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martes, 17 de febrero de 2015

Coleccionando cine: Sin novedad en el frente (1931)

Ya hablé de esta película y de la novela original en un post de hace unos meses . Pero esta vez tratamos de la copia doméstica que me vino en un paquete de cuatro películas en bluray que contenía además de esta Espartaco, El crepúsculo de los dioses, El golpe y Matar a un ruiseñor. De algún modo, es la sorpresa del paquete: todos los aficionados al cine sabemos la de honores que recibió, pero poco nos prepara para la crudeza y violencia explícita para su tiempo que contiene. Fue la primera película que acercó a los espectadores al infierno de la guerra y también es un recordatorio del daño que hizo el Código Hays al séptimo arte. 





Dotada de una impresionante calidad de imagen para una película de ese tiempo (lo que me hace rabiar cuando pienso las ganas que tengo de que salgan las de los Marx en formato HD), contiene algo que resulta cuanto menos curioso: dos versiones distintas de la película. Parece mentira que se hayan conservado ambas: tenemos la sonora y la muda, que se rodaron poniendo una cámara al lado de otra. La versión muda contiene una banda sonora orquestal hecha expresamente para los cines con posibles pero que no tuvieran sonido (luego, se interpretaba en directo, nada de pianolas: orquesta completa), de la cual carece la sonora (eran los albores del sonoro, y era muy complicado sincronizar música y sonido, por lo que se sacaban las películas sin música de fondo).

Por otro lado hay un interesante comentario del veteranísimo crítico y presentador Robert Osborne, que suele ser aún hoy día el presentador habitual en el canal Turner Classic Movies.  

Una gran película con un remasterizado bastante decente, vale mucho la pena de ver. 

martes, 3 de febrero de 2015

Coleccionando pelis: Metrópolis, de Fritz Lang (1927 y 1984)

Desde que me pasé del coleccionismo de manga al de cine que a penas hago reseñas: ni de cómics de ningún tipo, ni de libros, ni de videojuegos actuales, ni de juegos de mesa. Eso hace que pierda literalmente cientos de posts en potencia. Y no me gusta: a veces echo de menos lo random que llegaba a ser este blog en tiempos pretéritos. Así que más vale ponerse las pilas y hacer algo. Empecemos por esto: el coleccionismo de pelis.

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Desde que tenía 12 o 13 años quedé fascinado por una imagen que vi en uno de esos libros de Dorling-Kindersley . Un androide femenino troquelado sobre el fondo vacío, andando. Y leo: "El robot de Metrópolis de Fritz Lang, 1927". Mi mente quedó atrapada en esa foto en blanco y negro. Era de una película de hacía casi 60 años, y sin embargo se veía tan moderna... Empecé a hojear libros de cine y mi alucine fue en aumento cuando vi esa ciudad futurista incluso para esos tiempos. No sé si aquí empezó mi amor por el cine fantástico y al curiosidad por las viejas películas, pero cuando al fin pude ver un par de secuencias de la versión de 1984 en el instituto me dije que quería verla.

Ya no recuerdo cuándo la vi finalmente, pero el hecho es que me gustó lo suficiente como para ponerme una chapa del robot María en la mochila y reparar hace cosa de un año y medio que en una  tienda de segunda mano tenían a precio decente una copia de la versión de 1984. Vista ésta, decidí hacerme con la versión más completa, la que se descubrió en Argentina hace unos 5 años, pero el único lugar donde la encontré a un precio decente fue en Amazon UK. Así que me compré la versión inglesa.


La sobrecubierta refleja uno de los estupendos posters franceses que realizó Boris Bilinsky, con un magistral uso de volúmenes geométricos.

La peli la conocéis ya si sois locos del cine: una trama medio romántica medio social escrita bastante torpemente por la futura simpatizante nazi Thea Von Harbou. Muchos críticos dicen que es la obra maestra con peor guion de la historia. Fue el marido de Von Harbou, el judío y antinazi Fritz Lang el que la hizo mastodóntica (aunque eso de que fue la película más cara... En ningún momento). Creando con su equipo - el cámara Karl Freund, padre de la estética del cine de terror clásico en la Universal; los diseños comiqueros de Erich Kettelhut; los pioneros FX de Eugen Schüfftan... - Lang convirtió una mierdecilla de guion fachoso en algo épico, una experiencia visual mágica de tres horas que engancha de mala manera.

La versión británica es de un solo disco, con una excelente calidad de imagen y la épica banda sonora de Gottfried Huppertz (que solo se oyó en el estreno original, donde tocó una orquesta completa en directo) interpretada por una orquesta actual en calidad digital, y, como extra con unos comentarios muy válidos hechos en directo durante una proyección por un par de especialistas bastante cachondos (se oye al público partiéndose la caja). Uno de ellos la llama sin reservas "el mejor ñordo jamás producido". Además, viene con un librito con ilustraciones y algunos datos de lo más interesantes, entre ellos una crítica de una gacetilla madrileña de la época a cargo de Luis Buñuel, donde cantaba los logros técnicos de la peli y criticaba duramente su guion. Dicen de esta crítica que nadie supo entender y definir la película en la época con la exactitud con que lo hizo el director baturro.

En el apartado de extras, contiene un documental sobre la recuperación del material perdido en un lugar tan insólito para encontrar material de la UFA como es Argentina.

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Metrópolis quedó en estado de semiolvido para el público general con todas las copias originales destruidas por los nazis y quedando solo copias americanas recortadas y de baja calidad hasta principios de los 80, cuando el músico germano-italiano Giorgio Moroder empezó una búsqueda por todo el mundo en busca de nuevo metraje para resucitar la película, que amaba desde que era adolscente. Por esos tiempos, películas como la saga Star Wars o Blade Runner dejaban clara la influencia de la titánica producción de Lang en jóvenes cineastas.

Moroder recobró bastantes minutos de metraje inédito, los cuales fueron montados, coloreados en sepia y colores brillantes y puestos con una marchosa banda sonora del propio Moroder. El resultado fue un enorme videoclip con canciones de Freddie Mercury, Adam Ant, Bonnie Tyler, Pat Benetar o Jon Anderson (de la banda Yes). El producto fue criticado en su tiempo, pero el hecho es que fue un éxito considerable, un placer culpable para no pocos críticos y hoy día se considera el resorte que llevó en serio a buscar versiones más completas.



La verdad es que me encanta la música que tanta gente odia. Es un documento fidedigno de la llamada Era MTV del rock y el pop, tanto a nivel musical como, y, os puede sorprender esta afirmación, estético (¿cómo una peli de 1927 puede ser una orgía ochentera? Es para verlo). La reparación del material es correcta; no soy bueno con el tama de la imagen y las relaciones de aspecto, pero conserva el formato original y los colores saturados que le dan a esta versión el aire ochentero parece que salten de la pantalla sin necesidad de gafas 3-D.

Contiene un par de documentales, uno moderno y otro de 1984, donde podemos ver cómo Moroder recuperó la película para el gran público.

¿La película en si? Pues lo dicho: el guion es una trama folletinesca al uso con ínfulas sociales que resulta en un manifiesto proto-nazi y populista, pero dirigido e interpretado con tal gusto y amor al arte - especialmente por Brigitte Helm, que solo tenía 18 años y que perdió varios kilos por su emperramiento en hacer el doble papel de María y el robot que la imita (y, sí, me refiero a que se metió dentro de esa armadura de más arriba) y el épico Rudolph Klein-Rogge, molde de todos los "mad doctors" peliculeros - que Fritz Lang tapó para bien las carencias de los guiones de su señora esposa, como hizo con Los Nibelungos, y demostró, de nuevo, que se podía hacer cine épico fuera de los límites de Hollywood (me preguntaréis algunos que si no me acuerdo de Cabiria, pero son casos distintos: los separan casi tres lustros y Hollywood ya se había asentado por entonces como Meca del Cine).

Es una película cuya estética bebe del art decó y la escuela Bauhaus, y que casi 90 años después de su realización ha influenciado a personajes que van desde George Lucas a Lady Gaga, a parte de impulsar definitivamente a uno de los mejores cineastas de la primera mitad del S.XX y uno deo los primeros reconciliadores entre el espectáculo y la maestría como era Fritz Lang.

Y con esto acabamos por hoy.





jueves, 8 de enero de 2015

Vuelta de vacaciones

Las cosas como son: en Navidad no viene nada de gusto bloguear, ítem más si somos blogueros solitarios: buscamos tiempo, nos centramos en otras cosas y después todo pasa como si tal cosa.

Estas Navidades han sido estupendas a nivel de obsequios: he recibido, que sean algo relevantes para el blog, una grabadora de bluray (pelis a mansalva) y tres juegos de la PS4: dos que me regalaron y uno que compré como regalo para mi hermano pequeño (tenemos 31 y 26 años y somos ejemplares de esta juventud que vive con los padres hasta los 35-40. Gracias, Ejecutivos), a parte de dinerete para guardar. Con todo, el mejor regalo ha sido aguantar al menos dos meses más en el curro.

