su elegancia y distinción es un hombre normal como usté y yo, que teme por su vida, y con razón, pues van a por él de buenas a primeras. Ello no hace más que añadir tensión y miedo al argumento.

Peter Cushing debutaba como Holmes, y lo hizo tan bien que se convertiría a largo plazo en el sucesor de Rathborne para una nueva generación de espectadores, tanto en la pantalla grande como—sobretodo- en la pequeña. En contraste con su amigo Lee - del que hay que reconocer que fue también un buen Holmes cuando le tocó hacer el papel, aunque todos le recordemos más como Mycroft Holmes a las órdenes de Willy “Dios” Wilder -, Cushing es un Sherlock Holmes tan seguro de si mismo (creo que este tiene incluso más ego) y más reactivo. cínico y “hombre de acción” que el de Rathborne

Respecto al resto del reparto, el importante actor de carácter Andre Morell es un gran Watson:, serio, inteligentísimo y formal, que además se las arregla para caer bien; David Oxley es un Sir Hugo degenerado e hijo de mil madres; Francis de Wolff es un Dr Mortimer muy gruñón y extremadamente antipático pero físicamente hecho a la medida para el papel; el prestigioso John Le Mesurier interpreta a un mayordomo al estilo Karloff (y que ahora sí se llama Barrymore y tiene la edad que se le supone en la novela); el veterano Miles Malleson interpreta a un simpático, cachondo y borrachín cura (un obispo, para ser exactos) con más jeta que espalda que da el contrapunto cómico a la acción, como es típico en la Hammer; el neozelandés Ewen Solon es un Stapelton muy huraño. La bellísima modelo italiana Marla Landi, que hizo carrera en Inglaterra, es su adorable y misteriosa esposa española.

La adaptación se toma tantas libertades que realmente parece otro relato que simplemente sigue las premisas básicas de la novela de Conan Doyle (hay incluso sugerencias de ritos satánicos), lo que no tiene por qué ser, malo si se hace bien. Y se hace bien. Como se ha dicho antes, potencia la parte macabra del asunto, logrando una ambientación ominosa y opresiva, en parte gracias que los sets son bastante perqueños (los Estudios Bray no daban para más) y a un sabio uso del color. Los exteriores usados para las escenas diurnas en el parámo son francamente bonitos.

Sin duda, una peli que ocupa merecidamente su puesto entre las más grandes e inolvidables películas de la Hammer.

VERSIÓN DE 1988


Adaptación televisiva del relato con el ya mítico Jeremy Brett – para muchos el mejor Holmes que ha habido, por su presencia, apostura, maneras e impresionante voz – en el papel del detective de 221 B de Baker Street, siempre junto al destacado actor de reparto Edward Hardwicke como un gran Watson.

Granada TV se caracterizó por su mimo a la hora de adaptar los relatos de Holmes en una serie de telefilmes, y este no es una excepción: es extremadamente fiel a la novela, llegando incluso basarse en las ilustraciones de la primera edición de la novela para montar algunas escenas; su plasmación casi intacta en 625 líneas PAL, sin dejarse un solo detalle (lo que tiene el problema de limitar el elemento sorpresa para el que haya leído la novela, pero es de todos modos un esfuerzo admirable).

Todos los escenarios han sido elegidos con ciudado y el cásting es excelente. La mayoría de intérpretes no son conocidos pero aparecen en pequeños papeles en varias pelis conocidas.

Brillante producto.


Y esto es todo por hoy, señores.








martes, 11 de diciembre de 2012

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 10

[Nota del CEFPIST: El autor nos ha solicitado cambiar el tiempo verbal de la narración. Le es más fácil escribir en pasado. Tras deliberar se le ha decidido dar permiso. Total, incluso Boris Vian hacía cosas como esta]

Barcelona, sede central del CEFPIST, 22:00 h (hora local; 6 horas más que en Jamaica)

"Así pues, ¿todo dispuesto?" Preguntó B a Alexandra
"Sí"
"¿También el fax a Santo Domingo?"
"Sí. 8O ha contestado ya. Está a punto."
"Tras escuchar la traducción conversación que han mantenido Vd. y 7F creo que está sufriendo serios problemas. Van a por él sin reservas."
"Fue una buena decisión enviar a 8O por parte t-t-t-t-t...suya, de buen inicio por si el comandante Moroboshi tenía más problemas de los previstos Sr."
"Cuide ese lenguaje, Fujinami. Recuerde que está en servicio activo en estos momentos"
"Lo intentaré, Sr."

