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domingo, 12 de mayo de 2013

Fichas del CEFPIFST: Agente 8O

-- S.A.R. Lamu Inbeda-Moroboshi -- Agente 8O (de Oni, su raza)

Reconstrucción del mediodía en que 8O y 7F descubrieron
la identidad del Dr. Nie según lo descrito por la misma 8O. Su
expresión de sospecha hace pensar que no se fiaba de
la malograda Srta. Hiromu.
País de orígen: Japónnacida en el planetoide Uru.

Fecha de nacimiento: En calendario gregoriano, 14 de octubre de 1967.

Nacionalidad: Japonesa, adquirió la española por matrimonio

Raza: Humana no terrícola, tipo Oni. Oficialmente, caucasiana.

Años en activo: 1986-1998; 2000 - 2005. Actulmente eligible para la reserva.

Estado civil: Casada desde 1993 con Ataru Moroboshi. Una hija: Sakura Moroboshi (i Inbeda), nacida en 2006.

Habilidades: Belleza inconmensurable. Poderes sobrenaturales para el colectivo terrestre, siempre que conserve sus cuernos: puede volar (no muy rápido), lanzar descargas eléctricas y posee un ligero poder telepático (que solo comparte con 7F) y de adivinación. Aunque físicamente es bastante débil es muy hábil con armas pesadas y de repetición. Es capaz de pilotar cualquier vehículo que se le antoje, aunque su marido y compañero habitual de misiones es considerado mejor piloto de coches que ella. Su especialidad, los avionesExperta en tecnología punta. Cualificada practicante de capoeira. Carácter dulce, extrovertido y alegre; cuando las cosas se ponen serias se vuelve gélida y no duda en matar a sangre fría. Extremadamente valiente, no siempre calcula los riesgos antes de actuar y a veces en sus ineantos de salvar a su compañero/a ha tenido que ser salvada ella. Una eterna adolescente, a veces actúa de manera un tanto torpe y precipitada. Habla la lengua de su planeta, japonés, inglés, catalán y castellano. Sin acentos.

Aficiones: La vida familiar, los juegos de naipes, el ajedrez, la tecnología.

Expedientes: Uno por rebeldía leve. Apartada un año del servicio activo.

Lugar de Adiestramiento: Estación Selene, Sección X.

Logros: Grado de Comandante; licencia para matar sin responder a nadie excepto en el caso de víctimas inocentes. Condición de Su Alteza Real y Princesa heredera de Uru. Laureada de San Fernando, Creu de Sant Jordi, Orden de Jamaica, Orden de California, Miembro honorífico de los Men In Black. 


-- Ficha actualizada a 2 de enero de 2009 --

Pillada teniendo relaciones íntimas con
7F en una tienda durante una campaña de
entrenamiento forestal en Vermont (1995)
[Foto: CIA]

viernes, 10 de mayo de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 21 y Epílogo

Alta mar, 4:55 h:

"..."

"..."

Solo el rumor del agua rompía el silencio

"¿Sabes que hora es, cariñín?"
"La hora en que me cago en el que puso poco combustible en esta puta barca", dijo Ataru, que se había quitado la destrozada camisa
"O sea-tchá, que no lo sabes. Y yo aún necesitaré un par de semanas para recuperar los poderes"
"¿Disparamos una bengala?
"¡No! Quién sabe si le podríamos estar dando pistas al Enemigo-tchá"
"Déjate de "tchas", que me pones nervioso"
"Yo hablo así-tchá"

Ataru cogió a Lamu por los hombros para decirle con franqueza "Mira, no estoy para réplicas agudas ahora..." pero sintió el calor y la suavidad de su piel. Ataru miró a todos lados para ver si alguien miraba y el agarrón pasó a abrazo pasional. Sintió que la necesitaba a ella, solo a ella, en ese momento. De pronto, no le importaba estar perdido en medio del mar. Miró a los ojos de su compañera. Esos ojos turquesa como el mar Caribe, mientras le mesaba el pelo esmeralda. Su corazón se aceleró y el tiempo pareció pararse entre ellos.

"Lamu... Eres preciosa a la luz de la luna..."
"Cariñín... Mi cariñín...", acercó sus labios a los de Ataru y se encontraron. Se dejaron caer sobre el estrecho suelo de la lancha y se abrazaron, acariciaron y besaron apasionadamente, como nunca lo habían hecho. Si de eso trataba el condicionamiento Agaporni, pensó Ataru, sabiendo que Lamu no podría leerle la mente, bienvenido fuera.

Justo entonces, los iluminó un foco y quedaron cegados por la luz. Y para cabreo y frustración de Ataru se pudo oir la voz de Perumu diciendo:

"Echad un cabo, gente, esa forma que se movía raro a lo lejos eran ellos ¡Yoyalodije, gente de poca fe!"
"So cabrón...", pensaron los dos amantes.

Eran las 5:05 de la mañana, 36 horas y 5 minutos después de que Ataru y Pernell partieran hacia Sagussa, y lo que parecía alta mar estaba a 5 millas náuticas de Port Morant.

Misión cumplida.

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Puerto de Kingston, 12:30 h.:

Un acorazado de la marina jamaicana se encontraba a una milla del puerto de la capital jamaicana.

"Él siempre deseó ser enterrado en el mar" dijo Weasel Mack mientras veía cómo se hundía el féretro metálico lleno de piedras de la playa que le vio nacer y envuelto en una bandera jamicana ,donde Pernell había sido simbólicamente depositado para su viaje final.

"Señores, señoras..." Dijo Ataru con afectación "¡Vista al frente y saluden!" Lamu. Perumu, y un joven negro  clavado a Pernell, todos con uniforme del CEFPIFST, saludaron marcialmente. Acto seguido cargaron unos viejos fusiles que se llevaban para esta ocasión y apuntaron al aire.

"¡Fuego!", ordenó Ataru, y las cuatro salvas resonaron al aire.

"Esto acaba con las formalidades, gente." Se giró al joven negro. "Pernell, yo..."

"No diga nada, comandante. Padre siempre amó la acción. Estoy seguro de que se sacrificó por Vds. dos. No puede haber mejor manera de morir que sacrificarse por aquellos que están en peligro" Aguantó romper a llorar. Era Pernell Elsdell Jr., cadete forzado a tomar el mando de la Estación de Jamaica antes de graduarse como agente.

"Por favor, tutéame. Tienes mi misma edad y ya debes saber que en el CEFPIFST no somos rigurosos en los protocolos..."

Lamu se miraba la situación aparentemente impasible, mirando hacia el horizonte, más que hacia sus dos compañeros. Los onis jamás lloran ante la muerte de nadie. El sentimiento guerrero de sus antepasados los hace permanecer impertérritos, firmes, silenciosos, con la mirada puesta en una futura venganza en caso de un ser querido haya sido asesinado. No es que fuera un ser querido, pero, sí, no tenía duda de que el hecho que a Pernell le diera ese ataque de heroica locura era, al menos en parte, para que no fuera Ataru la víctima del Dragón. También, al oír sus gritos de coraje, supo que quería vengar a sus amigos pescadores asesinados por Mendo y sus hombres. ORTEGA pagaría con creces haber atacado a un compañero y atacado a su cariñín causándole varias lesiones. No habría piedad para esos asesinos.

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Un edificio indeterminado en el barrio de La Defènse de París, un tiempo después

"Sí, señor. Lo vi claro. Lo enterró en mierda. Nie resistió hasta el final; ha sido un aliado fiel y competente. Merece nuestro mayor reconocimiento"

Era Vrankovic. Había logrado huir entre los primeros y arreglárselas para no ser capturado matando a los otros que iban con él en la barca de escape, con lo que alcanzó las costas de Haití en unas horas y reportar a la central. Hablaba con un hombre que vestía de gris y acariciaba con toda pasión un precioso gato persa.

"Buen trabajo, Número 13. Ha sido un enlace perfecto y ha hecho un buen trabajo adiestrando a los hombres de Nie. Supongo que no permitirá que las cosas queden así, ¿no?"

"No. Moroboshi es un eslabón en una gran cadena. Me da igual que sea él u otro. Alguien en el CEFPIFST pagará por ello"

"Justo lo que querría oir. Volverá al Chateau, supongo."

"Sí. Hay que vengar a Nie"

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Qué fue de...

Sarah la fotógrafa: Poco después del caso se la arrestó por espionaje. En su colección de fotografías habían montones de instantáneas de los Garrett, en todos los aspectos de su vida, una foto de Ataru en el aeropuerto, otra de Perumu... Había un montón de información comprometida, incluso fotos de Spaulding recibiendo un soborno de la compañía ArmaLite... Fue puesta en libertad con cargos y recibió una cuantiosa suma a cambio de que permitiera destruir todo su material. Actualmente se dedica a hacer fotos para National Geographic. Se dice que fue muy recomendada a dicha institución por el mismo Gobierno jamaicano.

Akemi Roppongi: Arrestada por espionaje, conspiración y traición, se puso a disposición del CEFPIFST, ya que temía caer en manos de un tribunal militar. Trasladada al lujoso presidio secreto del CEFPIFST en las islas Shetland - todos los reclusos son llevados en un avión sin ventanas y totalmente aislado, aunque con todas las comodidades - azafatas incluidas-, para que no se quejen - y juzgada por el tribunal de La Haya, tal y como mandan los estatutos del Cuerpo. Condenada a dos años en las Shetland, se portó de manera ejemplar, por lo que se le redujo la pena. Se trasladó a Japón, donde su conocimiento del inglés le permitió trabajar como barwoman/camarera en un club de alterne muy selecto, llegando a cobrar fama, a aparecer en Playboy e incluso acudir a algunas de las fiestas de Hugh Hefner en Los Angeles. Se casó con el propietario del establecimiento donde trabajaba - hombre rico y con excelentes conexiones . y ahora lleva la gestión económica del Club.

Calvin Warren: Detenido por conspiración, espionaje y doble intento de asesinato, Warren fue juzgado en La Haya, condenado a 23 años sin posibilidad de reducción de condena y mandado a las Shetland. Se le permitió trabajar en cursos a distancia en distintas universidades. El cincuentón cumplió condena, fue puesto en libertad en 2009 y retornado a Inglaterra, donde cumple sus últimos años en la docencia antes de que se le acabe la cuerda y decida jubilarse.

Los guardias de Nie: Algunos huyeron y otros no. Pues eso.
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Barcelona, dos meses después de terminada la misión

La voz de B sonó tan atronadora que sobresaltó a Alexandra.

"¿QUÉ?"

Al otro lado del teléfono de su despacho sonó una voz. La voz del Teniente Walpole, que quería hacer llegar un informe confidencial:

"Como lo oye, Sr. Hemos mirado por todas las ruínas y revuelto todo el montón de excrementos. Hemos encontrado uno de sus guantes de fuerza - un invento prodigioso, cabe decir - pero debe ser Vd. informado. ¿Qué? No, no hemos dicho nada  a  la familia del sujeto... Se lo puedo bien asegurar: El cuerpo de Shutaro Mendo no ha podido ser hallado..."

El viejo marino tapó el auricular y se dirigió a su segundo, Quinton Mutombane:


"¡Guarden esto en secreto incluso para 7F y 8O!"