Así pues, vuelvo con las pilas cargadas y bastantes temas para el blog. Sin embargo, a saber cómo los voy a usar.

Venga, feliz año y adelante.    

lunes, 17 de noviembre de 2014

El que canta aquella de la tele/peli: Peabo Bryson

Este es un intento de sección sobre músicos que son famosos porque cantan la música de la tele o de X película y resulta que no es especialmente conocido. En Japón esto no suele pasar. Hay seiyuus que doblan como cantantes con gran éxito (intentad pillar a Megumi Hayashibara, la dama de las mil voces; desde Faye Valentine a un Eevee de Pokémon, pasando por Reena Inverse: es una estrella del pop por su cuenta desde hace casi 30 años), pero en Occidente se mantienen en cierto anonimato, los hay a montones, incluso que son conocidos una vez te dicen el nombre. Es injusto. En España tenemos, sin ir más lejos, a Mocedades, a los hermanos Emilio Aragón y Rita Irasema, o aquí en Catalunya al trío fantástico formado Jordi Vila, Ramon Llenas y Manolita Domínguez... En los países anglosajones tienen a Peabo Bryson, Paul Williams, Irene Cara, Jennifer Warnes, Limahl... O incluso en Europa continental: los Oliver Onions (Guido y Maurizio de Angelis) o Bernard Minet. Y he pensado: estos tienen su lugar en el Olimpo de los frikis y nostálgicos de la vida.

Así que empezamos con uno de los fuertes, aprovechando que estaba escuchando la banda sonora de mi viejo juego de Aladdin en la Mega Drive: Peabo Bryson, uno de los pocos artistas musicales que pueden presumir de haber participado en dos canciones ganadoras de sendos Oscars.


Nacido en 1951, este crooner y pianista de soul y rythm & blues empezó a mostrar su grave y aterciopelada voz con solo 14 años, y se dio a conocer mundialmente ya relativamente veterano en un romántico y acaramelado pero encantador dúo con la gran compositora, cantante y también pianista Roberta Flack, en 1983: Tonight I Celebrate My Love. 





Lanzado por este éxito, logró su único Top-10 internacional en solitario (el resto son todos dúos) el año siguiente. Este fue su primer éxito que podemos calificar de "atracción para frikis de la vida", ya que se usó repetidamente en la mítica telenovela de serie Z Santa Bárbara (sí, esa que echaban en Antena 3, que al principio decían: "Santa Bárbara, capítulo 2.569", verbigracia). Y, sí, era otra balada.




En 1985 debutó como actor en un viejo culebrón llamado One Time To Live y se encargó del tema principal. Esta canción es más movida que las otras, pero sigue siendo una balada. Y supongo que ya os vais haciendo una idea de lo que es su estilo...



Haciéndose un hueco mediático, unos años pasaron cuando la Disney los contrató a Celine Dion y a él para cantar la versión de los créditos finales del tema de la película - cantado allí por Angela Lansbury, la Sra. Potts - que rompió moldes de nuevo tras años de crisis en la compañía de Burbank: Beauty And The Beast. La inolvidable canción supuso un Oscar para su compositores Alan Menken y Howard Ashman, y el estrellato definitivo para Dion, que hacía solo dos años era una semidesconocida francocanadiense que ganó Eurovisión para Suiza. Pero al pobre Peabo parece que nadie lo recuerde, y la verdad es que tanto ella como él lo bordan. Produce uno de is productores de referencia: el brasileño-ruso-americano Walter Afansieff, uno de los putos amos del soul electrónico.


Y, de nuevo para Menken y Tim Rice (sí el letrista de musicales) Bryson cantó junto a Regina Belle otra canción que supuso la segunda estatuilla consecutiva para Menken: Un mundo ideal (que mal que suena ahora este título conociendo cómo se las gastan políticamente en Disney... Me vienen escalofríos...) el tema de Aladdin, que me ha sugerido este post. De nuevo produjo Afansieff.
Lo que sí se llevó Bryson junto a Dion y Belle fue un grammy por pieza (no sacaré el chiste de los Simpson, que ya se repite más que el ajo).


¡Va coño, no jodáis los treintañeros, que estos dos temas marcaron nuestras infancias a sangre y fuego y no sabíamos ni quién los cantaba, y no, no eran ni Michelle, ni Zubiri ni el cansino ese de Enrique del Po[ooooooooo]zo!

En fin, Pilarín, que tras cantar estas dos canciones míticas casi anónimamente, Bryson tocó techo, y solo logró un éxito más, en 1993, de nuevo con Affansief y Kenny G, el saxofonista que pasó de grande del "soul de ojos azules" a venir ganas de usarlo de mopa (tengo todos sus discos hasta que le dio por versionar canciones clásicas y tradicionales: su "dúo" con Louis Armstong es uno de mis escasos placeres culpables. ¡NO ME MATÉIS!). By The Time The Night Is Over es otra vez una canción con sentimiento, pero con un ritmo menos meloso que las otras.

 

Peabo Bryson sigue con su carrera, grabando soul y jazz, y cantó en un par de películas más: una de las secuelas patilleras de La bella y la bestia y en la comedia rapera Friday After Next . En ambos casos se trataba de canciones navideñas, por lo que si me permitís, mi "melosidad" tiene un límite y paso de ponerlas.

En este momento se encuentra en un período de altísima actividad debido a problemas con hacienda, siendo un poco el Nicholas Cage de la música negra: tipo realmente prestigioso convertido en intérprete de encargo. Esperemos que vuelva a las películas pronto: pocos pueden decir que anotaron dos Oscars consecutivos y marcaron, cantando a una generación de pequeños espectadores en todo el mundo.












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jueves, 31 de julio de 2014

Derp's Fly-in Classics: Frankentein's Daughter (1958)

Damas y caballeros, con ustedes su presentadora favorita Derpy Hooves, la pegasa loca:

Cuando viene gente a casa, todo funciona mejor,
 incluso el horno micro-ondas
Realmente amo trabajar en Correos de Ecuestria. El otro día se me solicitó por Real Decreto que trajera unos rollos de peli a la Filmoteca Real: eran para un pase personal del Sr. Discordio, el Ministro de Cultura. Quiere que aprendamos sobre Richard E. Cunha y su maestría en contar sucesos paranormales para los primates del Otro Lado. De hecho considera que el mismo Cunha es un suceso paranormal en si mismo, y el anunciador de la segunda venida de un tal Cristo. A mí me suena de un gran jugador de fútbol que pisó a un árbitro que se llamaba así. Igual pisar a un árbitro se considera algo excepcional. Aquí te pueden suspender de empleo y sueldo, petrificar y enviar de monumento a la Luna. Cada vez os entiendo menos, a los primates. 

Pero bueno, la cosa es que decidí ponerme la película a ver qué tal resultaba, y tengo que decir que el Ministro hace muy bien en enseñar la herencia de los Viejos Maestros del Arte Humano al mundo.

La parte que me gusta más es cuando empieza, no os la perdáis.


Detrás de la broma: Richard E. Cunha es considerado como uno de los peores cineastas de su generación, pero a diferencia de otros de su época, él jamás tuvo problema alguno en reconocer su ineptitud: hacía pelis baratas por diversión, ya que tenía un buen trabajo como cámara televisivo.

Cunha es considerado por algunos como peor que Ed Wood Jr. una buena muestra es una anécdota ocurrida dutante el rodaje de esta peli: una lamentable falta de comunicación hizo que el maquillador Harry Thomas se pensara que el monstruo era masculino, ya que el maquillaje iba a ser llevado por un hombre: el especialista Harry Wilson. Cuando le avisaron de que el monstruo era mujer, ya había acabado una máscara totalmente masculina, y no había tiempo ni dinero para hacer una nueva, así que a ultimísima hora, lo único que pudo hacer Thomas fue ponerle carmín a Wilson. Cuando Cunha vio el resultado, según sus propias palabras, salió del set y se fue, literalmente, a llorar su pena a un rincón donde tuviera privacidad.

Cunha se asomará bastante por esta sección. Es un cineasta a reivindicar por los que amamos el cine bizarro.

lunes, 9 de junio de 2014

Derpy's Fly-In Classics: Maniac (1934)

¿Qué hay, hamjios del cine bizarro? Aquí Derpy Hooves de nuevo con lo mejor que se puede encontar en los archivos de Ecuestria. Hoy os pondré una muyyyy antigua. En vuestros términos es de 1934. Se llama Maniac, también conocida como Sex Maniac. Esta la trajo personalmente Milady Celestia hace muuuuuchos años a Canterlot para su uso personal... Algo de "meterse la pezuña", decía. No sé donde se quería meter la pezuña. Supongo que en una bolsa de palomitas, o en una henoburguesa. El hecho es que hay una vieja cantinela en la Guardia que dice "Cuando la Princesa ve fornicación, no hay guardia que salve un cojón; cuando la Princesa ve pelis, la Guardia salva el penis". Eso da idea de cómo  le gustaban a Milady Molestia... Quiero decir, Celestia, las imágenes en movimiento.