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Sagussa Island, 16:25 h.

La lancha dio un rodeo a la isla de Sagussa. Tras las Pokins había un complejo minero, de donde se extraía hulla y antracita. De eso vivía el Dr. Nie, y parecía que el negocio era boyante a pesar de la discutible calidad del carbón que se extraía en las minas.

Tijani y el Dr. Warren pararon en un pequeño muelle, donde unos empleados vestidos con monos de trabajo los recibieron. Uno de ellos, un tipo grandullón con cierto acento balcánico, se les dirigió:

"Hemos recibido su mensaje, Tijani. Manténgase aquí hasta nueva orden. Dr. Warren, sígame. El Dr. Nie tiene 10 minutos libres para deliberar con Vd."

Warren siguió al gorila sin titubear. Se metieron por una puerta de servicio y bajaron unas angostas escaleras. Al llegar a un pequeño espacio vacío, un gran foco se encendió iluminando toda la estancia haciendo que Warren se llevara las manos a la cara, cegado del todo. A los pocos segundos se le aclaró la vista. Había una sencilla mesa con una caja encima y una silla de plástico. El resto estaba vacío, pintado inmaculadamente de blanco salvo por el brillante suelo de parqué, el foco y un altavoz de última generación. Éste tenía una lucecita roja.

De pronto se puso en verde, y una voz aterciopelada pero firme e imperativa sonó:

"Siéntese, Warren"

Warren tomó asiento, cohibido.

"¿Cuántas veces le tendré que decir que venga aquí TAN SOLO cuando se le llame?"
"Dr. Nie... Discúlpeme... Pero es que ese Moroboshi comienza a sospechar algo"
"Lo dudo"
"Se lo digo en serio. Creo que también sospecha que hay yacimientos de uranio, radio y plutonio en la isla"
"..."
"¿Dr. Nie?"
"Su incompetencia me abruma, Warren. No me puedo creer que haya logrado todo esto y vivir para contarlo. "
"Nuestros dos intentos por acabar con él han fallado, Dr. Nuestros ejecutores, nuestro topo y nuestra fotógrafa me han comentado que es un tipo aparentemente inocentón e inutilmente ligón que se agarra a la vida como una sanguijuela a la ubre de una vaca, y además tiene una suerte loca"
"Lo sé"
"¿Cómo?"
"Mecagüen... ... ... ..."
"¿Dr.?"
"Quiero decir que era de esperar de un agente entrenado por alguien como Ban Shunsaku"
"Si me permite, Dr., pronuncia muy bien el japonés. Yo aún no sé como se llama el Comandante. Amparo, creo"
"Es Ataru, y le ruego que no pronuncie este nombre"

Warren estaba sorprendido. ¿Acaso el Dr. Nie había tenido algún asunto con el agente 7F?

"WARREN, ESCUCHE CUANDO LE HABLO"

A Warren se le borró todo pensamiento.

"Sí, Dr. Nie"
"Antes de venir Vd. he pensado que debería tomar cartas en el asunto personalmente. Vd. es demasiado blando e inexperto, pero le daré una manera de acabar con él. ¿Ve la caja?"
"Sí"
"Ábrala"
"..."
"Y bien"
"Bellísima. No sabía que era aficionado al tema."
"¿Qué?"
"Es una tarántula hecha con piezas de Mecano, con un motorcillo para que funcione"
"Pues... Sí... La verdad es que es eso, pero haga el favor de coger la botella que hay en la caja"
"Un líquido con pinta de ser peligroso. Por el olor diría que es... Desatascatuberías?!"
"En efecto, lo es. Mezclado con curare y matarratas"
"Ya veo por donde va: encaja en el abdómen del mecano. Ahora le pongo esta jeringuilla que me ha dejado y..."
"Exacto. Tiene un detector de movimiento y vista láser. Esta noche lo pone en su habitación de hotel del comandante. Tenemos un topo allí, también. Le dará la llave. Ahora, lárguese y no vuelva hasta que Moroboshi esté tieso"

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Kingston, Courtleigh Hotel, 3:30 h.

Ataru dormía a pierna suelta en su habitación. Estaban siendo días cansados, aunque a parte de la conversación con Warren no había hecho nigún progreso, por lo que había aprovechado para hacer un poco de turismo. Si había enemigos cerca, verían que no tenía miedo.

La puerta se abrió silenciosamente. Una mano dejó sobre la moqueta una especie de juguete. Lo puso en marcha. El aparato, muy silencioso, se desplazó sobre la moqueta. La puerta se cerró.

