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jueves, 9 de octubre de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con pavor, Acto 19

- Ahora, lo rematamos con esto... - Dijo Blitzkreig sacándose de un bolsillo un moderno casete de 8 milímetros- La peli porno de 3D y Selinova montándoselo en Budapest. Al CEFPIFST y al KGB les encantará, pero aún mas a la prensa internacional. Con esto lo redondeamos. Pasado mañana, la redacción del diario Le Monde recibirá en París esta cinta con una nota de suicidio supuestamente escrita por ti. ¡Toda Europa lo sabrá! "Agente de cuerpo parapolicial de la ONU se suicida tras asesinar a agente del KGB"."La agente femenina lo sedujo y y quiso hacerle chantaje con un vídeo que mostraba a la pareja teniendo sexo"."Abrumado por la culpa decide confesar y suicidarse".
- ¡Es una idea absurda! - contestó Zelgadis - ¡El CEFPIFST mandará a otro tras acabar conmigo!
- El CEFPIFST no mandará a nadie, colega. ¿Cómo van a petar su impenetrable doble cobertura de agencia de transportes y de agencia parapolicial al servicio de las Naciones Unidas? ¿Sabes la que se armará cuando se confirme que hay una agencia que reconoce y confirma la existencia de vida extraterrestre y de la existencia de una "ONU interplanetaria", no? Y si vas a cortarme diciendo que el KGB nos irá detrás, te aviso que quien me da las órdenes es Sveltana Smirnova.
- ¡¿La coronel Smirnova?!¡Esa es del KGB!
-¡Ja! Oficialmente sigue siendo del KGB porque Gorbachov y compañía no quieren que se sepa que su perestroika ha causado la deserción y traición de uno de sus más altos cargos. Se lavarán las manos por partida doble en esto, también: una coronel desertora engañó a una joven agente para simular una deserción a su vez. ¡Y encima les robó - Blitzkreig se hinchó de orgullo cual gallo -EN LAS NARICES Y TRAS UN ATENTADO CON BOMBA EN "SU" TERRITORIO un ordenador con datos imprescindibles pensando que lo hacía precisamente por ellos y la Madre Rusia!¿Qué torpeza la de estos muchachos soviéticos, no?

Jaque mate para Zel. Su intento de hacerse el listo había fracasado. Aquí solo había un ganador, y era ORTEGA. El plan parecía preciso, y no estaba en condiciones de buscar agujeros. Había que pensar otra cosa.

- De nuevo, ¿Cuánto te pagan?
- ¿Por qué, ahora?
- Por trabajar en ORTEGA.
- Lo que no te importa.
- Podemos pagarte diez veces más de lo que pagaría ORTEGA por esa cinta y tu silencio.

La expresión de Blitzkreig pareció por unas décimas confundida. Bingo. Había un resquicio y era lo más básico que había: el vil metal.

- Gracias, pero no, gracias. Me entregaríais a las autoridades solo empezar.
- Siendo así, solo me queda una cosa que hacer...

Zel iba a echar mano de su bolsillo, pero Blitzkreig fue más rápido que él y le dio una patada en el estómago. Por muy dura que tuviera la piel...

- FFFFFFFssssssssss...
- Tsk, tsk. Sin truquitos colega.
- Sssssssolo quería... Sacar mi rosario para rezar mis últimas oraciones...
- ¿Para qué lo quieres?¡Acabemos esto, que llevamos dos episodios largando como políticos!
- Te... Puedo pagar... Si me dejas sacarlo del bolsillo.

Otra vez esa expresión...

- ¡JA!¿Cuánto pagaría un maniquí de sacristía por un rezo?
- 1.800 dólares en oro. Aquí mismo.

Ya estaba. Órdago lanzado. A ver qué pasaba... Blitzkreig se había quedado unos segundos pensativo.

- ¿Dónde los tienes? Igual me lo pienso
- En mi maletín. Está en ese estante de arriba ¿ves?

¡Se levantaba!. ¿Había caído? Solo esperaba que no reparara en los botones de apretura y los leoncillos rampantes mirando ambos hacia un lado... Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Blitzkreig le tiró el maletín.

- Dámelos. Acepto tu oferta.
- Bueno, de perdidos al río. Abrimos la maleta...