FIN DE LA MISIÓN 1: CONTRA EL DR. NIE. EL CEFPIFST VOLVERÁ EN: DESDE LA URSS CON PAVOR.








jueves, 9 de mayo de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 20

El sistema eléctrico se había sobrecalentado de mala manera, y una terrible reacción en cadena empezó a hacerlo volar todo. El centro de mando estalló; los vidrios astillados de los monitores hirieron a varios miembros. Algunas explosiones alcanzaron de lleno a desdichados trabajadores, haciéndolos reventar dentro de sus trajes, que quedaban intactos. Otros eran aplastados por la multitud que huía. Las alarmas apagaban todo sonido, los gritos de terror, dolor y agonía, las mismas detonaciones, las corredizas. Nadie se preocupaba por nadie; era un sálvese quien pueda sin mujeres primero (no había niños, afortunadamente).

Ataru corrió entre la confusión abriéndose paso como podía: codazos, puñetazos, llaves... Tenía que llegar a las dependencias residenciales antes de que fuera tarde, y salvar a Lamu y, a ser posible, a Hiromu, que era un testigo utilísimo. Finalmente alcanzó la sala de descontaminación. Las puertas de las dependencias estaban, en efecto, abiertas. Ataru saltó dentro sin pensar... Allí vio el cadáver de Hiromu. Estaba en un estado lamentable: le habían pasado por encima en pleno pánico. La mano que empuñaba la Beretta estaba casi separada del cuerpo, unida por un simple cartílago. 7F consideró que lamentarse por su casi seguro suicidio estaba de sobras y haciendo de tripas corazón arrancó la Beretta de la mano suelta. Agarró al primer empleado que vio del pescuezo y le espetó en inglés:

"¿Dónde está el enfriador del núcleo de esta zona?"

El hombre estaba histérico y no hacía más que invocar a Dios en griego:

"Κύριε, ἐλέησον! Κύριε, ἐλέησον!"

No servía. De pronto vio al guardia Gheorge corriendo en un ataque de pánico. Ataru le hizo la trabanqueta y lo encañonó con la Beretta::

"¿Dónde está la chica que venía conmigo?"

"Siñor, siñor, no mi mate! Femeia tu está en sala, fondo dreapta, ultimâ puertâ!"

Ataru le ayudó a levantarse.

"Gracias. Sé lo que hiciste por mí. Espero que logres huir, pero debo acabar de cumplir mi misión, no hacerme el héroe."

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¿Cuantas horas llevaba allí?, se preguntaba Lamu encerrada en ropa interior terrestre. En ningún momento había sentido miedo alguno. Varios guardias que pasaban por allí durante su cautiverio la miraban asombrados por su cara de póker y su actitud tranquila. "Un guerrero oni nunca muestra sus sentimientos ante el enemigo", era una máxima de su noble estirpe. Estaba encadenada sobre una plataforma inclinada, al lado de una gran abertura circular enrejada. Bajo sus pies había un foso de unos dos metros y medio. con medio metrillo de agua, habitado por cangrejos y mejillones. Lamu imaginó que era un vivero. En ningún momento pensó que era parte del enfriador del núcleo y que la fauna había llegado del mar cuando entraba el agua que enfriaba el núcleo. Solo cuando oyó un "clac" en la puerta de la sala y cierta cantidad de agua se le echaba encima a considerable velocidad vio que su vida no valía ni dos pesetas en ese momento. Temió por su cariñín, pero como guerrero oni debía morir con dignidad, por lo que no permitió que su cara dejara ver el dolor que sentía. Ya se encontrarían en el otro mundo, donde él perseguiría a Marilyn Monroe, Jayne Mansfield, Natalie Wood o Audrey Hepburn, y ella lo electrocutaría celosa. Todo sería como siempre... La fosa se empezó a llenar a moderada velocidas, y cuando el agua tocó sus pies, la puerta se abrió de golpe.

"¡CARIÑÍN-TCHÁ", exclamó la alien. En la puerta se recortaba la figura del Comandante Moroboshi.

Ataru entró sin decir nada. Rebentó las cadenas con cuatro tiros de la Beretta y tiró el arma al agua.

"¿Puedes correr, Lamu?"

"Sí, creo, las cadenas estas ya me han servido de estiramiento-tchá"

Ataru le echó una mirada tierna al oir su latiguilío y se la llevó de la mano, a toda prisa.
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Segundos después de que Ataru abandonara la Sala de Operaciones, entre las explosiones y las piedras que iban cayendo, una mano surgió del agua pesada y un cuerpo vivo empezó a ocupar su espacio entre la multitud que corría. Se quitó el traje protector con toda la calma y corrió a su vez, mezclándose con el gentío
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Los dos fugitivos siguieron el pasillo de servicio en busca de una salida. Bingo. Unas escaleras llevaban a la luz del día. 

Era una noche clara y hermosa, con luna llena y un clima un tanto caluroso. El calor lo daban los incendios y la explosiones provocadas por la acción de Ataru. Se encontraban en un gran llano de hormigón con torres de control, silos, naves, barracas, antenas y, al fondo, muelles para llegar al mar. Los focos y farolas echaban una luz anaranjada que redondeaba el ambiente ominoso. Lamu vio como la gente se peleaba por huir en las lanchas de escape... Había varias libres, ya que en el pánico, la gente había huido a los puntos más ocupados.

"¡Cariñín, por ahí!"

Pero Ataru estaba distraído y lamentando no tener la Beretta. Tras tirotear a un montón de sus propios hombres con un rifle de repetición que solo él sabía de dónde había sacado, Dario Vrankovic escapaba solo y a toda prisa en una de las lanchas. Los faros de ésta ya se alejaban en la oscuridad.

"CARIÑÍN!"

Reaccionó. Ahora era ella quien tenía la iniciativa mientras él se iba cagando en todo. Cuando estaban a tres cuartos de camino Ataru se soltó en un punto muy concreto.

"¡Sigue corriendo, Lamu!", le dijo
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Librado del incómodo traje, su cara manchada, su cabello blanquecino, pero en perfectas condiciones atléticas y con su Katana recuperada, Shutaro Mendo, el Dr. Nie, había sobrevivido gracias a la protección que le daba su traje. Mendo solo tenía en mente una cosa: Matar a Moroboshi. Salió al patio central por su salida de emergencia privada, que solo podía abrir él, hasta en casos de emergencia, encajando la empuñadura de la katana en un resorte y usándola como llave.

Salió y llegó a su muelle particular, pero no embarcó en su pequeño yate. Subió la escalera de hierro que llevaba al muelle central y empezó a buscar entre los fugitivos, abriéndose paso a mandobles. De pronto, los vio, tan naranjas como el resto del paisaje, pero nítidos y claros. Estaban de lado a él, cerca de uno de los silos. 

"¡MOROBOSHIIIIIIIIIIIII!"

Moroboshi pareció oírle, pues se giró, pero corrió un trecho antes de mirar fugazmente hacia el silo, pararse debajo, soltar a Lamu y gritarle algo. Mendo era un rinoceronte en celo. Cargó contra él y cuando estuvo cerca de él le soltó un corte transversal que lo habría partido en dos. Si embargo, Moroboshi no paró el golpe con las manos, como era habitual sino que salit atrás y tiró de una cadena. Fue lo último que vio antes de que una informe masa lo aplastara.
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Ataru no esperó y siguó corriendo. Lamu estaba peleando bastante bien contra los que intentaban subirse a la lancha que había elegido. Ataru se abalanzó sobre la embarcación y golpeó y empujó a todo el mundo al agua. No estaba ninguno de los que los había salvado, así que no tuvo piedad. 

"¡Arranca, Lamu!", chilló Ataru.

Para Lamu era fácil dominar cualquier vehículo de la Tierra. Eran tan arcaicos... La lancha se puso en marcha. Ataru logró rechazar a un último tipo que hacía dado un salto que ni el de Bob Beamon para pillarla.

Los dos agentes huyeron.

"Cariñín..."

"Dime", contestó Ataru resoplando.

"¿Qué ha sido de Mendo?"

Ataru miró hacia el silo y la enorme pila de material que había soltado. Satisfecho de alguna manera, levantó la vista: el silo ponía bien claramente: GUANO. NITRATO DE CHILE.  

"Lo he mandado a la mierda", contestó Ataru.

"¿Tchá?", Lamu prefirió no mirar atrás.

La lancha fue tragada por la oscuridad.

miércoles, 24 de abril de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 18

Ni cosquillas. ¿Cómo habían sido tan tontos de olvidar que era inmune a cierto número de voltios?. Vio claramente que la cantidad sañalada por un cartelito al lado de la rejilla era poca cosa comparada con lo que le había dado Lamu tantísimas veces, y no se lo pensó dos veces ¿Acaso pensábais que Ataru se había lanzado a lo kamikaze, is apreciados lectores?

Ataru agitó la frágil rejilla adelante y atrás. No tardó en ceder. Tenía una vía de escape. Se encaramó hacia la ventanilla y, gateando, empezó a avanzar por un estrecho conducto. El joven agente notó cómo bocanadas de aire caliente se le iban echando encima. Pronto, el calor allí se empezó a hacer insoportable. Sin duda se trataba de un conducto de ventilación. Las paredes metálicas empezaron a ponerse calientes, y Ataru tuvo que arrancarse la camisa  y seguir su camino protegiéndose con  retales de ésta. Estuvo como cinco minutos avanzando. Afortunadamente había muchas salidas de aire. En un momento dado, oyó unos gritos, como si hubieran hooligans desbocados en Bélgica. Se asomó a la primera rejilla que encontró y lo que vio lo dejó horrorizado: Mendo, por la manera de operar solo podía ser cosa suya, había mandado traer el chamuscado  pero aún reconocible cadáver de Pernell y un enorme pulpo lo estaba devorando. Pudo ver cómo descuartizaba sin problemas a su compañero y tras convertirlo en una masa informe se lo iba comiendo como quien se come una croqueta. Ataru solo pudo vomitar mientras contemplaba la escena llorando silenciosamente.

No quiso ver más. Estaba desarmado y no podía hacer nada, así que entre pensamientos de venganza siguió su camino, mirando firmemente hacia delante. Fue por ello y por la oscuridad  que no pudo ver que el conducto se bifurcaba hacia abajo, y el agente cayó por el agujero. Afortunadamente, tuvo suficientes reflejos como para agarrar brevemente uno de los salientes que unían las tuberías. Solo era una caída de un par de metros, y el aterrizaje fue doloroso y ardiente, pero al menos no se había roto nada, creía.

Ataru decidió seguir tirando adelante y reparó en que no había más respiraderos y que las tuberías se iban enfriando. Guardó los retales en el bolsillo del pantalón y, por comodidad, se puso panza arriba y, ayudándose de uno de los salientes, se desembarazó de los zapatos. Ataru estaba cansado pero en ese momento iba a tope de adrenalina, y avanzó rápidamente en la más absoluta oscuridad. De pronto, oyó un ruído, y enseguida supo qué era. Se agarró al primer saliente que encontró, aguantó la respiración y esperó un par de eternos segundos: Una fuerte corriente de agua helada se le echó encima. Al caer por el tubo vertical había ido a parar no a un respiradero, sino a un conducto de agua, probablemente el enfriador del núcleo. Lamu podía estar por ahí, así que centró su atención en cualquier punto de luz. Pronto vio el primero, a ras de suelo. Fue gracias a eso que no se dio de cabeza contra una de las muchas tuberías secundarias que llenaban esa zona. Reptando y contorsionándose un poco, las fue pasando: parecía una zona preparada para que se pudiera acceder para su mantenimiento. Y en efecto, al llegar al punto de luz vio que era una trampilla sin llaves ni candado ni nada parecido. Sin pensárselo dos veces, abrió y se adentró sin mirar.