La alimaña mecánica avanzó lenta pero seguramente hacia la cama de Ataru. Llegó a tocar un trozo de sábana. Tiró atrás y andó hacia las patas de la cama. Subió y subió gracias a unos ganchos casi microscópicos que se adheria a casi todas las superfícies. Hacía calor, y Ataru dormía solo en calzoncillos. Cuendo algo frío le tocó la piel con suavidad, despertó. Algo metálico estaba atravesando sus muslos. Ataru había aprendido a no sobresaltarse gracias a los entrenamientos. Seguía con los músculos en tensión. Empezaba a dolerse. De debajo de las sábanas, avanzando sobre su cuerpo, corría un aparato mecánico con una botella de muy mala pinta. Ataru dejó de mirar. No debía pensar. Solo era necesario agunatar . Sintió un tirón en uno de los talones. Aguantando el dolor, pudo sentir como el aparato llegaba hasta su cuello y bajaba por el pescuezo. Y bajaba y bajaba. Y de pronto no sintió el frío tacto del hierro. Era jugase el todo por el todo, se levantó de pronto y, sacando la Desert Eagle de debajo de la almohada, golpeó repetidamente al aparato con la culata. El botellín se rompió, y Ataru hizo volar el robot hacia la pered de un último golpe. Había quedado un poco machacado, pero aún funcionaba. Sobre su cama, cristakes rotos, un líquido que quemaba al tocarlo la aguja de una jeringuilla le mostraban lo cerca que había estado del fin.
Ataru sintió de pronto náuseas y mareo, y se fue al lavabo, donde vomitó todo lo que había comido y más. Cuando tenía los ojos cerrados para no mirar al autómata, en efecto, vio una luz. Al menos no se orinó. Parecía que el entrenamiento con Hogeoyaji había funcionado en un momento límite. Y la Suerte, claro.

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Kingston, Courtleigh Hotel, 10:45 h.

El teléfono de la habitación sonó.

"¿Diga?"
"¿Sr. Moroboshi?" Ataru reconoció la voz de uno de los recepcionistas del hotel
"Sí"
"Llamada del Honorable Sir Winston Spaulding. Lo pongo con él"

¿Qué querría ese cabrón?

"Hola, jovenzuelo" dijo la voz al otro lado del hilo "¿Se progresa, muchacho?
"Lo que se puede, Sir"
"Seré directo: el Almirante me ha hecho llegar en valija un  paquete para Vd. Me ha pedido que se lo entregue en mano yo mismo. De paso debo decir que me ha enviado una magnífica maqueta de barco. Este tipo realmente añora esos tiempos en Almirantazgo".

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Kingston, Ministerio de Seguridad Nacional y Justicia, 13:21 h.

"Bueno, tengo que ir a la sede del Tribunal Supremo urgentemente, así que tome el paquete y excúseme. Lo dejo aquí con Walpole. Cuídese, Comandante"

Spaulding tenía prisa esa mañana. Menos mal. Ataru tomó el paquete y salió de la sala junto al Teniente. Al pasar ante la Sta. Roppongi, ésta lo llamó:

"Ataru..."
"Dime, Akemi-chan".
"¿Puedo pedirle algo, por favor?"
"Claro. Lo que tú digas."
"Es un poco precipitado, pero... Esta noche no tengo nada que hacer y me gustaría hablar japonés con alguien que no sean mis padres..." Akemi tenía la cabeza gacha,y las mejillas se le habían sonrosado encantadoramente.
"¿Me estás pidiendo una cita?"
"Esto... Sí."
"Esto ni se pregunta, nena. ¿Claro que sí?¿Dónde quieres que te lleve?"
"Oh, me gustaría quedar en mi casa. No soy persona de salir mucho"
"¡De puta madre! ¿Dónde vives?"
"Tome mi tarjeta. Está la dirección de mi domicilio y mi teléfono particular"
"¿Te va bien a las siete de la tarde?"
"Me va excelente"
"Bien. Si sale algo, te llamo"
"Gracias, Ataru, es Vd. un encanto de hombre. Voy a hacer una cena que se va chupar los dedos"

Ataru asintió y volvió hacia Walpole.