La abrió. Era una suerte que para recordar lo que podía pasar si usaba mal el maletín hubiera dejado el bote de desodorante fijo en el pistón de detonación. y sacó la cinta con los relucientes Golden Eagles. Blitzkreig apartó la vista un momento hacia ésta.

- Bien. Ahora, ciérrala.

Rápidamente, Zel cerró y cambió de posición el botón de la derecha.

*cli.cli-cli-clak*

Los leones se hallaban frente a frente ahora. Parecía que Blitzkreig no había reparado en el truco, El sonido del tren camufló el del mecanismo de activación del detonador.

- Devuélveme la maleta. - dijo Blitzkreig - Este sobresueldo está muy bien.

Si Zel conocía bien las debilidades humanas, el órdago le iba a salir genial...

- ¿Tienes más? Pensaba vaciar todo el cargador mientras rezabas a ver cuánto durabas orando mientras recibías siete balazos antes del definitivo. Sin embargo, si me pagas más, solo te volaré la tapa de los sesos directamente...

¡Bingo!

- Sí, en la parte de arriba, entre los leones, dentro del forro, hay cuatro más para completar unos bonitos 2.000. Si me das la maleta...
- Ni hablar, que he visto que llevas una caja que seguro que contiene un arma. Lo abro yo.
"Sarunas, ahora dependes de ti mismo. Alabado sea el Señor", pensó Zel.

Blitzkreig abrió la maleta. La pequeña explosión y la salida del gas lacrimógeno se produjeron en sus mismas narices. Ni esa especie de autómata pudo resistir el impacto del gas. Cegado y sorpendido, soltó la TT-30 mientras 3D saltaba hacia él para ofrecer la última resistencia. Lo empujó de un cabezazo contra la pared divisoria. Le dio en el estómago y el tipo lanzó un "¡Hmph!" que demostraba que le había dolido. Estaba vengado del puñetazo de antes. Lo remató con un uppercut en la barbilla, pero aunque debió ser un buen golpe, Blitzkreig supo encajarlo. Zel voló hacia la cama de un patadón y tuvo el tiempo justo de esquivar las manazas que querían estrangularlo. Blitzkreig, tosiendo, esputaba sangre y algún diente por la boca, pero no parecía que el dolor lo afectara ¡Qué tío! Zel dio un brinco hacia un lado. En los segundos que habían pasado, él también había quedado cegado. Esto tenia que acabar rápido. Palpó. Sí: tenía el maletín cerca, pero no pudo prevenirse del ataque del furiosos mercenario, que empezó, esta vez sí, a estrangularlo. De no ser por su piel más dura de lo normal, ya estaría muerto, pero para Zel ahora su tortura de nacimiento era una bendición: le dio tiempo a agarrar del maletín su cuchillo balístico, que estaba entre sus prendas. Se había acabado, pensaba. Iba a apuñalarlo hasta cargárselo, pero milagrosamente para el villano, Blitzkreig empezó a sacudirle la cabeza contra la pared con una mano mientras con la otra seguía cortándole el resuello. Zel no tenía más remedio que usar el mecanismo balístico para salirse de esa. Podía ver solo siluetas, pero creyó ver una pierna del felón a su alcance. Pulsó sin dudar, y el asesino lo soltó. Había acertado en el muslo derecho. Zel aprovechó para dar puñetazos a ciegas, y algunos acertaban... Blitzkreig respondió de la misma manera, con más dureza que Zel pero con menos fuerza que antes. El hecho es que el gas los estaba debilitando. Durante el intercambio de golpes a ciegas, Zel acertó a darle un rodillazo y a lanzarlo con toda su alma contra la pared, pero en lugar de oírse madera rompiéndose, lo que oyó fueron cristales y el viento silbando. Había estampado a Blitzkreig contra una de las dos ventanas del departamento. El gas empezó a disiparse rápidamente. Blitzkreig, vivito y coleando pese al golpe se giró hacia Zelgadis y éste quedó horrorizado: su cara era un amasijo desfigurado de piel, con partes colgando, cristales y sangre. Pero los ojos del asesino, aunque enrojecidos, tenían aún el brillo del profesional (esto parece un anuncio, ya).