Se encontró con una cinta de goma negra y unas duchas. Por desgracia, Lamu no estaría allí, pues reconoció el lugar enseguida. Había vuelto a la sala de descontaminación. Se echó al suelo y miró por debajo de la baja mampara de las duchas. Parecía que no había moros en la costa. Se quitó los amarados calcetines, dio unas rápidas zancadas y se asomó al final de las duchas. En efecto, todo estaba vacío, pero estando los laboratorios tras sendas mamparas de cristal, 7F observó, muy al fondo, una gran sala donde la actividad estaba siendo frenética. Temiendo ser descubierto a través de éstas, Ataru se agazapó y son todo el sigilo posible dirigió sus pasos hacia las habitaciones de los huéspedes y giró la gran rueda de entrada. Abrió. Nadie en la salita intermedia. Era un  buen lugar para esconderse. Cerró. De pronto oyó una voz:

"Manos arriba, Moroboshi"

Era la voz de Hiromu. Sin duda había abierto mientras él cerraba la otra puerta. Era facil de confundir el ruido. Vaya. era salir de Guatemala para caer en Guatepeor.

"Gírese" Ataru obedeció. Hiromu no iba de farol: llevaba una pistola de calibre medio, una semiautomática Browning BDA, según pudo descubrir Ataru después. Seguía yendo con kimono, pero ahora su expresión amable se había vuelto de determinación. "Bien, ahora entre y cierre la puerta".

Ataru obedeció. ¿Qué le quedaba?

"¿Y bien? Máteme, si quiere, Hiromu. He fracasado en mi huida. Para esto, mejor muerto." Hiromu no dijo nada. Simplemente se le acercó y le dijo: "Tome esto"

Le estaba entregando su pistola.

"¿Me ofrece la posibilidad de quitarme la vida yo mismo? Es usted muy noble"

"Y usted muy gilipollas"

Ataru no daba crédito a lo que le había espetado Hiromu.

"¿Acaso se piensa que todos estamos aquí por gusto, Moroboshi? Créame, no es así"

"¿Uh?"

"ORTEGA es una organización que lleva ya años actuando. Mi padre era un corredor de bolsa que se forró en los años del "Milagro japonés". Se llama Kikujiro Kaneda."

¡El magnate que había sido salpicado por el escándalo de la Lockheed en 1974! Ataru recordó el nombre enseguida. Fue un cabeza de turco en ese caso de corrupción, pero se recuperó con fuerza tras unos meses de cárcel. Ahora incluso era alcalde de Sapporo.

"Veo por su cara que conoce el caso. Padre no recuperó su fortuna por casualidad. ORTEGA le arregló un asunto. Secuestró al hijo de uno de los chivatos a cambio de que corrigiera su testimonio y se declarara perjuro, logrando que padre obtuviera una suspensión cautelar de la sentencia."

"¿Por qué acudió a ORTEGA?"

"Porque mi padre sabía que era inocente, y si era necesario tumbaría otro gobierno o incluso vendería a los suyos por demostrarlo. Por ello logró ponerse en contacto con ORTEGA a través de un yakuza muy influyente que conoció en prisión... Pero el precio que pusieron a la operación fue elevadísimo: Se convirtió en agante suyo. Fue espía industrial, estafó impunemente... Y, con su maldito consentimiento, y para poder subir más en el escalafón político, a mí se me obligó a trabajar para ellos porque era guapita de cara, como recepcionista o para hacer de tapadera... O de putilla para sus jefes... Tenía quince años, y como madre murió joven" Hiromu lloraba de rabia.

"Ya veo". ¡Y él que se quejaba de que sus padres eran un par de cabrones!

"Y no estoy sola: Helmut, el médico que entró hace poco aquí... Trabajaba en una planta nuclear de la RDA, aunque no estaba de acuerdo con el Gobierno. La Stasi lo vigilaba. Logró ponerse en contacto con ORTEGA, no sé cómo, y logró un salvoconducto. Su mujer, padres, suegros e hijos cruzaron el Muro de Berlín sin peligro alguno. El precio: pasar de esclavo de un régimen totalitario al de una organización criminal"

"¿Qué tiene que ver con esto?"

"¿Quién se piensa que lo dejó inconsciente, le prestó primeros auxilios, le arregló la nariz en unos minutos - parece tonto, pero Helmut es un cirujano de puta madre. Ya verá los resultados - y se lo llevó junto a los guardias al lugar menos seguro de la base?¿La Diosa Fortuna? No, señor mío: Gheorge y Silviano también están trabajando aquí a la fuerza, pero ignoraban a qué venía usted. Obviamente, no entienden el japonés. Nie les da las órdenes en inglés, Lo hubieran dejado inútil si no llega a ser por mi y por Helmut, y porque las vidas de seres queridos de ellos dos dependen de su fidelidad. Tuvo suerte, porque Vlad sí que es un miembro fiel de la Organización"

Ataru se quedó mudo.

"¿Y por qué...?"

"¿... Queremos ayudarle si nos ponemos en riesgo? Pues le diré por qué. Porque una cosa es trabajar para una simple mafia y otra trabajar para unos tipos que en 12 horas van a causar un genocidio"

"¿Eh?"

"Nie se guardó bien de decirle por qué está realmente aquí. ¿Se piensa que Nie es tan tonto como para contarle todo su plan al enemigo mientras se va regodeando de lo malo que es, sin mentirle ni ocultar detalles? Esto no es una película, Moroboshi. Si le ha dicho que no es por su familia y que ORTEGA no trabaja para nadie, miente: En primer lugar lo hace en parte por su familia, aunque ellos no lo sepan: Vd. que conoce bien a Nie, ¿le suena el nombre de Kim Kil-Wan?"

"Sí, el heredero de... " y Ataru cayó enseguida en la cuenta, en lo que podía implicar. Y el miedo invadió su voz cuando empezó a hacerse una idea de lo que podía pasar "La familia Kim... Una de las rivales de los Mendo..."

"Creo que se va quedando con la copla"

"Que en 2 horas, en lo que es la primera iniciativa privada en la Carrera Espacial, piensa lanzar el primer cohete coreano, un cohete con motor atómico... Dios santo... ¿Quiere sabotear el lanzamiento?"

"Primera parte acertada, ahora viene la segunda, donde entramos los de ORTEGA: el encargo se lo ha hecho el Amado Líder para boicotear a lo bestia los JJ.OO. de Seúl, dentro de dos años"

"¿¡Corea del Norte quiere usar los propios recursos de los surcoreanos para hacer la peor acción terrorista de la historia!?"

"En efecto. Por medio de un misil nuclear lanzado desde aquí, el cohete será atacado... Dos explosiones nucleares en suelo coreano. Con China, la URSS, Indochina, Japón y la propia Corea del Norte de por medio. Eso no lo tiene en cuenta. El Amado Líder tiene un refugio nuclear magnífico, a la población y los otros países, que le den. Después dirá que él ha lanzado el misil, los JJ.OO. a tomar viento y todo el mundo temerá su inexistente arsenal atómico. Para evitar la Tercera Guerra Mundial, la ONU le dará prebendas... Y si después es juzgado en La Hay ya no le importa: él ya sería el amo de media Asia y dejaría a su familia un buen terrenito... ¿Cree que como seres humanos queremos que esto pase?"

"..."

Hiromu señaló un traje blanco.

"Es el que usan en el Laboratorio central. Usted se hará pasar por Pak Kun-Young, un científico norcoreano que ha "desaparecido". Era uno de los enviados de Pyongyang, pero ha tenido un accidente con un martillo hace unos minutos.  Me intentó violar hace unos días y se lo debía ¿Sabe?"

Hiromu era una chica temible, sin duda, tras esa apariencia pulcra y sonriente.

"¿Y ustedes, qué harán?"

"Lo que se pueda"

"¿Y dónde está mi compañera?"

"En una sala al final de este pasillo. Ahora no hay forma de acceder a ella. Si activa el sistema de emergencia, todas las puertas se abrirán y podrá llevársela. Por desgracia la han esposado en el suelo. Si el núcleo se calienta un poco, la sala se inundará y ella... Bueno..."

Ataru enrojeció de rabia. No dijo más. Se puso el traje y le dijo a Hiromu:

"Gracias por esto, le debo una, Hiromu. Si escapa, y la pillan, el CEFPIFST le encontrará el mejor abogado posible"

"Es Vd. un hombre bueno, Moroboshi. Pudiendo haber matado a algunos de nuestros agentes, y de los que están aquí solo por dinero y poder, les perdonó la vida. Pierde el culo por cualquier chica, pero al final del camino sabe que solo hay una por la que jugaría el todo por el todo. Antes o después deberá ceder a su conciencia."

Ataru se acercó y le dio un beso. Aprovechó para intentar pillar cacho como cuando antes del Método, pero enseguida sintió una náusea terrible y lo dejó (aunque siempre le quedaron dudas sobre si fue cosa del Método por ser una acción totalmente ajena a la misión - por lo que su cerebro lo castigaba - o de su propia conciencia, como dijo Hiromu. Nunca se sabrá).

Ataru se guardó la pistola en uno de los grandes bolsillos del peto y se despidió con una señal. Abrió y cerró las dos compuertas. El destino del mundo estaba en sus manos. Menudo subidón.

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Al quedarse sola, Hiromu murmuró un soliloquio:

"Bueno, Hiromu, misión cumplida. Odias a padre, te dejaste violar por saber toda la verdad sobre Nie y te cargaste al violador. Has esperado hasta que quizá sea demasiado tarde para evitar el desastre, pero el tipo este vale mucho. De todas maneras eres toda una pieza, hija"

Se sacó otra pequeña pistola - una Beretta 21A Bobcat por más señas- del kimono y sin dudar se la puso en la sien.

"Va por tí, padre"

Disparó y se desplomó dejando a su alrededor un lago de color carmesí.

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TRIVIA

Beretta 21A Bobcat:





Pistola italiana de bolsillo que se empezó a producir en 1984 y se sigue fabricando, por desgracia.

Browning BDA:




Pistola belga creada en 1983 y que se sigue fabricando, esencialmente en exclusiva para el ejército finés.


viernes, 5 de abril de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 16

El primer acto consciente que hizo Ataru al despertarse fue tocarse el cuello. No. Nadie le había tocado el colgante. Parecía mentira que con todo lo que había sufrido siguieran enteros cadena, cuernos y sartencilla.

Se levantó y se sorprendió al verse embutido en un pijama de algodón, cuando recordaba que llevaba puesto un kimono. Se levantó, aún un poco resacoso y con una barba de tres días y le echó una ojeada al armario. El kimono estaba allí, planchado e impecable. Por algún motivo sentía frío por dentro. Solo recordaba que había estado bebiendo un tazón de leche con cacao cuando perdió el mundo de vista. No recordaba nada de lo que pasó después, así que supuso acertadamente que iba ligeramente drogado. Así, pues, como placebo, se puso el kimono sobre el pijama. Se dirigió al departamento de Lamu y se llevó una sorpresa al verla durmiendo la mona con su sempiterno bikini de tigre.