Es una obra maestra del gran director Dwayne Harper, siempre dispuesto a educar el público con ejemplos de urbanidad. En esta película con quiere enseñar cómo no ser drojadistos maníacos sessuales paranoides. Lo hace emulando al astro Eward Allen Pou en un esfuerzo admirable. El reparto se lo pasa pipa: lo veréis por cómo ríen. Y hay mucha acción, aunque conozco a una tal Puttershee a la que no le haría mucha gracia todo esto. Hoy no voy a decir - ¿Relinchar? - más. Aquí os ofrezco esta maravilla.






* MÁS ALLÁ DE LA BROMA *

Dwain Esper, muy al contrario de lo que dice Derpy, no era un moralista: fue el primer gran realizador de cine explotation de Hollywood. Este empresario de la construcción metido a cineasta - se dice que porque se encontró una considerable cantidad de equipo cinematográfico en un almacén que había comprado -  ganó cierta fama al hacerse rico haciendo pases de Freaks: La parada de los monstruos de Todd Browning en ferias y circos. Sus películas, escritas por su esposa Hildegardie Stadie, ex vendedora de falsos elixires milagrosos (no bromeo), tenían nombres como Reefer Madness, Marihuana, Sex Madness, How To Take A Bath o Narcotic, y se pasaban exclusivamente en ferias ambulantes pretendían ser avisos al gran público de que vigilaran los peligros a los que se exponían sus hijos o a vigilar con lo mala que era la vida disipada. Como es obvio, eso no era más que una excusa para mostrar a actores drogándose - ignoro si de verdad o no - en pantalla, escenas de violación, gore (lo que era gore en ese tiempo), y desnudos de varios tipos, amparándose en un vacío legal que dejaba el Código Hays: que las películas educativas y las hechas para ferias estaban libres de censura. Así que el adinerado Esper solía alquilar un local adecuado y pasaba las pelis con todo de indicaciones sobre medicina y educación civil. En los carteles, un "SOLO PARA ADULTOS" atraía a la gente como moscas a la mierda... Buen símil. Hay que decir que generalmente los Ayuntamientos de las ciudades donde hacían pases les prohibían seguir exhibiendo a las 24 horas de estrenar la peli al enterarse de lo que contenían, pero por entonces ya habían reunido un pastón, y, hala, al siguiente cine.

En esta cinta en concreto - que costó la friolera de 5.000 $ y está protagonizada por el propio maquillador de la peli - Esper pretende adaptar a Edgar Allan Poe en una delirante historia (aquí os dejo el guion, con escenas inédias) que tiene que ser vista para ser creída. El tío es tan inepto que hay varios fallos de raccord, como en una infame escena con un gato. Veréis como usan dos gatos completamente distintos. El truco de la escena es que el gato que hace de doble es tuerto. El hecho es que aunque no conta que sufrieran muchos daños, la PETA condenaría esta peli: se ataron a diversos animales con cables para que se engancharan y acabaran peleándose sin posibilidad de escapar.

Si os parece que hoy Derpy y yo divagamos un poco es porque esta peli es tan indefinible que tiene que verse para ser creída y como la pobre Derpy es bizca y se dejó las lentillas y también las gafas de ver en casa, pues encima la vio como en 3D y ha quedó profundamente impactada: por eso es tan entusiasta. A todo eso, otro gran entusiasta de Esper es John Landis, que parodió el estilo de Esper en su segunda película basada en gags medio aislados: Amazonas en la luna, con Carrie Fisher como protagonista. El gag aparece tras los créditos finales, así que si véis la peli de Landis, no olvidéis este dato. Solo os puedo asegurar una cosa: os vais a partir el culo de la risa.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Derp's Fly-in Classics: The Beast of Yucca Flats (1961)

¿Alguna vez habéis pensado "esta peli solo le puede gustar a un burro volador"? Bueno, a un burro no, pero a lo que es una pegasina torda y bizca le encantan. Y como me está amenazando con abrirme la cabeza de una coz si no le doy más secciones, pues... Así que adelante con lo puto peor de la ci-fi.

¡UEHEHEEEEEEEEEY! Aquí estamos, con mis pelis favoritas. Si os preguntáis por qué me gusta el cine, la respuesta es bien sencilla: es mi meta llegar a ser tan conocida como mi ídolo: Manuel González Savín, alias Cañita Brava.

Cañita Brava lleva una estelar carrera de cinco películas y es una estrella en Ecuestria, ya que es el único actor humano que habla en el antiguo dialecto norte-ecuestriano.

Eso hizo que enseguida apareciera la llamada "neuva uola" , un movimiento cinematográfico que llevó a la creación de la Tristar, productora llamada así porque la formaban Columbia (entonces en poder de la Coca-Cola), HBO y CBS. Pero eso es falso. Nuestras tres dirigentes, Miladies Celestia, Luna y Cadence son las verdaderas jefas del cotarro, y pagaron a estas compañías por poner el nombre.
De hecho, yo posé para el logo, pero rechazaron el diseño.




No hace mucho, se me ocurrió buscar entre los Reales Archivos de Ecuestria (ser funcionaria da ciertos privilegios) y descubrí la colección secreta de un tal Crow Servo, un grifo que hacía de curador de la Filmoteca Equina y que tenía debilidad por... Las auténticas obras maestras del cine. Pero a este visionario no se le comprendió y acabó en el psiquiátrico de San Bedlam... Así que decidí continuar su obra y mostrar al mundo humano lo que se pierde: ¿Spielberg?¿Cocteau?¿Bergman?¿Scorcese?¿Quiénes son esos? Yo os mostraré la Verdad aunque a Zangorromango le duela [la coz que le voy a pegar si no mantiene regularmente esta sección].


Hoy empezaremos con The Beast Of Yucca Flats, obra del brillante tándem formado por Coleman
Francis,que dirige, escribe y narra la historia con una prosa brillante y Anthony Cardoza, actor y productor genial como pocos, con una capacidad innata para encontrar buenos proyectos. Y un protagonista de lujo: el sueco Tor Jonsson, cuya frialdad deja a su sobrevalorada compatriota Greta Garbo en un estropajo subsalicilatado.

No es necesario decir mucho más: Pasen y disfruten:



* MÁS ALLÁ DE LA BROMA *

En esta parte de la sección me sacudo el alter ego y hablo como lo que soy: un espectador. The Beast Of Yucca Flats es una de las muchas candidatas a suceder a Plan 9 From Outer Space como peor película de todos los tiempos. Personalmente, creo que Plan 9 no es ni tan siquiera lo peor de Ed Wood Jr.: no le encuentro ese valor de comedia involuntaria que sí poseen muchas de sus competidoras. La verdad es que es bastante sosa. En cambio, pelis como la que nos ocupa sí que poseen auténtico valor bizarro, y las encuentro francamente entretenidas de tan malas que llegan a ser (sobretodo cuando las veo hasta el culo de cerveza).

Coleman Francis y Anthony Cardoza gozan actualmente del estátus de figuras de culto gracias sobretodo al programa Mystery Science Theater 3000, un show de humor donde un tipo y dos marionetas veían pelis y comentaban sobre ellas, haciendo burlas generalmente muy afortunadas.

La película costó 35.000 $, y la escena que vemos al inicio no viene a cuento para nada: Coleman Francis la añadió a última hora para que se viera una tía en pelotas. Para ahorrar equipamiento, la película se rodó sin sonido, que fue añadido en posproducción. Es por ello que no oímos prácticamente otra cosa que un narrador omnisciente y por lo que los intérpretes hacen extrañas poses cuando hablan: intentaban que no se les vieran las bocas.

Por lo que respecta a Tristar, fue una joint venture entre Columbia, HBO y CBS. Empezó a operar en 1984. Su primer logo, con música del célebre jazzman y empresario discográfico Dave Grusin, es muy popular entre los que gustamos de este tipo de cosas. Parece que fue idea del director Sidney Pollack, uno de los asistentes de Victor Kaufman, primer jefe de la productora, usando el caballo que salía en su peli El jinete eléctrico: en realidad, el caballo era negro, pero la imagen se puso en negativo y le añadieron efectos y tal.



martes, 22 de abril de 2014

Ante la pantalla: El motín del Caine (1954) de Edward Dmytryk



Superproducción de Stanley Kramer basada en una novela ganadora del premio Pulitzer - para ser más exactos, en la obra de teatro resultante que arrasó en Broadway - con un reparto de campanillas y con estupenda escenografía, tamto en exteriores como en interiores. Fue nominada a 7 Oscars, entre ellos el de mejor película, sin ganar ninguno. Esta peli "maldita" está dirigida por Edward Dmytryk, un buen director maldito - no sin razón - por su traición durante la Caza de Brujas a compañeros de profesión y de militancia política, que deja en nada el mucho más famoso caso de Elia Kazan.