- Eshto esh pehsoná ya, coeja - dijo.

Aún le quedaban fuerzas para articular palabras en inglés, amenazarle y vacilarle. Era increíble. El despiste de mirar la cara de Blitzkreig le costó que este tuviera tiempo de hacerle un lariat. Y eso con el filo de un cuchillo clavado en un muslo. ¿Cómo podía ser? Esta nueva distracción le volvió a salir cara, porque entonces sintió algo fino, de nuevo, en el cuello, cerca de su yuglar. No era necesario adivinar que era: el hilo de acero oculto, generalmente en un reloj, a la yuglar, método de ejecución favorito de la CIA. Aunque había recibido más que él, Zel había cometido el error de dejar pensar a Blitzkreig. Éste empezó a apretar, Un hilillo de sangre empezó a aparecer en el cuello de Zel. Unos segundos más y estaría muerto. Zel cayó de rodillas Entonces, sintió que algo metálico le rozaba la mano... La hoja del cuchillo. No dudó dos veces. La desclavó. Blitzkreig lanzó un alarido de dolor, y aunque no soltó a su presa, aflojó lo suficiente como para ésta se librara de su asesino apretón. Por instinto, Zel se puso a la espalda del asesino y lo empujó. Sin nada más al alcance, echó mano casi sin darse cuenta a su bolsillo. ¡El rosario! No dudó. Se lanzó contra Blitzkreig y, usándolo como éste había usado el hilo de acero le echó la cadena a la yuglar. Si podía resistir sin romperse Tiró del rosario con toda la fuerza que le quedaba... Y cuando éste se partió en dos y Zel se quiso dar cuenta, Blitzkreig yacía en el duelo, su yuglar cortada por la cadenita de ese rosario que juzgaba tan inútil. La sangre salía como una cascada del cuello del felón. En un último y titánico esfuerzo, Zel agarró al asesino, ya muerto y poco a poco y cuidadosamente lo echó por la ventana rota.

Zel se acarició la yugular y se miró la sangre la fina herida que le había causado Blitzkreig. Vio en el suelo el reloj de ese tipo, sonrió malévolamente y murmuró.

"En mala hora te viniste, colega: ba-dum-tsss...".








martes, 7 de octubre de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con pavor, Acto 18

“Oy polnym polna mоya korobushka
Yest' i sitets i parcha.
Pozhaley, dusha-zaznobushka,
Molodetskogo plecha”

No había duda: ese tío le había puesto algo al vino. Que Amelya Selinova estuviera cantando el Korobeiniki subida en su silla no parecía la actitud normal en una formal
agente del KGB.

- Creo, Kakunas, que a tu novia le ha subido el vino a la cabeza.
- ¿Ah, sí?¡No me joda! – contestó Zel, mirándolo sin pestañear.
- Vamos a llevárnosla al departamento, ¿no?

Entre las miradas de la gente, los entre los dos se llevaron a Amy, que había pasado de un estado de euforia a uno de somnolencia. Como les seguía servilmente y pesaba más bien poco, no costó nada meterla en el departamento y estirarla en una butaca. Allí se quedó profundamente dormida.

- Encantadora…
- En efecto. Ahora que esta durmiendo la mona, Del Guidice, deberíamos hablar del plan de extracción. Esto ha caído que ni pintado. Pase a las literas, por favor.
- Como quieras, colega.

Blitzkreig pasó a las literas. Zel cerró el departamento por el medio y se giró de pronto encañonando al italiano con su Desert Eagle. Blitzkreig se lo esperaba: levantó las manos con parsimonia y puso una expresión chulesca.

- Esto forma parte del plan de evasión, 3D. Desde arriba han pedido que ella no se entere de nada. Ahora solo estamos en esto tú y yo.
- …
- ¿No te fias? Mira esto, Zelgadis. – se sacó un papelón doblado de la solapa – Un mapa militar de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, justo, justo del punto de extracción.

Zel le indicó una mesilla.

- Enséñamelo aquí.
- Como tu digas, colega.

Bliztkreig extendió el mapa. Era relativamente pequeño, doblado solo en dos mitades, y muy exacto.