"Lamu... - Le dio unas plamaditas en la mejilla - ¡Lamu! ¿Estás ahí, cambio?"

La extraterrestre medio abrio los ojos y balbuceó:

"Invierta en Editorial Bruguera..."

Aún estaba un poco ida, así que Ataru le susurró algo al oído. De pronto, 8O reaccionó diciendo, entusiasmada:

"¡Lo sé, cariñín!"

"¿Sabes qué?", dijo Ataru, que hábilmente se había hecho a un lado. "Buenos días, Comandante Inbeda"

"Tchá, era un sueño. Odio soñar."

Si hubiera habido una cámara cerca, Ataru habría guiñado el ojo en esa dirección, pero como no la había, se conformó con hacerse el loco y pasar a otro tema.

"¿Y por qué llevo puesto este bikini?¡Si lo dejé en Tomobiki-tchá!"

Ataru se quedó un poco parado. Así pues, no era el suyo después de todo...

"Bueno", dijo "tenemos que recordar que hoy conoceremos a Nie"

"Sí, pero ¿qué hora es?"

"La hora de la comida con el Dr. Nie. señorita Lamu. Son exactamente las 14:30"

Era Hiromu con otro elegante kimono y su dulce sonrisa.

"¿Cómo no se han vestido aún?" Esta noche les hemos dejado ropa adecuada en sus armarios.

Hiromu se dirigió al armario de Lamu y dejó ver un kimono idéntico al que había llevado ella la noche anterior, cuando le tocó hacer de comité de bienvenida. Ataru se dirigió a su armario y vio un elegante smoking negro.

"Parece que Nie no deja nada a la casualidad"

"No soporta la ropa poco elegante", respondió Hiromu, y con un repentino toque siniestro en la voz añadió "Odia lo horteras que son ustedes en Tomobiki-cho"

Para Ataru fue como si un bloque de hielo entrara en su columna vertebral. Lamu simplemente pensó desdeñosamente "Hasta esto saben, los tíos", pero al mirar a Ataru para hacer una gracia, vio que éste temblaba. Había recordado lo que había olvidado. Su sospecha se hizo totalmente evidente. "Nie"... Nie era  un tipo de temple de katana, el tipo conocía sus debilidades y era familiar con Tomobiki, había pulpos por todas partes...

"Ejem... Dígale a Nie que su buen gusto me abruma, Hiromu-san", mientras acababa de ponerse bien su traje. A su vez, Hiromu aydaba a Lamu a ponerse el kimono, le arreglaba el pelo y le daba unos ligeros toques de maquillaje, todo con una celeridad tremenda.

Cuando hubo acabado con Lamu, el trío salió al pasillo y se dirigió a un acensor. Ataru susurró algo a su compañera:

"Pase lo que pase, no te sorprendas ni muestres debilidad. Lo digo porque es probable que yo sí que la muestre"

El ascensor llegó a destino. Ataru y Lamu salieron, y Hiromu volvió abajo. De nuevo, una instalación excavada en la piedra, con un estilo mezcla de tradición japonesa y high-tech.

"Uau, cariñín, mira eso"

En un acuario se veían especies de peces imposibles de ver en la zona, bellísimos corales, delfines dando vueltas alrederdor sin atacarse con los tiburones que se cruzaban en su camino. Todo ello ampliado a una escala el doble de lo normal.

"Un acuario de esos con lupa..." dijo Ataru sin impresionarse

"Nada de eso, cariñín. Es un enorme holograma. He memorizado la ruta desde que nos han capturado. Estamos de espaldas al mar. Además, se ve claro que estos animales siguen rutinas preprogramadas..."

"Ajá, Lamu-chan, tu siempre tan a la última con la tecnología"

A Lamu le dio un vuelco al oir esa voz. No era la de Ataru; era mucho más aterciopelada, pero la conocía. Miró a Ataru, que sudaba copiosamente, confirmando lo que le había dicho antes... Se giró.

Un apuesto joven de su edad los miraba rodeado por tres fuertes guardaespaldas. Iba con un traje oriental blanco, con zapatos a juego. Las manos en la espalda. Su pelo estaba engominado, sus ojos maquillados y su porte era aristocrático.

"Tchá..." dijo Lamu con una sonrisa solo aparente "Me alegro de verte tras tanto tiempo, Nie, o debería decir... Shutaro Mendo"

Su compañero de instituto y clase, el rival y cordial enemigo de Ataru, los miraba embutido en su sempiterno traje blanco.

"Hola, Lamu-chan, tu belleza deja en ridículo este avanzado holograma. Sin embargo parece que Moroboshi no está tan contento..."

Ataru se giró lentamente y lo miró a los ojos. En ellos se reflejaba un ansia asesina que divirtió a Mendo.

"Tú, hijo de la gran puta... Creía que a pesar de todo eras mi amigo... Has intentado matarnos y te has cargado a dos de los nuestros..."

"La finalidad justifica los medios, Moroboshi, sin saber quién era te has interpuesto en mis planes junto a Perumu de entre toda la gente, y ese negro..."

"Respeta a Pernell. Se sacrificó por nosotrosssss", la ira de Ataru iba en aumento. Lamu vio como los ojos se le encendían, inyectados en sangre.  "¿Y pretendes que comamos contigo como si tal cosa, como cuando íbamos al insti?"

"No lo pretendo. Lo haré. Estás en mi puño, mequetrefe, no tienes donde elegir"

Era verdad. Si soltaba su rabia, los tres guardaespaldas no dudarían en atacar. Eran fortísimos y a pesar de no ir armados con armas de fuego, sí que llevaban porras y phasers. Solo podía perder. Ataru se calmó y su mirada asesina pasó a ser desafiante.

Lamu simulaba no estar sorprendida y de hecho mientras contemplaba la conversa entre su cariñín y el que fuera su rival por sus afecciones vio que todo encajaba. Por eso había ido siempre un paso por delante. Los conocía a ambos de hacía tiempo. Estaba claro que el destino los había enfrentado de nuevo por casualidad, pero que todo lo que habían hecho no había servido de nada. Mission failed, caput, se acabó.

"Así pues, señorita y señor, si me acompañan a un psicolábis les estaré muy agradecido". Sobre una parte elevada había una lujosa mesa llena de manjares. Sin mediar palabra, los tres subieron a la mesa, seguidos de los guardaespaldas, cada uno de los cuales se situó tras sendo comensal.

Un somelier, con su medalla y todo, entró con botellas de vino.

"Ferran, elígeme un vino que vaya vien con estas ostras"

El somelier iba eligiendo el vino. Ataru lo miraba. Cuando se acercó a servir, Ataru le comió la oreja:

"Ferran Musquefa; el sumiller del restaurant Vía Véneto de Barcelona segrestat pel GRAPO, suposo"
"Certament, senyor. Blanc de Perelada del 76. Li sembla bé?" le contestó éste con una suprema chulería disfrazada de cortesía.
"Sí...", contestó Ataru asqueado. La prensa se había hecho mucho eco del somelier barcelonés secuestrado por el GRAPO sin motivo aparente, una vícitma inocente y fácil, el Campeón del Mundo de Somelieres, de pronto desaparecido mágicamente cuando la Guardia Civil atrapó a sus captores confesos. Los dos miembros del grupo terrorista de extrema izquierda habían dicho que se había escapado de su escondrijo en los alrededores de Tarragona.

Mercenarios de fama internacional, expertos en etiqueta, técnicos de primera clase... A saber de dónde había sacado Mendo a esa gente. La familia Mendo tenía buenas conexiones con otras familias ricas de todo el mundo, gente muy influyente y...

"Te estarás preguntando cómo he logrado todo esto más allá de mi inmensa fortuna familiar" dijo Mendo tras meterse un par de ostras entre pecho y espalda "Pues te diré la verdad. Solo he usado una mínima parte de ésta"

Ataru se quedó escuchando muentras comía

"No trabajo ni para mi familia - al menos no que ellos sepan - ni para ningún país. Simplemente trabajo por aburrimiento. Sí. Vosotros dos creasteis a Nie. Cuando de pronto os marchásteis de Tomobiki, todo se volvió aburrido de pronto. Encima, a mi hermana Ryoko le dio la neura definitivamente y se trasladó a la India. Mi prometida Asuka me salió lesbiana de pintalabios. Mis padres se fueron a hacer negocio a EE.UU... Solo. Me quedé solo y aburrido. ¿Ir a la Universidad? Es de perdedores: nuestra familia tiene un cuerpo docente superior homologado solo para mi hermana y para mí."

"Tchá, ha enloquecido. ¿Tan obsesionado estaba por mí?", pensó Lamu

"... Pero entonces alguien se puso en contacto conmigo: ORTEGA"

"¿Quién es ese ORTEGA?¿Daniel Ortega? Me sorprende que los Sandanistas se dediquen a meterse en otras cosas.  Además, siempre han sido leales al CEFPIFST. La Contra ha matado a uno de los nuestros"

"No es ese rojo de mierda"

"¿Es pues un militar sudamericano con aires de Gengis Khan?¿Trabaja para los americanos, los rusos o los chinos?", le interrogó Ataru

"ORTEGA: Organización para el Robo, Terrorismo, Estafa, Guerra y Asesinato. Una especia de alternativa del Club Bildenberg formada por poderosos personajes. Algunos son de hecho miembros del Club Bildenberg"




martes, 26 de febrero de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 14

Tras dejar inconsciente a su adversario, Ataru, Lamu y Pernell aceleraron el paso y atravesaron la jungla, guiándose siempre con el contador geiger de 7F.

"El contador suena con más fuerza si vamos hacia el noreste. Allí debe haber material radiactivo por un tubo, y no tenemos protección"
"A mí, tchá, la radiactividad aumenta mis poderes"
"¿Sus qué?", preguntó Pernell, extrañado.
"Sus molares ¿No has visto que tiene un problema en la dentadura?", Lamu echó una mirada fulminante a su cariñín, que le lanzó otra de vuelta,
"¿Hablas de los colmillos?"
"¿Lo has notado, eh?"
"Sí, parece una vampira, o un súcubo"
"Oiga, Pernell...", empezó Lamu, molesta.
"Es un problema óseo muy poco común, y la rediactividad le aumentará el problema. La pobre no podrá decir nada del dolor de muelas que tendrá", le cortó Ataru

Lamu se calló. Estaba siendo un poco cruel, pero el reglamento del CEFPIFST lo decía claro: los agentes de origen no oriundo a la Tierra, mutantes o descendientes de entidades benignas o malignas debian guardarse de mostrar sus poderes por tal de garantizar su anonimato (de hecho se tenía que arreglar constantemente el pelo para que Pernell no le viera los cuernecillos). Además, Hino-sama le enseñó varios puntos débiles: por ejemplo, si levantaba el vuelo ante alguen armado, se convertía en un objetivo más vulnerable, ya que las décimas requeridas para arrancar y moverse desde una posición estática la dejaban en desventaja: además, en campo abierto era muerte segura. Era útil para atacar en silencio o como fuerza añadida a la inercia de un desplazamiento, eso sí.. Pero si abusaba se le podrían deformar los pies por falta de ejercicio... Y eso era solo un ejemplo.
Tras varias horas de caminada agotadora, llegó el crepúsculo, y con él lo que Ataru esperaba. El contador Geiger se puso como loco en un llano: un páramo rocoso y lleno de lodo.

