Alta mar, 4:55 h:
"..."
"..."
Solo el rumor del agua rompía el silencio
"¿Sabes que hora es, cariñín?"
"La hora en que me cago en el que puso poco combustible en esta puta barca", dijo Ataru, que se había quitado la destrozada camisa
"O sea-tchá, que no lo sabes. Y yo aún necesitaré un par de semanas para recuperar los poderes"
"¿Disparamos una bengala?
"¡No! Quién sabe si le podríamos estar dando pistas al Enemigo-tchá"
"Déjate de "tchas", que me pones nervioso"
"Yo hablo así-tchá"
Ataru cogió a Lamu por los hombros para decirle con franqueza "Mira, no estoy para réplicas agudas ahora..." pero sintió el calor y la suavidad de su piel. Ataru miró a todos lados para ver si alguien miraba y el agarrón pasó a abrazo pasional. Sintió que la necesitaba a ella, solo a ella, en ese momento. De pronto, no le importaba estar perdido en medio del mar. Miró a los ojos de su compañera. Esos ojos turquesa como el mar Caribe, mientras le mesaba el pelo esmeralda. Su corazón se aceleró y el tiempo pareció pararse entre ellos.
"Lamu... Eres preciosa a la luz de la luna..."
"Cariñín... Mi cariñín...", acercó sus labios a los de Ataru y se encontraron. Se dejaron caer sobre el estrecho suelo de la lancha y se abrazaron, acariciaron y besaron apasionadamente, como nunca lo habían hecho. Si de eso trataba el condicionamiento Agaporni, pensó Ataru, sabiendo que Lamu no podría leerle la mente, bienvenido fuera.
Justo entonces, los iluminó un foco y quedaron cegados por la luz. Y para cabreo y frustración de Ataru se pudo oir la voz de Perumu diciendo:
"Echad un cabo, gente, esa forma que se movía raro a lo lejos eran ellos ¡Yoyalodije, gente de poca fe!"
"So cabrón...", pensaron los dos amantes.
Eran las 5:05 de la mañana, 36 horas y 5 minutos después de que Ataru y Pernell partieran hacia Sagussa, y lo que parecía alta mar estaba a 5 millas náuticas de Port Morant.
Misión cumplida.
_____________________________________________________________________________
Puerto de Kingston, 12:30 h.:
Un acorazado de la marina jamaicana se encontraba a una milla del puerto de la capital jamaicana.
"Él siempre deseó ser enterrado en el mar" dijo Weasel Mack mientras veía cómo se hundía el féretro metálico lleno de piedras de la playa que le vio nacer y envuelto en una bandera jamicana ,donde Pernell había sido simbólicamente depositado para su viaje final.
"Señores, señoras..." Dijo Ataru con afectación "¡Vista al frente y saluden!" Lamu. Perumu, y un joven negro clavado a Pernell, todos con uniforme del CEFPIFST, saludaron marcialmente. Acto seguido cargaron unos viejos fusiles que se llevaban para esta ocasión y apuntaron al aire.
"¡Fuego!", ordenó Ataru, y las cuatro salvas resonaron al aire.
"Esto acaba con las formalidades, gente." Se giró al joven negro. "Pernell, yo..."
"No diga nada, comandante. Padre siempre amó la acción. Estoy seguro de que se sacrificó por Vds. dos. No puede haber mejor manera de morir que sacrificarse por aquellos que están en peligro" Aguantó romper a llorar. Era Pernell Elsdell Jr., cadete forzado a tomar el mando de la Estación de Jamaica antes de graduarse como agente.
"Por favor, tutéame. Tienes mi misma edad y ya debes saber que en el CEFPIFST no somos rigurosos en los protocolos..."
Lamu se miraba la situación aparentemente impasible, mirando hacia el horizonte, más que hacia sus dos compañeros. Los onis jamás lloran ante la muerte de nadie. El sentimiento guerrero de sus antepasados los hace permanecer impertérritos, firmes, silenciosos, con la mirada puesta en una futura venganza en caso de un ser querido haya sido asesinado. No es que fuera un ser querido, pero, sí, no tenía duda de que el hecho que a Pernell le diera ese ataque de heroica locura era, al menos en parte, para que no fuera Ataru la víctima del Dragón. También, al oír sus gritos de coraje, supo que quería vengar a sus amigos pescadores asesinados por Mendo y sus hombres. ORTEGA pagaría con creces haber atacado a un compañero y atacado a su cariñín causándole varias lesiones. No habría piedad para esos asesinos.
=========================================================
Un edificio indeterminado en el barrio de La Defènse de París, un tiempo después
"Sí, señor. Lo vi claro. Lo enterró en mierda. Nie resistió hasta el final; ha sido un aliado fiel y competente. Merece nuestro mayor reconocimiento"
Era Vrankovic. Había logrado huir entre los primeros y arreglárselas para no ser capturado matando a los otros que iban con él en la barca de escape, con lo que alcanzó las costas de Haití en unas horas y reportar a la central. Hablaba con un hombre que vestía de gris y acariciaba con toda pasión un precioso gato persa.
"Buen trabajo, Número 13. Ha sido un enlace perfecto y ha hecho un buen trabajo adiestrando a los hombres de Nie. Supongo que no permitirá que las cosas queden así, ¿no?"
"No. Moroboshi es un eslabón en una gran cadena. Me da igual que sea él u otro. Alguien en el CEFPIFST pagará por ello"
"Justo lo que querría oir. Volverá al Chateau, supongo."
"Sí. Hay que vengar a Nie"
=========================================================
Qué fue de...
Sarah la fotógrafa: Poco después del caso se la arrestó por espionaje. En su colección de fotografías habían montones de instantáneas de los Garrett, en todos los aspectos de su vida, una foto de Ataru en el aeropuerto, otra de Perumu... Había un montón de información comprometida, incluso fotos de Spaulding recibiendo un soborno de la compañía ArmaLite... Fue puesta en libertad con cargos y recibió una cuantiosa suma a cambio de que permitiera destruir todo su material. Actualmente se dedica a hacer fotos para National Geographic. Se dice que fue muy recomendada a dicha institución por el mismo Gobierno jamaicano.
Akemi Roppongi: Arrestada por espionaje, conspiración y traición, se puso a disposición del CEFPIFST, ya que temía caer en manos de un tribunal militar. Trasladada al lujoso presidio secreto del CEFPIFST en las islas Shetland - todos los reclusos son llevados en un avión sin ventanas y totalmente aislado, aunque con todas las comodidades - azafatas incluidas-, para que no se quejen - y juzgada por el tribunal de La Haya, tal y como mandan los estatutos del Cuerpo. Condenada a dos años en las Shetland, se portó de manera ejemplar, por lo que se le redujo la pena. Se trasladó a Japón, donde su conocimiento del inglés le permitió trabajar como barwoman/camarera en un club de alterne muy selecto, llegando a cobrar fama, a aparecer en Playboy e incluso acudir a algunas de las fiestas de Hugh Hefner en Los Angeles. Se casó con el propietario del establecimiento donde trabajaba - hombre rico y con excelentes conexiones . y ahora lleva la gestión económica del Club.
Calvin Warren: Detenido por conspiración, espionaje y doble intento de asesinato, Warren fue juzgado en La Haya, condenado a 23 años sin posibilidad de reducción de condena y mandado a las Shetland. Se le permitió trabajar en cursos a distancia en distintas universidades. El cincuentón cumplió condena, fue puesto en libertad en 2009 y retornado a Inglaterra, donde cumple sus últimos años en la docencia antes de que se le acabe la cuerda y decida jubilarse.
Los guardias de Nie: Algunos huyeron y otros no. Pues eso.
=================================================================
Barcelona, dos meses después de terminada la misión
La voz de B sonó tan atronadora que sobresaltó a Alexandra.
"¿QUÉ?"
Al otro lado del teléfono de su despacho sonó una voz. La voz del Teniente Walpole, que quería hacer llegar un informe confidencial:
"Como lo oye, Sr. Hemos mirado por todas las ruínas y revuelto todo el montón de excrementos. Hemos encontrado uno de sus guantes de fuerza - un invento prodigioso, cabe decir - pero debe ser Vd. informado. ¿Qué? No, no hemos dicho nada a la familia del sujeto... Se lo puedo bien asegurar: El cuerpo de Shutaro Mendo no ha podido ser hallado..."
El viejo marino tapó el auricular y se dirigió a su segundo, Quinton Mutombane:
"¡Guarden esto en secreto incluso para 7F y 8O!"
FIN DE LA MISIÓN 1: CONTRA EL DR. NIE. EL CEFPIFST VOLVERÁ EN: DESDE LA URSS CON PAVOR.
Mostrando entradas con la etiqueta Urusei Yatsura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Urusei Yatsura. Mostrar todas las entradas
viernes, 10 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 20
El sistema eléctrico se había sobrecalentado de mala manera, y una terrible reacción en cadena empezó a hacerlo volar todo. El centro de mando estalló; los vidrios astillados de los monitores hirieron a varios miembros. Algunas explosiones alcanzaron de lleno a desdichados trabajadores, haciéndolos reventar dentro de sus trajes, que quedaban intactos. Otros eran aplastados por la multitud que huía. Las alarmas apagaban todo sonido, los gritos de terror, dolor y agonía, las mismas detonaciones, las corredizas. Nadie se preocupaba por nadie; era un sálvese quien pueda sin mujeres primero (no había niños, afortunadamente).
Ataru corrió entre la confusión abriéndose paso como podía: codazos, puñetazos, llaves... Tenía que llegar a las dependencias residenciales antes de que fuera tarde, y salvar a Lamu y, a ser posible, a Hiromu, que era un testigo utilísimo. Finalmente alcanzó la sala de descontaminación. Las puertas de las dependencias estaban, en efecto, abiertas. Ataru saltó dentro sin pensar... Allí vio el cadáver de Hiromu. Estaba en un estado lamentable: le habían pasado por encima en pleno pánico. La mano que empuñaba la Beretta estaba casi separada del cuerpo, unida por un simple cartílago. 7F consideró que lamentarse por su casi seguro suicidio estaba de sobras y haciendo de tripas corazón arrancó la Beretta de la mano suelta. Agarró al primer empleado que vio del pescuezo y le espetó en inglés:
"¿Dónde está el enfriador del núcleo de esta zona?"
El hombre estaba histérico y no hacía más que invocar a Dios en griego:
"Κύριε, ἐλέησον! Κύριε, ἐλέησον!"
No servía. De pronto vio al guardia Gheorge corriendo en un ataque de pánico. Ataru le hizo la trabanqueta y lo encañonó con la Beretta::
"¿Dónde está la chica que venía conmigo?"
"Siñor, siñor, no mi mate! Femeia tu está en sala, fondo dreapta, ultimâ puertâ!"
Ataru le ayudó a levantarse.
"Gracias. Sé lo que hiciste por mí. Espero que logres huir, pero debo acabar de cumplir mi misión, no hacerme el héroe."
__________________________________________________________________________________________
¿Cuantas horas llevaba allí?, se preguntaba Lamu encerrada en ropa interior terrestre. En ningún momento había sentido miedo alguno. Varios guardias que pasaban por allí durante su cautiverio la miraban asombrados por su cara de póker y su actitud tranquila. "Un guerrero oni nunca muestra sus sentimientos ante el enemigo", era una máxima de su noble estirpe. Estaba encadenada sobre una plataforma inclinada, al lado de una gran abertura circular enrejada. Bajo sus pies había un foso de unos dos metros y medio. con medio metrillo de agua, habitado por cangrejos y mejillones. Lamu imaginó que era un vivero. En ningún momento pensó que era parte del enfriador del núcleo y que la fauna había llegado del mar cuando entraba el agua que enfriaba el núcleo. Solo cuando oyó un "clac" en la puerta de la sala y cierta cantidad de agua se le echaba encima a considerable velocidad vio que su vida no valía ni dos pesetas en ese momento. Temió por su cariñín, pero como guerrero oni debía morir con dignidad, por lo que no permitió que su cara dejara ver el dolor que sentía. Ya se encontrarían en el otro mundo, donde él perseguiría a Marilyn Monroe, Jayne Mansfield, Natalie Wood o Audrey Hepburn, y ella lo electrocutaría celosa. Todo sería como siempre... La fosa se empezó a llenar a moderada velocidas, y cuando el agua tocó sus pies, la puerta se abrió de golpe.
"¡CARIÑÍN-TCHÁ", exclamó la alien. En la puerta se recortaba la figura del Comandante Moroboshi.
Ataru entró sin decir nada. Rebentó las cadenas con cuatro tiros de la Beretta y tiró el arma al agua.
"¿Puedes correr, Lamu?"
"Sí, creo, las cadenas estas ya me han servido de estiramiento-tchá"
Ataru le echó una mirada tierna al oir su latiguilío y se la llevó de la mano, a toda prisa.
__________________________________________________________________________________________
Segundos después de que Ataru abandonara la Sala de Operaciones, entre las explosiones y las piedras que iban cayendo, una mano surgió del agua pesada y un cuerpo vivo empezó a ocupar su espacio entre la multitud que corría. Se quitó el traje protector con toda la calma y corrió a su vez, mezclándose con el gentío
________________________________________________________________________________________
Los dos fugitivos siguieron el pasillo de servicio en busca de una salida. Bingo. Unas escaleras llevaban a la luz del día.
Era una noche clara y hermosa, con luna llena y un clima un tanto caluroso. El calor lo daban los incendios y la explosiones provocadas por la acción de Ataru. Se encontraban en un gran llano de hormigón con torres de control, silos, naves, barracas, antenas y, al fondo, muelles para llegar al mar. Los focos y farolas echaban una luz anaranjada que redondeaba el ambiente ominoso. Lamu vio como la gente se peleaba por huir en las lanchas de escape... Había varias libres, ya que en el pánico, la gente había huido a los puntos más ocupados.
"¡Cariñín, por ahí!"
Pero Ataru estaba distraído y lamentando no tener la Beretta. Tras tirotear a un montón de sus propios hombres con un rifle de repetición que solo él sabía de dónde había sacado, Dario Vrankovic escapaba solo y a toda prisa en una de las lanchas. Los faros de ésta ya se alejaban en la oscuridad.
"CARIÑÍN!"
Reaccionó. Ahora era ella quien tenía la iniciativa mientras él se iba cagando en todo. Cuando estaban a tres cuartos de camino Ataru se soltó en un punto muy concreto.
"¡Sigue corriendo, Lamu!", le dijo
________________________________________________________________________________________
Librado del incómodo traje, su cara manchada, su cabello blanquecino, pero en perfectas condiciones atléticas y con su Katana recuperada, Shutaro Mendo, el Dr. Nie, había sobrevivido gracias a la protección que le daba su traje. Mendo solo tenía en mente una cosa: Matar a Moroboshi. Salió al patio central por su salida de emergencia privada, que solo podía abrir él, hasta en casos de emergencia, encajando la empuñadura de la katana en un resorte y usándola como llave.
Salió y llegó a su muelle particular, pero no embarcó en su pequeño yate. Subió la escalera de hierro que llevaba al muelle central y empezó a buscar entre los fugitivos, abriéndose paso a mandobles. De pronto, los vio, tan naranjas como el resto del paisaje, pero nítidos y claros. Estaban de lado a él, cerca de uno de los silos.
"¡MOROBOSHIIIIIIIIIIIII!"
Moroboshi pareció oírle, pues se giró, pero corrió un trecho antes de mirar fugazmente hacia el silo, pararse debajo, soltar a Lamu y gritarle algo. Mendo era un rinoceronte en celo. Cargó contra él y cuando estuvo cerca de él le soltó un corte transversal que lo habría partido en dos. Si embargo, Moroboshi no paró el golpe con las manos, como era habitual sino que salit atrás y tiró de una cadena. Fue lo último que vio antes de que una informe masa lo aplastara.
________________________________________________________________________________________
Ataru no esperó y siguó corriendo. Lamu estaba peleando bastante bien contra los que intentaban subirse a la lancha que había elegido. Ataru se abalanzó sobre la embarcación y golpeó y empujó a todo el mundo al agua. No estaba ninguno de los que los había salvado, así que no tuvo piedad.
"¡Arranca, Lamu!", chilló Ataru.
Para Lamu era fácil dominar cualquier vehículo de la Tierra. Eran tan arcaicos... La lancha se puso en marcha. Ataru logró rechazar a un último tipo que hacía dado un salto que ni el de Bob Beamon para pillarla.
Los dos agentes huyeron.
"Cariñín..."
"Dime", contestó Ataru resoplando.
"¿Qué ha sido de Mendo?"
Ataru miró hacia el silo y la enorme pila de material que había soltado. Satisfecho de alguna manera, levantó la vista: el silo ponía bien claramente: GUANO. NITRATO DE CHILE.
"Lo he mandado a la mierda", contestó Ataru.
"¿Tchá?", Lamu prefirió no mirar atrás.
La lancha fue tragada por la oscuridad.
Ataru corrió entre la confusión abriéndose paso como podía: codazos, puñetazos, llaves... Tenía que llegar a las dependencias residenciales antes de que fuera tarde, y salvar a Lamu y, a ser posible, a Hiromu, que era un testigo utilísimo. Finalmente alcanzó la sala de descontaminación. Las puertas de las dependencias estaban, en efecto, abiertas. Ataru saltó dentro sin pensar... Allí vio el cadáver de Hiromu. Estaba en un estado lamentable: le habían pasado por encima en pleno pánico. La mano que empuñaba la Beretta estaba casi separada del cuerpo, unida por un simple cartílago. 7F consideró que lamentarse por su casi seguro suicidio estaba de sobras y haciendo de tripas corazón arrancó la Beretta de la mano suelta. Agarró al primer empleado que vio del pescuezo y le espetó en inglés:
"¿Dónde está el enfriador del núcleo de esta zona?"
El hombre estaba histérico y no hacía más que invocar a Dios en griego:
"Κύριε, ἐλέησον! Κύριε, ἐλέησον!"
No servía. De pronto vio al guardia Gheorge corriendo en un ataque de pánico. Ataru le hizo la trabanqueta y lo encañonó con la Beretta::
"¿Dónde está la chica que venía conmigo?"
"Siñor, siñor, no mi mate! Femeia tu está en sala, fondo dreapta, ultimâ puertâ!"
Ataru le ayudó a levantarse.
"Gracias. Sé lo que hiciste por mí. Espero que logres huir, pero debo acabar de cumplir mi misión, no hacerme el héroe."
__________________________________________________________________________________________
¿Cuantas horas llevaba allí?, se preguntaba Lamu encerrada en ropa interior terrestre. En ningún momento había sentido miedo alguno. Varios guardias que pasaban por allí durante su cautiverio la miraban asombrados por su cara de póker y su actitud tranquila. "Un guerrero oni nunca muestra sus sentimientos ante el enemigo", era una máxima de su noble estirpe. Estaba encadenada sobre una plataforma inclinada, al lado de una gran abertura circular enrejada. Bajo sus pies había un foso de unos dos metros y medio. con medio metrillo de agua, habitado por cangrejos y mejillones. Lamu imaginó que era un vivero. En ningún momento pensó que era parte del enfriador del núcleo y que la fauna había llegado del mar cuando entraba el agua que enfriaba el núcleo. Solo cuando oyó un "clac" en la puerta de la sala y cierta cantidad de agua se le echaba encima a considerable velocidad vio que su vida no valía ni dos pesetas en ese momento. Temió por su cariñín, pero como guerrero oni debía morir con dignidad, por lo que no permitió que su cara dejara ver el dolor que sentía. Ya se encontrarían en el otro mundo, donde él perseguiría a Marilyn Monroe, Jayne Mansfield, Natalie Wood o Audrey Hepburn, y ella lo electrocutaría celosa. Todo sería como siempre... La fosa se empezó a llenar a moderada velocidas, y cuando el agua tocó sus pies, la puerta se abrió de golpe.
"¡CARIÑÍN-TCHÁ", exclamó la alien. En la puerta se recortaba la figura del Comandante Moroboshi.
Ataru entró sin decir nada. Rebentó las cadenas con cuatro tiros de la Beretta y tiró el arma al agua.
"¿Puedes correr, Lamu?"
"Sí, creo, las cadenas estas ya me han servido de estiramiento-tchá"
Ataru le echó una mirada tierna al oir su latiguilío y se la llevó de la mano, a toda prisa.
__________________________________________________________________________________________
Segundos después de que Ataru abandonara la Sala de Operaciones, entre las explosiones y las piedras que iban cayendo, una mano surgió del agua pesada y un cuerpo vivo empezó a ocupar su espacio entre la multitud que corría. Se quitó el traje protector con toda la calma y corrió a su vez, mezclándose con el gentío
________________________________________________________________________________________
Los dos fugitivos siguieron el pasillo de servicio en busca de una salida. Bingo. Unas escaleras llevaban a la luz del día.
Era una noche clara y hermosa, con luna llena y un clima un tanto caluroso. El calor lo daban los incendios y la explosiones provocadas por la acción de Ataru. Se encontraban en un gran llano de hormigón con torres de control, silos, naves, barracas, antenas y, al fondo, muelles para llegar al mar. Los focos y farolas echaban una luz anaranjada que redondeaba el ambiente ominoso. Lamu vio como la gente se peleaba por huir en las lanchas de escape... Había varias libres, ya que en el pánico, la gente había huido a los puntos más ocupados.