- En este momento nos hallamos en camino hacia Trieste, donde es de esperar que los russinskis nos esperen. Esta zona, donde el KGB no tiene acceso, se encuentra relativamente cerca de la frontera con Italia. Este es el pueblo de Gornje Ležeče, por cuya estación el Orient Express pasa de largo. Esta señal a lápiz indica un obstáculo que habremos puesto. El punto de extracción está en este punto… - Zel estaba atento a la explicación y se acercó al mapa, bajando la guardia y soltando un poco la pistola. Blitzkreig no perdía detalle – Solo hay que bajar de las vías… - Blitzkreig levantó la mano y la puso plana – Y en esta esquina habrá un vehículo… - Y rápidamente la bajó dándole a 3D un golpe en la sien con el canto de la mano mientras decía “ssssssperando”.

Zel, pillado por sorpresa, se dio de frente contra la mesilla. Se le podía haber abierto una brecha, pero su durísima piel resistió el impacto y quedó aturdido. A Blitzkreig ya le valía, lo agarró antes de que cayera y lo empujó hacia la cama. Hecho esto, se puso unos guantes y echó mano de su arma, una clásica Makarov semiautomática de las que usaba el Ejército Rojo. Justo a tiempo para ver como su víctima despertaba.

- Buenos días, gilipollas. ¿Cómo se siente al ser tú el tonto del pueblo?
- Como un asesino.

Blitzkreig se abalanzó sobre él y le pegó un culatazo en la boca que, esta vez sí, le abrió el labio.

-¡Yo no soy un asesino; soy un artista del crimen!

Zel se lamió la herida y escupió en los zapatos del asesino. Éste estuvo tentado de disparar, pero consideró que sería ser blando con ese idiota. Se sacó un pañuelo con las iniciales de Del Guidice y se limpió el lapo con parsimonia.

- Eso, limpia tu alma, traidor. ¿Cuánto te paga el KGB por vendernos, eh?¿Lo mismo que a Vitoshev?

De pronto,  Blitzkreig levantó la vista y lo miró genuinamente asombrado. Después sonrió y seguidamente se echó a reír a carcajadas.

- Desde luego… – Rió de gusto un poco más – Desde luego que casi daría pena matarte de lo corto que eres, monaguillo. El KGB… ¿Qué es el KGB sino una pandilla de burros como vosotros? Ya que no tengo nada que esconder, ¿Acaso no te suena el nombre del Dr. Nie?

Entonces fue cuando Zel cayó en la cuenta. Se acordó del asunto de Jamaica: 7F (Ataru Moroboshi) y 8O (Lamu Inbeda) vencieron a un alto cargo de esa organización, Shutaro Mendo, alias Dr. Nie. “Vencieron” pero no “neutralizaron” porque excepto los dos agentes mencionados, a quien se les guardaba el asunto en secreto, nadie en el CEFPIFST ni – suponía Zel - en ORTEGA tenían la certeza de que Nie estaba muerto, pero se ve que éstos creían a pies juntillas en la muerte de su operativo.

- ORTEGA… Eres de la ORTEGA y nos habéis tomado el pelo a todos.
- En efecto, la Organización para el Robo, Terrorismo, Estafa, Guerra y Asesinato. Y aquí hemos hecho todo esto y más: Asesinato, todos los que queríais: los que no hemos hecho nosotros los habéis hecho vosotros. Y, por supuesto, nadie me lo puso más fácil que el cubano ese al que dejásteis como un cochinillo al horno. Gritaba como una niña. Al menos Fülöp y Del Guidice se mostraron dignos hasta el final…

Estaba claro: tenía la mente en otro sitio en el momento del asesinato del jefe de la Estación H. La rabia contra Veloso y el KGB lo cegó y no pensó en ningún momento que había una tercera parte implicada.¡Y el propio Del Guidice! Se arrepentía Zel ahora de haberlo comparado con Tadermolo y Mifolén y acusado de traidor: solo había caído en la misma fatal trampa que él.¿Cómo no intervino cuando el bestia este se pidió batido de chocolate con el arroz negro? Sí, pensó en las clases de modales y de bon vivre, pero se le olvidó enseguida, pensando que eran algo exclusivo de la Sección Omega. Mientras tanto, Blitzkrig seguía haciendo de malo de peli de serie B.