"Pernell... Esto es..."
"Sí, grumetillo, aquí era donde Garrett y recogimos las muestras"
"Aquí hay radiactividad como para alimentar toda una central nuclear de las grandes". Oteando a lo lejos, se veía una estructura grande: la explotación del Dr. Nie.

"Hemos llegado. Ahora se trata de sorprenderlos de noche y,,,"
"Cariñín, escucha esto"
"... acabar con la estructura de esta empresa..."
"Grumetillo... E...Ese... Rugido... ¡Es el monstruo!"
"... Y ¿El monstruo?"
"Cariñín, mira, allí, a lo lejos, lanza fuego como mi primo Ten-chan!"

Ataru afinó el oído. En efecto: de lejos se veían llamaradas y se oía un rugido potentísimo. La presencia de la colina en el centro de la isla no hacía más que darle eco. Sin embargo, ataru y Lamu, menos supersticiosos que Pernell pudieron comprobar algo:

"Santo dios... El monstruo. Ahora lo entiendo. ¡Qué horror!", musitó Ataru
Lamu acabó por él
"Eliminaban a esa pobre gente con..."
"¿A que tenía razón, jovencitos?"
"Sí, Pernell, perdona", contestó Ataru, "había un monstruo"
"Un monstruo con dos motores diesel", aclaró Lamu "Esos desgraciados han usado contra la pobre gente que se acercaba por aquí un carro de combate con deflagrador!"
Pernell entrecerró los ojos y lo vio bien: era un tanque al que le habían incorporado un deflagrador para ataques de cerca. Estaba pintado con ojos y mandíbulas, como un dragón. Era peculiar, porque no tenía torreta:
"Es un viejo Stridsvagn 103. Vi uno en Suecia cuando estaba en la Royal Navy, en una serie de presentaciones ¡Y yo creyéndome esas supercherías de los otros pescadores!"
"¡Y se dirige a nuestra posición!"
"¡Mierdchá, toda la estrategia a comar por sactchá! Hemos salido a campo abierto y no hemos reparado en el hecho de que allí pondrían la vigilancia más dura"

Ataru reparó en unos arbustos convenientemente alineados; un par de ellos más elevados que el resto. Una de esas casualidades que solo pasa en las pelis... Y en los retellings cutres de éstas:

"Rápido, Lamu, Pernell parapetémonos allí. Puede que aún duden de si somos de los suyos o el enemigo, y los podemos despistar. Pernell, tú que eres el veterano ponte detrás del todo. Lamu y yo te cubriremos. ¿Sabes dónde está el punto débil de este tanque, no?¿Pernell?¡Pernell!"
"Oeeeeoohhh... Sí. En el frente, bajo el cañón"
"Estás bien, Pernell? Pareces como un poco ausente"
"Sí grumetillo. Estoy bien. No hay problema. Hay una abertura bajo el cañón"
"Lástima que hayamos tenido que dejar la mirilla de las armas en la barca al huir de los ametralladores."
"El ojo es mejor que cualquier mirilla, grumuetillo. Y..." Pernell se cortó. Ataru casi lo estaba arrastrando hacia los matorrales sin que se diera cuenta. Sí, su cabeza estaba en otro lugar. En el lugar de todos los compañeros pescadores que perdió en pocos meses por culpa de esos asesinos. ¿Qué habrían hecho? ¿Ponerse a pescar en la costa? ¿Recoger conchas? ¿Simplemente querer ver esas instalaciones que estaban contruyendo en Sagussa? Pensó en Garrett, y en el chico que sobrevivió del ataque del monstruo y ahora estaba en un psiquátrico en Miami.
"Ponte aquí detrás, y si vienen por nosotros, indica cuando tendrán a la vista el punto débil"
"Sí..."
"Vamos allá"

El tanque seguía su camino con firmeza. Ataru no se movía del parapeto. Lamu se acurrucó de manera que su cabello verde servía de camuflaje. Los pillaría con una buena ráfaga de su UZI. Pernell tan solo miraba obsesivamente el tanque.

Vio como éste seguía hacia la jungla. Probablemente pasaría sin ponerlos en peligro. Delante de todo, la máquina sueca tenía una pala con la que iba derribando obstáculos. Las frágiles plantas cedían a su paso. En un momento dado, desapareció. Entonces, Pernell lo vio claro. Vio como Ataru empezaba a asomar de su parapeto. Y Pernell disparó contra Ataru.

La bala se quedó en la arena. Ataru saltó a esconderse al otro lado del parapeto. Lamu y él se quedaron mirando al pescador jamaicano. De pronto, Pernell saltó como él, se giró y empezó a disparar hacia un punto en concreto. Ataru empezó a ver una especie de aura en torno a Pernell. Y entendió.

"PERNELL ¡NO HAGAS ESTO, POR EL AMOR DE DIOS!"

Lamu también lo vio y empezó a levantar el vuelo, Uzi en mano.

"¡No te muevas, 8O! Es lo que ellos quieren", gritó Pernell, que había oído el ruido de los arbustos entre todo el follón. Justo a unos 30 metros de él venía el tanque. La veteranía de Pernell habló más que él: la tripulación del tanque lo había descubierto a él hace rato, cuando, ausente, y falto de aglidad por años de inactividad, se había colocado en una mala posición. Habían tomado un atajo a través de la espesa jungla para atacar por detrás, habiendo bajado la potencia del motor para que pareciera que se iban lejos. El ruído del motor y el suelo húmedo hacian casi indistinguible los trastazos que se iban dando los áboles y arbustos al caer.

Pernell vio claro el objetivo: pudo ver la ventanilla, a través de ella, una cara tapada. Disparó sin pensárselo. Vió como la máscara se teñía de rojo y desaparecía.

"¡JA, JA, JAAAAAA!" Pernell escupió y entonces les soltó a los del tanque "Asesinos de mierda, sufrid lo que..." Fue lo último que se le oyó decir. Una tremenda llamarada surgió del tanque y unos tremendos gritos de dolor y agonía y el sonido de algo explotando sucedieron a las palabras de Pernell. En lo que parecieron varios minutos, Ataru y Lamu vieron la figura de Pernell retorciéndose, deformándose espantosamente y cayendo.

El tanque escondió su lengua de fuego. Lamu se acercó corriendo. Las últimas llamas devoraban lo que quedaba de la figuara calcinada de Pernell. La llamarada había sido tan fuerte que la Desert Eagle de Pernell había explotado y se había fundido con su mano. Lamu miró a su cariñín con una mirada muy triste, pero conservando la sangre fría, y le hizo que no con la cabeza mientras se pasaba el dedo índice por la yuglar. Ataru lo miraba todo como en un trance. Pernell se había sacrificado por ellos y por aquellos seres queridos caídos vícitma de ese... De esos monstruos.

A paso vacilante, con los ojos llorosos, Ataru se acercó y se postró ante el montón de carne chamuscada que había sido Pernell:

"Perdona, Pernell. Perdona por haberte metido en esto..."

Lamu miraba contemplativamente la escena. Entonces miró hacia el que había sido el parapeto de Pernell. Dos figuras en unos monos rojos se les acercaban. Iban armados con ametralladoras Stoner 63, según concluyó ella.

"¡Eh, tú!", le dijo uno de ellos a Ataru. Ataru estaba en su mundo.

Un culatazo lo sacó de allí. Lamu apuntó al tipo del mono con su UZI, pero de una patada el otro le hizo saltar el arma.

"Quita, gatita", le dijo, encañondándola. "Nie os quiere vivos, pero no ha dicho nada de daros de hostias. Y a mí me gusta ahostiar a las chicas malas."

Ataru se levantó aturdido. La sien derecha le sangraba.

" 'Sesinos... Hijosss.. de putahhhh...", y reaccionó dando un puñetazo en el estómago a su agresor. Éste cayó, pero cuando Ataru se abalanzaba sobre él un golpe con el arma en el cráneo por parte del que apuntaba a Lamu lo dejó de nuevo medio atontado

"¡CARIÑÍN!"

Lamu no se pudo aguantar y se abalanzó sobre el agresor. Logró darle un impactrueno, pero el traje lo protegió. Un fuerte culatazo en el estómago y una patada en los riñones dieron buena cuenta de ella.

"¿Nos llamáis asesinos cuando os habéis cargado a uno de los nuestros, eh? Qué juventud...", dijo el dolorido hombre de Nie al que Ataru había golpeado mientras se levantaba y se lo llevaba a rastras.

El otro pilló a Lamu, que se retorcía de dolor, por la frente con una sola mano (tenía una fuerza brutal), haciéndole un Camel Clutch, y cogiendo su arma le dio dos fuertes golpes en la cabeza, de nuevo con la culata.

"Ahora ya no eres nada, gatita". Le había roto los cuernos, fuente de sus poderes. Era algo muy doloroso, pero no profirió ni una queja. ¿Eran sus instintos de guerrera o que estaba semiinconsciente? De todas maneras, sabían hasta eso. Ahora Lamu era una chica como las otras, solo que con un buen entrenamiento. Lamu, aturdida, se dejó llevar hacia el tanque. Habían perdido la batalla.

Tras esposar a los agentes del CEFPIFST de manos y piernas, los hombres de Nie se llevaron a su compañero muerto, lo dejaron ante el vehículo y lo achicharraron aún más que a Pernell. Acto seguido, el tanque viró y se dirigió hacia su destino: La base del Dr. Nie.

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TRIVIA

Stridsvagn 103: Modelo de tanque sueco creado en los 60 que se caracterizaba por su ausencia de torreta. Si no me equivoco, la reja de protección alrededor del cañón se popdía bajar para ser utiliazada como pala o ariete antiobstáculos.



Stoner 63: Subfusil ametrallador de asalto que se usó en las vergonzosa Guerra de Vietnam y en la no menos sonrojante Invasión de Granada.




  
"A Lamu se le pueden deformar los pies con el abuso del vuelo": Respuesta real de Rumiko Takahashi a un entrevistador que le inquirió sobre como, pudiendo volar, la mayoría de los desplazamientos en el manga los hacía andando como cualquier hija de vecino.

  

lunes, 11 de febrero de 2013

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 13

El parapeto resultó ser útil y seguro. Desde la barca tan solo lograban alcanzar arena y más arena, y como mucho, la metralla se iba rebotando. Era evidente que no saldrían.

Desde la barca, un tipo de rasgos eslavos que los lectores ya habréis visto antes, en un papel de extra, se puso un megáfono en la boca y empezó a soltar en perfecto inglés:

"¡Estas ráfagas solo eran de aviso! Sabemos que estáis aquí en la playa, rendíos"

Lamu enseguida entendió que el objetivo de esos tipos era otro distinto al que habían pensado. Ataru iba a disparar, pero Lamu le paró el brazo y le hizo que no con la cabeza. Como ella venía de una tribu de Señores de la Guerra Galáctica (los onis y sus tribus aliadas se hacían llamar así, eran chulos con repeluzno, y eso que eran tres y el tato. Sin embargo eran temidos como fuerza armada), Ataru supuso que tácticamente ella era quien debía llevar el mando, así que bajó el arma.