"¡Cariñín, por ahí!"
Pero Ataru estaba distraído y lamentando no tener la Beretta. Tras tirotear a un montón de sus propios hombres con un rifle de repetición que solo él sabía de dónde había sacado, Dario Vrankovic escapaba solo y a toda prisa en una de las lanchas. Los faros de ésta ya se alejaban en la oscuridad.
"CARIÑÍN!"
Reaccionó. Ahora era ella quien tenía la iniciativa mientras él se iba cagando en todo. Cuando estaban a tres cuartos de camino Ataru se soltó en un punto muy concreto.
"¡Sigue corriendo, Lamu!", le dijo
________________________________________________________________________________________
Librado del incómodo traje, su cara manchada, su cabello blanquecino, pero en perfectas condiciones atléticas y con su Katana recuperada, Shutaro Mendo, el Dr. Nie, había sobrevivido gracias a la protección que le daba su traje. Mendo solo tenía en mente una cosa: Matar a Moroboshi. Salió al patio central por su salida de emergencia privada, que solo podía abrir él, hasta en casos de emergencia, encajando la empuñadura de la katana en un resorte y usándola como llave.
Salió y llegó a su muelle particular, pero no embarcó en su pequeño yate. Subió la escalera de hierro que llevaba al muelle central y empezó a buscar entre los fugitivos, abriéndose paso a mandobles. De pronto, los vio, tan naranjas como el resto del paisaje, pero nítidos y claros. Estaban de lado a él, cerca de uno de los silos.
"¡MOROBOSHIIIIIIIIIIIII!"
Moroboshi pareció oírle, pues se giró, pero corrió un trecho antes de mirar fugazmente hacia el silo, pararse debajo, soltar a Lamu y gritarle algo. Mendo era un rinoceronte en celo. Cargó contra él y cuando estuvo cerca de él le soltó un corte transversal que lo habría partido en dos. Si embargo, Moroboshi no paró el golpe con las manos, como era habitual sino que salit atrás y tiró de una cadena. Fue lo último que vio antes de que una informe masa lo aplastara.
________________________________________________________________________________________
Ataru no esperó y siguó corriendo. Lamu estaba peleando bastante bien contra los que intentaban subirse a la lancha que había elegido. Ataru se abalanzó sobre la embarcación y golpeó y empujó a todo el mundo al agua. No estaba ninguno de los que los había salvado, así que no tuvo piedad.
"¡Arranca, Lamu!", chilló Ataru.
Para Lamu era fácil dominar cualquier vehículo de la Tierra. Eran tan arcaicos... La lancha se puso en marcha. Ataru logró rechazar a un último tipo que hacía dado un salto que ni el de Bob Beamon para pillarla.
Los dos agentes huyeron.
"Cariñín..."
"Dime", contestó Ataru resoplando.
"¿Qué ha sido de Mendo?"
Ataru miró hacia el silo y la enorme pila de material que había soltado. Satisfecho de alguna manera, levantó la vista: el silo ponía bien claramente: GUANO. NITRATO DE CHILE.
"Lo he mandado a la mierda", contestó Ataru.
"¿Tchá?", Lamu prefirió no mirar atrás.
La lancha fue tragada por la oscuridad.
martes, 7 de mayo de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 19
Enfundado en su mono blanco, Ataru avanzó presuroso hacia la sala central. Cruzó las grandes puertas de plástico bajo el rojo cartel luminoso de "DANGER: OPERATIONAL". Ataru se quedó admirado un momento por lo que veía. Se trataba de una enorme sala de control, excavada en la roca y aguantada con unos pilares doblados del tamaño de los de la tribuna de un campo de fútbol mediano. La sala en si era tan grande como una nave industrial. Más de un centenar de hombres y mujeres con monos de distintos colores trabajaban afanosamente. Obviamente, ninguno de ellos iba armado. El lugar era peligroso. En el lado derecho, un gran reloj nuclear que daba la hora exacta de Greenwich presidía un aparato de control y monitorización de cohetes. En ese momento muchos mostraban las distintas retransmisiones en directo del cohete coreano. Al fondo de la sala, como presidiéndola, una enorme pila atómica, con su piscina de agua pesada, controlada cuidadosamente por un operario. Era la pila que debía activar el mecanismo que a su vez debía poner poner el misil en ignición.
Detrás suyo había un pequeño hemiciclo lleno de hombres y mujeres con uniformes blancos como el suyo. Mendo, con un micrófono (Ataru pudo reconocerlo por la voz), dirigía la acción desde el centro del hemiciclo. Era el único hombre armado. Llevaba su katana con él. A su lado había un hombre desencapuchado del que Ataru reconoció la cara enseguida: era Dario Vrankovic, el famoso mercenario y asesino profesional. ¿Trabajaría directamente para Mendo o para ORTEGA? Sea como fuere, estaba al lado del jefe del cotarro.
"Mugsy, mueve ese carro; Mariano, centra más el objetivo. Debemos lanzar nuestro misil en el momento en que el cohete esté a 50 metros. Eso maximizará los daños. Jean-Pierre, ¿Está todo listo en la pila?... Un momento. ¿Dónde está el Dr. Pak?"
Ataru enseguida se dio cuenta de que hablaba del hombre por el que se hacía pasar. Conque era el científico a cargo de la pila atómica, eh... Hiromu lo había calculado todo al milímetro. Ataru hizo una señal.
"Dr. Pak, llega tarde. Corra a su puesto. Ya sabe que su Amado Líder es inflexible con los que fallan".
No lo había reconocido. Ninguno de los dos se había mirado con atención. Ataru se dirigió diligentemente a la pila atómica y saludó al operario, el tal Jean-Pierre, con una reverencia típicamente oriental.
"¿Todo en orden?"
"Objetivo fijado, Dr. Nie", dijeron desde el Control
"Cálculos realizados satisfactoriamente, Dr. Nie", dijo Vrankovic entregando un papel que acababa de ser impreso de un ordenador cerca de donde estaban.
"Pila atómica preparada, Dr. Nie", dijo Ataru disfrazando la voz
"Caramba, Dr. Pak, es Vd. un hombre de pocas palabras, pero siempre habla cuando se le necesita. Quiero expresarle mi más sincero agradecimiento por su trabajo en la construcción de esta pila", le dijo Mendo sin más.
"El cohete enemigo está en el puesto de lanzamiento, Dr. Nie"
Ataru sabía que el lanzamiento se iba a hacer desde una isla entre Corea del Sur y Japón, a unos 10 km de las costas coreanas. Era suelo americano, y la NASA había construido allí una pequeña base "de alquiler" para proyectos internacionales.
"Que empiece la operación".
Jean-Pierre empezó a girar una especie de timón, que hacía descender la parte superior de la pila atómica para conectarla a la inferior con fuerza suficiente como para activar el potente sistema de ignición. Sobre éste había un marcador luminoso que señalaba la fuerza en megatones que podía alcanzar la pila: Era muy simple: Unos leds verdes marcaban zona de poca potencia, unos de color naranja, fuerza media, y el rojo, potencia máxima. Había un punto marcado que señalaba el punto justo en que la pila debía dejar de ser bajada: A los dos puntos rojos.
En los monitores, un locutor emitía, en coreano, la operación [Deseo darle las gracias al CEFPIFST y la NASA por facilitarme el vídeo y la traducción de la tranmisión. N d. A]:
"...Y tras el discurso de felicitación, el Sr. Kim Kil-Whan entrega una botella de champán al presidente de la Nación, Chung Doo-Hwan, para que la rompa. El cohete queda bautizado como "Sarang" por representar el amor fraternal entre las naciones de Asia..."
"Dr. Pak", le dijo una voz a Ataru. Era Jean-Pierre. "Dr Pak, el timón está listo para que lo controle". Ataru no se esperaba eso. Pensaba que solo supervisaría a Jean-Pierre. En un momento dado lo cogería como rehén a punta de pistola y aprovecharía la confusión para eliminar al peligroso Vrankovic y arrestar a Mendo. Ataru pudo ver que solo tenía una solución: el sabotaje. Aprovechando que Jean Pierre se alejaba, empezó a dar vueltas al timón a toda velocidad. El indicador luminoso se movía hacia la derecha, hacia la zona de peligro, con rapidez. Lo puso en el punto señalado, pero siguió girando. La barra se tiñó de rojo brillante. Jean-Pierre, que volvía con un refresco, lo vio y exclamó:
"Sacre bleu, Dr. Pak ¿Qué hace?" La pila empezó a echar una abundante nubecilla de humo. Ataru ignoró a Jean Pierre y siguió girando, hacia la zona de peligro. Jean-Pierre lo agarró, pero Ataru sacó la Browning y esta vez disparó sin pensar. Jean-Pierre cayó en la pila con un balazo en el estómago. Ésta, al recibir un volumen de masa aún caliente se sobrecalentó del todo: la máquina que controlaba la pila se sobrecalentó a su vez y tras una pequeña, casi inaudible explosión, su sistema de seguridad la apagó.
Al oir el tiro, todos los presentes miraron hacia la pila y pudieron ver lo que pasaba. ¡Pak se había vuelto loco! Pero Mendo sospechaba otra cosa y corrió hacia allí. Mientras tanto, se demostraba que el finado Pak debía haber cometido algún error de cálculo: el sistema de seguridad había provocado un cortocircuito, que a su vez causó un pequeño incendio en la maquinaria. Ataru disparó contra ella sabiendo que el misil era ahora casi inofensivo. Esa parte de la máquina explotó, momento en que Ataru se lanzó hacia las llamas y el humo provocado por ésta aprovechando el momento para escapar. Era una acción suicida, así que esperaba que el traje protector fuera bueno. El resto de la máquina explotó a su vez tras él, y la plataforma donde estaba cedió y se quedó colgando sobre la piscina de agua pesada. 7F se dió de buces contra la barandilla, convertida ahora en su suelo, su única salvación. Se giró para ver a Mendo corriendo hacia él. Ataru le disparó toda la recámara, pero estaba aturdido y falló todos los tiros. También le tiró la pistola a su enemigo. Le dio, pero solo en el brazo. Quizá ni sintió el golpe gracias al grueso traje protector
Mendo se puso cara a cara con Ataru y al fin lo reconoció. No se dijeron nada. Sacó su katana y Ataru esta vez la paró bien (ayudó que el traje blanco fuera grueso, como acabo de nombrar). Le dio tres fuertes patadas seguidas en el tobillo izquierdo. Dolorido, pues las botas eran de material duro, Mendo se tiró atrás y soltó la espada, que cayó al suelo. Ataru la tiró al agua pesada de un puntapié.
"Ahora estamos solo tú y yo, Mendo, sin espadas, sin mazos salidos de la nada y sin tus amiguetes ayudándote porque dos de ellos están ahora en mi bando. Me las vas a pagar todas juntas, cerdo"
Se arrojó sobre Mendo y forcejearon. Mendo tenía las de ganar, pues llevaba puestos su guantes de fuerza y le estaba destrozando las manos a su rival. Esa lucha tenía que ser corta, pensaron los dos. Ataru tenía que pensar mucho más rápido para compensar su desventaja física: estaba magullado y cansado, pero la mente le funcionaba mejor que nunca: Era hora de cometer una estupidez de las gordas, de esas que solo funcionan en pelis o, aún peor, en fan fictions. Lo que hizo pilló a Mendo por sorpresa: Aprovechando la propia fuerza de ambos, Ataru giró la cintura, y se impulsó de lado, levantando los dos pies del suelo atestando a Mendo una patada en tijera en el cuello, usando todo el pie; un movimiento de karate kyokusinkai que estaba en el tao del Hi-No-Tori. El golpe sonó. Ataru le había lesionado un músculo del cuello. Mendo se soltó y la inercia lo lanzó por la barandilla. Se agarró. Ataru se acercó a prestarle auxilio. No quería matarlo, por mucho mal que hubiera hecho. Tiró del guante.
"¡Voy a cogerte vivo!
"Moroboshi..."
"Aguanta"
"¡Moroboshi!"
"Fuimos amigos y..."
"¡MOROBOSHI, IDIOTA, NO TIRES DEL GUANTEEEEEEEEEH *splash* Glu, glu, glu..."
Y allí se quedó nuesto agente, con un puño aguantando un trozo suelto de barandilla. Al haber tirado con fuerza del guante, solo había logrado que se soltara. Ataru miró un momento el agua turbia.
"En fin, diablillos al averno." Viendo las explosiones y la gente abandonando el edificio pensó en el follón que había armado el antaño conocido como Dr. Nie
"Mendo tenía buena mano para estas cosas" se dijo
Mientras corría hacia la sala de descontaminación, Ataru pudo ver por el rabillo del ojo que en los monitores que aún funcionaban se mostraba cómo el cohete se levantaba majestuosamente hacia los cielos.
===================================================================
TRIVIA
Sarang (사랑): "Amor" en coreano
Chung Doo-Hwan:
Presidente de Corea del Sur, llegó al poder en 1980 tras el asesinato del dictador Park Chung- Hee. Empezó como jefe de investigación del asesinato y acabó en el poder discretamente moviendo hilos. Después de aplastar una rebelión popular por la democratización del país que dejó 2.000 muertos y 60.000 prisioneros políticos se dedicó a hacer una dictablanda o dictocracia parecida al sistema venezolano (solo que de derechas): oposición legalizada pero silenciada, censura, supresión de derechos humanos... Que logró estabilizar gracias a un considerable apoyo monetario de Japón y a reformas democratizadoras de cara a los JJ.OO. de 1988. Finalmente, tras renunciar al poder al ganar su partido las elecciones de 1988, dejó a un amiguete de su confianza en el poder y se retiró. En 1996, el también conservador Kim Young-Sam, un hombre firme e incorruptible, fue nombrado presidente. Había sido purgado en 1980 y en una vendetta personal capturó y condenó a muerte al ex-dictadorzuelo. Liberó a todos los prisioneros políticos y re-integró a los purgados a la Sociedad. La pena fue conmutada por el gobierno socialista entrante del pacifista Kim Dae-Jung, ex-prisionero del dictador, devoto crisitiano que consideraba que la venganza era contraria a su fe (todos los hijos de puta tienen suerte). Esto y su intento de re-unificación pacífica con el Norte, le valió un Nobel de la Paz. A día de hoy y tras un tiempo como monje budista, Hwan está libre pero ha sido despojado de todo honor y se le sigue marcando estrechamente a nivel civil y militar por desfalco y robo de joyas y medallas pertenecientes al Ejército. Menuda joya, el tío! Eso sí, lo de siempre, que trajo la prosperidá a Corea y bla, bla, bla. arriba Corea coñyo en el Acantilado.
Front flip kick: Este campeón ruso de Kyokushin ha hecho de esta técnica su especialidad. Varios la han usado, pero es el primero que logra estos resultados. A Ataru le funcionó bien.
Detrás suyo había un pequeño hemiciclo lleno de hombres y mujeres con uniformes blancos como el suyo. Mendo, con un micrófono (Ataru pudo reconocerlo por la voz), dirigía la acción desde el centro del hemiciclo. Era el único hombre armado. Llevaba su katana con él. A su lado había un hombre desencapuchado del que Ataru reconoció la cara enseguida: era Dario Vrankovic, el famoso mercenario y asesino profesional. ¿Trabajaría directamente para Mendo o para ORTEGA? Sea como fuere, estaba al lado del jefe del cotarro.
"Mugsy, mueve ese carro; Mariano, centra más el objetivo. Debemos lanzar nuestro misil en el momento en que el cohete esté a 50 metros. Eso maximizará los daños. Jean-Pierre, ¿Está todo listo en la pila?... Un momento. ¿Dónde está el Dr. Pak?"
Ataru enseguida se dio cuenta de que hablaba del hombre por el que se hacía pasar. Conque era el científico a cargo de la pila atómica, eh... Hiromu lo había calculado todo al milímetro. Ataru hizo una señal.
"Dr. Pak, llega tarde. Corra a su puesto. Ya sabe que su Amado Líder es inflexible con los que fallan".
No lo había reconocido. Ninguno de los dos se había mirado con atención. Ataru se dirigió diligentemente a la pila atómica y saludó al operario, el tal Jean-Pierre, con una reverencia típicamente oriental.
"¿Todo en orden?"
"Objetivo fijado, Dr. Nie", dijeron desde el Control
"Cálculos realizados satisfactoriamente, Dr. Nie", dijo Vrankovic entregando un papel que acababa de ser impreso de un ordenador cerca de donde estaban.
"Pila atómica preparada, Dr. Nie", dijo Ataru disfrazando la voz
"Caramba, Dr. Pak, es Vd. un hombre de pocas palabras, pero siempre habla cuando se le necesita. Quiero expresarle mi más sincero agradecimiento por su trabajo en la construcción de esta pila", le dijo Mendo sin más.
"El cohete enemigo está en el puesto de lanzamiento, Dr. Nie"
Ataru sabía que el lanzamiento se iba a hacer desde una isla entre Corea del Sur y Japón, a unos 10 km de las costas coreanas. Era suelo americano, y la NASA había construido allí una pequeña base "de alquiler" para proyectos internacionales.
"Que empiece la operación".
Jean-Pierre empezó a girar una especie de timón, que hacía descender la parte superior de la pila atómica para conectarla a la inferior con fuerza suficiente como para activar el potente sistema de ignición. Sobre éste había un marcador luminoso que señalaba la fuerza en megatones que podía alcanzar la pila: Era muy simple: Unos leds verdes marcaban zona de poca potencia, unos de color naranja, fuerza media, y el rojo, potencia máxima. Había un punto marcado que señalaba el punto justo en que la pila debía dejar de ser bajada: A los dos puntos rojos.
En los monitores, un locutor emitía, en coreano, la operación [Deseo darle las gracias al CEFPIFST y la NASA por facilitarme el vídeo y la traducción de la tranmisión. N d. A]:
"...Y tras el discurso de felicitación, el Sr. Kim Kil-Whan entrega una botella de champán al presidente de la Nación, Chung Doo-Hwan, para que la rompa. El cohete queda bautizado como "Sarang" por representar el amor fraternal entre las naciones de Asia..."
"Dr. Pak", le dijo una voz a Ataru. Era Jean-Pierre. "Dr Pak, el timón está listo para que lo controle". Ataru no se esperaba eso. Pensaba que solo supervisaría a Jean-Pierre. En un momento dado lo cogería como rehén a punta de pistola y aprovecharía la confusión para eliminar al peligroso Vrankovic y arrestar a Mendo. Ataru pudo ver que solo tenía una solución: el sabotaje. Aprovechando que Jean Pierre se alejaba, empezó a dar vueltas al timón a toda velocidad. El indicador luminoso se movía hacia la derecha, hacia la zona de peligro, con rapidez. Lo puso en el punto señalado, pero siguió girando. La barra se tiñó de rojo brillante. Jean-Pierre, que volvía con un refresco, lo vio y exclamó:
"Sacre bleu, Dr. Pak ¿Qué hace?" La pila empezó a echar una abundante nubecilla de humo. Ataru ignoró a Jean Pierre y siguió girando, hacia la zona de peligro. Jean-Pierre lo agarró, pero Ataru sacó la Browning y esta vez disparó sin pensar. Jean-Pierre cayó en la pila con un balazo en el estómago. Ésta, al recibir un volumen de masa aún caliente se sobrecalentó del todo: la máquina que controlaba la pila se sobrecalentó a su vez y tras una pequeña, casi inaudible explosión, su sistema de seguridad la apagó.
Al oir el tiro, todos los presentes miraron hacia la pila y pudieron ver lo que pasaba. ¡Pak se había vuelto loco! Pero Mendo sospechaba otra cosa y corrió hacia allí. Mientras tanto, se demostraba que el finado Pak debía haber cometido algún error de cálculo: el sistema de seguridad había provocado un cortocircuito, que a su vez causó un pequeño incendio en la maquinaria. Ataru disparó contra ella sabiendo que el misil era ahora casi inofensivo. Esa parte de la máquina explotó, momento en que Ataru se lanzó hacia las llamas y el humo provocado por ésta aprovechando el momento para escapar. Era una acción suicida, así que esperaba que el traje protector fuera bueno. El resto de la máquina explotó a su vez tras él, y la plataforma donde estaba cedió y se quedó colgando sobre la piscina de agua pesada. 7F se dió de buces contra la barandilla, convertida ahora en su suelo, su única salvación. Se giró para ver a Mendo corriendo hacia él. Ataru le disparó toda la recámara, pero estaba aturdido y falló todos los tiros. También le tiró la pistola a su enemigo. Le dio, pero solo en el brazo. Quizá ni sintió el golpe gracias al grueso traje protector
Mendo se puso cara a cara con Ataru y al fin lo reconoció. No se dijeron nada. Sacó su katana y Ataru esta vez la paró bien (ayudó que el traje blanco fuera grueso, como acabo de nombrar). Le dio tres fuertes patadas seguidas en el tobillo izquierdo. Dolorido, pues las botas eran de material duro, Mendo se tiró atrás y soltó la espada, que cayó al suelo. Ataru la tiró al agua pesada de un puntapié.