Humphrey Bogart, en la que es considerada como su mejor actuación junto al Dobbs de "El tesoro de Sierra Madre", es el capitán Queeg, del USS Caine. Es un militar aparentemente cumplidor pero al mismo tiempo un tipejo indeaseable, bipolar, excesivamente autoritario y cuyas acciones llevan a sus hombres a sublevarse contra su autoridad, lo cual será causa de un juicio sumarísimo donde se determinará quién lleva razón. Su extraordinaria interpretación, donde desde un buen principio sus gestos compulsivos delatan su condición y sueltando con convicción las líneas más absurdas de acuerdo con la psique del papel que representa, le reportó su cuarta nominación al Oscar. Junto a Bogart, un reparto de estrellas masculinas en papeles de otros oficiales: el rey del cine bélico Van Johnson (la mano derecha del anterior capitán, cumplidor y formal, y el verdadero protagonista de la historia, de hecho), José Ferrer (un abogado militar que decide jugársela por las acciones del personaje de Johnson. Espectacular intervención final), Fred MacMurray (el teniente de comunicaciones, tipo simpaticote, intelectual y comprensivo con los soldados), o el prometedor pero malogrado Robert Francis (un oficial de ventipocos que tras una apariencia tímida esconde una tremenda determinación. Sale demasiado por la impostura de su romance). En papeles más secundarios destacan Tom Tully, que sería nominado a un Oscar por la interpetación del gruñon, informal, excéntico y desencantado, pero muy querido por sus hombres, primer capitán del Caine, al que el personaje de Bogart releva. Sabe caer bien El todoterreno E.G. Marshall y un Lee Marvin (sin canas, oiga) aún abriéndose camino en Hollywood pero con bastante diálogo, esencialmente cómico, además de ser consultor militar no acreditado, completan lo esencial del reparto.

Queeg chupa tubetti nene

El guion de Stanley Roberts y Michael Blankfort  - represaliados de izquierdas: pese a su traición, Dmitrik jamás dejó de tener en cuenta a antiguos camaradas cuando se trataba de trabajar. O quizá fuera debido a Kramer, enemigo jurado del McCarthismo - nominado también, logra una trama realmente absorbente e incorpora la drama ciertos elementos de humor. Además es llevado con un ritmo impecable (la edición también fue nominada) y nos lleva a un sorprendente desenlace donde se nos demuestra que realmente no hay blanco ni negro, cambiando el concepto que podamos tener de los personajes en una sola escena (vale la pena ver de nuevo la peli con comentarios: despeja dudas y al mismo tiempo hace que nos hagamos muchas más preguntas). La fotografía y los decorados, exteriores e interiores, son magníficos: Los distintos barcos (a ratos no se distingue qué es real y qué es estudio, y las escenas con maquetas son bonitas), la auténtica base de Pearl Harbour, el Parque Nacional de Yosemite... Rodados de manera bella y con mucho colorido.

La música de Max Steiner son una serie de fanfarrias de tono bélico, generalmente bastante animadas, combinado con puro reciclaje de otras bandas sonoras. También optó a un Oscar.

Una peli excepcional, que me ha atrapado de inicio a fin con sus interpretaciones, guion e impecable factura técnica y que añade acción y aventura al "cine de juicios" tan en boga en ese tiempo. Recomendada no, imprescindible. Solo iene un par de defectos: no contener la abundante historia posterior que contiene la novela. Harry Cohn se acobardó ante la idea de que la peli durase 195 minutos... Y es que es tan buena que no le pongo un 10 por este mero hecho. Al leer una sinópsis de la novela, se queda uno con ganas de más, en serio. Otro es uno que comentan los que hacen el comentario del DVD/Bluray: a pesar de que los guionistas como he dicho, huyen del maniqueísmo tanto a nivel de personajes como a nivel militar - los mismos marines dijeron en su gran mayoría que ellos también se hubieran amotinado contra Queeg teniendo en cuenta las circuntancias - sociológicamente hablando, la peli sí que es un tanto maníquea, dando mensajes de que un americano valiente, "íntegro" y con tres pares de cojones vale mucho más que una persona inteligente y culta pero "ROJILLA". Muy cincuentero-americano: en esa época, incluso los progres pensaban así (el que no, era un rojazo y peligraba su integridad física y personal... Un poco como los EE.UU. actuales).

Mi nota personal es 9 de 10. Una peli que debe reivindicarse por su gran calidad cinematográfica.

viernes, 14 de marzo de 2014

Ante la pantalla: Ciudadano Kane (1941). Parte 2

La RKO dio la gran oportunidad al joven prodigio que había aterrorizado a los EE.UU. con su versión radiofónica de "La guerra de los mundos". El resultado fue una película que ha sido considerada como la mejor de la historia del cine durante cerca de 5 décadas, y aspira a recuperar el puesto en cualquier momento (ya sabemos todos cómo fluctuan estas listas).

Aquí si es elegir meme o cartel, elegimos meme, coño


Orson Welles decidió junto a otro genio, el prestigioso - ideó las escenas en sepia para "El mago de Oz", por ejemplo - pero autodestructivo Herman Mankiewicz (quién hizo más o menos por el guion y el funcionamiento de la peli constituye aún objeto de debate), los cimientos del mass-media nortemericano metiéndose directamente con su gran mogol: William Randolph Hearst, entonces el hombre más poderoso de EE.UU tras el Presidente (en sus tiempos mozos había sido de hecho más importante que el Presidente). RKO, dirigida por la familia Kennedy, no dudó en darle su apoyo incondicional. El resulatado de los esfuerzos combinados de director y co-guionista fue un guion que podemos calificar de valleinclanesco: crean personajes complejos, abyectos y rayanos en lo surrealista; caricaturas de los poderosos y los impotentes en los primeros años del S.XX en EE.UU. Todo aderezado con una narración no lineal que combina diversas etapas de la vida de Charles Foster Kane con la búsqueda del MacGuffin (que de hecho, en una pifia histórica del guion, nadie debería conocer de entrada) por parte de un grupo de periodistas: Hallar el significado de su última palabra en el lecho de muerte: "Rosebud".

Para ello se rodeó de personas de confianza para el reparto: la troupe de su Mercury Theatre y, por supuesto, él mismo como Kane. Welles y Cotten se complementan a la perfección y resultan graciosos cuando tienen que serlo y patéticos a su vez, pero la actuacón que me gusta más es la de Dorothy Commingore, una auténtica "one hit wonder" que acabó perdida en la serie B y hundida por McCarthy, que dio vida a un personaje que es la víctima personalizada y perfecta de las fechorías y el egocentrismo de Kane: hace reir, despierta compasión y llega a dar bastante miedo conforme sucumbe a la depresión y, casi, la locura.

El cuidado en los detalles es impresionante, y tan solo hace falta ver el falso noticiario al inicio de la película como muestra: los jugosos titulares de los periódicos, que pasan demasiado deprisa para leerlos en un visionado normal, nos obligan a usar la pausa para comprobar la mala leche que pone Welles en su crítica a los medios. Tan sencillo como eso. O el innovador trailer, hecho en tono de comedia ligera.

Los decorados son dignos de mención. Todos ellos tienen un aire onírico, irreal, y están fotografiados e iluminados para multiplicar el efecto. Tanto en fotografía como en iluminación y edición (a cargo nada menos que de Robert Wise), esta peli presentó una serie de técnicas que tendrían una enorme influencia len la historia del septimo arte. Tanta o más que la película en si: travellings elaborados de manera que en todos los planos de imagen se mantengan enfocados (gracias a un elaborado estudio de objetivos, iluminación y lentes por parte del fotógrafo Greg Toland (que meses antes había usado los mismos trucos en la excelente "Hombres intrépidos", de John Ford): para una peli hecha en 1940, es un enorme mérito el decir que al verla en alta definición, casi se pueden contar las gotas de lluvia que aparecen en tercer plano en una escena. A ello se suma el magistral uso del sonido, tanto los efectos como la banda sonora de Bernard Herrmann, sobretodo para crear situaciones cómicas o de pesadilla. Y, "last but not least", no elvidemos el resultón maquillaje, que transforma constantemente a los personajes pero que permite que se los reconozca en todo momento.

Pese a darse un ligero batacazo en taquilla, la peli dejó a la RKO satisfecha por haber recuperado la inversión pese a las dificultades y por la publicidad y notoriedad que les dio, y la archivó para futuros reestrenos consciente que esa no era una peli cualquiera y que con los años iba a ser importante, pero dejó también a un Welles furioso, que inició su época de gran frustración con Hollywood. Pero de todas formas el tándem Wells -Mankiewicz se constituyó en legendario aunque jamás se repitió.