"Si no queréis salir, cómo queráis. Vendremos por tierra y con perros".

"¡Tchá, era eso! Tiraban como borrachos solo como advertencia..."

"Quieres decir, niñita..." Empezó Pernell

"... Que han tirado expresamente al parapeto y que saben perfectamente donde estamos escondidos. Era una trampa para pillarnos vivos. Si mi cariñín hubiera disparado,  les había dado motivos legales para disparar, ya que habríamos hecho algo más allá de hacer una simple acción de allanamiento. Recordad que no tenemos órdenes judiciales".

"Jo, Lamu, cuando quieres, eres un fenómeno, jjjJjjj.jjjJjjj,jjjJjjj..." Dijo Ataru. Lamu le guiñó el ojo. Esa risa de hiena era la que hacía Ataru cuando planeaba una de las suyas (generalmente para zafarse de su marcaje amoroso), así que sabía que era un cumplido. Incluso había dejado pasar que le llamara "cariñín" ante Pernell sin que le saliera una vena en la cabeza y se le entrecortara la respiración o dijera algo de les garrofes.

"¿Ni caso, eh? Vosotros lo habéis querido" El tipo se guardó el magáfono e indicó a la pequeña tripulación que volviera a la base.

Se alejaron enseguida.

"Saben lo que hacen, estos tipos. Tchá"

"Son profesionales. La cara del tipo me suena"

"Ah, sí, cariñín?"

"Eeeeeh..." Ataru se sonrojó un poco y le salió una vena en la frente "Sí. Cuando estaba en Osaka nos mostraron fotos de criminales buscados. Este tipo se parece a Dario Vrankovic. Es un terrorista yugoslavo furiosamente anticomunista pero que se alía con cualquiera. Muy peligroso. Fue campeón olímpico de judo en Montreal 76. Tuvo que huir de su país cuando falló un intento de asesinato contra el mariscal Tito presuntamente orquestado por la KGB. No eran como los de ahora: en aquel tiempo no les gustaban los comunistas díscolos. El presidente Gromyko y ese tal Gorbachov que mueve  los hilos allí aunque no sea presidente... Están logrando limpiar bastante todo aquello. ¿Y por qué me he quedado aquí hablando? ¡Tenemos detrás a uno de los 10 criminales más buscados! Hacia el bosque!"

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Los tres agentes andaron por la foresta. era pura selva tropical. aún muy tupida, pero que tenía un sendero marcado. Procuraron evitar el sendero y fueron campo a través esquivando arbustos y ramas guiándose por el contador Geiger de Ataru. En efecto. Había detectado radiactividad. Poca, pero la había, y aumentaba conforme avanzaban. El silencio era total. Solo se oía algún pájaro y el zumbido de los mosquitos de la zona. Hacía bastante calor, pero no excesivo. La marcha prosiguió sin problemas ni nada digno de mención hasta que se encontraron en un claro con un pequeño lago en medio. Entonces empezó a llover.

Lamu empezó a decir tacos en lengua oni, muy fatsidiada: "Apitacon, demor, EJAL, dewil e gromenagüer! Ese peaso de lluvia, que ustedes saben que cunado se llovía... Las lluvias... 'Edaban en mal estado... ¡SE HAN PUESTO UNOS LLAMBORDINS EN TODOS LOS ELEMENTOS COMUNESTCHÁ!"

Ataru y Pernell le taparon la boca a la vez. Parecía una escena de dibujos animados americanos en lugar de un anime.

Pernell susurró "Esto es bueno, jóvenes, si realmente vienen con perros, la lluvia habrá borrado el rastro y..."
Un ladrido muy ténue y lejano pero claramente audible sonó a media frase "...me meto la lengua en el culo"

"Son rápidos, los cabrones, dijo Ataru "No debería haberme quedado charlando sobre política en los países comunistas"

Lamu cogió a su cariñín por el hombro para animarlo "A lo hecho, pecho, cariñín..."

Y se paró a media frase: Al oír la plabra "pecho", Pernell y Ataru se quedaron embobados mirando com o con el agua, el traje ajustado de Lamu no podía ocultar la silueta de sus pezones. En otras circunstancias, incluso le hubiera gutado que Ataru la mirara con deseo, pero no era hora. Exclamó su "Cariñín, eres TONTOOOOO" ["Darling no BAKAAA!" en el original- N del A.]  y lanzó un impactrueno a ambos mirones.

"¿Qué hay tormenta?", se preguntó Pernell, que no parecía muy afectado por el impactrueno salvo por algunas manchas de carbonilla. Tampoco  Ataru parecía muy afectado, pero se enfadó "Lamu, eres tontina [Lum no baka en el original], en todo caso: ¡Entre el alarido que has dado y la luz que has hecho nos acaban de descubrir fijo!"

"¡Tienes razón, tchá! Perdona, es que es difícil perder las costumbres" - Dijo esto último con cierto retintín. Ataru entendió y se sorprendió a si mismo medio sonriendo. Pacrece que se le estaba pegando algo del sentido del humor de Shunsaku. "¿Se te ocurre algo?"

Ataru miró hacia el lago y tuvo una idea "¿A alguien le gusta el ninjitsu?", preguntó, intentando simular confianza en su plan.

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Los hombres de Nie peinaban la isla por el sendero con perros entrenados para rastrear y atacar. Iban a volver a la base cuando empezó a llover con fuerza, ya que los perros estaban bastante desorientados pero una luz muy inensa desde bastante lejos les llamó la atención.

"¿Qué es eso?"
"¡Parece un flash!"
"Son ellos, seguro"
"O una de las otras dos patrullas haciendo señales"
"No lo creo: unos están en el páramo, bastante detrás de nosotros y los otros en la playa. Nuestras linternas de señales no son tan potentes como eso"
"Vamos allá, pues"

El grupo avanzó, con los perros delante en busca de rastros. Era imposible: el agua había comvertido la superfície del bosque en un lodazal, y los variados olores confundían a los canes. El grupo decidió dividirse: siendo 8 cada uno tomaría una dirección hasta llegar a la costa o al llano.

Tal Bloomestein era uno de los buscadores. Había sido sargento en el ejército israelí, pero los hombres bajo su mando lo denunciaron por disparar a un niño palestino que se aceraba a pedirle pan. El niño iba en pelotas, así que todo protocolo había sido incumplido, en efecto, Bloomestein había matado al crío por el puro placer de cargarse a un árabe. Sus contactos con la extrema derecha le ayudaron a escapar del país antes de que la Policía Militar pudiera detenerlo. Desde entonces hacía de mercenario errante, sin domicilio fijo ya que el Mossad y la Interpol andaban tras su pista para entregarlo al Tribunal de La Haya. Incluso el CEFPIFST estaba cooperando, junto a los Hombres de Negro, vigilando a la población de orígen no terrestre vinculada a la extrema derecha hebrea, por si la Federación debía intervenir.

Bloomestein era un experto en seguir pistas visuales, y al ver el flash, enseguida su instinto rastreador, muy superior al de cualquier sabueso, pues había estado en primera línea montones de veces. Memorizando a perfección el lugar y el momento en que le había parecido verlo, en cinco minutos estaba en el claro. Esos agentillos caerían en cualquier momento. Sabía que eran novatos. Para tener mejor vista del lugar decidió avanzar por las aguas del peqeueño lago. Aunque llovía a rabiar, sabía que su profundidad no superaba el medio y medio cuando estaba lleno.

Bloomestein avanzó entre las aguas: ni un bicho viviente por allí salvo algún nenúfar aislado, y hojas caídas por la fuerza de la tormenta y cañas. Vagando por allí, se metió entre éstas.

Horas después se despertó tirado en el borde del lago y con un buen chichón en la cabeza.

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Ataru pretendía utilizar un viejo truco que pensaba que solo funcionaba en los mangas, hasta que Shunsaku le convenció de que funcionaba: arrancar cañas, ponésrelas en la boca y sumergirse respirando por éstas. No era la mejor idea lloviendo como estaba lloviendo. El agua penetraba en las cañas y casi ahogaba a los tres agentes, que debían estar más pendientes de coordinar los tragos que en la respiración en si...

En un momento dado, Ataru oyó una voz en su cabeza:

"Cariñín, viene uno"
"¿Por Dónde?"
"Viene de cara a mí. Creo que vacila un poco"

Hacía ya tiempo que los impactruenos de Lamu habían causado que las ondas cerebrales de ambos pudieran conectarse a corta distancia (máximo un metro), creando una poco efectiva pero a veces útil telepatía: pera que funcionara, debían estar en silencio, y tener la mente vacía o en alerta Eso era dificultoso, pero se aprobaron más de un examen en el insti usando el sistema...

Lamu apenas distinguía la figura, pero lo que estaba claro es que se dirigía hacia ellos. El más mínimo movimiento los podría delatar.

"Cariñín, va derecho en mi dirección"
"No lo veo"
"Está a 90 grados a tu derecha; le estás dando la espalda"
"Pues creo que tendríamos que aprovechar el momento", le comunicó Ataru. Justo entonces sintó el movimiento del agua a su lado.

Giró, se levantó de pronto y agarró al mercenario. por la espalda. La presa fue buena. No se podía girar.

"¡GO!", exclamó.

Lamu actuó según su instinto, como le enseño Hino-sensei. Aprovechando su capacidad para flotar, emergió, dio un giro total en el aire y le propinó una patada voladora giratoria al adversario. El instinto no le falló. Justo en la sien. Mientras se dejaba caer de nuevo al agua, pudo ver como el mercenario se desplomaba y Ataru había logrado mantener la llave con que atenazaba al enemigo.

Ataru enseguida apartó al inconsciente soldado, con chucón considerable en la cabeza, y lo dejó entre unos matorrales. Pernell se levantó al oir el ruído. Vio como los dos jóvenes agentes chocaban las manos.

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TRIVIA

¿Cómo es que Pernell entiendo lo que dicen Ataru y Lamu si se supone que hablan en japonés? Me acojo al manido recurso llamado "Aliens Speaking English", explicada en detalle aquí.

Si no entendéis algo, pido por favor lo comentéis para su arreglo, edición y/o aclaración.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cronicas del CEFPIFST. Misión 1: contra el Dr. Nie; Acto 11

Ataru se arregló bien para ir a casa de la Srta. Roppongi. Se puso un traje fresco y la mejor de las corbatas que llevaba. Compró una botella carísima del mejor ron que tenían en una tienda de licores, no muy lejos del hotel y se subió al Le Baron. Mientras se dirigía al sector montaña, se entretenía buscando alguna emisora que diera un poco de música relajante. Finalmente encontró una en la onda media que ponía solo jazz e instrumentales. Eso le gustaba más. Sonaba la versión de Percy Faith de relajante música de la película A Summer Place.

El Le Baron empezó a subir por las carreteras del Sector Montaña. Este sector estaba formado por suburbios, generalmente de lujo, situados en la falda de las Blue Mountains, Red Hill y Long Mountain, construídos en su mayoría en los años 50 para acoger a la económicamente boyante clase alta blanca. Estos barrios seguían dominados por blancos y chinos; pocos negros ricos habían a pesar de la independencia, esencialmente traficantes y gente de la clase política y la farándula. La desigualdad social seguía patente en Jamaica tras 25 años como Estado de la Commonwealth.