En ese preciso momento, dos cerebros pensaban paralelamente: "Está en el bote"

En recepción, Walpole habló al fin:

"Es Vd. todo un Casanova, comandante. Las mata callando, ¡eh!"
"¿Se sorprendería si le dijera que hasta hace unos meses era yo el que se echaba encima de las mujeres y que me llamaban El tío más cachondo del universo?" Dijo Ataru mientras ponía la tarjeta en su agenda. "No conteste... Walpole. Tengo que pedirle algo. Ya le he contado al Comisario del distrito donde estoy alojado que esta madrugada han ido a por mi y me tienen en jaque. Ahora me toca a mover ficha y necesito ayuda"
"Toda la que quiera"
"Bien... ¿Dónde queda el domicilio de la Srta. Roppongi?"
"En el sector montaña de la ciudad, en una urbanización de lujo de esas donde viven los blancos y los traficantes de droga. Tendrá que dar un poco de vuelta, porque están re-asfaltando la carretera, pero llegar allí es fácil"
"Perfecto. Mire Walpole, quisiera que hiciera algo por mí. ¿Verdad que va al Tribunal Supremo, ahora?..."

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En la antesala del despacho de Spaulding, Akemi hablaba por teléfono "El Dr. Nie no se equivocaba, Sr. Warren. Ha aceptado sin rechistar. Es un mujeriego de tres pares de cojones. Esté en mi casa a las nueve ¿de acuerdo?"

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Serie Navidad frikinauta 2012/13: Ilusión

A ver: este blog está dirigido a adultos y todos los adultos sabemos cómo San Nicolás de Bari (alias Papá Noel, Santa para los amigos) y los Reyes Magos llegan a nuestras casas cada año con una puntualidad récord (y a las de nuestro parientes, y al las de tó cristo).

Ahora bien, en nuestra infantil crueldad, cuando se nos reveló quiénes eran ellos, ¿quién no intentó cargarse el supuesto mito ante los compis? Yo lo supe a los 6 años. Era un niño inquieto y no comprendía cómo esa gente podía ir por las casas tan rápido. Buscaba una explicación racional y no me emocionaba. NO TENÍA ILUSIONES. Es muy triste. Me lo dijo mi madre, que dio con la clave. Desde entonces nació en mí la ilusión porque sé que tras esos seres extraños y entes paranormales se esconde algo que va más allá de la magia. Desde entonces dediqué muchos años a burlarme de los que creían . Con la pre-adolescencia llegó la empatía, y empecé a buscar recetas para que mi hermano creyera tras años de burlas y vejaciones. Creyó, aunque enseguida tuvo inquietudes: "¿Por qué los pajes del cole son [la Shizuka de turno de nuestra clase: todos íbamos locos por ella] y [un tipo grandullón que ahora reside en Inglaterra]?" Un compañero mío intentó convencerle de que eran uno de África y otro de Jordania, pero mi hermano no tragó. Después se preguntó por qué Papá Noel tenía la letra de mi madre - yo ya le dije que no iba a funcionar -, y tuve que convencerle de que Santa le dictó el mensaje (y eso que hizo otro para mí, bajo mi connivencia, para cubrirse las espaldas. Incluso me dio ambos mensajes para que los corrigiera porque no sabe escribir bien en catalán) para disimular) porque él no tenía tiempo de escribir. Coló. Después se preguntó por qué habían tres Papanoeles en el Portal de l'Àngel y uno le dijo "Visca el Barça, eh!" ¿Pero Santa no es de todo el mundo? Creo que coló decirle que eran delegados locales al sevicio de Santa que hacían su trabajo mientras él explotaba elfos en Laponia (no se lo dijimos exactamente así. pero bueno, tu ja m'entens, noi - Aquí somos enemigos del Wert ese, que quede claro).

Cuando mi hermano tenía once años pasó lo insólito -en un primer momento - y lógico. Yo iba al insti y mi empeño por conservar la ilusión del chaval era más firme que nunca. Y le digo "Los Reyes ya han plantado el campamento", y me contestra "No me vengas con mandangas, Marc, que sé la verdad". Hacía como un año que lo sabía. Lo había concluído por pura lógica pero deseaba que NOSOTROS mantuviéramos la ilusión. Creo que no se dio cuenta pero fue su manera de devolvernos los esfuerzos que hicimos. Lo veo así.

Con la llegada de la edad adulta lo comprendí del todo. Los rostros iluminados de los críos cuando van a ver al Paje, los abuelos peleándose a hostia limpia por lograr caramelos para sus nietos en la Cabalgata... Vi lo que yo jamás tuve.

Si un día tenéis hijos, criadlos para que crean. No tener ilusiones es triste de veras. Que no os salgan analíticos como yo.