Una soberbia sátira de los EE.UU. en los difíciles inicios del S.XX, su crítica a la sed de poder y riqueza sigue aún relativamente vigente. Magistralmente dirigida e interpretada, con un guion cínico y inteligente pese a un gravísimo e histórico error argumental (que con el tiempo no ha hecho más que añadir a la leyenda que deja este filme) y, a nivel técnico, con muchísimas innovaciones y trucos visuales y un estupendo maquillaje, se entiende por qué ha sido durante tantos años la mejor peli de la Historia, cosa que personalmente no comparto, pero, objetivamente, teniendo en cuenta la época y las dificultades que se pasó en realizarla, es un Top-25 fijo en la categoría.
La actual, " Vértigo", aplicó innovaciones narrativas y técnicas muy parecidas pero obviamente más avanzadas (y en color) aplicadas a un apasionante argumento de suspense, una dirección que rezumaba magia y actuaciones brillantes. Ya he visto ambas. Y ahora puedo decir de primera mano que son absolutamente maravillosas, que me niego a decir que ninguna peli sea "la mejor de la Historia" pero que espero que dicho título/epíteto sea ahora  más disputado para hacer descubrir al espectador contempráneo obras que combinen genialidad, innovación y comercialidad a partes iguales.

sábado, 1 de marzo de 2014

Ante la pantalla: Cudadano Kane (1941). Parte 1

Pues si, doctor, he visto Ciudadano Kane y me ha gustado. Aunque no creo que sea la mejor peli de la historia, es un top-25. Dicho esto, debo decir que no deberían existir epítetos como este de "Mejor peli de la historia". Pero volvamos a lo que nos ocupa: francamente, creo que aunque él mismo decía que "menos lobos" Ciudadano Kane es una gran película. ¿Es grave, doctor?¿Me estoy convirtiendo en un puto snob?

La parte 2 de esta crítica dependerá de la resupuesta de los doctores, que sois vosotros. ¿Soy un puto snob?

lunes, 13 de enero de 2014

Ante la pantalla: Casablanca, de Michael Curtiz (1942)



Estreno de Casablanca en España (1946)

A veces, el factor casualidad juega un papel importante en el mundo del cine. Mientras superproducciones cuidadosamente manufacturadas como en una cadena de montaje se meten el cebollazo padre ante público y crítica, pelis de presupuesto medio-alto (e incluso de las series B a la Z) hechas a trompicones, casi improvisando sobre la marcha con los equipos artístico y técnico teniendo que tirar de puro oficio para sacar el tema adelante o directamente trabajando a desgana, se convierten en monumentales e indiscutidas obras maestras. Esta fue una peli que dio en el [Casa]blanco cuando nadie daba nada por ella a pesar de que no se trataba de una serie B. Simplemente era una peli más de la Warner, una mezcla entre romance y espionaje hecha para sacar provecho del desembarco aliado en el norte de África. El fenómeno de masas en que se ha convertido es un homenaje a el saber hacer de un grupo de excelentes cineastas que se fueron a encontrar allí, precisamente. Y es que todo quisque va a Rick's, ¿no?

Basada en una obra de teatro llamada Everybody Comes To Rick's que fue rechazada una vez tras otra y de la que el gran público no supo su existencia hasta una vez estrenada la peli, ya que jamás se estrenó, esta peli supuso el gran éxito de la carrera del húngaro Michael Curtiz (aunque hay quien dice que su trabajo aquí tampoco fue espectacular) y el despegue definitivo de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman como superestrellas. Con todo, se dice que el mayor artífice del éxito de esta peli y el único que creyó en ella desde el inicio fue el productor Hal Wallis, que supo formar un equipo ideal dsde el director hasta el último extra, y se volcó personalmente en cada día de rodaje.

Si empezamos con las interpretaciones, se hace necesario apuntar uno de los grandes méritos de la peli: lograr una química perfecta entre Bogart y Bergman, el persuntamente no-idealista Rick frente a la idealista Ilsa, dos personajes entre el amor y el deber. Y es que fuera del plató no es que tuvieran mal rollo ni nada, simplemente es que su relación era casi inexistente (parece que la fama de ligona de Bergman hizo que Bogart se mantuviera muy distante con ella, ya que su esposa de entonces era patológicamente celosa). Sin embargo, el tesón que pusieron ambos en su trabajo hacía que cuando las cámaras se pusieran en marcha, toda distancia entre ellos desapareciera, y con ello desapareció también el encasillamiento de Bogart como gángster. Están además acompañados de un impresionante elenco de secundarios: Claude Rains, Dooley Wilson (ambos en papeles especialmente inolvidables: el ambíguo Renault y el amigo de todos, Sam), Peter Lorre, Conrad Veidt, Paul Henreid, Sidney Greenstreet o John Qualen; todos de reconocido prestigio.

Aunque el guion se realizó sobre la marcha, casi improvisando y cambiado constantemente de manos, ello no perjudica la acción, llena de ritmo, ingenio y chispa, con montones de citas que han entrado de lleno en el imaginario popular y que se usan como frases hechas en el lenguaje diario de varios idiomas y escenas inolvidables como, por citar una, el duelo de himnos entre nazis y resistentes. Una cosa que me parece genial es el indeterminado género de la peli: yo lo llamo: "comedia dramática romántica noir de espionaje de acción bélica". El único problema que tiene la peli son ciertos agujeros en el guion que no se notan si no te los dice un verdadero fan de la peli. Solo una pista: existe un McGuffin bastante claro una vez caes en la cuenta.

Muy sencilla a nivel técnico, destaca la fotografía, que juega mucho con la iluminación y los complejos decorados del café de Rick, montados en diversos estudios, rebosantes de extras y, según se dice, un auténtico rompecabezas que debía lograr que con el cambio de sitio de un objeto o un cambio de ángulo, las estancias cambiaran radicalmente de aspecto. Y, por supuesto, la maravillosa banda sonora de Max Steiner, parecida a la que ya realizara para Lo que el viento se llevó (de hecho,yo prefiero la de Casablanca de lejos), combinando temas musicales populares en la época con música sinfónica: en este caso los standards de los primeros 40 y algún himno sustituyen la música sudista.

Después de ver la peli por primera vez hace bastantes años, dije que quizá estaba un tanto sobrevalorada a pesar de ser excelente. Este segundo visionado ha hecho que me la mire aún con mejores ojos. Me ha entretenido y fascinado más ahora que hace unos 10 años. No he visto film tan citable en mi vida: es una ametralladora de frases míticas, un meme en si misma, para usar teminología friki. El afamado y malogrado crítico Roger Ebert dijo que incluso con sus defectos, bien se podía considerar  la mejor película de todos los tiempos por un motivo: su transversalidad (si queréis saberlo, Ebert consideraba a Casablanca la segunda mejor peli de la historia y su favorita personal). Críticos, público ¨serio¨, público estándar o frikis de la vida (me considero uno de estos): a la inmensa mayoría al menos les gusta la peli. Es una de esas pelis que sabe mover a varios tipos de público y unirlos... ¿O acaso nos han condicionado para que nos guste? Tened en cuenta también este aspecto.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Libros, libritos, libracos y cine: Sin novedad en el frente (Erich Maria Remarque/Lewis Milestone)


Hasta 1929, Erich Maria Remarque, alemán de raíces francesas, era un periodista deportivo mediocre que se había dedicado a todo tipo de trabajos. Veterano de la I Guerra  Mundial, a sus 31 años, como muchos jóvenes que habían sobrevivido a la guerra - en su caso particular fue licenciado tras sufrir varias heridas de metralla en combate, en Bélgica - tenía problemas para encontrar su sitio en la nueva Alemania de Weimar: fue maestro de escuela (trabajo que detestó siempre), bibliotecario, hombre de negocios, editor y escritor de manuales para la empresa de neumáticos Continental.

En 1927, el periódico deportivo donde redactaba sus crónicas le público por entregas una novela, y en 1929, otro periódico, el Vossische Zeitung, le publicó, también por entregas, Sin novedad en el frente, una crónica de la I G.M. Al publicarse como novela, tuvo un éxito inmadiato: en solo 18 meses era un bestseller mundial, vendiendo solo durante ese tiempo 2.500.000 copias (1.500.000 en Alemania) y traduciéndose a 22 idiomas. Para la época era un fenómeno de masas.