Siguiendo un mapa, Ataru se dirigió hacia Red Hill. Fue conduciendo y poco antes de salir del casco urbano se encontró delante suyo, con un Talbot Samba Cabrio que avanzaba a paso de babosa coja. Ataru iba un poco tarde, así que hizo sonar ligeramente el claxon. Una mano salió del Talbot y le indicó que lo adelantara. La carretera era relativamente ancha y no venía ningún coche en contradirección, así que avanzó saludando educadamente al conductor, un tipo que le contestó el saludo. Fue justo entonces cuando vio por el retrovisor que el Talbot no llevaba matrícula. La canción de A Summer Place había pasado a una versión discotequera de la pieza, como si fuera una premonición. El retrovisor reventó en pedazos: el copiloto le había disparado con lo que parecía una Luger, pero había errado el tiro. Así y todo le pareció ver que el tipo que en el asiento de detrás dando instrucciones llevaba un parche en un ojo.

Ataru aceleró y las ruedas chirriaron cuando tomó una curva derrapando. Pudo llegar a oir como detrás suyo rugía otro motor, pero enseguida reaccionó al ver que iba en contradirección y un vehículo se le aceraba de frente. Un volantazo, y Ataru lo esquivó por los pelos. El Talbot se acercaba. Puso la capota  para no ser un objetivo tan fácil. Ahora solo se podía guiar por el retrovisor
interior.

Los dos coches subían por una carretera empinada. Desde el Talbot no paraban de disparar. Eran listos: llevaban silenciador, por lo que se tenía que guiar por los impactos, Ataru se la jugó y condujo en zig-zag. Tenía la esperanza de que llegaran pronto a la parte en obras de la carretera, ya que entonces la carretera se bifurcaba por senderos unidireccionales En la radio habían cambiado de canción. Sonaba Love Knows, de Ernest Ranglin, o eso le pareció entender a Ataru, a quien le importaba un comino lo que tocaban [Aunque para un espectador neutral, quedaba bastante bien para una persecución peliculera (N del A)].

Uno de los ocupantes del Talbot sacó cierta falsa muleta y disparó contra una roca que se encontraba en precario equilibrio. Ataru tuvo suerte de que entonces apareciera la bifurcación y acelerara. La roca se fue al suelo y el Talbot tuvo que hacer una maniobra brusca para evitar chocar contra ésta. El petardo había estado a punto de estallar en las narices de los mercenarios de Nie. Éstos se cagaban en todo. Ataru, arrojado y con los ojos llorosos acertó a decir para si mismo "Namu abida butsu" cuando alcanzó los 160 y se lanzó en línea recta hacia la barrera de las obras. El terreno cambió de asfalto a arena y gravilla, bastante resbaladizas. La barrera destrozó el parabrisas de Ataru. El Talbot pasó por encima, y una rueda les quedó un poco salida. Los asesinos solo notaron un bache. Ataru rompió parte del cristal usando la culata del revólver del chófer suicida, que había dejado en la guantera, descargado. Aún así, de un solo golpe solo podía hacer un precario agujero.  Por allí apenas pudo ver una curva cerrada por la que casi se despeñó, pero un volantazo a tiempo lo sacó del peligro.

La persecución seguía por ese peligroso terreno, delimitado por un precario quitamiedos que lo separaba de una cuesta abajo llena de rocas. Afortunadamente no parecía haber nadie en las proximidades, por lo que siguieron adelante. Una bala rozó el brazo izquierdo de Ataru, haciéndole un corte, y fue a dar en la guantera. Sin duda iban afinando. Si no se le ocurría nada solo podría caer huyendo o hacerles frente. De pronto, la vio. Vio a la Muerte cara a cara. A unos 50 metros estaban los obreros asfaltando la carretera, de cara a ellos. Un camión lanzaba el asfalto mientras una apisonadora lo seguía a distancia Ataru frenó de pronto y solo el cinturón le salvó de algo más que un golpetazo en la frente. El conductor del Talbot, a quien el Le Baron le tapaba el ángulo de visión, confundido por la maniobra, frenó a su vez, pero el frenazo hizo que la rueda se saliera del todo y perdió el control del auto. La inercia hizo su trabajo y el coche se fue a un lado aún con mucha velocidad, el quitamiedos no sirvió para nada debido a lo resbaladizo del terreno y el Talbot se fue para abajo dando vueltas de campana y estrellándose con las rocas. Cuando llegó al fondo de la cuesta, no quedaba sino un amasijo metálico, y humeante. La muerte de los Garrett estaba vengada. Los había derrotado, por suerte, y, además, sin armas.

Los obreros se acercaron a Ataru cuya frente sangraba, igual que el corte en su brazo izquierdo. A parte del parabrisas y del retrovisor rotos, el coche había salido bien parado. Mientras lo atendían, un joven se le acercó y le preguntó:

- ¡Yo, mon! Eres un tipo suertudo, eh ¿Quiénes eran esos desdichados que se han despeñado? 
-  Unos a los que ha mirado un tuerto - Respondió Ataru, sin  inmutarse. Y se quedó tan ancho.

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123, Lipscombe Avenue, 18:16 h

Akemi se estaba duchando. El agua tibia bajaba por su cuerpo desnudo como auténticas cataratas de placer. De pronto, cambió a la fría. Al entrar ésta en su cuerpo, sus pechos se excitaron y sintió el vibrar de sus pezones endureciéndose. Se mordió ligeramente uno de ellos, dejándose llevar por las placenteras sensaciones cuando de pronto llamaron al timbre.

Akemi paró de darse gusto a si misma y salió rápidamente de la ducha. Miró hacia el radio-reloj que tenía en el tocador de baño. Eran las seis y veinte. Sin duda, habían cazado al pichón y ya lo tenían bien disecado.

- Un momento, por favor, enseguida voy.

Se lió una toalla a la cabeza y otra al cuerpo y se dirigió a la puerta "con lo puesto". Cuando abrió la puerta, segura de ver a los tres marineros, se encontró con el pichón.

- Hola, Akemi-chan, perdona por ser tan brusco y llegar tan temprano, pero he tenido un pequeño accidente y me han remolcado hasta aquí unos amables señores que estaban asfaltando la carretera de aquí cerca. Mira qué ronsito más bueno he traído.

Akemi estaba alucinada y no sabía como reaccionar. Era Moroboshi, en efecto, con la frente vendada, pero impecablemente vestido (era una suerte que Ataru llevara siempre un traje de recambio) [Nota del CEFPIFST: Semos unos finolis del quince y preparamos a nuestros agentes para ello]. Llevaba una maleta en la mano y la miraba con una sonrisa bobalicona. Al fondo podía ver un Chrysler Le Baron descapotable sin parabrisas y con un retrovisor roto. Habían fracasado. Solo quedaba Warren.

- Hola, Ataru-san, buenas tardes.
- Pareces sorprendida de verme.
- No es para menos, pues me estaba duchando.
- Oh, es que cuando se trata de mujeres guapas me da igual lo que hagan. Yo voy por ellas directo. No en vano me llaman "El tipo más cachondo del universo". - Ataru hacía esfuerzos titánicos por no mirar hacia el canalillo de la hermosa secretaria. Akemi lo notó, e intentó seducirle soltando un poco la toalla. Ataru se mantuvo firme.

- Bien, pues pase, no puedo dejar a mi invitado en la puerta.

Akemi no pudo ver que a Ataru le salieron dos lagrimones del mismo esfuerzo. [Nota del CEFPIFST: Esto es lo que contó 7F a la Srta. Fujinami, pero otras fuentes, bastante fiables - de las que hablaremos más adelante -, aseguran que se tiró un cuesco de esos suaves que se sintió a tres manzanas vista].

Akemi hizo pasar a Ataru a un bonito salón, decorado con una mezcla de estilos entre oriental y occidental. ¡Cómo se veía que las secretarias de los ministros iban bien pagadas! Decidió chafardear un poco. Apartando un panel japonés vio una cocina excelentemente equipada. No había nada de interés allí. Al otro lado, una puerta de nogal deba acceso a un espacioso dormitorio con un pequeño jardín y con una enorme cama con pinta de ser confortable...

- Ataru-san...

Ataru se giró para ver a Akemi vestida con un babydoll transparente de color fucsia. Daba gusto verla así.

-  ... Quiere que le sirva un refresco...? - Akemi casi ronroneaba
- Claro. ¿Qué puedes sacar de este ron que he traído?
- Algo muy rico y que le excitará los sentidos...

Al cabo de unos momentos, Ataru y Akemi disfrutaban de un ron con guaraná y coco. Estaba riquísimo.

- A tu salud, Akemi-chan...
- A la suya, Ataru-san.

Akemi miró fugazmente hacia un reloj. Ya eran las 19:00. Ataru lo notó.

- ¿Te preocupa algo, prenda?
- Eh... Es que no veo la hora de que pueda sentirte dentro de mí, cariño.

Akemi se acercó a Ataru y lo abrazó. Ambos acercaron sus labios lentamente, pero de pronto, Ataru sintió el impacto de algo punzante. No era un objeto. Era algo que le había penetrado muy adentro. Sobre la cara de Akemi apareció fugazmente la de una chica aún más hermosa, con pelo verde y unos pequeños cuernos en la cabeza. Ataru paró en seco.

- Akemi-chan...
- ¿Qué, mi semental? - Dijo mientras le acariciaba la entrepierna al joven agente, que hacía como si nada.
- Nunca hago el amor con el estómago vacío.

El momento se rompió.

- Estooo... - dijo Akemi, descolocada - Sí. Es verdad, ya va siendo hora de la cena. Voy a hacer unos huevos al estilo vienés.
- De eso nada, mi señorita. No seamos tan refinados. Tienes cara de que te guste la pizza.

Ataru había dado en el clavo

- Claro que sí, Ataru-san, pero es malo para la línea y...
- ¡Narices! Valen más unas buenas lorzas que una línea recta. Conozco una pizzería aquí en Kingston que las hacen genial. Me la ha recomendado Weasel Mack. ¿Lo conoces?
- Claro que sí, voy a comer ahí al menos una vez a la semana, si lo dice Mack, tiene que ser buena.
- Pues no se hable más. Llamo ahora mismo.

A Akemi le iba bien esto. Los pizzeros tardarían lo suyo, y eso le daría más tiempo para crear una distracción, de manera que Warren tendría chupado el cargarse a Moroboshi. Así pues era cierto que ante una mujer sexy perdía el oremus...

- ¿Biagini's? Sí. un pedido de dos medianas. Traiga una de frutti di mare y una de pepperoni con doble de queso para una chica que está como un ídem. ¿Serán 15 dólares? Bien. Mándelas a 123, Lipscombe Avenue. Dígale al repartidor que le daré 5 más de propina si llega rapidito. Gracias a usted. Adiós.

Se giró a  Akemi

- Tardarán como una hora y cuarto, más o menos.
- ¿Cómo sabes que me gusta el pepperoni?
- A las pelirrojas os va el riesgo. Conocí a una que era tremenda.