"Ahora estamos solo tú y yo, Mendo, sin espadas, sin mazos salidos de la nada y sin tus amiguetes ayudándote porque dos de ellos están ahora en mi bando. Me las vas a pagar todas juntas, cerdo"
Se arrojó sobre Mendo y forcejearon. Mendo tenía las de ganar, pues llevaba puestos su guantes de fuerza y le estaba destrozando las manos a su rival. Esa lucha tenía que ser corta, pensaron los dos. Ataru tenía que pensar mucho más rápido para compensar su desventaja física: estaba magullado y cansado, pero la mente le funcionaba mejor que nunca: Era hora de cometer una estupidez de las gordas, de esas que solo funcionan en pelis o, aún peor, en fan fictions. Lo que hizo pilló a Mendo por sorpresa: Aprovechando la propia fuerza de ambos, Ataru giró la cintura, y se impulsó de lado, levantando los dos pies del suelo atestando a Mendo una patada en tijera en el cuello, usando todo el pie; un movimiento de karate kyokusinkai que estaba en el tao del Hi-No-Tori. El golpe sonó. Ataru le había lesionado un músculo del cuello. Mendo se soltó y la inercia lo lanzó por la barandilla. Se agarró. Ataru se acercó a prestarle auxilio. No quería matarlo, por mucho mal que hubiera hecho. Tiró del guante.
"¡Voy a cogerte vivo!
"Moroboshi..."
"Aguanta"
"¡Moroboshi!"
"Fuimos amigos y..."
"¡MOROBOSHI, IDIOTA, NO TIRES DEL GUANTEEEEEEEEEH *splash* Glu, glu, glu..."
Y allí se quedó nuesto agente, con un puño aguantando un trozo suelto de barandilla. Al haber tirado con fuerza del guante, solo había logrado que se soltara. Ataru miró un momento el agua turbia.
"En fin, diablillos al averno." Viendo las explosiones y la gente abandonando el edificio pensó en el follón que había armado el antaño conocido como Dr. Nie
"Mendo tenía buena mano para estas cosas" se dijo
Mientras corría hacia la sala de descontaminación, Ataru pudo ver por el rabillo del ojo que en los monitores que aún funcionaban se mostraba cómo el cohete se levantaba majestuosamente hacia los cielos.
===================================================================
TRIVIA
Sarang (사랑): "Amor" en coreano
Chung Doo-Hwan:
Presidente de Corea del Sur, llegó al poder en 1980 tras el asesinato del dictador Park Chung- Hee. Empezó como jefe de investigación del asesinato y acabó en el poder discretamente moviendo hilos. Después de aplastar una rebelión popular por la democratización del país que dejó 2.000 muertos y 60.000 prisioneros políticos se dedicó a hacer una dictablanda o dictocracia parecida al sistema venezolano (solo que de derechas): oposición legalizada pero silenciada, censura, supresión de derechos humanos... Que logró estabilizar gracias a un considerable apoyo monetario de Japón y a reformas democratizadoras de cara a los JJ.OO. de 1988. Finalmente, tras renunciar al poder al ganar su partido las elecciones de 1988, dejó a un amiguete de su confianza en el poder y se retiró. En 1996, el también conservador Kim Young-Sam, un hombre firme e incorruptible, fue nombrado presidente. Había sido purgado en 1980 y en una vendetta personal capturó y condenó a muerte al ex-dictadorzuelo. Liberó a todos los prisioneros políticos y re-integró a los purgados a la Sociedad. La pena fue conmutada por el gobierno socialista entrante del pacifista Kim Dae-Jung, ex-prisionero del dictador, devoto crisitiano que consideraba que la venganza era contraria a su fe (todos los hijos de puta tienen suerte). Esto y su intento de re-unificación pacífica con el Norte, le valió un Nobel de la Paz. A día de hoy y tras un tiempo como monje budista, Hwan está libre pero ha sido despojado de todo honor y se le sigue marcando estrechamente a nivel civil y militar por desfalco y robo de joyas y medallas pertenecientes al Ejército. Menuda joya, el tío! Eso sí, lo de siempre, que trajo la prosperidá a Corea y bla, bla, bla. arriba Corea coñyo en el Acantilado.
Front flip kick: Este campeón ruso de Kyokushin ha hecho de esta técnica su especialidad. Varios la han usado, pero es el primero que logra estos resultados. A Ataru le funcionó bien.
miércoles, 24 de abril de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 18
Ni cosquillas. ¿Cómo habían sido tan tontos de olvidar que era inmune a cierto número de voltios?. Vio claramente que la cantidad sañalada por un cartelito al lado de la rejilla era poca cosa comparada con lo que le había dado Lamu tantísimas veces, y no se lo pensó dos veces ¿Acaso pensábais que Ataru se había lanzado a lo kamikaze, is apreciados lectores?
Ataru agitó la frágil rejilla adelante y atrás. No tardó en ceder. Tenía una vía de escape. Se encaramó hacia la ventanilla y, gateando, empezó a avanzar por un estrecho conducto. El joven agente notó cómo bocanadas de aire caliente se le iban echando encima. Pronto, el calor allí se empezó a hacer insoportable. Sin duda se trataba de un conducto de ventilación. Las paredes metálicas empezaron a ponerse calientes, y Ataru tuvo que arrancarse la camisa y seguir su camino protegiéndose con retales de ésta. Estuvo como cinco minutos avanzando. Afortunadamente había muchas salidas de aire. En un momento dado, oyó unos gritos, como si hubieran hooligans desbocados en Bélgica. Se asomó a la primera rejilla que encontró y lo que vio lo dejó horrorizado: Mendo, por la manera de operar solo podía ser cosa suya, había mandado traer el chamuscado pero aún reconocible cadáver de Pernell y un enorme pulpo lo estaba devorando. Pudo ver cómo descuartizaba sin problemas a su compañero y tras convertirlo en una masa informe se lo iba comiendo como quien se come una croqueta. Ataru solo pudo vomitar mientras contemplaba la escena llorando silenciosamente.
No quiso ver más. Estaba desarmado y no podía hacer nada, así que entre pensamientos de venganza siguió su camino, mirando firmemente hacia delante. Fue por ello y por la oscuridad que no pudo ver que el conducto se bifurcaba hacia abajo, y el agente cayó por el agujero. Afortunadamente, tuvo suficientes reflejos como para agarrar brevemente uno de los salientes que unían las tuberías. Solo era una caída de un par de metros, y el aterrizaje fue doloroso y ardiente, pero al menos no se había roto nada, creía.
Ataru decidió seguir tirando adelante y reparó en que no había más respiraderos y que las tuberías se iban enfriando. Guardó los retales en el bolsillo del pantalón y, por comodidad, se puso panza arriba y, ayudándose de uno de los salientes, se desembarazó de los zapatos. Ataru estaba cansado pero en ese momento iba a tope de adrenalina, y avanzó rápidamente en la más absoluta oscuridad. De pronto, oyó un ruído, y enseguida supo qué era. Se agarró al primer saliente que encontró, aguantó la respiración y esperó un par de eternos segundos: Una fuerte corriente de agua helada se le echó encima. Al caer por el tubo vertical había ido a parar no a un respiradero, sino a un conducto de agua, probablemente el enfriador del núcleo. Lamu podía estar por ahí, así que centró su atención en cualquier punto de luz. Pronto vio el primero, a ras de suelo. Fue gracias a eso que no se dio de cabeza contra una de las muchas tuberías secundarias que llenaban esa zona. Reptando y contorsionándose un poco, las fue pasando: parecía una zona preparada para que se pudiera acceder para su mantenimiento. Y en efecto, al llegar al punto de luz vio que era una trampilla sin llaves ni candado ni nada parecido. Sin pensárselo dos veces, abrió y se adentró sin mirar.
Se encontró con una cinta de goma negra y unas duchas. Por desgracia, Lamu no estaría allí, pues reconoció el lugar enseguida. Había vuelto a la sala de descontaminación. Se echó al suelo y miró por debajo de la baja mampara de las duchas. Parecía que no había moros en la costa. Se quitó los amarados calcetines, dio unas rápidas zancadas y se asomó al final de las duchas. En efecto, todo estaba vacío, pero estando los laboratorios tras sendas mamparas de cristal, 7F observó, muy al fondo, una gran sala donde la actividad estaba siendo frenética. Temiendo ser descubierto a través de éstas, Ataru se agazapó y son todo el sigilo posible dirigió sus pasos hacia las habitaciones de los huéspedes y giró la gran rueda de entrada. Abrió. Nadie en la salita intermedia. Era un buen lugar para esconderse. Cerró. De pronto oyó una voz:
"Manos arriba, Moroboshi"
Era la voz de Hiromu. Sin duda había abierto mientras él cerraba la otra puerta. Era facil de confundir el ruido. Vaya. era salir de Guatemala para caer en Guatepeor.
"Gírese" Ataru obedeció. Hiromu no iba de farol: llevaba una pistola de calibre medio, una semiautomática Browning BDA, según pudo descubrir Ataru después. Seguía yendo con kimono, pero ahora su expresión amable se había vuelto de determinación. "Bien, ahora entre y cierre la puerta".
Ataru obedeció. ¿Qué le quedaba?
"¿Y bien? Máteme, si quiere, Hiromu. He fracasado en mi huida. Para esto, mejor muerto." Hiromu no dijo nada. Simplemente se le acercó y le dijo: "Tome esto"
Le estaba entregando su pistola.
"¿Me ofrece la posibilidad de quitarme la vida yo mismo? Es usted muy noble"
"Y usted muy gilipollas"
Ataru no daba crédito a lo que le había espetado Hiromu.
"¿Acaso se piensa que todos estamos aquí por gusto, Moroboshi? Créame, no es así"
"¿Uh?"
"ORTEGA es una organización que lleva ya años actuando. Mi padre era un corredor de bolsa que se forró en los años del "Milagro japonés". Se llama Kikujiro Kaneda."
¡El magnate que había sido salpicado por el escándalo de la Lockheed en 1974! Ataru recordó el nombre enseguida. Fue un cabeza de turco en ese caso de corrupción, pero se recuperó con fuerza tras unos meses de cárcel. Ahora incluso era alcalde de Sapporo.
"Veo por su cara que conoce el caso. Padre no recuperó su fortuna por casualidad. ORTEGA le arregló un asunto. Secuestró al hijo de uno de los chivatos a cambio de que corrigiera su testimonio y se declarara perjuro, logrando que padre obtuviera una suspensión cautelar de la sentencia."
"¿Por qué acudió a ORTEGA?"
"Porque mi padre sabía que era inocente, y si era necesario tumbaría otro gobierno o incluso vendería a los suyos por demostrarlo. Por ello logró ponerse en contacto con ORTEGA a través de un yakuza muy influyente que conoció en prisión... Pero el precio que pusieron a la operación fue elevadísimo: Se convirtió en agante suyo. Fue espía industrial, estafó impunemente... Y, con su maldito consentimiento, y para poder subir más en el escalafón político, a mí se me obligó a trabajar para ellos porque era guapita de cara, como recepcionista o para hacer de tapadera... O de putilla para sus jefes... Tenía quince años, y como madre murió joven" Hiromu lloraba de rabia.
"Ya veo". ¡Y él que se quejaba de que sus padres eran un par de cabrones!
"Y no estoy sola: Helmut, el médico que entró hace poco aquí... Trabajaba en una planta nuclear de la RDA, aunque no estaba de acuerdo con el Gobierno. La Stasi lo vigilaba. Logró ponerse en contacto con ORTEGA, no sé cómo, y logró un salvoconducto. Su mujer, padres, suegros e hijos cruzaron el Muro de Berlín sin peligro alguno. El precio: pasar de esclavo de un régimen totalitario al de una organización criminal"
"¿Qué tiene que ver con esto?"
"¿Quién se piensa que lo dejó inconsciente, le prestó primeros auxilios, le arregló la nariz en unos minutos - parece tonto, pero Helmut es un cirujano de puta madre. Ya verá los resultados - y se lo llevó junto a los guardias al lugar menos seguro de la base?¿La Diosa Fortuna? No, señor mío: Gheorge y Silviano también están trabajando aquí a la fuerza, pero ignoraban a qué venía usted. Obviamente, no entienden el japonés. Nie les da las órdenes en inglés, Lo hubieran dejado inútil si no llega a ser por mi y por Helmut, y porque las vidas de seres queridos de ellos dos dependen de su fidelidad. Tuvo suerte, porque Vlad sí que es un miembro fiel de la Organización"
Ataru se quedó mudo.
"¿Y por qué...?"
"¿... Queremos ayudarle si nos ponemos en riesgo? Pues le diré por qué. Porque una cosa es trabajar para una simple mafia y otra trabajar para unos tipos que en 12 horas van a causar un genocidio"
"¿Eh?"
"Nie se guardó bien de decirle por qué está realmente aquí. ¿Se piensa que Nie es tan tonto como para contarle todo su plan al enemigo mientras se va regodeando de lo malo que es, sin mentirle ni ocultar detalles? Esto no es una película, Moroboshi. Si le ha dicho que no es por su familia y que ORTEGA no trabaja para nadie, miente: En primer lugar lo hace en parte por su familia, aunque ellos no lo sepan: Vd. que conoce bien a Nie, ¿le suena el nombre de Kim Kil-Wan?"
"Sí, el heredero de... " y Ataru cayó enseguida en la cuenta, en lo que podía implicar. Y el miedo invadió su voz cuando empezó a hacerse una idea de lo que podía pasar "La familia Kim... Una de las rivales de los Mendo..."
"Creo que se va quedando con la copla"
"Que en 2 horas, en lo que es la primera iniciativa privada en la Carrera Espacial, piensa lanzar el primer cohete coreano, un cohete con motor atómico... Dios santo... ¿Quiere sabotear el lanzamiento?"
"Primera parte acertada, ahora viene la segunda, donde entramos los de ORTEGA: el encargo se lo ha hecho el Amado Líder para boicotear a lo bestia los JJ.OO. de Seúl, dentro de dos años"
"¿¡Corea del Norte quiere usar los propios recursos de los surcoreanos para hacer la peor acción terrorista de la historia!?"
"En efecto. Por medio de un misil nuclear lanzado desde aquí, el cohete será atacado... Dos explosiones nucleares en suelo coreano. Con China, la URSS, Indochina, Japón y la propia Corea del Norte de por medio. Eso no lo tiene en cuenta. El Amado Líder tiene un refugio nuclear magnífico, a la población y los otros países, que le den. Después dirá que él ha lanzado el misil, los JJ.OO. a tomar viento y todo el mundo temerá su inexistente arsenal atómico. Para evitar la Tercera Guerra Mundial, la ONU le dará prebendas... Y si después es juzgado en La Hay ya no le importa: él ya sería el amo de media Asia y dejaría a su familia un buen terrenito... ¿Cree que como seres humanos queremos que esto pase?"
"..."
Hiromu señaló un traje blanco.
"Es el que usan en el Laboratorio central. Usted se hará pasar por Pak Kun-Young, un científico norcoreano que ha "desaparecido". Era uno de los enviados de Pyongyang, pero ha tenido un accidente con un martillo hace unos minutos. Me intentó violar hace unos días y se lo debía ¿Sabe?"
Hiromu era una chica temible, sin duda, tras esa apariencia pulcra y sonriente.
"¿Y ustedes, qué harán?"
"Lo que se pueda"
"¿Y dónde está mi compañera?"
"En una sala al final de este pasillo. Ahora no hay forma de acceder a ella. Si activa el sistema de emergencia, todas las puertas se abrirán y podrá llevársela. Por desgracia la han esposado en el suelo. Si el núcleo se calienta un poco, la sala se inundará y ella... Bueno..."
Ataru enrojeció de rabia. No dijo más. Se puso el traje y le dijo a Hiromu:
"Gracias por esto, le debo una, Hiromu. Si escapa, y la pillan, el CEFPIFST le encontrará el mejor abogado posible"
"Es Vd. un hombre bueno, Moroboshi. Pudiendo haber matado a algunos de nuestros agentes, y de los que están aquí solo por dinero y poder, les perdonó la vida. Pierde el culo por cualquier chica, pero al final del camino sabe que solo hay una por la que jugaría el todo por el todo. Antes o después deberá ceder a su conciencia."
Ataru se acercó y le dio un beso. Aprovechó para intentar pillar cacho como cuando antes del Método, pero enseguida sintió una náusea terrible y lo dejó (aunque siempre le quedaron dudas sobre si fue cosa del Método por ser una acción totalmente ajena a la misión - por lo que su cerebro lo castigaba - o de su propia conciencia, como dijo Hiromu. Nunca se sabrá).
Ataru se guardó la pistola en uno de los grandes bolsillos del peto y se despidió con una señal. Abrió y cerró las dos compuertas. El destino del mundo estaba en sus manos. Menudo subidón.
____________________________________________________________________
Al quedarse sola, Hiromu murmuró un soliloquio:
"Bueno, Hiromu, misión cumplida. Odias a padre, te dejaste violar por saber toda la verdad sobre Nie y te cargaste al violador. Has esperado hasta que quizá sea demasiado tarde para evitar el desastre, pero el tipo este vale mucho. De todas maneras eres toda una pieza, hija"
Se sacó otra pequeña pistola - una Beretta 21A Bobcat por más señas- del kimono y sin dudar se la puso en la sien.
"Va por tí, padre"
Disparó y se desplomó dejando a su alrededor un lago de color carmesí.
=======================================================================
TRIVIA
Beretta 21A Bobcat:
Pistola italiana de bolsillo que se empezó a producir en 1984 y se sigue fabricando, por desgracia.
Browning BDA:
Pistola belga creada en 1983 y que se sigue fabricando, esencialmente en exclusiva para el ejército finés.
Ataru agitó la frágil rejilla adelante y atrás. No tardó en ceder. Tenía una vía de escape. Se encaramó hacia la ventanilla y, gateando, empezó a avanzar por un estrecho conducto. El joven agente notó cómo bocanadas de aire caliente se le iban echando encima. Pronto, el calor allí se empezó a hacer insoportable. Sin duda se trataba de un conducto de ventilación. Las paredes metálicas empezaron a ponerse calientes, y Ataru tuvo que arrancarse la camisa y seguir su camino protegiéndose con retales de ésta. Estuvo como cinco minutos avanzando. Afortunadamente había muchas salidas de aire. En un momento dado, oyó unos gritos, como si hubieran hooligans desbocados en Bélgica. Se asomó a la primera rejilla que encontró y lo que vio lo dejó horrorizado: Mendo, por la manera de operar solo podía ser cosa suya, había mandado traer el chamuscado pero aún reconocible cadáver de Pernell y un enorme pulpo lo estaba devorando. Pudo ver cómo descuartizaba sin problemas a su compañero y tras convertirlo en una masa informe se lo iba comiendo como quien se come una croqueta. Ataru solo pudo vomitar mientras contemplaba la escena llorando silenciosamente.
No quiso ver más. Estaba desarmado y no podía hacer nada, así que entre pensamientos de venganza siguió su camino, mirando firmemente hacia delante. Fue por ello y por la oscuridad que no pudo ver que el conducto se bifurcaba hacia abajo, y el agente cayó por el agujero. Afortunadamente, tuvo suficientes reflejos como para agarrar brevemente uno de los salientes que unían las tuberías. Solo era una caída de un par de metros, y el aterrizaje fue doloroso y ardiente, pero al menos no se había roto nada, creía.
Ataru decidió seguir tirando adelante y reparó en que no había más respiraderos y que las tuberías se iban enfriando. Guardó los retales en el bolsillo del pantalón y, por comodidad, se puso panza arriba y, ayudándose de uno de los salientes, se desembarazó de los zapatos. Ataru estaba cansado pero en ese momento iba a tope de adrenalina, y avanzó rápidamente en la más absoluta oscuridad. De pronto, oyó un ruído, y enseguida supo qué era. Se agarró al primer saliente que encontró, aguantó la respiración y esperó un par de eternos segundos: Una fuerte corriente de agua helada se le echó encima. Al caer por el tubo vertical había ido a parar no a un respiradero, sino a un conducto de agua, probablemente el enfriador del núcleo. Lamu podía estar por ahí, así que centró su atención en cualquier punto de luz. Pronto vio el primero, a ras de suelo. Fue gracias a eso que no se dio de cabeza contra una de las muchas tuberías secundarias que llenaban esa zona. Reptando y contorsionándose un poco, las fue pasando: parecía una zona preparada para que se pudiera acceder para su mantenimiento. Y en efecto, al llegar al punto de luz vio que era una trampilla sin llaves ni candado ni nada parecido. Sin pensárselo dos veces, abrió y se adentró sin mirar.