Esta anti-epopeya sobre las andanzas de un grupo de jóvenes oficiales alemanes en el Frente del Este (aproximadamente el actual Benelux) agitó conciencias. Las batallas no se narran de manera vívida y apasionante, sino de manera amarga, escabrosa y real. Es la historia de unos perdedores por culpa de la corrupción del poder. Remarque no guerda nada en el tintero: momentos de terror con descripciones muy precisas todo el, digamos, snuff y gore - espero se me permita la licencia de usar estos términos tan superficiales al ser una obra literaria - que provoca la guerra, de 'slice of life', de risas y lloros, de sexo... La prosa de Remarque es sencilla, coloquial, atrevida y directa, y nos acerca a la vida del soldado por vía de Paul Bäumer, un muchacho que se encuentra en el frente impelido por las diatribas patrióticas del profesor de su instituto y que ensguida se convierte en un joven "con los pies en el suelo". El resto de la tropa son compañeros del instituto y reservistas; gente que fue forzada a vivir entre trincheras casi por obligación y que tienen que resignarse a estar allí. A lo largo del libro, que es bastante breve, Bäumer va comprobando como la guerra le amarga la vida, nos cuenta cómo mató por primera vez, la pérdida de su virginidad o relata simplemente como es el día a día en una trinchera, sin seguir una línea argumental concreta.

El tono general del libro es pesimista y triste, y a ratos - a pesar de ciertas pinceladas humorísticas - se vuelve frío como una manera de mostrar cómo se van deshumanizando los personajes. A pesar de narrar en primera persona, Remarque no se decanta por ningún bando. Es un libro relativamente neutral que mantiene la tensión y el interés en todo momento. Una novela de esas casi perfectas, que lo tiene todo y bien comprimido.

Como posible gran defecto, el final parece precipitado, pero no sé si está buscado o no.

El éxito de la obra agitó conciencias, y se encontró con no pocos adversarios, entre ellos el ascendente Partido Nazi de Adolf Hitler y su siniestra camarilla. Rico de pronto, y más tras escribir la bastante exitosa secuela de Sin novedad en el frente, llamada aquí De regreso y de la que dicen es aún más virulenta que su antecesora, solo que en vez de la guerra carga contra la sociedad alemana, se trasladó a Suiza (y pretendía trasladarse después a Francia, pero la II G.M. lo frustró) mientras la adaptación a cargo de la Universal (de la también germana familia Laemmle) y del director Lewis Milestone de Sin novedad... cosechaba varios Oscars le daba más fama y fortuna, teniendo una destacada carrera desde entonces. Pero mientras tanto, en 1933, sus enemigos declarados, los nazis, subieron al poder, y Joseph Goebbels ilegalizó su obra y empezó a emperrarse en humillarlo de distintas formas: entre otras cosas hicieron correr el bulo de que Remarque al revés era Kramer, apellido judío (esto es más leyenda urbana que otra cosa, pero de esa gentuza se lo cree uno todo) y proclamó y creó falsos testimonios sobre que en realidad no estuvo en el frente. Sus libros ardían en las Kermesses. En 1938 le retiraron la ciudadanía alemana, y, temeroso de que la Gestapo fuera a por él, huyó a EE.UU., nacionalizándose en 1947. Respecto a los nazis, cabreados por habérsele escapado ese elemento indeseable, urdieron una terrible venganza: detuvieron a su hermana por los cargos que se le imputaban a él, la sometieron a juicio sumarísimo, la ejecutaron decapitándola y encima pasaron todos los costes del proceso penal (ejecución incluída), a la otra hermana de Remarque.

Durante y tras la II G.M. (en 1948 volvió a Suiza para quedarse y recuperó la nacionalidad alemana) Remarque siguió escribiendo novelas de tema social y dramático, tanto en inglés como en alemán, muchas de las cuales fueron adaptadas en Hollywood (como media docena). Escribió guiones de cine (bueno... Uno para una peli austríaca) y obras de teatro (bueno... Solo una, pero su éxito en Alemania fue tal que llegó a Broadway con decentes resultados) e incluso hizo sus pinitos como actor en una peli americana rodada en Alemania sobre una de sus obras. Se casó en terceras nupcias con la actriz Paulette Goddard, célebre pareja de Chaplin, que venía de divorciarse del entrañable Burgess Meredith. Falleció en Locarno en 1970, rico y muy reconocido, aunque sus novelas siempre han dejado entrever una gran amargura. Su vida fue tan triste como sus libros, si vamos a mirar. Y esto parece más una biografía que una reseña, dicho sea de paso Bueno, pasemos a la peli...

El versátil Lewis Milestone se enfrentó al desafío de realizar esta peli cuando el cine sonoro - si bien se encontraba ya bastante generalizado en tan solo 4 años - estaba en sus albores.



Milestone contó con un buen reparto, en el que sobresale Lew Ayres como Bäumer, que destaca por una actuación absolutamente bipolar en la que va de la alegría, la compasión y la camaradería a la puta locura, el instinto asesino y la frialdad en cuestión de segundos. No fue ni tan siquiera nominado al Oscar, pero fue el gran papel de sus 65 años de carrera, incluso habiendo sido nominado para el galardón en 1948. El papel lo marcó tanto que fue objetor de conciencia en la II G.M.
Desde mi punto de vista, y me ha sorprendido, Milestone hace especial hincapié en una galería de excéntricos personajes que aparecen en la novela. Hace que alguno que otro sobresalga aún más que en ésta.

Eso sí, hay que tener en cuenta que hablamos de 1931 y el estilo interpretativo de estas pelis está obsoleto. A veces son demasiado teatrales.

Otro de los principales méritos de esta adaptación se encuentra en el guion: la a veces anárquica narración original es estructurada y se nos presenta en forma lineal. Así, por ejemplo, la escena que se narra en las primeras páginas del libro no aparece hasta los 50 minutos. Y el resultado es excelente, comprendiendo prácticamente la novela entera con sus diálogos, sus momentos trágicos y ese cierto humor que la caracteriza. Incluso se incluye la parte de la pérdida de la virginidad de Bäumer. Otro apunte es que quizá sea la primera película bélica donde el diálogo prima sobre la acción. Hay montones de momentos donde se alcanza una intensidad tan grande en las escenas dramáticas como en las de batalla.

Al ser una película anterior al Código Hays, se permite algunas libertades en el tema de la violencia y en el argumento en general: para 1931, esta peli era una de las más crudas y violentas que se habían visto: las batallas son a cara de perro, sin bellas coreografias ni estilizaciones (menos por esa legendaria epifanía final, que en la novela era sucinta y que Milestone poetizó. Incluso la interpretó él mismo). Y como se ha dicho, se sugiere sexo. Se nota cierta voluntad documental durante toda la acción, logarada gracias a un competente equipo técnico.

Un detalle que personalmente me llama la atención es que esta peli tiene toda la pinta de haber sido pariodiada por Chaplin en el delirante-hilarante inicio de "El gran dictador". El ambiente de desolación es parecido y las actuaciones parecen una exageración de las de esta peli. Puntos extra para Chaplin... Y Milstone, pues es un tópico pero "la parodia es la forma más sincera de adulación".

Es una película a la altura de la novela: ni la supera ni está en absoluto por debajo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Libros, libritos, libracos y cine: Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell/Victor Fleming

Solo he hecho esta crítica tras ver que tres de mis cuatro críticos de cine favoritos la daban por obra maestra: Gene Siskel, Leonard Maltin y, sobretodo, Roger Ebert. También cuento que la revista Village Voice, ejemplo de lo más cercano a mi idea de cultura americana "de izquierdas" califica también este título de histórico y maravilloso.

En 1935, una nostálgica del Sur Profundo escribió el libro más leído del mundo tras la Biblia. Se llamaba Margaret Mitchell, era de Georgia y el libro era Lo que el viento se llevó, una muy bien escrita pero absolutamente manipulada visión de aquella civilización (sic) en que cuatro blanquitos vivían como rajás a costa del sacrificio de millones de esclavos negros que eran tratados peor que un kleenex usado. Y no exagero ni una miajita: precisamente, el libro, hasta el inicio de la II G.M., estaba recomendado en la Alemania nazi como ejemplo de como la raza superior de impone a la inferior (también es muy recomendado en Corea del Norte como ejemplo de funcionamiento de una sociedad capitalista).

Eran tiempos en que un esclavo era azotado por caerse al suelo o asesinado a sangre fría por decir "caramba". Eso es la realidad. Margaret Mitchell, de una familia aristocrática del Sur, vivió instalada en la mentira de los de su condición social: durante una estancia de estudios en Massachussets se creyó con el poder de poder amenazar al rector de una Universidad de largarse de allí si no la cambiaban de clase, ya que uno de sus compañeros era negro. El rector le contestó algo así como "ROLFMAO" y pasó de ella. Aunque en la novela no apoya abiertamente al KKK, a los que califica de idiotas que quieren eternizar la Guerra Civil, no condena sus actos terroristas: al contrario; son caballeros que quieren vengar una afrenta contra el honor de la señora O'Hara. Y que Rhett Butler matara a un negro de un tiro por insultarle es visto como una buena acción. Y se queda tan ancha la Sra. Mitchell, hoyja.