Ataru y Akemi pasaron el rato hablando de Japón, de qué pueblo eran los padres de ella, del instituto de chiflados de Tomobiki y de lo que te rondaré morena. Parecía mentira que aún no se hubieran dado un revolcón, pero Akemi era muy educada y deseaba cumplir lo dicho por Ataru, que le había facilitado el trabajo de acabar con él de la manera más idiota.

En un momento dado, Ataru fue al baño. Desde ahí oyó el sonido de un coche que se acercaba. Se puso en guardia. Cerró con pestillo y esperó. Llamaron a la puerta. Akemi se dirigió hacia ésta, diciendo.

- Mira, Ataru, han llegado las pi.. Las pi... ¡¿LOS PICOLETOS?!

Ataru empezó a partirse la caja en silencio. Su plan había funcionado. Desde el baño podía oír como una voz familiar leía los derechos a Akemi Roppongi, bajo la cual pesaba una acusación de espionaje y conspiración.

- ¡No tienen derecho a entrar en mi casa!¡Conozco mis derechos!¡Soy la secretaria de su superior; lo va a pagar caro!¡Quiero que me muestren una orden de registro! Y, aunque la tuvieran, no encontrarían nada.

Ataru tiró de la cadena y salió del baño secándose las manos.

- ¿Os da problemas el topuelo, chicos?
- Sí, comandante Moroboshi: no tenemos ninguna orden de registro y...

Ataru se puso la mano en el bolsillo y se sacó un papel de los de la Administración, timbreado y con sus marcas de agua.

- Aquí está la orden. - dijo mientras se la entregaba al agente, uno de los dos que lo habían acompañado en su investigación preliminar junto a Walpole.- Es cierto. No hay nada. aún así, ¿han descubierto algo?
- Sí. Como nos ordenó el Juez Morris se pinchó el teléfono del recibidor del despacho ministerial. A primera hora de la tarde habló con unos individuos y habló específicamente de eliminarle de camino hacia aquí, porque no se fiaba de las bondades de Calvin Warren como ejecutor.
- Bingo. Y...?
- Unos obreros de la construcción nos han avisado de que tres hombres han sido hallados hechos papilla en el fondo de un barranco. Traían con ellos una Luger del mismo modelo de la que mató a los Garrett y un rifle bastante potente camuflado en una muleta. Son pruebas circunstanciales, pero creo que de algo servirán.

Ataru, dirigiéndose a Akemi, le dijo:

- Es una pena lo de tus amigos y lo del polvete que no ha sido. Si hoy me hubiera comido el bocata para almorzar, te habría mostrado cómo lo hacemos en Tomobiki. No nos llaman "los Ai No Corrida" por nada. Sayonara, nena.

Akemi escupió en la cara de Ataru, lo que no hizo más que aumentar su sensación de victoria.

- Y parecía fina, la condená.

Mientras se limpiaba el lapo con la toalla saludó a Walpole, que le hacía señales de lejos, delante de un coche celular.

- ¡Cuídela, Walpole, que es más refinada que la Bernarda, que se bajaba las bragas a pedos!

Al cabo de unos momentos vio al coche alejarse hacia el centro de Kingston, y Ataru se rió de si mismo autoproclamándose como bestia sexual cuando aún era virgen. Aunque si no hubiera sido por ese pinchazo que sintió... ¿Acaso era su conciencia?

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123, Lipcombe Avenue, 20:08 h.

Tras todo el trajín, Ataru se preparó para lo que iba a venir. Había hecho jaque a la reina, pero ahora era hora de poner las fichas en jaque mate. Conque Warren, eh!

Ataru corrió hacia la habitación de Akemi, agarrando antes la maleta. En ella llevaba su fiel Desert Eagle con un silenciador, una pistolera para llevar bajo el sobaco y una mirilla láser. Ataru cogió el silenciador y se lo puso a su pistola. No necesitaría la mirilla ni la pistolera. También decidió coger el cuchillo reglamentario. Se quitó el traje y la corbata, quedándose en mangas de camisa. No se trajo su chaleco de kevlar. No pensaba que fuera necesario y abultaba demasiado en su pequeña maleta.

Se acercó a la cama de Akemi, la deshizo como o si hubiera habido allí un revolcón y agarró todo cojín o almohada que corriera por la casa. No había tiempo que perder.

Tras coger un aperitivo y llevarse consigo una Game & Watch, se sentó cerca de la puerta de la habitación de Akemi, puso la pistola sobre su regazo y el cuchillo agarrado al cinturón y se puso a jugar con la maquinita.

Pasó como una hora cuando so volvió a oír a lo lejos el sonido de un vehículo de motor. Ataru dejó de jugar. No se oía nada. Se le ocurrió apagar la luz. Entonces se oyó como se abría la puerta de la calle. Después, nada durante unos 15 eternos segundos, cuando la puerta de la habitación se abrió y una apareció mano empuñando un enorme revólver Ruger Single Six con un silenciador incorporado. Ataru echó mano de la Desert Eagle para acabar ya, pero para su sorpresa, la mano disparó directamente contra el montón de bultos que había en la cama. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Era el momento. De un brinco, Ataru se incorporó y rajó la mano con su cuchillo. Un grito desgarrador se oyó mientras la Ruger caía al suelo. Agarrando la mano, Ataru tiró de ella y tumbó a su adversario con una llave, tras lo cual ejecutó un Juji Gatame hasta que el antebrazo del frustrado asesino empezó a crujir.

- ¡BASTA!¡DÉJEME!¡AAAAAAGH!

Ataru lanzó a su asaltante hacia el lado contrario donde estaba la Ruger, se incorporó, agarró la Desert Eagle y encendió la luz. Era el Dr. Calvin Warren, que se retorcía de dolor.

- Un empollón con una pistola. No es una buena combinación, Dr. Warren.
- ¡Maldita sea su estampa, pasma de mierda!
- Jo, qué malhablado es en privado, ¡eh! Con lo claro y cristalino que es cuando se le interroga educadamente. Ahora, hable si no quiere que le añada un ombligo nuevo sin anestesia. Trabaja para el tal Dr. Nie, el propietario de Sagussa Island. ¿Verdad? Y es el chivato que delató al pobre Dr. Garrett, por supuesto...
- No hablaré ni que me mate.
- Eso tiene fácil solución - Dijo Ataru, apuntando.
- No! NO! Espere. Deje que me levante, por favor.
- Ese bulto bajo su calcetín... - Ataru disparó a la izquerda de Warren.
- ¡Está bien!¡Está bien!¡Me rindo! - Un Warren absolutamente rendido se sacó un diminuto NAA22S, lo dejó en el suelo y lo tiró hacia Ataru, que le puso el pie encima.
- Sí, trabajo para Nie. Lo que gano en el MICO no es suficiente como para permitirme el tren de vida que llevan los del Club. Un día Nie se puso en contacto conmigo. Uno de sus asesores le había contado que yo había descubierto material radiactivo en la isla. Así pues, me contrató... - Warren se arrastraba lentamente, cual gusano - ... Y me ofreció un sueldo millonario. Al cabo de un tiempo, ese cotilla de Garrett descubrió los yacimentos y pensó que Nie quizá no era trigo limpio. Afortunadamente para nosotros se dirigió a mí de entre todos los geólogos de Jamaica - Warren sonrió con socarronería. Seguía arrastrándose. Ataru no le quitaba la vista de encima - Craso error. Fue su fin. Los servicios de inteligencia privados de Nie solo tuvieron que hacer algunas preguntas a polis corruptos para descubrir su doble vida. Una vida que pronto valdrá tanto como la suya.

Warren agarró de pronto el Single Six y se incorporó:

- Es una pena que no sepa que soy ambidiestro, Comandante Moroboshi.

Y disparó contra Ataru.

*clic*

Ataru sonrió:

- Pistola prestada, ¿eh? Es una Single Six, Cal ¿No te dice nada el nombre? Seis tiros, y los has gastado todos en agujerear la cama de la pobre Srta. Roppongi. En fin, alguien tan desconsiderado no merece vivir...

Warren soltó el arma se echó de rodillas al suelo y empezó a rogar por su vida. Ataru simplemente apuntó bien con su Desert Eagle.

La bala fue justo al punto elegido. El pedacito de moqueta entre los pies con zapatillas deportivas silenciosas (que no le quedaban nada bien) tenía ahora un hoyo humeante. Se empezó a mojar y un fuerte olor a orina invadió la habitación.

- ... Pero tampoco merece morir. Eres un trozo de mierda avaricioso y descerebrado que va de intelectual. Solo sirves para lo que has hecho ahí en el suelo.

Ataru lo agarró del pelo. Se había desmayado del susto. A7F lo ató de pies y manos con alambre que había encontrado y lo amordazó poniéndole una fina servilleta de seda en la boca, hecha una bola. Acto seguido lo arrastró hacia su maltrecho coche y se fue, dejando allí el vehículo de Warren, para que se lo quedara el primero que pasara por allí y dejó abierta la casa la casa para que fuera pasto de squatters (okupas en argot actual).

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TRIVIA

Tema de A Summer Place: Instrumental compuesto por el afamado compositor de cine Max Steiner para la película del mismo nombre, conocida en España como En una isla tranquila, al sur (1959). El tema superó en mucho la fama de la película con las varias versiones que hicieron músicos como Percy Faith, Henry Mancini, Ray Conniff o Andy Williams (en una versión vocal). Ataru se escucha dos versiones, ambas de Percy Faith: una de 1960 y otra con arreglos disco de 1976 (que sirve como preludio e inicio de la persecución). Entre el frikerío, la de 1960 es famosa porque Monty Python la utilizó en sus "intermissions", hasta que en 1975 usó otra música - no menos mítica - para "Los caballeros de la mesa cuadrada".



Talbot Samba Cabrio: Pequeño modelo de la compañía anglo-francesa Talbot, fue en su tiempo el coche más rentable del mercado. El modelo que conducen los tres asesinos es la versión de gama alta, descapotable. Irónicamente para ellos, el Samba era un gran coche de rally.



Love Knows, de Ernest Ranglin: El guitarrista jamaicano Ernest Ranglin era (y es) un popular músico que tocó en la banda sonora de Agente 007 contra el Dr. No, lo que he hizo ganar bastante reputación internacional como músico de sesión y, ya en los 70, como músico de jazz-funk con toques caribeños, en la estela de Santana, Malo, Jimmy Cliff o Third World. Ha cultivado con igual maestría el pop, el calypso, el ska, el reaggae, el funk y el smooth jazz. Esta canción pertenece a su periodo ochentero. 



Blue Mountains, Red Hill y Long Mountain: Grupo montañoso que rodea la ciudad de Kingston. Las Blue Mountains son famosas por su producción de café.


Lipcombe Avenue: Avenida real en las afueras de Kingston, en la parte montañosa.


Ruger Single Six: (No confundir con Luger) Revólver de cañón largo creado en 1953 y que aún se fabrica (por desgracia), admite balas de alto calibraje



NAA22S: Modelo de revólver de bolsillo fabricado por la marca de Provo (Utah) North American Arms. Calibre 22. No sé cuando se creó, pero me sirve para la historia, así que si cometo una paradoja temporal, mil perdones.




Aquí la historia llega a su ecuador. A partir de ahora, cambio de ambiente, y además aparecerá algún que otro personaje con protagonismo en esta historia y en futuras iteraciones de esta saga.