Se encontró con una cinta de goma negra y unas duchas. Por desgracia, Lamu no estaría allí, pues reconoció el lugar enseguida. Había vuelto a la sala de descontaminación. Se echó al suelo y miró por debajo de la baja mampara de las duchas. Parecía que no había moros en la costa. Se quitó los amarados calcetines, dio unas rápidas zancadas y se asomó al final de las duchas. En efecto, todo estaba vacío, pero estando los laboratorios tras sendas mamparas de cristal, 7F observó, muy al fondo, una gran sala donde la actividad estaba siendo frenética. Temiendo ser descubierto a través de éstas, Ataru se agazapó y son todo el sigilo posible dirigió sus pasos hacia las habitaciones de los huéspedes y giró la gran rueda de entrada. Abrió. Nadie en la salita intermedia. Era un buen lugar para esconderse. Cerró. De pronto oyó una voz:
"Manos arriba, Moroboshi"
Era la voz de Hiromu. Sin duda había abierto mientras él cerraba la otra puerta. Era facil de confundir el ruido. Vaya. era salir de Guatemala para caer en Guatepeor.
"Gírese" Ataru obedeció. Hiromu no iba de farol: llevaba una pistola de calibre medio, una semiautomática Browning BDA, según pudo descubrir Ataru después. Seguía yendo con kimono, pero ahora su expresión amable se había vuelto de determinación. "Bien, ahora entre y cierre la puerta".
Ataru obedeció. ¿Qué le quedaba?
"¿Y bien? Máteme, si quiere, Hiromu. He fracasado en mi huida. Para esto, mejor muerto." Hiromu no dijo nada. Simplemente se le acercó y le dijo: "Tome esto"
Le estaba entregando su pistola.
"¿Me ofrece la posibilidad de quitarme la vida yo mismo? Es usted muy noble"
"Y usted muy gilipollas"
Ataru no daba crédito a lo que le había espetado Hiromu.
"¿Acaso se piensa que todos estamos aquí por gusto, Moroboshi? Créame, no es así"
"¿Uh?"
"ORTEGA es una organización que lleva ya años actuando. Mi padre era un corredor de bolsa que se forró en los años del "Milagro japonés". Se llama Kikujiro Kaneda."
¡El magnate que había sido salpicado por el escándalo de la Lockheed en 1974! Ataru recordó el nombre enseguida. Fue un cabeza de turco en ese caso de corrupción, pero se recuperó con fuerza tras unos meses de cárcel. Ahora incluso era alcalde de Sapporo.
"Veo por su cara que conoce el caso. Padre no recuperó su fortuna por casualidad. ORTEGA le arregló un asunto. Secuestró al hijo de uno de los chivatos a cambio de que corrigiera su testimonio y se declarara perjuro, logrando que padre obtuviera una suspensión cautelar de la sentencia."
"¿Por qué acudió a ORTEGA?"
"Porque mi padre sabía que era inocente, y si era necesario tumbaría otro gobierno o incluso vendería a los suyos por demostrarlo. Por ello logró ponerse en contacto con ORTEGA a través de un yakuza muy influyente que conoció en prisión... Pero el precio que pusieron a la operación fue elevadísimo: Se convirtió en agante suyo. Fue espía industrial, estafó impunemente... Y, con su maldito consentimiento, y para poder subir más en el escalafón político, a mí se me obligó a trabajar para ellos porque era guapita de cara, como recepcionista o para hacer de tapadera... O de putilla para sus jefes... Tenía quince años, y como madre murió joven" Hiromu lloraba de rabia.
"Ya veo". ¡Y él que se quejaba de que sus padres eran un par de cabrones!
"Y no estoy sola: Helmut, el médico que entró hace poco aquí... Trabajaba en una planta nuclear de la RDA, aunque no estaba de acuerdo con el Gobierno. La Stasi lo vigilaba. Logró ponerse en contacto con ORTEGA, no sé cómo, y logró un salvoconducto. Su mujer, padres, suegros e hijos cruzaron el Muro de Berlín sin peligro alguno. El precio: pasar de esclavo de un régimen totalitario al de una organización criminal"
"¿Qué tiene que ver con esto?"
"¿Quién se piensa que lo dejó inconsciente, le prestó primeros auxilios, le arregló la nariz en unos minutos - parece tonto, pero Helmut es un cirujano de puta madre. Ya verá los resultados - y se lo llevó junto a los guardias al lugar menos seguro de la base?¿La Diosa Fortuna? No, señor mío: Gheorge y Silviano también están trabajando aquí a la fuerza, pero ignoraban a qué venía usted. Obviamente, no entienden el japonés. Nie les da las órdenes en inglés, Lo hubieran dejado inútil si no llega a ser por mi y por Helmut, y porque las vidas de seres queridos de ellos dos dependen de su fidelidad. Tuvo suerte, porque Vlad sí que es un miembro fiel de la Organización"
Ataru se quedó mudo.
"¿Y por qué...?"
"¿... Queremos ayudarle si nos ponemos en riesgo? Pues le diré por qué. Porque una cosa es trabajar para una simple mafia y otra trabajar para unos tipos que en 12 horas van a causar un genocidio"
"¿Eh?"
"Nie se guardó bien de decirle por qué está realmente aquí. ¿Se piensa que Nie es tan tonto como para contarle todo su plan al enemigo mientras se va regodeando de lo malo que es, sin mentirle ni ocultar detalles? Esto no es una película, Moroboshi. Si le ha dicho que no es por su familia y que ORTEGA no trabaja para nadie, miente: En primer lugar lo hace en parte por su familia, aunque ellos no lo sepan: Vd. que conoce bien a Nie, ¿le suena el nombre de Kim Kil-Wan?"
"Sí, el heredero de... " y Ataru cayó enseguida en la cuenta, en lo que podía implicar. Y el miedo invadió su voz cuando empezó a hacerse una idea de lo que podía pasar "La familia Kim... Una de las rivales de los Mendo..."
"Creo que se va quedando con la copla"
"Que en 2 horas, en lo que es la primera iniciativa privada en la Carrera Espacial, piensa lanzar el primer cohete coreano, un cohete con motor atómico... Dios santo... ¿Quiere sabotear el lanzamiento?"
"Primera parte acertada, ahora viene la segunda, donde entramos los de ORTEGA: el encargo se lo ha hecho el Amado Líder para boicotear a lo bestia los JJ.OO. de Seúl, dentro de dos años"
"¿¡Corea del Norte quiere usar los propios recursos de los surcoreanos para hacer la peor acción terrorista de la historia!?"
"En efecto. Por medio de un misil nuclear lanzado desde aquí, el cohete será atacado... Dos explosiones nucleares en suelo coreano. Con China, la URSS, Indochina, Japón y la propia Corea del Norte de por medio. Eso no lo tiene en cuenta. El Amado Líder tiene un refugio nuclear magnífico, a la población y los otros países, que le den. Después dirá que él ha lanzado el misil, los JJ.OO. a tomar viento y todo el mundo temerá su inexistente arsenal atómico. Para evitar la Tercera Guerra Mundial, la ONU le dará prebendas... Y si después es juzgado en La Hay ya no le importa: él ya sería el amo de media Asia y dejaría a su familia un buen terrenito... ¿Cree que como seres humanos queremos que esto pase?"
"..."
Hiromu señaló un traje blanco.
"Es el que usan en el Laboratorio central. Usted se hará pasar por Pak Kun-Young, un científico norcoreano que ha "desaparecido". Era uno de los enviados de Pyongyang, pero ha tenido un accidente con un martillo hace unos minutos. Me intentó violar hace unos días y se lo debía ¿Sabe?"
Hiromu era una chica temible, sin duda, tras esa apariencia pulcra y sonriente.
"¿Y ustedes, qué harán?"
"Lo que se pueda"
"¿Y dónde está mi compañera?"
"En una sala al final de este pasillo. Ahora no hay forma de acceder a ella. Si activa el sistema de emergencia, todas las puertas se abrirán y podrá llevársela. Por desgracia la han esposado en el suelo. Si el núcleo se calienta un poco, la sala se inundará y ella... Bueno..."
Ataru enrojeció de rabia. No dijo más. Se puso el traje y le dijo a Hiromu:
"Gracias por esto, le debo una, Hiromu. Si escapa, y la pillan, el CEFPIFST le encontrará el mejor abogado posible"
"Es Vd. un hombre bueno, Moroboshi. Pudiendo haber matado a algunos de nuestros agentes, y de los que están aquí solo por dinero y poder, les perdonó la vida. Pierde el culo por cualquier chica, pero al final del camino sabe que solo hay una por la que jugaría el todo por el todo. Antes o después deberá ceder a su conciencia."
Ataru se acercó y le dio un beso. Aprovechó para intentar pillar cacho como cuando antes del Método, pero enseguida sintió una náusea terrible y lo dejó (aunque siempre le quedaron dudas sobre si fue cosa del Método por ser una acción totalmente ajena a la misión - por lo que su cerebro lo castigaba - o de su propia conciencia, como dijo Hiromu. Nunca se sabrá).
Ataru se guardó la pistola en uno de los grandes bolsillos del peto y se despidió con una señal. Abrió y cerró las dos compuertas. El destino del mundo estaba en sus manos. Menudo subidón.
____________________________________________________________________
Al quedarse sola, Hiromu murmuró un soliloquio:
"Bueno, Hiromu, misión cumplida. Odias a padre, te dejaste violar por saber toda la verdad sobre Nie y te cargaste al violador. Has esperado hasta que quizá sea demasiado tarde para evitar el desastre, pero el tipo este vale mucho. De todas maneras eres toda una pieza, hija"
Se sacó otra pequeña pistola - una Beretta 21A Bobcat por más señas- del kimono y sin dudar se la puso en la sien.
"Va por tí, padre"
Disparó y se desplomó dejando a su alrededor un lago de color carmesí.
=======================================================================
TRIVIA
Beretta 21A Bobcat:
Pistola italiana de bolsillo que se empezó a producir en 1984 y se sigue fabricando, por desgracia.
Browning BDA:
Pistola belga creada en 1983 y que se sigue fabricando, esencialmente en exclusiva para el ejército finés.
viernes, 5 de abril de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 16
El primer acto consciente que hizo Ataru al despertarse fue tocarse el cuello. No. Nadie le había tocado el colgante. Parecía mentira que con todo lo que había sufrido siguieran enteros cadena, cuernos y sartencilla.
Se levantó y se sorprendió al verse embutido en un pijama de algodón, cuando recordaba que llevaba puesto un kimono. Se levantó, aún un poco resacoso y con una barba de tres días y le echó una ojeada al armario. El kimono estaba allí, planchado e impecable. Por algún motivo sentía frío por dentro. Solo recordaba que había estado bebiendo un tazón de leche con cacao cuando perdió el mundo de vista. No recordaba nada de lo que pasó después, así que supuso acertadamente que iba ligeramente drogado. Así, pues, como placebo, se puso el kimono sobre el pijama. Se dirigió al departamento de Lamu y se llevó una sorpresa al verla durmiendo la mona con su sempiterno bikini de tigre.
"Lamu... - Le dio unas plamaditas en la mejilla - ¡Lamu! ¿Estás ahí, cambio?"
La extraterrestre medio abrio los ojos y balbuceó:
"Invierta en Editorial Bruguera..."
Aún estaba un poco ida, así que Ataru le susurró algo al oído. De pronto, 8O reaccionó diciendo, entusiasmada:
"¡Lo sé, cariñín!"
"¿Sabes qué?", dijo Ataru, que hábilmente se había hecho a un lado. "Buenos días, Comandante Inbeda"
"Tchá, era un sueño. Odio soñar."
Si hubiera habido una cámara cerca, Ataru habría guiñado el ojo en esa dirección, pero como no la había, se conformó con hacerse el loco y pasar a otro tema.
"¿Y por qué llevo puesto este bikini?¡Si lo dejé en Tomobiki-tchá!"
Ataru se quedó un poco parado. Así pues, no era el suyo después de todo...
"Bueno", dijo "tenemos que recordar que hoy conoceremos a Nie"
"Sí, pero ¿qué hora es?"
"La hora de la comida con el Dr. Nie. señorita Lamu. Son exactamente las 14:30"
Era Hiromu con otro elegante kimono y su dulce sonrisa.
"¿Cómo no se han vestido aún?" Esta noche les hemos dejado ropa adecuada en sus armarios.
Hiromu se dirigió al armario de Lamu y dejó ver un kimono idéntico al que había llevado ella la noche anterior, cuando le tocó hacer de comité de bienvenida. Ataru se dirigió a su armario y vio un elegante smoking negro.
"Parece que Nie no deja nada a la casualidad"
"No soporta la ropa poco elegante", respondió Hiromu, y con un repentino toque siniestro en la voz añadió "Odia lo horteras que son ustedes en Tomobiki-cho"
Para Ataru fue como si un bloque de hielo entrara en su columna vertebral. Lamu simplemente pensó desdeñosamente "Hasta esto saben, los tíos", pero al mirar a Ataru para hacer una gracia, vio que éste temblaba. Había recordado lo que había olvidado. Su sospecha se hizo totalmente evidente. "Nie"... Nie era un tipo de temple de katana, el tipo conocía sus debilidades y era familiar con Tomobiki, había pulpos por todas partes...
"Ejem... Dígale a Nie que su buen gusto me abruma, Hiromu-san", mientras acababa de ponerse bien su traje. A su vez, Hiromu aydaba a Lamu a ponerse el kimono, le arreglaba el pelo y le daba unos ligeros toques de maquillaje, todo con una celeridad tremenda.
Cuando hubo acabado con Lamu, el trío salió al pasillo y se dirigió a un acensor. Ataru susurró algo a su compañera:
"Pase lo que pase, no te sorprendas ni muestres debilidad. Lo digo porque es probable que yo sí que la muestre"
El ascensor llegó a destino. Ataru y Lamu salieron, y Hiromu volvió abajo. De nuevo, una instalación excavada en la piedra, con un estilo mezcla de tradición japonesa y high-tech.
"Uau, cariñín, mira eso"
En un acuario se veían especies de peces imposibles de ver en la zona, bellísimos corales, delfines dando vueltas alrederdor sin atacarse con los tiburones que se cruzaban en su camino. Todo ello ampliado a una escala el doble de lo normal.
"Un acuario de esos con lupa..." dijo Ataru sin impresionarse
"Nada de eso, cariñín. Es un enorme holograma. He memorizado la ruta desde que nos han capturado. Estamos de espaldas al mar. Además, se ve claro que estos animales siguen rutinas preprogramadas..."
"Ajá, Lamu-chan, tu siempre tan a la última con la tecnología"
A Lamu le dio un vuelco al oir esa voz. No era la de Ataru; era mucho más aterciopelada, pero la conocía. Miró a Ataru, que sudaba copiosamente, confirmando lo que le había dicho antes... Se giró.
Un apuesto joven de su edad los miraba rodeado por tres fuertes guardaespaldas. Iba con un traje oriental blanco, con zapatos a juego. Las manos en la espalda. Su pelo estaba engominado, sus ojos maquillados y su porte era aristocrático.
"Tchá..." dijo Lamu con una sonrisa solo aparente "Me alegro de verte tras tanto tiempo, Nie, o debería decir... Shutaro Mendo"
Su compañero de instituto y clase, el rival y cordial enemigo de Ataru, los miraba embutido en su sempiterno traje blanco.
"Hola, Lamu-chan, tu belleza deja en ridículo este avanzado holograma. Sin embargo parece que Moroboshi no está tan contento..."
Ataru se giró lentamente y lo miró a los ojos. En ellos se reflejaba un ansia asesina que divirtió a Mendo.
"Tú, hijo de la gran puta... Creía que a pesar de todo eras mi amigo... Has intentado matarnos y te has cargado a dos de los nuestros..."
"La finalidad justifica los medios, Moroboshi, sin saber quién era te has interpuesto en mis planes junto a Perumu de entre toda la gente, y ese negro..."
"Respeta a Pernell. Se sacrificó por nosotrosssss", la ira de Ataru iba en aumento. Lamu vio como los ojos se le encendían, inyectados en sangre. "¿Y pretendes que comamos contigo como si tal cosa, como cuando íbamos al insti?"
"No lo pretendo. Lo haré. Estás en mi puño, mequetrefe, no tienes donde elegir"
Era verdad. Si soltaba su rabia, los tres guardaespaldas no dudarían en atacar. Eran fortísimos y a pesar de no ir armados con armas de fuego, sí que llevaban porras y phasers. Solo podía perder. Ataru se calmó y su mirada asesina pasó a ser desafiante.
Lamu simulaba no estar sorprendida y de hecho mientras contemplaba la conversa entre su cariñín y el que fuera su rival por sus afecciones vio que todo encajaba. Por eso había ido siempre un paso por delante. Los conocía a ambos de hacía tiempo. Estaba claro que el destino los había enfrentado de nuevo por casualidad, pero que todo lo que habían hecho no había servido de nada. Mission failed, caput, se acabó.
"Así pues, señorita y señor, si me acompañan a un psicolábis les estaré muy agradecido". Sobre una parte elevada había una lujosa mesa llena de manjares. Sin mediar palabra, los tres subieron a la mesa, seguidos de los guardaespaldas, cada uno de los cuales se situó tras sendo comensal.
Un somelier, con su medalla y todo, entró con botellas de vino.
"Ferran, elígeme un vino que vaya vien con estas ostras"
El somelier iba eligiendo el vino. Ataru lo miraba. Cuando se acercó a servir, Ataru le comió la oreja:
"Ferran Musquefa; el sumiller del restaurant Vía Véneto de Barcelona segrestat pel GRAPO, suposo"
"Certament, senyor. Blanc de Perelada del 76. Li sembla bé?" le contestó éste con una suprema chulería disfrazada de cortesía.
"Sí...", contestó Ataru asqueado. La prensa se había hecho mucho eco del somelier barcelonés secuestrado por el GRAPO sin motivo aparente, una vícitma inocente y fácil, el Campeón del Mundo de Somelieres, de pronto desaparecido mágicamente cuando la Guardia Civil atrapó a sus captores confesos. Los dos miembros del grupo terrorista de extrema izquierda habían dicho que se había escapado de su escondrijo en los alrededores de Tarragona.
Mercenarios de fama internacional, expertos en etiqueta, técnicos de primera clase... A saber de dónde había sacado Mendo a esa gente. La familia Mendo tenía buenas conexiones con otras familias ricas de todo el mundo, gente muy influyente y...
"Te estarás preguntando cómo he logrado todo esto más allá de mi inmensa fortuna familiar" dijo Mendo tras meterse un par de ostras entre pecho y espalda "Pues te diré la verdad. Solo he usado una mínima parte de ésta"
Ataru se quedó escuchando muentras comía
"No trabajo ni para mi familia - al menos no que ellos sepan - ni para ningún país. Simplemente trabajo por aburrimiento. Sí. Vosotros dos creasteis a Nie. Cuando de pronto os marchásteis de Tomobiki, todo se volvió aburrido de pronto. Encima, a mi hermana Ryoko le dio la neura definitivamente y se trasladó a la India. Mi prometida Asuka me salió lesbiana de pintalabios. Mis padres se fueron a hacer negocio a EE.UU... Solo. Me quedé solo y aburrido. ¿Ir a la Universidad? Es de perdedores: nuestra familia tiene un cuerpo docente superior homologado solo para mi hermana y para mí."
"Tchá, ha enloquecido. ¿Tan obsesionado estaba por mí?", pensó Lamu
"... Pero entonces alguien se puso en contacto conmigo: ORTEGA"
"¿Quién es ese ORTEGA?¿Daniel Ortega? Me sorprende que los Sandanistas se dediquen a meterse en otras cosas. Además, siempre han sido leales al CEFPIFST. La Contra ha matado a uno de los nuestros"
"No es ese rojo de mierda"
"¿Es pues un militar sudamericano con aires de Gengis Khan?¿Trabaja para los americanos, los rusos o los chinos?", le interrogó Ataru
"ORTEGA: Organización para el Robo, Terrorismo, Estafa, Guerra y Asesinato. Una especia de alternativa del Club Bildenberg formada por poderosos personajes. Algunos son de hecho miembros del Club Bildenberg"
Se levantó y se sorprendió al verse embutido en un pijama de algodón, cuando recordaba que llevaba puesto un kimono. Se levantó, aún un poco resacoso y con una barba de tres días y le echó una ojeada al armario. El kimono estaba allí, planchado e impecable. Por algún motivo sentía frío por dentro. Solo recordaba que había estado bebiendo un tazón de leche con cacao cuando perdió el mundo de vista. No recordaba nada de lo que pasó después, así que supuso acertadamente que iba ligeramente drogado. Así, pues, como placebo, se puso el kimono sobre el pijama. Se dirigió al departamento de Lamu y se llevó una sorpresa al verla durmiendo la mona con su sempiterno bikini de tigre.
"Lamu... - Le dio unas plamaditas en la mejilla - ¡Lamu! ¿Estás ahí, cambio?"
La extraterrestre medio abrio los ojos y balbuceó:
"Invierta en Editorial Bruguera..."
Aún estaba un poco ida, así que Ataru le susurró algo al oído. De pronto, 8O reaccionó diciendo, entusiasmada:
"¡Lo sé, cariñín!"
"¿Sabes qué?", dijo Ataru, que hábilmente se había hecho a un lado. "Buenos días, Comandante Inbeda"
"Tchá, era un sueño. Odio soñar."
Si hubiera habido una cámara cerca, Ataru habría guiñado el ojo en esa dirección, pero como no la había, se conformó con hacerse el loco y pasar a otro tema.