Resulta cuanto menos curioso el enorme resentimiento que sienten los americanos cuando pierden algo: si es el Vietnam se inventan todo tipo de pelis revanchistas para vengar su derrota. Y, debo reconocerlo, esas pelis de la Cannon o la Carolco en la Era Reagan están entre mis favoritas: ver a Stallone, Chuck Norris o Mike Dudikoff matando chinorris, comunistas y palestinos es divertido, ya que el buen espectador debe saber distinguir entre realidad y ficción. La Guerra Civil no es una excepción: a partir de la publicación de La cabaña del Tío Tom, de la abolicionista Harriet B. Stove los sureños inventaron un nuevo estilo de novela, la novela sureña, donde pintaban un sur bucólico donde los niggas vivían felices y comían perdices bajo el atento ojo del amito blanco que en cualquier momento podía decir "O, er povre Toviasz ze a rroto l'espalda, yo disparar nigga, eheu, eheu, pum, povresito komo sufria, pero era un nigga inutil, eheu, eheu", porque, claro, eran así de buenas personas. Lo que enseña Tarantino en Django desencadenado es bastante próximo a lo que la novelas sureñas en general y Lo que el viento se llevó en concreto idealizan (con el tiempo, la novela sureña se volvió menos manipuladora y se acercó al noir. Jim Thompson y su 1280 almas o la obra de Elmore Leonard - puro sureño, pero siempre en defensa de los derechos de las minorías, también adaptado por Tarantino en su día - son exponentes de la reinvención del subgénero).

Entre las virtudes de la novela romántico-histórica de Mitchell están su capacidad para crear dos personajes que se acercan a la sociopatía (no bromeo: en 1941 ya se publicó un estudio sobre el tema) y lograr que a algunos hasta les cayeran simpáticos: dos mentes perversas llamadas Scarlett O'Hara y Rhett Butler. Son dos aprovechados que destruirán cualquier cosa con tal de lograr sus fines, sobretodo la señá O'Hara, una Atila dispuesta a todo por ella, ella y solo ella. Son personajes con volumen, que evolucionan según avanza la novela. En comparación, el idealista Ashley Wilkes y la valiente Melanie Hamilton quedan muy ensombrecidos. Por otro lado, las narraciones de la Guerra Civil y la posguerra (que siempre es dura. Siempre. Pero si encima nos atenemos a las exageraciones de multimillonaria resentida de Mitchell...) si bien muy manipuladas y falseadas (los Yankees son sacados como unos malvados ladrones y violadores que destruyen cosechas y manipulan a "sus negros" para que, oh, el horror, tengan derecho a voto) son vívidas y muy interesantes. No bromeo cuando digo que de momento solo un autor ha logrado ponerme en el campo de batalla mejor de lo hace Mitchell: el historiador y militar británico Anthony Beevor.

Los defectos son muchos: la novela empieza bien pero va desgastando al lector con su barroquismo narrativo, que se vuelve incluso zafio cuando se trata de yanquis y negros; el asqueroso racismo, idealización de esa sociedad esclavista y la burda manipulación (o, dicho de otra manera, la forma en que Mitchell ve el mundo) hace que uno se sienta incluso sucio leyendo todo eso. Ni el Marqués de Sade ni Pasolini lograrían tanto, y Mitchell lo hace sin buscarlo. Fue criticada incluso en su época por racista, no digo más.

Así, en resumidas cuentas, obtenemos una novela épico-romántico-histórica interesante pero que refleja en exceso las muy erróneas ideas de su autora, y que a pesar de estar bellísimamente escrita y contar con un dúo protagonista psicológicamente muy logrado, cae víctima de ideas maniqueas y proto-nazis (ensalzamiento de la esclavitud, de la controvertida figura de las "mammies" y del esclavo acomodaticio que tan bien interpretó Samuel L. Jackson en su día, del asesinato de negros por causas que ahora no serían ni motivo para liarse a hostias si uno no quiere, deshumanización de los soldados de la Unión, crítica a los negros libres) que hacen que a ratos al lector actual le cause verdadera grima leer según que pasajes. Más racista e igual de barroca que el mismísimo Tolkien - por elegir a un autor con ideas parecidas - pero mucho menos entretenida y evocadora: es aún menos creíble esa Georgia, la finca-latifundio Tara y las Southern Belles y sus beaus que la Comarca, Hobbiton y los hobbits (Mammy ocuparía el papel de Tom Bombadil, y Lincoln como que sería Saruman. Ya se me está yendo la olla. Pasemos a la peli).


50.000 dólares dio el genial y ambicioso David O. Selznick a Margaret Mitchell para llevar al cine ese éxito editorial como productor independiente. Se la jugó, y el resultado fue una de las pelis que ha definido el Hollywood clásico, con un reparto genial, una brillante adaptación del guion, una factura técnica impecable... Y ese puñetero racismo que, aunque suavizado, sigue presente en la peli.

No hubiera hecho esta crítica de no ser porque uno de los máximos fans de esta película es el no hace mucho fallecido crítico Roger Ebert. Ebert fue siempre un hombre de ideas progresistas, un firme defensor de los derechos civiles y un fan de la cultura afroamericana. Su esposa era negra, y Ebert fue una pieza importante para encauzar la dura pero gloriosa carrera de su guapa novia en los 70, la periodista Oprah Winfrey. Si Ebert, que era un profesional y un progresista demostrado, no tenía ninguna vergüenza ni miedo en declararse fan de la peli, ¿para qué iba a negar yo que me ha gustado? Ya que así ha sido.

En la humilde opinión de este frikazo, la película Lo que el viento se llevó es un puto espectáculo que se come con guarnición la para nada mala pero muy criticable novela original. Dirección, interpretaciones, fotografía, FX (sí, FX), música... Es una glorificación del Séptimo Arte en si era más glamourosa... Aunque no exenta de algún defecto.

 Vivian Leigh está simplemente genial, es la clave para entender el éxito la película y logró un Oscar muy merecido. Su Scarlett transmite a la perfección la lenta evolución de ese personaje de eterna adolescente caprichosa y casi sociópata del libro a base de un impresionante catálogo de expresiones faciales y gestuales e inflexiones de voz, quizá demasiado teatrales para el espectador actual, pero siempre en su sitio. Por su cara se adivina que en ese alterado cerebro pasan muchas cosas. Logra con un solo gesto lo que el libro tarda párrafos en expresar. Leemos a través de ella. Y además es bella y elegantísima Una actuación maravillosa por parte de la actriz británica, con muchos paralelos a la que le reportaría su segunda estatuilla: la Blanche DuBois de Un tranvía llamado deseo (desgraciadamente, el perfil psicológico de estos personajes pasaría a ser el suyo propio en la vida real). Soberbia.

Tras meses de negarse, Clark Gable se vio casi obligado a hecer el papel de Rhett Butler tras un constante acoso por parte de Selznick y la necesidad de divorciarse. Igual que Leigh, Gable evoluciona de alegre rufián respondón y cínico a marido histérico, maltratador y casi psicótico debido a la influencia que Scarlett ejerce (sin quererlo, esta vez). Igual que Leigh, sabe estar siempre en su sitio. En la segunda parte de la peli, el gran galán hollywoodiense asusta de verdad. Aunque siempre odió este papel, está brillante.

Olivia de Havilland merecía haber competido con Leigh en el Oscar como actriz principal. Es uno de los papeles de su vida: la sensible y valiente Melanie tiene unos valores tan retrógrados como el resto de los personajes, pero es uno de los pocos que parece incluso buena persona. Pero - para alegría de De Havilland, que consideró que bien valía perder el Oscar por joder a Selznick - la palma en el reparto secundario femenino se la lleva Hattie McDaniel en el papel de Mammy: antes se la consideraba entrañable. Ahora resulta un poco incómodo verla así, pero, en el papel que le asignan, funciona a la perfección, dando empaque a un personaje que en el libro es muy plano. En la segunda parte de la peli tiene un diálogo impresionante con De Havilland donde expresa una pena y una desesperación tremendas al ver que lo que considera "su mundo" (ay, Señora Mitchell, qué daño hizo Vd.). Dejo a la opinión de cada uno si el hecho de que McDaniel ganara el Oscar por este tipo de papel fue realmente un revulsivo y un paso adelente para los intérpretes negros, pero si nos ceñimos al papel que le tocó hacer en ese contexto, lo mereció. Como lo pudo haber merecido Samuel L. Jackson con su excelsa parodia de ese tipo de personajes en Django desencadenado, pero no obtuvo recompensa, pues se lo comió la insuperable actuación de Christoph Waltz en la misma peli (Jackson se llevó igualmente un buen puñado de premios).

Leslie Howard me ha parecido un tanto decepcionante: siempre le forzaban a hacer el mismo tipo de papel (de hecho no quería hacer la película y creo que no quedó satisfecho con su actuación. Dijo que parecía "un portero de hotel de cuento de hadas"). Finalmente, destaca la presencia del excelente Thomas Mitchell, - que ganó el Oscar al mejor secundario el mismo año en que lo hizo esta peli, pero por su papel en "La Diligencia" de John Ford - como patriarca de los O'Hara.