"¿Y por qué llevo puesto este bikini?¡Si lo dejé en Tomobiki-tchá!"
Ataru se quedó un poco parado. Así pues, no era el suyo después de todo...
"Bueno", dijo "tenemos que recordar que hoy conoceremos a Nie"
"Sí, pero ¿qué hora es?"
"La hora de la comida con el Dr. Nie. señorita Lamu. Son exactamente las 14:30"
Era Hiromu con otro elegante kimono y su dulce sonrisa.
"¿Cómo no se han vestido aún?" Esta noche les hemos dejado ropa adecuada en sus armarios.
Hiromu se dirigió al armario de Lamu y dejó ver un kimono idéntico al que había llevado ella la noche anterior, cuando le tocó hacer de comité de bienvenida. Ataru se dirigió a su armario y vio un elegante smoking negro.
"Parece que Nie no deja nada a la casualidad"
"No soporta la ropa poco elegante", respondió Hiromu, y con un repentino toque siniestro en la voz añadió "Odia lo horteras que son ustedes en Tomobiki-cho"
Para Ataru fue como si un bloque de hielo entrara en su columna vertebral. Lamu simplemente pensó desdeñosamente "Hasta esto saben, los tíos", pero al mirar a Ataru para hacer una gracia, vio que éste temblaba. Había recordado lo que había olvidado. Su sospecha se hizo totalmente evidente. "Nie"... Nie era un tipo de temple de katana, el tipo conocía sus debilidades y era familiar con Tomobiki, había pulpos por todas partes...
"Ejem... Dígale a Nie que su buen gusto me abruma, Hiromu-san", mientras acababa de ponerse bien su traje. A su vez, Hiromu aydaba a Lamu a ponerse el kimono, le arreglaba el pelo y le daba unos ligeros toques de maquillaje, todo con una celeridad tremenda.
Cuando hubo acabado con Lamu, el trío salió al pasillo y se dirigió a un acensor. Ataru susurró algo a su compañera:
"Pase lo que pase, no te sorprendas ni muestres debilidad. Lo digo porque es probable que yo sí que la muestre"
El ascensor llegó a destino. Ataru y Lamu salieron, y Hiromu volvió abajo. De nuevo, una instalación excavada en la piedra, con un estilo mezcla de tradición japonesa y high-tech.
"Uau, cariñín, mira eso"
En un acuario se veían especies de peces imposibles de ver en la zona, bellísimos corales, delfines dando vueltas alrederdor sin atacarse con los tiburones que se cruzaban en su camino. Todo ello ampliado a una escala el doble de lo normal.
"Un acuario de esos con lupa..." dijo Ataru sin impresionarse
"Nada de eso, cariñín. Es un enorme holograma. He memorizado la ruta desde que nos han capturado. Estamos de espaldas al mar. Además, se ve claro que estos animales siguen rutinas preprogramadas..."
"Ajá, Lamu-chan, tu siempre tan a la última con la tecnología"
A Lamu le dio un vuelco al oir esa voz. No era la de Ataru; era mucho más aterciopelada, pero la conocía. Miró a Ataru, que sudaba copiosamente, confirmando lo que le había dicho antes... Se giró.
Un apuesto joven de su edad los miraba rodeado por tres fuertes guardaespaldas. Iba con un traje oriental blanco, con zapatos a juego. Las manos en la espalda. Su pelo estaba engominado, sus ojos maquillados y su porte era aristocrático.
"Tchá..." dijo Lamu con una sonrisa solo aparente "Me alegro de verte tras tanto tiempo, Nie, o debería decir... Shutaro Mendo"
Su compañero de instituto y clase, el rival y cordial enemigo de Ataru, los miraba embutido en su sempiterno traje blanco.
"Hola, Lamu-chan, tu belleza deja en ridículo este avanzado holograma. Sin embargo parece que Moroboshi no está tan contento..."
Ataru se giró lentamente y lo miró a los ojos. En ellos se reflejaba un ansia asesina que divirtió a Mendo.
"Tú, hijo de la gran puta... Creía que a pesar de todo eras mi amigo... Has intentado matarnos y te has cargado a dos de los nuestros..."
"La finalidad justifica los medios, Moroboshi, sin saber quién era te has interpuesto en mis planes junto a Perumu de entre toda la gente, y ese negro..."
"Respeta a Pernell. Se sacrificó por nosotrosssss", la ira de Ataru iba en aumento. Lamu vio como los ojos se le encendían, inyectados en sangre. "¿Y pretendes que comamos contigo como si tal cosa, como cuando íbamos al insti?"
"No lo pretendo. Lo haré. Estás en mi puño, mequetrefe, no tienes donde elegir"
Era verdad. Si soltaba su rabia, los tres guardaespaldas no dudarían en atacar. Eran fortísimos y a pesar de no ir armados con armas de fuego, sí que llevaban porras y phasers. Solo podía perder. Ataru se calmó y su mirada asesina pasó a ser desafiante.
Lamu simulaba no estar sorprendida y de hecho mientras contemplaba la conversa entre su cariñín y el que fuera su rival por sus afecciones vio que todo encajaba. Por eso había ido siempre un paso por delante. Los conocía a ambos de hacía tiempo. Estaba claro que el destino los había enfrentado de nuevo por casualidad, pero que todo lo que habían hecho no había servido de nada. Mission failed, caput, se acabó.
"Así pues, señorita y señor, si me acompañan a un psicolábis les estaré muy agradecido". Sobre una parte elevada había una lujosa mesa llena de manjares. Sin mediar palabra, los tres subieron a la mesa, seguidos de los guardaespaldas, cada uno de los cuales se situó tras sendo comensal.
Un somelier, con su medalla y todo, entró con botellas de vino.
"Ferran, elígeme un vino que vaya vien con estas ostras"
El somelier iba eligiendo el vino. Ataru lo miraba. Cuando se acercó a servir, Ataru le comió la oreja:
"Ferran Musquefa; el sumiller del restaurant Vía Véneto de Barcelona segrestat pel GRAPO, suposo"
"Certament, senyor. Blanc de Perelada del 76. Li sembla bé?" le contestó éste con una suprema chulería disfrazada de cortesía.
"Sí...", contestó Ataru asqueado. La prensa se había hecho mucho eco del somelier barcelonés secuestrado por el GRAPO sin motivo aparente, una vícitma inocente y fácil, el Campeón del Mundo de Somelieres, de pronto desaparecido mágicamente cuando la Guardia Civil atrapó a sus captores confesos. Los dos miembros del grupo terrorista de extrema izquierda habían dicho que se había escapado de su escondrijo en los alrededores de Tarragona.
Mercenarios de fama internacional, expertos en etiqueta, técnicos de primera clase... A saber de dónde había sacado Mendo a esa gente. La familia Mendo tenía buenas conexiones con otras familias ricas de todo el mundo, gente muy influyente y...
"Te estarás preguntando cómo he logrado todo esto más allá de mi inmensa fortuna familiar" dijo Mendo tras meterse un par de ostras entre pecho y espalda "Pues te diré la verdad. Solo he usado una mínima parte de ésta"
Ataru se quedó escuchando muentras comía
"No trabajo ni para mi familia - al menos no que ellos sepan - ni para ningún país. Simplemente trabajo por aburrimiento. Sí. Vosotros dos creasteis a Nie. Cuando de pronto os marchásteis de Tomobiki, todo se volvió aburrido de pronto. Encima, a mi hermana Ryoko le dio la neura definitivamente y se trasladó a la India. Mi prometida Asuka me salió lesbiana de pintalabios. Mis padres se fueron a hacer negocio a EE.UU... Solo. Me quedé solo y aburrido. ¿Ir a la Universidad? Es de perdedores: nuestra familia tiene un cuerpo docente superior homologado solo para mi hermana y para mí."
"Tchá, ha enloquecido. ¿Tan obsesionado estaba por mí?", pensó Lamu
"... Pero entonces alguien se puso en contacto conmigo: ORTEGA"
"¿Quién es ese ORTEGA?¿Daniel Ortega? Me sorprende que los Sandanistas se dediquen a meterse en otras cosas. Además, siempre han sido leales al CEFPIFST. La Contra ha matado a uno de los nuestros"
"No es ese rojo de mierda"
"¿Es pues un militar sudamericano con aires de Gengis Khan?¿Trabaja para los americanos, los rusos o los chinos?", le interrogó Ataru
"ORTEGA: Organización para el Robo, Terrorismo, Estafa, Guerra y Asesinato. Una especia de alternativa del Club Bildenberg formada por poderosos personajes. Algunos son de hecho miembros del Club Bildenberg"
miércoles, 20 de marzo de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 15
Lamu fue la primera en recuperar el conocimiento. La habían dejado tirada de lado, y a cada bache se daba un golpe en la cabeza. Era muy molesto. Intentó lanzar un impactrueno, convencida de que al ser el tanque de metal, la electricidad podría correr y herir a los dos ocupantes. Pero no pudo. Entonces se acordó de que no tan solo le habían roto los cuernos, sino que encima los monos que llevaban los esbirros eran totalmente aislantes.
Miró a su lado. La luz de la luna era potente aquella noche. Allí yacía su cariñín, su cabeza sucia y amarada en un charquito de sangre. Lamu se temió lo peor, pero enseguida se calmó, ya que respiraba con visible facilidad y ritmo regular. Ataru estaba inconsciente, pero su herida en la cabeza ya práictamente no sangraba, y todo que veía era sangre ya seca. Al menos habían tenido la consideración de tenderlo, no se le fuera a abrir la herida.
El tanque siguió su avance durante una hora larga. En un momento dado, Lamu oyó lo que parecían unas compuertas abriéndose y la oscuridad más absoluta rodeó el ambiente. Lamu sintió de golpe un frío tremendo, vió unas luces parpadeantes y el motor sonaba con reverberación. Sin duda, estaban en un túnel, bastante húmedo y seguramente excavado directamente al pie de las Pokins. Al cabo de un insante, Lamu vio una luz blanca, como cuando estuvo de turismo con su nave por la Puerta de Tanhauser. Habían llegado a su fatal destino: el interior de la base de Nie. Definitivamente, eran prisioneros del científico.
Lamu intentó morder a Ataru para que se despertara, pero uno de los los hombres del tanque ya se encargó de darle un buen pisotón en las partes nobles. Ataru despertó y la cara se le desencajó mientras soltaba un dolorido "Iu..." en el mejor de los falsetes. Los jóvenes agentes fueron sacados a empujones del carro de combate.
Se encontraban en una sala de novísima construcción, reforzada por paneles de hormigón y un par de pilares. Parecía un párking con el techo alto. Sin duda era una especie de hangar: por todos lados habían vehículos: coches, motos, barcas puestas en sus reoplques, camionetas, bulldozers... No les dio mucho tiempo a mirar: sin mediar palabra, los mercenarios de rojo se los llevaron a punta de fusil a la siguiente sala.
Un cartel ponía claramente "Cámara de descontaminación" en varios idiomas. La sala estaba pintada de un blanco que dolía en los ojos con la iluminación de los fluorescentes. Aún estaba más iluminada que el hangar. y tenía todo de maquinaria moderna. Apestaba a higiene, y la sensación estaba multiplicada por el personal vestido en monos verdes con sus máscaras aislantes. Un tipo de facciones germánicas se acercó con un contador Geiger y hablándoles en tono imperativo y en un inglés bastante roto:
"Die Röpa... Fuerrä... Fuerrä. Ja wöhl"
Ataru, ya recuperado, le respondió:
"Tú eres gilipollas, ¿no?"
El hombre se quedó pasmado y miró a los hombres de rojo. Uno de ellos no podía disimular la risa floja. Una mujer con un distintivo que denotaba que era una superior se acercó y le habló en alemán al hombre, que entendió su error y se apartó:
"Les ruego que disculpen a Helmut. Es nuevo aquí. Es imperativo que se desnuden Vds. esneguida. Wilson, quítales las esposas"
"Sí, señora", respondió uno de los hombres de rojo. Al acercarse a Ataru, pudo ver rasgos latinoamericanos en su rostro. Conque por eso les hablaba en castellano, eh...
"Bueno, antes de eso, veo que se ha herido la cabeza. Hm..." La señora alemana le examinó la herida. Lamu se puso en tensión por si pretendía abrírsela y empezar a torturar a Ataru. No tendría poderes, pero aún tenía las técnicas de MMA que le enseñó Hino-sama. "Es fea, pero ha cicatrizado. Cuando salga se la vendamos"
"¿Salga de qué?", preguntó Ataru, aún desafiante.
"De nuestro sistema de descontaminación. Si les hemos tomado prisioneros, es porque merodeaban por los alrededores de la base, Sr. Moroboshi. Pueden dar gracias a que estén vivos". A Ataru se le fue la chulería al recordar que tenían varios datos personales suyos y lo que habían hecho con Pernell. Aunque la ira latía dentro de si decidió cambiar de tono.
"Muy bien, señora, haremos lo que nos indique, pero supongo que nos dará un poco de privacidad para desnudarnos"
"Faltaría más, Sr. Moroboshi. Diríganse a esas camarillas, al lado de esa cinta. Avísennos cuando estén listos. Y, por favor, dejen un espacio entre Vds. para mejorar los efectos"
Se dirigieron hacia el lugar indicado, donde había varias cabinas. Lamu decidió romper el silencio entre los dos:
"Cariñín-tchá, ¿entiendes este cambio de trato?"
"Mejor esperemos a ver este supuesto sistema de contaminación. Por si no salimos vivos de esta, yo quiero decirte que te amo..."
"¡Cariñín!", a Lamu se le encendió el rostro.
"... nestarían gravemente si te pusieras tan gallita como yo ahora. Recuérdalo, mi joven padawan"
"¡Mierdtchá!"
Ataru se giró para que Lamu no viera el suspiro de alivio que lanzó. Casi se lo confesó. No. No podía ser negativo ahora, aunque hubiera roto el corazón de Lamu por un momento. Si se lo decía, estaría dando por buena la promesa que le soltó hacía cosa de un año: "Te lo diré en mi lecho de muerte". Sus vidas estaban en juego, era más que una simple secuencia de culebrón. Ya se le pasaría. Por cierto, ¿qué sería un padawan?
Ambos se metieron en sendas cabinas y se quitaron la ropa, la cual dejaron en una caja dispuesta a efectos de depositar la ropa contaminada. Éstas se abrieron por debajo y la ropa desapareció, evidentemente, yendo a encontrar su fatal destino a un crematorio. El suelo era de goma antideslizante, los que era de agradecer y las paredes tenían unos pequeños raíles en forma de cruz.
"¿Se han quitado la ropa ya?", preguuntó la mujer
"Sí", contestaron los agentes al unísono
"Ahora estense quietos unos segundos en posición de firmes" - Ataru cumplió. Unos sensores aparececieron y se movierion por los railes soltando unos rayos infrarrojos.
"Ya está. Bueno... Cuando quieran; no hay prisa".
Ataru se asomó para mirar las otras cabinas. La cabeza de Lamu ya asomaba por la suya y le lanzó una señal de aprovación.
"Estamos listos", dijo Ataru.
De pronto, el suelo empezó a deslizarse bajo sus pies. Ataru se imaginó lo que podría venir y cerró los ojos. Por respeto, no quería ver a Lamu desnuda, aunque en el fondo lo deseara. Ella pensó lo mismo.
"Ahora, simplemente pásense las manos por el cuerpo cuando el líquido caiga: es como una ducha normal", dijo la señora de verde desde un altavoz. Ataru abrió por un momento los ojos, mirando hacia su izquierda, para no ver a su compañera. Tal y como imaginaba, era una cinta transportadora que los haría pasar por varios aspersores que soltaban sustancias descontaminantes. Simple, pero de última tecnología.
Tras unos dos minutos, la mujer se acercó con unos albornoces y Helmut venía con ella, acompañado de su contador Geiger.
Tras ponerse los albornoces, Helmut comprobó sus niveles de radiactividad:
"Ja... Das Fräulein ist gutt, pero die mann ist kontamminaten doch. Comprobar der Nägel"
"¿Qué dice?", pidió Ataru, un tanto asustado por lo que le había parecido entender de esta línea de diálogo en alemán macarrónico.
"Que Vd. tiene un nivel aún un tanto alto de radiactividad y le vamos a limpiar las uñas. La Sta. Inbeda ya está a niveles normales".
Trajerón una máquina que parecía un reproductor de vídeo de esos de dos cintas.
"Ponga las manos en las ranuras"
Ataru obedeció, y tuvo que agunatarse la risa cuando unos suaves cepillos húmedos le cosquillearon las puntas de los dedos de las manos. Al cabo de 30 segundos se paró la máquina y Ataru casi lo lamentó.
Helmut le pasó el contador y le mostró a su supervisora un pulgar hacia arriba.
"Bien, señores, aquí acaba el proceso de descontaminación". Dijo la mujer mientras los dos tipos de rojo abrían una pesada puerta blindada parecida a la de la caja fuerte de un banco de los de antes. "Pasen por esa puerta y esperen"
Ataru y Lamu se miraron con mala cara. Se temían lo peor, pero mostrar miedo ahora era inútil. Entraron sin pensárselo y se encontraron en un zulo sin luz con una puerta idéntica a la que ahora estaban cerrando. Se cerró y la sellaron. No les dio tiempo a decirse nada cuando sonó la otra puerta y dos fornidos indivíduos la abrieron. Al contrario que sus colegas, no iban con monos, sino con unos fracs elegantísimos. Del fondo del pasillo vino una joven hermosa con un típico kiomono japonés, decoradísimo, de colores pastel. Lamu pensó que debía costar carísimo. La chica les dirigió una radiante sonrisa, se inclinó y les habló en un perfecto japonés (de Hokkaido, detectó Ataru): "Señorito Moroboshi; señorita Inbeda; me llamo Hiromu, y les quiero dar la bienvenida a la central de Nie Mining & Energy Corporation". Ataru y Lamu ya no se sorprendían de nada y se inclinaron a su vez.
"Perdone que no tenga targeta de visita que darle, Hiromu-san", dijo Lamu a la recpcionista con una mirada socarrona, adelantándose a Ataru. ¿Así en la base Selene también les enseñaban a ser chistosos?
Hiromu ignoró el comentario y les hizo una señal para que pasaran. Los tipos en frac se habían ido. La mujer del kimono pulsó un botón que abrió una trampilla de madera que había en la pared. De ella salió un completísimo bar. Ataru penso que esas colinas debían tener más agujeros que el guion de esta historia.
"Bueno, Sr. Moroboshi, Vd. dirá ¿Desea un ron con ginger ale? Nos ha llegado que es su bebida favorita".
"Akemi Rippongi. Maldita zorra...", pensó Ataru. A pesar de todo, su bebida favorita era el tequila con zumo de naranja, toma ya, eso no lo habían descubierto. "No, Hiromu-san, póngame una copa de Cointreau sin hielo"
"A mi un vaso de horchata", dijo Lamu, convenciada de que iba a sorprender a Hitomi. Se había prendado de la horchata cuando estuvo viviendo en Barcelona, vigilando a Ataru. La horchata le provocaba unas cogorzas tremendas - y es que los onis procesan el alcohol como cualquier cosa, pero lo que es la fructosa, sobretodo las ciruelas en vinagre... - Estaba segura de que de eso no tenían. Hasta que ésta abrió una cámara frigorífica, sacó un bidón y le sirvió horchata fresca.
"No es fácil conseguirla. Nos la hacemos mandar congelada. Hay un par o tres de españoles en nuestras filas, y a uno le encanta el potingue este. ¿Desea fartons?"
"No, déjelo, que esto no es el Tío Ché", contestó una Lamu descompuesta.
Ataru y Lamu bebieron sus copas en silencio durante un rato hasta que Ataru lo rompió "Caramba con el comité de recepción. Exprésele a Nie mis felicitaciones como huésped."
"Podrá hacerlo Vd. mismo. Mañana comerán Vds. con él y espera que no declinen la invitación"
Ataru y Lamu se miraron, pues él había dicho eso irónicamente, y Hitomi les había constestado con un tono formal y serio.
En ese momento se abrió otra puerta, salió otra mujer oriental y le susurró algo al oído a Hitomi.
"Me comunican que sus habitaciones están listas. Perdonen el retraso, pero hemos tardado un poco en obtener sus medidas para los trajes"
Mientras Ataru avanzaba hacia la habitación se paró a pensar en lo dicho por Hitomi ¿Medidas? Entonces Ataru recordó la cámara de descontaminación. Para eso eran los infrarrojos.
Hitomi hizo pasar a la pareja por una puerta deslizante que se abría mediante un botón. Lo que había detrás era alucinante: Dos habitaciones contiguas decoradas al estilo japonés tradicional incluído el tatami, las vigas de madera, las estancias separadas por un panel shoji y con los armarios decorados al estilo tradicional. "
"Vd, Sta. Inbeda va aquí a la izquierda. Vd., sr. Moroboshi, dormirá en la habitación de la derecha."
Lamu lanzó un "tchá" de desaprobación, muy bajito. Ataru también se cagaba en todo en el fondo. Con Lamu sin poderes, podía acostarse con ella sin peligro (ambos ignoraban entonces que los impactruenos recibidos por él durante esos años lo habían hecho inmune a los pequeños chispazos que Lamu lanzaba mientras dormía. Pero de eso se hablará en otra historia), quién sabe lo que saldría. Morir por morir, preferían yéndose de este mundo echando un polvo. Pero era seguro que la habitación estaba llena de micros y cámaras...
"En los armarios encontrarán ropa más adecuada que estos albornoces. Cambiénse mientras les preparamos la cena".
Y cerró la puerta. Lamu comprobó que no había por donde abrirla. Ataru seguía mirando la habitación. "Qué lujazo. Este Nie debe estar forrado"
"Tchá, y a nosotros nos han forrado también. En una jaula de platino. Mejor que nos cambiemos, cariñín"
Ataru cerró el shoji y abrió su armario. Había un magnífico kimono masculino. Se lo puso no sin dificultades. No estaba acostumbrado a la ropa tradicional. Miró la esbelta sombra de Lamu mientras se cambiaba. En un momento dado, dejó de moverse y dijo. "Pasa, cariñín"
Ataru abrió el shoji. Lamu estaba esplendorosa: le habían dejado un precioso uchikake de color celeste decorado con pulpos. A Ataru le sonaba de algo. De pronto, la puerta abrió sin aviso: Los tipos del frac les traían la cena: para él, pollo al horno, té frío al melocotón, una tajada de sandía y un termo con leche caliente y un platito con cacao en polvo. Justo lo que le gustaba. Para Lamu, fideos tailandeses ultrapicantes a la salsa de ají, té frío sin nada, no se fuera a emborrachar, palomitas dulces y otro termo con leche y un platito de cacao (ni a él ni a ella les gustaba el café). Igual: lo que le gustaba. Cenaron en silencio. Cuando llegó el momento de beberse el cacao, brindaron.
"Por nuestra salud", dijo Ataru.
Ambos dieron un sorbo a sus cacaos. Lamu dijo: "Es el mejor cacao que he probado en mi vida. Le han puesto algo".
"Pues es extraño, el mío sabe como todos". Lamu intentó abrir el termo, pero justo entonces, sus manos dejaron de obedecer. "Hic... Gué daro. Sssssste cacao me eshta pyionyiendo looooca, looooca, loooooo...." Y se desmayó. Ataru le olió el aliento. ¡Vinagre!, corrió y abrió el termo. Logró hacerlo justo cuento sentía que se le iba nublando la vista. "Eso que flotaaaaaah... Son... Mied'da, siruelas en finajreeeee. Y lo' pulposh. Ayora lontiendo, Dioh santou. Nie es.... Essssss..." Entonces se le nubló también el juicio y olvidó lo que pensaba, pero aún alcanzó a decir "Mesharon droja... En el Colacauuuuu..." antes de desvanecerse.
========================================================================
Esa noche se abrió la puerta. Un personaje vestido de blanco penetró en la sala. Ataru y Lamu habían sido despojados de su lujoso vestuario y les habían puesto unos pijamas bien normales. El tipo apartó las sábanas miró a Lamu "Sí, es ella." murmuró "Tan hermosa como siempre. Cada vez que la veo lo es más y más." Acto seguido abrió el shoji y de sirigió a la estancia de Ataru. También lo destapó y a su vez dijo "Moroboshi. Siempre en medio. Siempre jodiendo la marrana. ¡Este tío no tiene remedio".
Acto seguido se fue tan sigilosamente como había entrado.
========================================================================
TRIVIA:
Horchata y fructosa: Las chufas son un tubérculo que no contiene fructosa, ni tampoco glucosa, ya que estamos. La fructosa solo se aplica a este refresco en unos botellines de horchata concentrada extra-dulce para diabéticos golosos que es muy popular en tierras valencianas. La fructosa no perjudica en modo alguno a las personas que sufren de diabetes. Espero que me disculpéis la licencia anti-científica que me he tomado, ya que en manga de Urusei Yatsura, es verdad que Lamu de emborracha con los zumos y sobretodo con las ciruelas en vinagre (ver más adelante).
Fartó: Bizcocho azucarado que se suele mojar en horchata. Recomendados por el autor de este retelling. En el Mercadona tienen unos muy buenos.
El Tío Ché: Popular horchatería sita en el barrio del Poblenou de Barcelona.
Uchikake: Tipo de kimono femenino tradicional, extremadamente ancho y largo y profusamente decorado.
Ciruelas en vinagre: También conocidas como umeboshi, son un aperitivo muy popular en Japón e Indochina, conocidas por facilitar la digestión y emborrachar chicas-diablo muy sexy. En México es típico algo casi idéntico llamado chamoy y en Sudáfrica, emigrantes holandeses lo trajeron de sus tratos con Japón y también tienen su propia variedad.
Miró a su lado. La luz de la luna era potente aquella noche. Allí yacía su cariñín, su cabeza sucia y amarada en un charquito de sangre. Lamu se temió lo peor, pero enseguida se calmó, ya que respiraba con visible facilidad y ritmo regular. Ataru estaba inconsciente, pero su herida en la cabeza ya práictamente no sangraba, y todo que veía era sangre ya seca. Al menos habían tenido la consideración de tenderlo, no se le fuera a abrir la herida.
El tanque siguió su avance durante una hora larga. En un momento dado, Lamu oyó lo que parecían unas compuertas abriéndose y la oscuridad más absoluta rodeó el ambiente. Lamu sintió de golpe un frío tremendo, vió unas luces parpadeantes y el motor sonaba con reverberación. Sin duda, estaban en un túnel, bastante húmedo y seguramente excavado directamente al pie de las Pokins. Al cabo de un insante, Lamu vio una luz blanca, como cuando estuvo de turismo con su nave por la Puerta de Tanhauser. Habían llegado a su fatal destino: el interior de la base de Nie. Definitivamente, eran prisioneros del científico.
Lamu intentó morder a Ataru para que se despertara, pero uno de los los hombres del tanque ya se encargó de darle un buen pisotón en las partes nobles. Ataru despertó y la cara se le desencajó mientras soltaba un dolorido "Iu..." en el mejor de los falsetes. Los jóvenes agentes fueron sacados a empujones del carro de combate.
Se encontraban en una sala de novísima construcción, reforzada por paneles de hormigón y un par de pilares. Parecía un párking con el techo alto. Sin duda era una especie de hangar: por todos lados habían vehículos: coches, motos, barcas puestas en sus reoplques, camionetas, bulldozers... No les dio mucho tiempo a mirar: sin mediar palabra, los mercenarios de rojo se los llevaron a punta de fusil a la siguiente sala.
Un cartel ponía claramente "Cámara de descontaminación" en varios idiomas. La sala estaba pintada de un blanco que dolía en los ojos con la iluminación de los fluorescentes. Aún estaba más iluminada que el hangar. y tenía todo de maquinaria moderna. Apestaba a higiene, y la sensación estaba multiplicada por el personal vestido en monos verdes con sus máscaras aislantes. Un tipo de facciones germánicas se acercó con un contador Geiger y hablándoles en tono imperativo y en un inglés bastante roto:
"Die Röpa... Fuerrä... Fuerrä. Ja wöhl"
Ataru, ya recuperado, le respondió:
"Tú eres gilipollas, ¿no?"
El hombre se quedó pasmado y miró a los hombres de rojo. Uno de ellos no podía disimular la risa floja. Una mujer con un distintivo que denotaba que era una superior se acercó y le habló en alemán al hombre, que entendió su error y se apartó:
"Les ruego que disculpen a Helmut. Es nuevo aquí. Es imperativo que se desnuden Vds. esneguida. Wilson, quítales las esposas"
"Sí, señora", respondió uno de los hombres de rojo. Al acercarse a Ataru, pudo ver rasgos latinoamericanos en su rostro. Conque por eso les hablaba en castellano, eh...
"Bueno, antes de eso, veo que se ha herido la cabeza. Hm..." La señora alemana le examinó la herida. Lamu se puso en tensión por si pretendía abrírsela y empezar a torturar a Ataru. No tendría poderes, pero aún tenía las técnicas de MMA que le enseñó Hino-sama. "Es fea, pero ha cicatrizado. Cuando salga se la vendamos"
"¿Salga de qué?", preguntó Ataru, aún desafiante.
"De nuestro sistema de descontaminación. Si les hemos tomado prisioneros, es porque merodeaban por los alrededores de la base, Sr. Moroboshi. Pueden dar gracias a que estén vivos". A Ataru se le fue la chulería al recordar que tenían varios datos personales suyos y lo que habían hecho con Pernell. Aunque la ira latía dentro de si decidió cambiar de tono.
"Muy bien, señora, haremos lo que nos indique, pero supongo que nos dará un poco de privacidad para desnudarnos"
"Faltaría más, Sr. Moroboshi. Diríganse a esas camarillas, al lado de esa cinta. Avísennos cuando estén listos. Y, por favor, dejen un espacio entre Vds. para mejorar los efectos"
Se dirigieron hacia el lugar indicado, donde había varias cabinas. Lamu decidió romper el silencio entre los dos:
"Cariñín-tchá, ¿entiendes este cambio de trato?"
"Mejor esperemos a ver este supuesto sistema de contaminación. Por si no salimos vivos de esta, yo quiero decirte que te amo..."
"¡Cariñín!", a Lamu se le encendió el rostro.
"... nestarían gravemente si te pusieras tan gallita como yo ahora. Recuérdalo, mi joven padawan"
"¡Mierdtchá!"
Ataru se giró para que Lamu no viera el suspiro de alivio que lanzó. Casi se lo confesó. No. No podía ser negativo ahora, aunque hubiera roto el corazón de Lamu por un momento. Si se lo decía, estaría dando por buena la promesa que le soltó hacía cosa de un año: "Te lo diré en mi lecho de muerte". Sus vidas estaban en juego, era más que una simple secuencia de culebrón. Ya se le pasaría. Por cierto, ¿qué sería un padawan?
Ambos se metieron en sendas cabinas y se quitaron la ropa, la cual dejaron en una caja dispuesta a efectos de depositar la ropa contaminada. Éstas se abrieron por debajo y la ropa desapareció, evidentemente, yendo a encontrar su fatal destino a un crematorio. El suelo era de goma antideslizante, los que era de agradecer y las paredes tenían unos pequeños raíles en forma de cruz.
"¿Se han quitado la ropa ya?", preguuntó la mujer
"Sí", contestaron los agentes al unísono
"Ahora estense quietos unos segundos en posición de firmes" - Ataru cumplió. Unos sensores aparececieron y se movierion por los railes soltando unos rayos infrarrojos.
"Ya está. Bueno... Cuando quieran; no hay prisa".
Ataru se asomó para mirar las otras cabinas. La cabeza de Lamu ya asomaba por la suya y le lanzó una señal de aprovación.
"Estamos listos", dijo Ataru.
De pronto, el suelo empezó a deslizarse bajo sus pies. Ataru se imaginó lo que podría venir y cerró los ojos. Por respeto, no quería ver a Lamu desnuda, aunque en el fondo lo deseara. Ella pensó lo mismo.
"Ahora, simplemente pásense las manos por el cuerpo cuando el líquido caiga: es como una ducha normal", dijo la señora de verde desde un altavoz. Ataru abrió por un momento los ojos, mirando hacia su izquierda, para no ver a su compañera. Tal y como imaginaba, era una cinta transportadora que los haría pasar por varios aspersores que soltaban sustancias descontaminantes. Simple, pero de última tecnología.
Tras unos dos minutos, la mujer se acercó con unos albornoces y Helmut venía con ella, acompañado de su contador Geiger.
Tras ponerse los albornoces, Helmut comprobó sus niveles de radiactividad:
"Ja... Das Fräulein ist gutt, pero die mann ist kontamminaten doch. Comprobar der Nägel"
"¿Qué dice?", pidió Ataru, un tanto asustado por lo que le había parecido entender de esta línea de diálogo en alemán macarrónico.
"Que Vd. tiene un nivel aún un tanto alto de radiactividad y le vamos a limpiar las uñas. La Sta. Inbeda ya está a niveles normales".
Trajerón una máquina que parecía un reproductor de vídeo de esos de dos cintas.
"Ponga las manos en las ranuras"
Ataru obedeció, y tuvo que agunatarse la risa cuando unos suaves cepillos húmedos le cosquillearon las puntas de los dedos de las manos. Al cabo de 30 segundos se paró la máquina y Ataru casi lo lamentó.
Helmut le pasó el contador y le mostró a su supervisora un pulgar hacia arriba.
"Bien, señores, aquí acaba el proceso de descontaminación". Dijo la mujer mientras los dos tipos de rojo abrían una pesada puerta blindada parecida a la de la caja fuerte de un banco de los de antes. "Pasen por esa puerta y esperen"
Ataru y Lamu se miraron con mala cara. Se temían lo peor, pero mostrar miedo ahora era inútil. Entraron sin pensárselo y se encontraron en un zulo sin luz con una puerta idéntica a la que ahora estaban cerrando. Se cerró y la sellaron. No les dio tiempo a decirse nada cuando sonó la otra puerta y dos fornidos indivíduos la abrieron. Al contrario que sus colegas, no iban con monos, sino con unos fracs elegantísimos. Del fondo del pasillo vino una joven hermosa con un típico kiomono japonés, decoradísimo, de colores pastel. Lamu pensó que debía costar carísimo. La chica les dirigió una radiante sonrisa, se inclinó y les habló en un perfecto japonés (de Hokkaido, detectó Ataru): "Señorito Moroboshi; señorita Inbeda; me llamo Hiromu, y les quiero dar la bienvenida a la central de Nie Mining & Energy Corporation". Ataru y Lamu ya no se sorprendían de nada y se inclinaron a su vez.
"Perdone que no tenga targeta de visita que darle, Hiromu-san", dijo Lamu a la recpcionista con una mirada socarrona, adelantándose a Ataru. ¿Así en la base Selene también les enseñaban a ser chistosos?
Hiromu ignoró el comentario y les hizo una señal para que pasaran. Los tipos en frac se habían ido. La mujer del kimono pulsó un botón que abrió una trampilla de madera que había en la pared. De ella salió un completísimo bar. Ataru penso que esas colinas debían tener más agujeros que el guion de esta historia.
"Bueno, Sr. Moroboshi, Vd. dirá ¿Desea un ron con ginger ale? Nos ha llegado que es su bebida favorita".
"Akemi Rippongi. Maldita zorra...", pensó Ataru. A pesar de todo, su bebida favorita era el tequila con zumo de naranja, toma ya, eso no lo habían descubierto. "No, Hiromu-san, póngame una copa de Cointreau sin hielo"
"A mi un vaso de horchata", dijo Lamu, convenciada de que iba a sorprender a Hitomi. Se había prendado de la horchata cuando estuvo viviendo en Barcelona, vigilando a Ataru. La horchata le provocaba unas cogorzas tremendas - y es que los onis procesan el alcohol como cualquier cosa, pero lo que es la fructosa, sobretodo las ciruelas en vinagre... - Estaba segura de que de eso no tenían. Hasta que ésta abrió una cámara frigorífica, sacó un bidón y le sirvió horchata fresca.
"No es fácil conseguirla. Nos la hacemos mandar congelada. Hay un par o tres de españoles en nuestras filas, y a uno le encanta el potingue este. ¿Desea fartons?"
"No, déjelo, que esto no es el Tío Ché", contestó una Lamu descompuesta.
Ataru y Lamu bebieron sus copas en silencio durante un rato hasta que Ataru lo rompió "Caramba con el comité de recepción. Exprésele a Nie mis felicitaciones como huésped."
"Podrá hacerlo Vd. mismo. Mañana comerán Vds. con él y espera que no declinen la invitación"
Ataru y Lamu se miraron, pues él había dicho eso irónicamente, y Hitomi les había constestado con un tono formal y serio.
En ese momento se abrió otra puerta, salió otra mujer oriental y le susurró algo al oído a Hitomi.
"Me comunican que sus habitaciones están listas. Perdonen el retraso, pero hemos tardado un poco en obtener sus medidas para los trajes"
Mientras Ataru avanzaba hacia la habitación se paró a pensar en lo dicho por Hitomi ¿Medidas? Entonces Ataru recordó la cámara de descontaminación. Para eso eran los infrarrojos.
Hitomi hizo pasar a la pareja por una puerta deslizante que se abría mediante un botón. Lo que había detrás era alucinante: Dos habitaciones contiguas decoradas al estilo japonés tradicional incluído el tatami, las vigas de madera, las estancias separadas por un panel shoji y con los armarios decorados al estilo tradicional. "
"Vd, Sta. Inbeda va aquí a la izquierda. Vd., sr. Moroboshi, dormirá en la habitación de la derecha."
Lamu lanzó un "tchá" de desaprobación, muy bajito. Ataru también se cagaba en todo en el fondo. Con Lamu sin poderes, podía acostarse con ella sin peligro (ambos ignoraban entonces que los impactruenos recibidos por él durante esos años lo habían hecho inmune a los pequeños chispazos que Lamu lanzaba mientras dormía. Pero de eso se hablará en otra historia), quién sabe lo que saldría. Morir por morir, preferían yéndose de este mundo echando un polvo. Pero era seguro que la habitación estaba llena de micros y cámaras...
"En los armarios encontrarán ropa más adecuada que estos albornoces. Cambiénse mientras les preparamos la cena".
Y cerró la puerta. Lamu comprobó que no había por donde abrirla. Ataru seguía mirando la habitación. "Qué lujazo. Este Nie debe estar forrado"
"Tchá, y a nosotros nos han forrado también. En una jaula de platino. Mejor que nos cambiemos, cariñín"
Ataru cerró el shoji y abrió su armario. Había un magnífico kimono masculino. Se lo puso no sin dificultades. No estaba acostumbrado a la ropa tradicional. Miró la esbelta sombra de Lamu mientras se cambiaba. En un momento dado, dejó de moverse y dijo. "Pasa, cariñín"
Ataru abrió el shoji. Lamu estaba esplendorosa: le habían dejado un precioso uchikake de color celeste decorado con pulpos. A Ataru le sonaba de algo. De pronto, la puerta abrió sin aviso: Los tipos del frac les traían la cena: para él, pollo al horno, té frío al melocotón, una tajada de sandía y un termo con leche caliente y un platito con cacao en polvo. Justo lo que le gustaba. Para Lamu, fideos tailandeses ultrapicantes a la salsa de ají, té frío sin nada, no se fuera a emborrachar, palomitas dulces y otro termo con leche y un platito de cacao (ni a él ni a ella les gustaba el café). Igual: lo que le gustaba. Cenaron en silencio. Cuando llegó el momento de beberse el cacao, brindaron.
"Por nuestra salud", dijo Ataru.
Ambos dieron un sorbo a sus cacaos. Lamu dijo: "Es el mejor cacao que he probado en mi vida. Le han puesto algo".
"Pues es extraño, el mío sabe como todos". Lamu intentó abrir el termo, pero justo entonces, sus manos dejaron de obedecer. "Hic... Gué daro. Sssssste cacao me eshta pyionyiendo looooca, looooca, loooooo...." Y se desmayó. Ataru le olió el aliento. ¡Vinagre!, corrió y abrió el termo. Logró hacerlo justo cuento sentía que se le iba nublando la vista. "Eso que flotaaaaaah... Son... Mied'da, siruelas en finajreeeee. Y lo' pulposh. Ayora lontiendo, Dioh santou. Nie es.... Essssss..." Entonces se le nubló también el juicio y olvidó lo que pensaba, pero aún alcanzó a decir "Mesharon droja... En el Colacauuuuu..." antes de desvanecerse.
========================================================================
Esa noche se abrió la puerta. Un personaje vestido de blanco penetró en la sala. Ataru y Lamu habían sido despojados de su lujoso vestuario y les habían puesto unos pijamas bien normales. El tipo apartó las sábanas miró a Lamu "Sí, es ella." murmuró "Tan hermosa como siempre. Cada vez que la veo lo es más y más." Acto seguido abrió el shoji y de sirigió a la estancia de Ataru. También lo destapó y a su vez dijo "Moroboshi. Siempre en medio. Siempre jodiendo la marrana. ¡Este tío no tiene remedio".
Acto seguido se fue tan sigilosamente como había entrado.
========================================================================
TRIVIA:
Horchata y fructosa: Las chufas son un tubérculo que no contiene fructosa, ni tampoco glucosa, ya que estamos. La fructosa solo se aplica a este refresco en unos botellines de horchata concentrada extra-dulce para diabéticos golosos que es muy popular en tierras valencianas. La fructosa no perjudica en modo alguno a las personas que sufren de diabetes. Espero que me disculpéis la licencia anti-científica que me he tomado, ya que en manga de Urusei Yatsura, es verdad que Lamu de emborracha con los zumos y sobretodo con las ciruelas en vinagre (ver más adelante).
Fartó: Bizcocho azucarado que se suele mojar en horchata. Recomendados por el autor de este retelling. En el Mercadona tienen unos muy buenos.
El Tío Ché: Popular horchatería sita en el barrio del Poblenou de Barcelona.
Uchikake: Tipo de kimono femenino tradicional, extremadamente ancho y largo y profusamente decorado.