En el aspecto técnico, cada uno de los varios directores que tuvo la peli aportó su estilo (Cukor, la dirección de intérpretes; Fleming la épica y así) y una sobresaliente edición lo cohesionó todo. El guion de Sidney Howard, re-adaptado en solo 5 días por Ben Hecht, comprime toda la novela en 4 horas sin omisiones excesivamente importantes. Eso sí, aunque suavizados, el racismo y la idealización de la sociedad esclavista siguen allí. La banda sonora de Max Steiner se considera como la segunda mejor de la Historia del Cine. Para qué decir más. La fotografía a cargo de Ernest Haller - y Lee Garmes, que no se olvide - hace un uso magistral del Technicolor de tres colores. Otra clave para entender el éxito la peli son los FX y los diseños: las más de 100 pinturas matte de Jack Cosgrove y su equipo dan una opulencia a la peli y a base de planos trucados crean un mundo ilusorio mucho antes de la época digital. Con los años y viendo la peli en HD, se ve el gran resultado. El diseñador y director William Cameron Menzies - que llegó a dirigir alguna que otra escena, entre ellas el mítico incendio de Atlanta - aporta un suntuoso diseño de producción. Está bien claro que Selznick buscó conscientemente y en todo momento una idealización 100 % mitológica. Todo aquello, como he sñalado sobre la novela, solo que el productor era consciente de lo que hacía y Mitchell no, simplemente, no puede existir.

¿Defectos? A parte de que puede haber envejecido mal para muchos espectadores - el tema de la duración no es problema: esta peli se digiere con mucha facilidad - el gran defecto que le encuentro a esta peli es que según las ideas que tenga uno, es muy posible que logre el mismo efecto de la novela: que casi jaleemos las desgracias que le pasan a esos ricachones. Nunca he sido fan de Spike Lee, y es una persona que me cae fatal, pero logró hacerme llorar como una magdalena con el asesinato de Radio Raheem a manos de la policía en Haz lo que debas. Aquí no me pasa con la muerte de ciertos personajes. Solo el mentado monólogo de Hattie McDaniel logra ponerme algo tristón, pero es su interpretación y la de De Havilland que logran eso, no la pena por lo que le pase a la condená de la Scarlett esa y a su marido maltratador. No es culpa ni de Leigh ni de Gable, por supuesto: es de Margaret Mitchell. El problema que tengo con esta peli está en la fuente de la que bebe, pero sin embargo, y lo digo bien claro, sigue siendo una obra maestra del cine, un hito técnico y quizá la peli que define mejor el concepto "Hollywood clásico". Solo es que no es inmune a ser criticada. Ni esta ni ninguna otra peli.

 Ya que estamos, me apasiona el blaxplotation, y por ello anuncio que habrá una serie de 5 artículos dedicados a 5 pelis para iniciarse en el subgénero (y a sus estupendas bandas sonoras): Sweet Sweetback Badass Song, Superfly y la trilogía Shaft. Más una con libro: Cotton Comes To Harlem.

Y aquí os dejo con la mítica parodia de la peli que hizo el Carol Burnett Show en 1976:




lunes, 19 de agosto de 2013

Top 5: Mis sagas cinematográficas favoritas

En respuesta al top-5 que apareció en el blog Una pareja friki  (ahora de vacaciones hasta septiembre), voy a hacer un top-5 de mis sagas cinematográficas favoritas. El criterio es sencillo: una saga = 3 pelis o más (me duele en el alma no poder incluir Cazafantasmas). Esta vez cuesta tanto tener un criterio que no habrá una mención de honor, sino varias.

5. Alien (y el supuesto super-proyecto Scott): 



He dudado mucho entre poner esta o Indiana Jones, pero dos motivos me llevan a poner a la saga Alien ligeramente por encima: uno, lo floja que me pareció El reino de la calavera de cristal, y dos, el megaproyecto que se rumorea que Ridley Scott se lleva entre manos: quiere unir 3 (4?) sagas y alguna peli suelta para crear un gran arco narrativo que forme un cánon: Alien + Prometheus + Depredador + Alien vs Predator + Blade Runner. Casi nada.

Alien es una saga que en mi opinión basa su grandeza en la irregularidad: cuatro directores distintos, cuatro maneras de entender y enfocar la historia: terror en la primera, acción en la segunda, drama en la tercera, un puro tebeo la cuarta.

4. Evil Dead:



Al contrario que Alien, esta se basa en la cohesión. Se sabe que cortando algunas escenas, se puede lograr hacer una sola peli con las aventuras de Ash Williams: con Posesión infernal entera, cortando el principio y el final de Terroríficamente Muertos y cortando el inicio de El ejército de las tinieblas se forma la épica aventura y la transformación personal de Ash Willims de cobardica a héroe chulesco en espacio de lo que parece que tenía que ser una semana de vacaciones. Dan miedo, dan risa, tienen multitud de homenajes y referencias a otras pelis y las protagoniza Bruce Campbell. No se puede pedir más (el remake de la primera no lo he visto, eh!)

Sam Raimi puede apuntarse otra gran saga: la segunda trilogía de Spiderman.


3. El Señor de los Anillos:



Peter Jackson, antaño, uno de los grandes de la serie B, para mí el mejor de los 80-90 junto a Raimi, logró lo imposible: hacer una adaptación casi perfecta de un relato épico cargándose todo lo que era perjudicial para la peli (eliminando esas ínfulas de rapsoda que se daba Tolkien en el original. Lo menos se acaba uno saltando 100 páginas de canciones élficas y añadiendo más acción). Solo se echa de menos a Tom Bombadil y, en menor medida, la batalla final sin sangre entre los Hobbits y un Saruman que se ha impuesto como dictador absoluto de la Comarca. Ya está. Dio ejemplo en todo: en cásting, FX, coreografías, fotografía, localizaciones, diseño... Creo que de todas las sagas que nombro en el top 5, esta es la más perfecta, y está ahí-ahí con El Padrino (la III parte... Es buena, pero echo de menos a Robert Duvall y su Tom Hagen, tan gloriosamente cabrón).

Ya lo dijo Viggo Mortensen: esta trilogía (y El Hobbit parece seguir el mismo camino), está hecha CON DOS COJONES.

2. Star Wars: 



No tengo nada especial que comentar. Estaba ahí cuando nací (me parieron cuando El retorno del Jedi estaba en cartel) y es parte de mi vida, desde que me inicié viendo las viejas series de dibujos de los Ewoks y los Droides (pasote de canción de Stewart Copeland de Police que tenían esos dibus) y tuve mi bautismo en 1997 cuando fui a ver los reestrenos al cine. Con su truño de episodio I, los decentes II y III y los maravillosos IV, V y IV (este un poco menos que los otros dos). Soy un Jedi, tíos, y un Sith. Y no me ofende que me llamen Ewok ahora que luzco barba.

1. James Bond:



23 pelis (y está confirmado de que se llegará a 25) y 6 Bonds (que tenéis ahí arriba) han dado para mucho. Para excelentes pelis y para biarradas increíbles (por ello amo Diamantes para la eternidad, El hombre de la pistola de oro o Moonraker). Si la memoria no me falla, creo que me hice fan de Bond incluso antes que de Star Wars (margen de pocos meses, todo fue en 1997).

Lo único que me mosquea es que mis tres pelis favoritas son tres de las más controvertidas: Licencia para matar (esta provoca sentimientos encontrados en muchos fans: o la amamos - cada vez más, sobretodo por su similitud con las pelis de Craig - o la odiamos), El hombre de la pistola de oro y Diamantes para la eternidad. Debe ser porque son pelis "distintas" al resto de la serie.

Menciones de honor, sin orden particular: El Padrino, Star Trek (las pelis clásicas, nada de nuevas generaciones: Kirk, Spock, Scotty y compañía), El proyecto Vengadores, Death Wish (un abuelete repartiendo tiros en cinco pelis. Not bad), Harry el Sucio (cinco pelis con la calidad que supone tener a Clint Eastwood en todas ellas), French Connection (obra maestra la primera, muy buena la segunda, decente telefilm la tercera), Indiana Jones, Superman (4 pelis de variante calidad), las dos trilogías de Batman (la de Burton - en Forever era productor, así que la incluyo - y la de Nolan. Batman y Robin es un caso a parte), Mad Max, Robocop, Terminator (pena de la 3 y Salvation, coño), la Jungla de Cristal, Arma Letal, X-Men, Depredador, Hombres de negro, las andanzas de Rocky Balboa y las de Rambo (gran primera peli, divertidas las secuelas, pero II y III son moralmente reprobables) y, last but not least, la bizarrada particular que solo me gusta a mí: las 7 de Loca academia de policía. 

FUTURO: Los Mercenarios y Kill Bill van camino de entrar aquí.