Ciruelas en vinagre: También conocidas como umeboshi, son un aperitivo muy popular en Japón e Indochina, conocidas por facilitar la digestión y emborrachar chicas-diablo muy sexy. En México es típico algo casi idéntico llamado chamoy y en Sudáfrica, emigrantes holandeses lo trajeron de sus tratos con Japón y también tienen su propia variedad.
martes, 26 de febrero de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 14
Tras dejar inconsciente a su adversario, Ataru, Lamu y Pernell aceleraron el paso y atravesaron la jungla, guiándose siempre con el contador geiger de 7F.
"El contador suena con más fuerza si vamos hacia el noreste. Allí debe haber material radiactivo por un tubo, y no tenemos protección"
"A mí, tchá, la radiactividad aumenta mis poderes"
"¿Sus qué?", preguntó Pernell, extrañado.
"Sus molares ¿No has visto que tiene un problema en la dentadura?", Lamu echó una mirada fulminante a su cariñín, que le lanzó otra de vuelta,
"¿Hablas de los colmillos?"
"¿Lo has notado, eh?"
"Sí, parece una vampira, o un súcubo"
"Oiga, Pernell...", empezó Lamu, molesta.
"Es un problema óseo muy poco común, y la rediactividad le aumentará el problema. La pobre no podrá decir nada del dolor de muelas que tendrá", le cortó Ataru
Lamu se calló. Estaba siendo un poco cruel, pero el reglamento del CEFPIFST lo decía claro: los agentes de origen no oriundo a la Tierra, mutantes o descendientes de entidades benignas o malignas debian guardarse de mostrar sus poderes por tal de garantizar su anonimato (de hecho se tenía que arreglar constantemente el pelo para que Pernell no le viera los cuernecillos). Además, Hino-sama le enseñó varios puntos débiles: por ejemplo, si levantaba el vuelo ante alguen armado, se convertía en un objetivo más vulnerable, ya que las décimas requeridas para arrancar y moverse desde una posición estática la dejaban en desventaja: además, en campo abierto era muerte segura. Era útil para atacar en silencio o como fuerza añadida a la inercia de un desplazamiento, eso sí.. Pero si abusaba se le podrían deformar los pies por falta de ejercicio... Y eso era solo un ejemplo.
Tras varias horas de caminada agotadora, llegó el crepúsculo, y con él lo que Ataru esperaba. El contador Geiger se puso como loco en un llano: un páramo rocoso y lleno de lodo.
"Pernell... Esto es..."
"Sí, grumetillo, aquí era donde Garrett y recogimos las muestras"
"Aquí hay radiactividad como para alimentar toda una central nuclear de las grandes". Oteando a lo lejos, se veía una estructura grande: la explotación del Dr. Nie.
"Hemos llegado. Ahora se trata de sorprenderlos de noche y,,,"
"Cariñín, escucha esto"
"... acabar con la estructura de esta empresa..."
"Grumetillo... E...Ese... Rugido... ¡Es el monstruo!"
"... Y ¿El monstruo?"
"Cariñín, mira, allí, a lo lejos, lanza fuego como mi primo Ten-chan!"
Ataru afinó el oído. En efecto: de lejos se veían llamaradas y se oía un rugido potentísimo. La presencia de la colina en el centro de la isla no hacía más que darle eco. Sin embargo, ataru y Lamu, menos supersticiosos que Pernell pudieron comprobar algo:
"Santo dios... El monstruo. Ahora lo entiendo. ¡Qué horror!", musitó Ataru
Lamu acabó por él
"Eliminaban a esa pobre gente con..."
"¿A que tenía razón, jovencitos?"
"Sí, Pernell, perdona", contestó Ataru, "había un monstruo"
"Un monstruo con dos motores diesel", aclaró Lamu "Esos desgraciados han usado contra la pobre gente que se acercaba por aquí un carro de combate con deflagrador!"
Pernell entrecerró los ojos y lo vio bien: era un tanque al que le habían incorporado un deflagrador para ataques de cerca. Estaba pintado con ojos y mandíbulas, como un dragón. Era peculiar, porque no tenía torreta:
"Es un viejo Stridsvagn 103. Vi uno en Suecia cuando estaba en la Royal Navy, en una serie de presentaciones ¡Y yo creyéndome esas supercherías de los otros pescadores!"
"¡Y se dirige a nuestra posición!"
"¡Mierdchá, toda la estrategia a comar por sactchá! Hemos salido a campo abierto y no hemos reparado en el hecho de que allí pondrían la vigilancia más dura"
Ataru reparó en unos arbustos convenientemente alineados; un par de ellos más elevados que el resto. Una de esas casualidades que solo pasa en las pelis... Y en los retellings cutres de éstas:
"Rápido, Lamu, Pernell parapetémonos allí. Puede que aún duden de si somos de los suyos o el enemigo, y los podemos despistar. Pernell, tú que eres el veterano ponte detrás del todo. Lamu y yo te cubriremos. ¿Sabes dónde está el punto débil de este tanque, no?¿Pernell?¡Pernell!"
"Oeeeeoohhh... Sí. En el frente, bajo el cañón"
"Estás bien, Pernell? Pareces como un poco ausente"
"Sí grumetillo. Estoy bien. No hay problema. Hay una abertura bajo el cañón"
"Lástima que hayamos tenido que dejar la mirilla de las armas en la barca al huir de los ametralladores."
"El ojo es mejor que cualquier mirilla, grumuetillo. Y..." Pernell se cortó. Ataru casi lo estaba arrastrando hacia los matorrales sin que se diera cuenta. Sí, su cabeza estaba en otro lugar. En el lugar de todos los compañeros pescadores que perdió en pocos meses por culpa de esos asesinos. ¿Qué habrían hecho? ¿Ponerse a pescar en la costa? ¿Recoger conchas? ¿Simplemente querer ver esas instalaciones que estaban contruyendo en Sagussa? Pensó en Garrett, y en el chico que sobrevivió del ataque del monstruo y ahora estaba en un psiquátrico en Miami.
"Ponte aquí detrás, y si vienen por nosotros, indica cuando tendrán a la vista el punto débil"
"Sí..."
"Vamos allá"
El tanque seguía su camino con firmeza. Ataru no se movía del parapeto. Lamu se acurrucó de manera que su cabello verde servía de camuflaje. Los pillaría con una buena ráfaga de su UZI. Pernell tan solo miraba obsesivamente el tanque.
Vio como éste seguía hacia la jungla. Probablemente pasaría sin ponerlos en peligro. Delante de todo, la máquina sueca tenía una pala con la que iba derribando obstáculos. Las frágiles plantas cedían a su paso. En un momento dado, desapareció. Entonces, Pernell lo vio claro. Vio como Ataru empezaba a asomar de su parapeto. Y Pernell disparó contra Ataru.
La bala se quedó en la arena. Ataru saltó a esconderse al otro lado del parapeto. Lamu y él se quedaron mirando al pescador jamaicano. De pronto, Pernell saltó como él, se giró y empezó a disparar hacia un punto en concreto. Ataru empezó a ver una especie de aura en torno a Pernell. Y entendió.
"PERNELL ¡NO HAGAS ESTO, POR EL AMOR DE DIOS!"
Lamu también lo vio y empezó a levantar el vuelo, Uzi en mano.
"¡No te muevas, 8O! Es lo que ellos quieren", gritó Pernell, que había oído el ruido de los arbustos entre todo el follón. Justo a unos 30 metros de él venía el tanque. La veteranía de Pernell habló más que él: la tripulación del tanque lo había descubierto a él hace rato, cuando, ausente, y falto de aglidad por años de inactividad, se había colocado en una mala posición. Habían tomado un atajo a través de la espesa jungla para atacar por detrás, habiendo bajado la potencia del motor para que pareciera que se iban lejos. El ruído del motor y el suelo húmedo hacian casi indistinguible los trastazos que se iban dando los áboles y arbustos al caer.
Pernell vio claro el objetivo: pudo ver la ventanilla, a través de ella, una cara tapada. Disparó sin pensárselo. Vió como la máscara se teñía de rojo y desaparecía.
"¡JA, JA, JAAAAAA!" Pernell escupió y entonces les soltó a los del tanque "Asesinos de mierda, sufrid lo que..." Fue lo último que se le oyó decir. Una tremenda llamarada surgió del tanque y unos tremendos gritos de dolor y agonía y el sonido de algo explotando sucedieron a las palabras de Pernell. En lo que parecieron varios minutos, Ataru y Lamu vieron la figura de Pernell retorciéndose, deformándose espantosamente y cayendo.
El tanque escondió su lengua de fuego. Lamu se acercó corriendo. Las últimas llamas devoraban lo que quedaba de la figuara calcinada de Pernell. La llamarada había sido tan fuerte que la Desert Eagle de Pernell había explotado y se había fundido con su mano. Lamu miró a su cariñín con una mirada muy triste, pero conservando la sangre fría, y le hizo que no con la cabeza mientras se pasaba el dedo índice por la yuglar. Ataru lo miraba todo como en un trance. Pernell se había sacrificado por ellos y por aquellos seres queridos caídos vícitma de ese... De esos monstruos.
A paso vacilante, con los ojos llorosos, Ataru se acercó y se postró ante el montón de carne chamuscada que había sido Pernell:
"Perdona, Pernell. Perdona por haberte metido en esto..."
Lamu miraba contemplativamente la escena. Entonces miró hacia el que había sido el parapeto de Pernell. Dos figuras en unos monos rojos se les acercaban. Iban armados con ametralladoras Stoner 63, según concluyó ella.
"¡Eh, tú!", le dijo uno de ellos a Ataru. Ataru estaba en su mundo.
Un culatazo lo sacó de allí. Lamu apuntó al tipo del mono con su UZI, pero de una patada el otro le hizo saltar el arma.
"Quita, gatita", le dijo, encañondándola. "Nie os quiere vivos, pero no ha dicho nada de daros de hostias. Y a mí me gusta ahostiar a las chicas malas."
Ataru se levantó aturdido. La sien derecha le sangraba.
" 'Sesinos... Hijosss.. de putahhhh...", y reaccionó dando un puñetazo en el estómago a su agresor. Éste cayó, pero cuando Ataru se abalanzaba sobre él un golpe con el arma en el cráneo por parte del que apuntaba a Lamu lo dejó de nuevo medio atontado
"¡CARIÑÍN!"
Lamu no se pudo aguantar y se abalanzó sobre el agresor. Logró darle un impactrueno, pero el traje lo protegió. Un fuerte culatazo en el estómago y una patada en los riñones dieron buena cuenta de ella.
"¿Nos llamáis asesinos cuando os habéis cargado a uno de los nuestros, eh? Qué juventud...", dijo el dolorido hombre de Nie al que Ataru había golpeado mientras se levantaba y se lo llevaba a rastras.
El otro pilló a Lamu, que se retorcía de dolor, por la frente con una sola mano (tenía una fuerza brutal), haciéndole un Camel Clutch, y cogiendo su arma le dio dos fuertes golpes en la cabeza, de nuevo con la culata.
"Ahora ya no eres nada, gatita". Le había roto los cuernos, fuente de sus poderes. Era algo muy doloroso, pero no profirió ni una queja. ¿Eran sus instintos de guerrera o que estaba semiinconsciente? De todas maneras, sabían hasta eso. Ahora Lamu era una chica como las otras, solo que con un buen entrenamiento. Lamu, aturdida, se dejó llevar hacia el tanque. Habían perdido la batalla.
Tras esposar a los agentes del CEFPIFST de manos y piernas, los hombres de Nie se llevaron a su compañero muerto, lo dejaron ante el vehículo y lo achicharraron aún más que a Pernell. Acto seguido, el tanque viró y se dirigió hacia su destino: La base del Dr. Nie.
________________________________________________________________________________
TRIVIA
Stridsvagn 103: Modelo de tanque sueco creado en los 60 que se caracterizaba por su ausencia de torreta. Si no me equivoco, la reja de protección alrededor del cañón se popdía bajar para ser utiliazada como pala o ariete antiobstáculos.
"A Lamu se le pueden deformar los pies con el abuso del vuelo": Respuesta real de Rumiko Takahashi a un entrevistador que le inquirió sobre como, pudiendo volar, la mayoría de los desplazamientos en el manga los hacía andando como cualquier hija de vecino.
"¡Y se dirige a nuestra posición!"
"¡Mierdchá, toda la estrategia a comar por sactchá! Hemos salido a campo abierto y no hemos reparado en el hecho de que allí pondrían la vigilancia más dura"
Ataru reparó en unos arbustos convenientemente alineados; un par de ellos más elevados que el resto. Una de esas casualidades que solo pasa en las pelis... Y en los retellings cutres de éstas:
"Rápido, Lamu, Pernell parapetémonos allí. Puede que aún duden de si somos de los suyos o el enemigo, y los podemos despistar. Pernell, tú que eres el veterano ponte detrás del todo. Lamu y yo te cubriremos. ¿Sabes dónde está el punto débil de este tanque, no?¿Pernell?¡Pernell!"
"Oeeeeoohhh... Sí. En el frente, bajo el cañón"
"Estás bien, Pernell? Pareces como un poco ausente"
"Sí grumetillo. Estoy bien. No hay problema. Hay una abertura bajo el cañón"
"Lástima que hayamos tenido que dejar la mirilla de las armas en la barca al huir de los ametralladores."
"El ojo es mejor que cualquier mirilla, grumuetillo. Y..." Pernell se cortó. Ataru casi lo estaba arrastrando hacia los matorrales sin que se diera cuenta. Sí, su cabeza estaba en otro lugar. En el lugar de todos los compañeros pescadores que perdió en pocos meses por culpa de esos asesinos. ¿Qué habrían hecho? ¿Ponerse a pescar en la costa? ¿Recoger conchas? ¿Simplemente querer ver esas instalaciones que estaban contruyendo en Sagussa? Pensó en Garrett, y en el chico que sobrevivió del ataque del monstruo y ahora estaba en un psiquátrico en Miami.
"Ponte aquí detrás, y si vienen por nosotros, indica cuando tendrán a la vista el punto débil"
"Sí..."
"Vamos allá"
El tanque seguía su camino con firmeza. Ataru no se movía del parapeto. Lamu se acurrucó de manera que su cabello verde servía de camuflaje. Los pillaría con una buena ráfaga de su UZI. Pernell tan solo miraba obsesivamente el tanque.
Vio como éste seguía hacia la jungla. Probablemente pasaría sin ponerlos en peligro. Delante de todo, la máquina sueca tenía una pala con la que iba derribando obstáculos. Las frágiles plantas cedían a su paso. En un momento dado, desapareció. Entonces, Pernell lo vio claro. Vio como Ataru empezaba a asomar de su parapeto. Y Pernell disparó contra Ataru.
La bala se quedó en la arena. Ataru saltó a esconderse al otro lado del parapeto. Lamu y él se quedaron mirando al pescador jamaicano. De pronto, Pernell saltó como él, se giró y empezó a disparar hacia un punto en concreto. Ataru empezó a ver una especie de aura en torno a Pernell. Y entendió.
"PERNELL ¡NO HAGAS ESTO, POR EL AMOR DE DIOS!"
Lamu también lo vio y empezó a levantar el vuelo, Uzi en mano.
"¡No te muevas, 8O! Es lo que ellos quieren", gritó Pernell, que había oído el ruido de los arbustos entre todo el follón. Justo a unos 30 metros de él venía el tanque. La veteranía de Pernell habló más que él: la tripulación del tanque lo había descubierto a él hace rato, cuando, ausente, y falto de aglidad por años de inactividad, se había colocado en una mala posición. Habían tomado un atajo a través de la espesa jungla para atacar por detrás, habiendo bajado la potencia del motor para que pareciera que se iban lejos. El ruído del motor y el suelo húmedo hacian casi indistinguible los trastazos que se iban dando los áboles y arbustos al caer.
Pernell vio claro el objetivo: pudo ver la ventanilla, a través de ella, una cara tapada. Disparó sin pensárselo. Vió como la máscara se teñía de rojo y desaparecía.
"¡JA, JA, JAAAAAA!" Pernell escupió y entonces les soltó a los del tanque "Asesinos de mierda, sufrid lo que..." Fue lo último que se le oyó decir. Una tremenda llamarada surgió del tanque y unos tremendos gritos de dolor y agonía y el sonido de algo explotando sucedieron a las palabras de Pernell. En lo que parecieron varios minutos, Ataru y Lamu vieron la figura de Pernell retorciéndose, deformándose espantosamente y cayendo.
El tanque escondió su lengua de fuego. Lamu se acercó corriendo. Las últimas llamas devoraban lo que quedaba de la figuara calcinada de Pernell. La llamarada había sido tan fuerte que la Desert Eagle de Pernell había explotado y se había fundido con su mano. Lamu miró a su cariñín con una mirada muy triste, pero conservando la sangre fría, y le hizo que no con la cabeza mientras se pasaba el dedo índice por la yuglar. Ataru lo miraba todo como en un trance. Pernell se había sacrificado por ellos y por aquellos seres queridos caídos vícitma de ese... De esos monstruos.
A paso vacilante, con los ojos llorosos, Ataru se acercó y se postró ante el montón de carne chamuscada que había sido Pernell:
"Perdona, Pernell. Perdona por haberte metido en esto..."
Lamu miraba contemplativamente la escena. Entonces miró hacia el que había sido el parapeto de Pernell. Dos figuras en unos monos rojos se les acercaban. Iban armados con ametralladoras Stoner 63, según concluyó ella.
"¡Eh, tú!", le dijo uno de ellos a Ataru. Ataru estaba en su mundo.
Un culatazo lo sacó de allí. Lamu apuntó al tipo del mono con su UZI, pero de una patada el otro le hizo saltar el arma.
"Quita, gatita", le dijo, encañondándola. "Nie os quiere vivos, pero no ha dicho nada de daros de hostias. Y a mí me gusta ahostiar a las chicas malas."
Ataru se levantó aturdido. La sien derecha le sangraba.
" 'Sesinos... Hijosss.. de putahhhh...", y reaccionó dando un puñetazo en el estómago a su agresor. Éste cayó, pero cuando Ataru se abalanzaba sobre él un golpe con el arma en el cráneo por parte del que apuntaba a Lamu lo dejó de nuevo medio atontado
"¡CARIÑÍN!"
Lamu no se pudo aguantar y se abalanzó sobre el agresor. Logró darle un impactrueno, pero el traje lo protegió. Un fuerte culatazo en el estómago y una patada en los riñones dieron buena cuenta de ella.
"¿Nos llamáis asesinos cuando os habéis cargado a uno de los nuestros, eh? Qué juventud...", dijo el dolorido hombre de Nie al que Ataru había golpeado mientras se levantaba y se lo llevaba a rastras.
El otro pilló a Lamu, que se retorcía de dolor, por la frente con una sola mano (tenía una fuerza brutal), haciéndole un Camel Clutch, y cogiendo su arma le dio dos fuertes golpes en la cabeza, de nuevo con la culata.
"Ahora ya no eres nada, gatita". Le había roto los cuernos, fuente de sus poderes. Era algo muy doloroso, pero no profirió ni una queja. ¿Eran sus instintos de guerrera o que estaba semiinconsciente? De todas maneras, sabían hasta eso. Ahora Lamu era una chica como las otras, solo que con un buen entrenamiento. Lamu, aturdida, se dejó llevar hacia el tanque. Habían perdido la batalla.
Tras esposar a los agentes del CEFPIFST de manos y piernas, los hombres de Nie se llevaron a su compañero muerto, lo dejaron ante el vehículo y lo achicharraron aún más que a Pernell. Acto seguido, el tanque viró y se dirigió hacia su destino: La base del Dr. Nie.
________________________________________________________________________________
TRIVIA
Stridsvagn 103: Modelo de tanque sueco creado en los 60 que se caracterizaba por su ausencia de torreta. Si no me equivoco, la reja de protección alrededor del cañón se popdía bajar para ser utiliazada como pala o ariete antiobstáculos.
Stoner 63: Subfusil ametrallador de asalto que se usó en las vergonzosa Guerra de Vietnam y en la no menos sonrojante Invasión de Granada.
"A Lamu se le pueden deformar los pies con el abuso del vuelo": Respuesta real de Rumiko Takahashi a un entrevistador que le inquirió sobre como, pudiendo volar, la mayoría de los desplazamientos en el manga los hacía andando como cualquier hija de vecino.
lunes, 11 de febrero de 2013
Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 13
El parapeto resultó ser útil y seguro. Desde la barca tan solo lograban alcanzar arena y más arena, y como mucho, la metralla se iba rebotando. Era evidente que no saldrían.
Desde la barca, un tipo de rasgos eslavos que los lectores ya habréis visto antes, en un papel de extra, se puso un megáfono en la boca y empezó a soltar en perfecto inglés:
"¡Estas ráfagas solo eran de aviso! Sabemos que estáis aquí en la playa, rendíos"
Lamu enseguida entendió que el objetivo de esos tipos era otro distinto al que habían pensado. Ataru iba a disparar, pero Lamu le paró el brazo y le hizo que no con la cabeza. Como ella venía de una tribu de Señores de la Guerra Galáctica (los onis y sus tribus aliadas se hacían llamar así, eran chulos con repeluzno, y eso que eran tres y el tato. Sin embargo eran temidos como fuerza armada), Ataru supuso que tácticamente ella era quien debía llevar el mando, así que bajó el arma.
"Si no queréis salir, cómo queráis. Vendremos por tierra y con perros".
"¡Tchá, era eso! Tiraban como borrachos solo como advertencia..."
"Quieres decir, niñita..." Empezó Pernell
"... Que han tirado expresamente al parapeto y que saben perfectamente donde estamos escondidos. Era una trampa para pillarnos vivos. Si mi cariñín hubiera disparado, les había dado motivos legales para disparar, ya que habríamos hecho algo más allá de hacer una simple acción de allanamiento. Recordad que no tenemos órdenes judiciales".
"Jo, Lamu, cuando quieres, eres un fenómeno, jjjJjjj.jjjJjjj,jjjJjjj..." Dijo Ataru. Lamu le guiñó el ojo. Esa risa de hiena era la que hacía Ataru cuando planeaba una de las suyas (generalmente para zafarse de su marcaje amoroso), así que sabía que era un cumplido. Incluso había dejado pasar que le llamara "cariñín" ante Pernell sin que le saliera una vena en la cabeza y se le entrecortara la respiración o dijera algo de les garrofes.
"¿Ni caso, eh? Vosotros lo habéis querido" El tipo se guardó el magáfono e indicó a la pequeña tripulación que volviera a la base.
Se alejaron enseguida.
"Saben lo que hacen, estos tipos. Tchá"
"Son profesionales. La cara del tipo me suena"
"Ah, sí, cariñín?"
"Eeeeeh..." Ataru se sonrojó un poco y le salió una vena en la frente "Sí. Cuando estaba en Osaka nos mostraron fotos de criminales buscados. Este tipo se parece a Dario Vrankovic. Es un terrorista yugoslavo furiosamente anticomunista pero que se alía con cualquiera. Muy peligroso. Fue campeón olímpico de judo en Montreal 76. Tuvo que huir de su país cuando falló un intento de asesinato contra el mariscal Tito presuntamente orquestado por la KGB. No eran como los de ahora: en aquel tiempo no les gustaban los comunistas díscolos. El presidente Gromyko y ese tal Gorbachov que mueve los hilos allí aunque no sea presidente... Están logrando limpiar bastante todo aquello. ¿Y por qué me he quedado aquí hablando? ¡Tenemos detrás a uno de los 10 criminales más buscados! Hacia el bosque!"
===========================================================
Los tres agentes andaron por la foresta. era pura selva tropical. aún muy tupida, pero que tenía un sendero marcado. Procuraron evitar el sendero y fueron campo a través esquivando arbustos y ramas guiándose por el contador Geiger de Ataru. En efecto. Había detectado radiactividad. Poca, pero la había, y aumentaba conforme avanzaban. El silencio era total. Solo se oía algún pájaro y el zumbido de los mosquitos de la zona. Hacía bastante calor, pero no excesivo. La marcha prosiguió sin problemas ni nada digno de mención hasta que se encontraron en un claro con un pequeño lago en medio. Entonces empezó a llover.
Lamu empezó a decir tacos en lengua oni, muy fatsidiada: "Apitacon, demor, EJAL, dewil e gromenagüer! Ese peaso de lluvia, que ustedes saben que cunado se llovía... Las lluvias... 'Edaban en mal estado... ¡SE HAN PUESTO UNOS LLAMBORDINS EN TODOS LOS ELEMENTOS COMUNESTCHÁ!"
Ataru y Pernell le taparon la boca a la vez. Parecía una escena de dibujos animados americanos en lugar de un anime.
Pernell susurró "Esto es bueno, jóvenes, si realmente vienen con perros, la lluvia habrá borrado el rastro y..."
Un ladrido muy ténue y lejano pero claramente audible sonó a media frase "...me meto la lengua en el culo"
"Son rápidos, los cabrones, dijo Ataru "No debería haberme quedado charlando sobre política en los países comunistas"
Lamu cogió a su cariñín por el hombro para animarlo "A lo hecho, pecho, cariñín..."
Y se paró a media frase: Al oír la plabra "pecho", Pernell y Ataru se quedaron embobados mirando com o con el agua, el traje ajustado de Lamu no podía ocultar la silueta de sus pezones. En otras circunstancias, incluso le hubiera gutado que Ataru la mirara con deseo, pero no era hora. Exclamó su "Cariñín, eres TONTOOOOO" ["Darling no BAKAAA!" en el original- N del A.] y lanzó un impactrueno a ambos mirones.
"¿Qué hay tormenta?", se preguntó Pernell, que no parecía muy afectado por el impactrueno salvo por algunas manchas de carbonilla. Tampoco Ataru parecía muy afectado, pero se enfadó "Lamu, eres tontina [Lum no baka en el original], en todo caso: ¡Entre el alarido que has dado y la luz que has hecho nos acaban de descubrir fijo!"
"¡Tienes razón, tchá! Perdona, es que es difícil perder las costumbres" - Dijo esto último con cierto retintín. Ataru entendió y se sorprendió a si mismo medio sonriendo. Pacrece que se le estaba pegando algo del sentido del humor de Shunsaku. "¿Se te ocurre algo?"
Ataru miró hacia el lago y tuvo una idea "¿A alguien le gusta el ninjitsu?", preguntó, intentando simular confianza en su plan.
==================================================================
Los hombres de Nie peinaban la isla por el sendero con perros entrenados para rastrear y atacar. Iban a volver a la base cuando empezó a llover con fuerza, ya que los perros estaban bastante desorientados pero una luz muy inensa desde bastante lejos les llamó la atención.
"¿Qué es eso?"
"¡Parece un flash!"
"Son ellos, seguro"
"O una de las otras dos patrullas haciendo señales"
"No lo creo: unos están en el páramo, bastante detrás de nosotros y los otros en la playa. Nuestras linternas de señales no son tan potentes como eso"
"Vamos allá, pues"
El grupo avanzó, con los perros delante en busca de rastros. Era imposible: el agua había comvertido la superfície del bosque en un lodazal, y los variados olores confundían a los canes. El grupo decidió dividirse: siendo 8 cada uno tomaría una dirección hasta llegar a la costa o al llano.
Tal Bloomestein era uno de los buscadores. Había sido sargento en el ejército israelí, pero los hombres bajo su mando lo denunciaron por disparar a un niño palestino que se aceraba a pedirle pan. El niño iba en pelotas, así que todo protocolo había sido incumplido, en efecto, Bloomestein había matado al crío por el puro placer de cargarse a un árabe. Sus contactos con la extrema derecha le ayudaron a escapar del país antes de que la Policía Militar pudiera detenerlo. Desde entonces hacía de mercenario errante, sin domicilio fijo ya que el Mossad y la Interpol andaban tras su pista para entregarlo al Tribunal de La Haya. Incluso el CEFPIFST estaba cooperando, junto a los Hombres de Negro, vigilando a la población de orígen no terrestre vinculada a la extrema derecha hebrea, por si la Federación debía intervenir.
Bloomestein era un experto en seguir pistas visuales, y al ver el flash, enseguida su instinto rastreador, muy superior al de cualquier sabueso, pues había estado en primera línea montones de veces. Memorizando a perfección el lugar y el momento en que le había parecido verlo, en cinco minutos estaba en el claro. Esos agentillos caerían en cualquier momento. Sabía que eran novatos. Para tener mejor vista del lugar decidió avanzar por las aguas del peqeueño lago. Aunque llovía a rabiar, sabía que su profundidad no superaba el medio y medio cuando estaba lleno.
Bloomestein avanzó entre las aguas: ni un bicho viviente por allí salvo algún nenúfar aislado, y hojas caídas por la fuerza de la tormenta y cañas. Vagando por allí, se metió entre éstas.
Horas después se despertó tirado en el borde del lago y con un buen chichón en la cabeza.
=======================================================================
Ataru pretendía utilizar un viejo truco que pensaba que solo funcionaba en los mangas, hasta que Shunsaku le convenció de que funcionaba: arrancar cañas, ponésrelas en la boca y sumergirse respirando por éstas. No era la mejor idea lloviendo como estaba lloviendo. El agua penetraba en las cañas y casi ahogaba a los tres agentes, que debían estar más pendientes de coordinar los tragos que en la respiración en si...
En un momento dado, Ataru oyó una voz en su cabeza:
"Cariñín, viene uno"
"¿Por Dónde?"
"Viene de cara a mí. Creo que vacila un poco"
Hacía ya tiempo que los impactruenos de Lamu habían causado que las ondas cerebrales de ambos pudieran conectarse a corta distancia (máximo un metro), creando una poco efectiva pero a veces útil telepatía: pera que funcionara, debían estar en silencio, y tener la mente vacía o en alerta Eso era dificultoso, pero se aprobaron más de un examen en el insti usando el sistema...
Lamu apenas distinguía la figura, pero lo que estaba claro es que se dirigía hacia ellos. El más mínimo movimiento los podría delatar.
"Cariñín, va derecho en mi dirección"
"No lo veo"
"Está a 90 grados a tu derecha; le estás dando la espalda"
"Pues creo que tendríamos que aprovechar el momento", le comunicó Ataru. Justo entonces sintó el movimiento del agua a su lado.
Giró, se levantó de pronto y agarró al mercenario. por la espalda. La presa fue buena. No se podía girar.
"¡GO!", exclamó.
Lamu actuó según su instinto, como le enseño Hino-sensei. Aprovechando su capacidad para flotar, emergió, dio un giro total en el aire y le propinó una patada voladora giratoria al adversario. El instinto no le falló. Justo en la sien. Mientras se dejaba caer de nuevo al agua, pudo ver como el mercenario se desplomaba y Ataru había logrado mantener la llave con que atenazaba al enemigo.
Ataru enseguida apartó al inconsciente soldado, con chucón considerable en la cabeza, y lo dejó entre unos matorrales. Pernell se levantó al oir el ruído. Vio como los dos jóvenes agentes chocaban las manos.
_______________________________________________________________________________
TRIVIA
¿Cómo es que Pernell entiendo lo que dicen Ataru y Lamu si se supone que hablan en japonés? Me acojo al manido recurso llamado "Aliens Speaking English", explicada en detalle aquí.
Si no entendéis algo, pido por favor lo comentéis para su arreglo, edición y/o aclaración.
Desde la barca, un tipo de rasgos eslavos que los lectores ya habréis visto antes, en un papel de extra, se puso un megáfono en la boca y empezó a soltar en perfecto inglés:
"¡Estas ráfagas solo eran de aviso! Sabemos que estáis aquí en la playa, rendíos"
Lamu enseguida entendió que el objetivo de esos tipos era otro distinto al que habían pensado. Ataru iba a disparar, pero Lamu le paró el brazo y le hizo que no con la cabeza. Como ella venía de una tribu de Señores de la Guerra Galáctica (los onis y sus tribus aliadas se hacían llamar así, eran chulos con repeluzno, y eso que eran tres y el tato. Sin embargo eran temidos como fuerza armada), Ataru supuso que tácticamente ella era quien debía llevar el mando, así que bajó el arma.
"Si no queréis salir, cómo queráis. Vendremos por tierra y con perros".
"¡Tchá, era eso! Tiraban como borrachos solo como advertencia..."
"Quieres decir, niñita..." Empezó Pernell
"... Que han tirado expresamente al parapeto y que saben perfectamente donde estamos escondidos. Era una trampa para pillarnos vivos. Si mi cariñín hubiera disparado, les había dado motivos legales para disparar, ya que habríamos hecho algo más allá de hacer una simple acción de allanamiento. Recordad que no tenemos órdenes judiciales".
"Jo, Lamu, cuando quieres, eres un fenómeno, jjjJjjj.jjjJjjj,jjjJjjj..." Dijo Ataru. Lamu le guiñó el ojo. Esa risa de hiena era la que hacía Ataru cuando planeaba una de las suyas (generalmente para zafarse de su marcaje amoroso), así que sabía que era un cumplido. Incluso había dejado pasar que le llamara "cariñín" ante Pernell sin que le saliera una vena en la cabeza y se le entrecortara la respiración o dijera algo de les garrofes.
"¿Ni caso, eh? Vosotros lo habéis querido" El tipo se guardó el magáfono e indicó a la pequeña tripulación que volviera a la base.
Se alejaron enseguida.
"Saben lo que hacen, estos tipos. Tchá"
"Son profesionales. La cara del tipo me suena"
"Ah, sí, cariñín?"
"Eeeeeh..." Ataru se sonrojó un poco y le salió una vena en la frente "Sí. Cuando estaba en Osaka nos mostraron fotos de criminales buscados. Este tipo se parece a Dario Vrankovic. Es un terrorista yugoslavo furiosamente anticomunista pero que se alía con cualquiera. Muy peligroso. Fue campeón olímpico de judo en Montreal 76. Tuvo que huir de su país cuando falló un intento de asesinato contra el mariscal Tito presuntamente orquestado por la KGB. No eran como los de ahora: en aquel tiempo no les gustaban los comunistas díscolos. El presidente Gromyko y ese tal Gorbachov que mueve los hilos allí aunque no sea presidente... Están logrando limpiar bastante todo aquello. ¿Y por qué me he quedado aquí hablando? ¡Tenemos detrás a uno de los 10 criminales más buscados! Hacia el bosque!"
===========================================================
Los tres agentes andaron por la foresta. era pura selva tropical. aún muy tupida, pero que tenía un sendero marcado. Procuraron evitar el sendero y fueron campo a través esquivando arbustos y ramas guiándose por el contador Geiger de Ataru. En efecto. Había detectado radiactividad. Poca, pero la había, y aumentaba conforme avanzaban. El silencio era total. Solo se oía algún pájaro y el zumbido de los mosquitos de la zona. Hacía bastante calor, pero no excesivo. La marcha prosiguió sin problemas ni nada digno de mención hasta que se encontraron en un claro con un pequeño lago en medio. Entonces empezó a llover.
Lamu empezó a decir tacos en lengua oni, muy fatsidiada: "Apitacon, demor, EJAL, dewil e gromenagüer! Ese peaso de lluvia, que ustedes saben que cunado se llovía... Las lluvias... 'Edaban en mal estado... ¡SE HAN PUESTO UNOS LLAMBORDINS EN TODOS LOS ELEMENTOS COMUNESTCHÁ!"
Ataru y Pernell le taparon la boca a la vez. Parecía una escena de dibujos animados americanos en lugar de un anime.
Pernell susurró "Esto es bueno, jóvenes, si realmente vienen con perros, la lluvia habrá borrado el rastro y..."
Un ladrido muy ténue y lejano pero claramente audible sonó a media frase "...me meto la lengua en el culo"
"Son rápidos, los cabrones, dijo Ataru "No debería haberme quedado charlando sobre política en los países comunistas"
Lamu cogió a su cariñín por el hombro para animarlo "A lo hecho, pecho, cariñín..."
Y se paró a media frase: Al oír la plabra "pecho", Pernell y Ataru se quedaron embobados mirando com o con el agua, el traje ajustado de Lamu no podía ocultar la silueta de sus pezones. En otras circunstancias, incluso le hubiera gutado que Ataru la mirara con deseo, pero no era hora. Exclamó su "Cariñín, eres TONTOOOOO" ["Darling no BAKAAA!" en el original- N del A.] y lanzó un impactrueno a ambos mirones.
"¿Qué hay tormenta?", se preguntó Pernell, que no parecía muy afectado por el impactrueno salvo por algunas manchas de carbonilla. Tampoco Ataru parecía muy afectado, pero se enfadó "Lamu, eres tontina [Lum no baka en el original], en todo caso: ¡Entre el alarido que has dado y la luz que has hecho nos acaban de descubrir fijo!"
"¡Tienes razón, tchá! Perdona, es que es difícil perder las costumbres" - Dijo esto último con cierto retintín. Ataru entendió y se sorprendió a si mismo medio sonriendo. Pacrece que se le estaba pegando algo del sentido del humor de Shunsaku. "¿Se te ocurre algo?"
Ataru miró hacia el lago y tuvo una idea "¿A alguien le gusta el ninjitsu?", preguntó, intentando simular confianza en su plan.
==================================================================
Los hombres de Nie peinaban la isla por el sendero con perros entrenados para rastrear y atacar. Iban a volver a la base cuando empezó a llover con fuerza, ya que los perros estaban bastante desorientados pero una luz muy inensa desde bastante lejos les llamó la atención.
"¿Qué es eso?"
"¡Parece un flash!"
"Son ellos, seguro"
"O una de las otras dos patrullas haciendo señales"
"No lo creo: unos están en el páramo, bastante detrás de nosotros y los otros en la playa. Nuestras linternas de señales no son tan potentes como eso"
"Vamos allá, pues"
El grupo avanzó, con los perros delante en busca de rastros. Era imposible: el agua había comvertido la superfície del bosque en un lodazal, y los variados olores confundían a los canes. El grupo decidió dividirse: siendo 8 cada uno tomaría una dirección hasta llegar a la costa o al llano.
Tal Bloomestein era uno de los buscadores. Había sido sargento en el ejército israelí, pero los hombres bajo su mando lo denunciaron por disparar a un niño palestino que se aceraba a pedirle pan. El niño iba en pelotas, así que todo protocolo había sido incumplido, en efecto, Bloomestein había matado al crío por el puro placer de cargarse a un árabe. Sus contactos con la extrema derecha le ayudaron a escapar del país antes de que la Policía Militar pudiera detenerlo. Desde entonces hacía de mercenario errante, sin domicilio fijo ya que el Mossad y la Interpol andaban tras su pista para entregarlo al Tribunal de La Haya. Incluso el CEFPIFST estaba cooperando, junto a los Hombres de Negro, vigilando a la población de orígen no terrestre vinculada a la extrema derecha hebrea, por si la Federación debía intervenir.
Bloomestein era un experto en seguir pistas visuales, y al ver el flash, enseguida su instinto rastreador, muy superior al de cualquier sabueso, pues había estado en primera línea montones de veces. Memorizando a perfección el lugar y el momento en que le había parecido verlo, en cinco minutos estaba en el claro. Esos agentillos caerían en cualquier momento. Sabía que eran novatos. Para tener mejor vista del lugar decidió avanzar por las aguas del peqeueño lago. Aunque llovía a rabiar, sabía que su profundidad no superaba el medio y medio cuando estaba lleno.
Bloomestein avanzó entre las aguas: ni un bicho viviente por allí salvo algún nenúfar aislado, y hojas caídas por la fuerza de la tormenta y cañas. Vagando por allí, se metió entre éstas.
Horas después se despertó tirado en el borde del lago y con un buen chichón en la cabeza.
=======================================================================
Ataru pretendía utilizar un viejo truco que pensaba que solo funcionaba en los mangas, hasta que Shunsaku le convenció de que funcionaba: arrancar cañas, ponésrelas en la boca y sumergirse respirando por éstas. No era la mejor idea lloviendo como estaba lloviendo. El agua penetraba en las cañas y casi ahogaba a los tres agentes, que debían estar más pendientes de coordinar los tragos que en la respiración en si...
En un momento dado, Ataru oyó una voz en su cabeza:
"Cariñín, viene uno"
"¿Por Dónde?"
"Viene de cara a mí. Creo que vacila un poco"
Hacía ya tiempo que los impactruenos de Lamu habían causado que las ondas cerebrales de ambos pudieran conectarse a corta distancia (máximo un metro), creando una poco efectiva pero a veces útil telepatía: pera que funcionara, debían estar en silencio, y tener la mente vacía o en alerta Eso era dificultoso, pero se aprobaron más de un examen en el insti usando el sistema...
Lamu apenas distinguía la figura, pero lo que estaba claro es que se dirigía hacia ellos. El más mínimo movimiento los podría delatar.
"Cariñín, va derecho en mi dirección"
"No lo veo"
"Está a 90 grados a tu derecha; le estás dando la espalda"
"Pues creo que tendríamos que aprovechar el momento", le comunicó Ataru. Justo entonces sintó el movimiento del agua a su lado.
Giró, se levantó de pronto y agarró al mercenario. por la espalda. La presa fue buena. No se podía girar.
"¡GO!", exclamó.
Lamu actuó según su instinto, como le enseño Hino-sensei. Aprovechando su capacidad para flotar, emergió, dio un giro total en el aire y le propinó una patada voladora giratoria al adversario. El instinto no le falló. Justo en la sien. Mientras se dejaba caer de nuevo al agua, pudo ver como el mercenario se desplomaba y Ataru había logrado mantener la llave con que atenazaba al enemigo.
Ataru enseguida apartó al inconsciente soldado, con chucón considerable en la cabeza, y lo dejó entre unos matorrales. Pernell se levantó al oir el ruído. Vio como los dos jóvenes agentes chocaban las manos.
_______________________________________________________________________________
TRIVIA
¿Cómo es que Pernell entiendo lo que dicen Ataru y Lamu si se supone que hablan en japonés? Me acojo al manido recurso llamado "Aliens Speaking English", explicada en detalle aquí.
Si no entendéis algo, pido por favor lo comentéis para su arreglo, edición y/o aclaración.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