- Y el rumano que te vigilaba en Budapest, y el ayudante de Vitoshev, y su chófer ruso, y el tío que estuvo a punto de matarte en esa batalla campal en el campamento de gitanos… Me debes la vida, así que es lógico que te la reclame. Te necesitábamos vivo.
- Terrorismo, terrorismo… - Musitó Zel cariaconteceido
- Sí: aquí vosotros nos facilitasteis la tarea poniendo ese petardillo en la Embajada de la URSS. Si te consuela, solo hubo heridos leves a parte del guardia que os cargásteis.

Zel cada vez cobraba más conciencia: El KGB aún había sido más víctima que el CEFPIFST, y no el verdugo. ¡La intervención de ORTEGA los había hecho quedar mucho más como terribles terroristas que como garantes de la paz!

- La estafa y la guerra se definen solas. Veréis cuando en el Kremlin sepan lo que ha pasado en un país aliado. ¡Lo de 1956 quedará en nada comparado con la que se armará! Y, claro, robo, el del ordenador con todos vuestros datos, los del KGB y los de la CIA, que ahora tendremos a nuestro alcance. Realmente, ¡ORTEGA cumple! [Eslógan de la Organización, como se supo después. Incluso lo registraron en Tahití, los muy descaraos  – Nota del CEPPIFST.]

-- TRIVIA --

Sí, ha vuelto la subsección que aclara vuestras dudas, no vista desde los primeros episodios. De momento solo me ceñiré a este, por eso.

Korobeiniki: Pues, siendo breves, es una canción tradicional rusa conocida también como "la música del Tetris".

Gornje Ležeče: Municipio de tan solo 54 habitantes en la República de Eslovenia, famoso solo por tener una pequeña pero importante estación de tren. El Orient Express jamás ha pasado por allí, es una licencia que me he permitido aunque sí para en Ljubljana.


TT-30: Esta pistola de corta distancia (alcance 50 metros) fue creada por el armero Fedor Tokarev y, por desgracia, aún se fabrica bajo modelos modernizados. Hace muchísimo tiempo que se usa en Rusia; desde los 1930. El modelo de la foto es un semiautomático de 8 tiros, el básico.





martes, 23 de septiembre de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con pavor, Acto 17

En el andén de la Estación Central de Ljubljana, el agente Ivan del Guidice esperaba tranquilamente la llegada del Orient Express con 3D y la Srta. Selinova. Lo habían llamado de urgencia desde Venecia para encargarse de la logística del viaje en coche hacia Venecia. El plan estaba claro: Iba a estar con la pareja mientras el tren fuera hacia Trieste, ciudad que estaba seguro que estaba repleta de agentes del KGB, ya que su proximidad con la frontera yugoslava les deba grandes ventajas para espiar a esa nación rival sin que se les tirara nada en cara.
El punto de extracción sería el pequeño pueblo de Gornje Ležeče, por cuya estación pasaba de largo el tren a nivel del suelo. Allí se pondría un obstáculo en la vía (ya se habían decidido por un rebaño de vacas) que haría parar el convoy. Tras bajarse, irían en una falsa furgoneta de productos agrarios, pasando un puesto fronterizo que estaba ya bajo aviso por parte de los Carabinieri, que habían accedido a trabajar a favor del CEFPIFST. Desde allí, dando un rodeo a la ciudad de Trieste, llegarían a Venecia, territorio controlado.

Estaba del Guidice repasando mentalmente las posibles fisuras de su plan cuando llegó el tren. Iba a parar durante una hora y media, así que había tiempo para preparar el plan. Una multitud bajó de los vagones para estirar las piernas. Del Guidice se encontraba buscando 3D cuando éste se le acercó por detrás.

- Disculpe caballero. ¿Qué hora es? - preguntó el joven y apuesto agente
- Las once de la mañana. - Contesto el hombre.
- Creo que va una hora atrasado.
- Estos relojes japoneses…
- Muy bonitos…
- … Pero nada prácticos... Bienvenido a Ljubljana, 3D.
- Grazie.
- Pronuncia usted muy bien.
- Non sei stato informato che parlo italiano?
- Non, le cose vanno troppo in fretta in Barcellona.
- Oh, lo so. Lo so. Bene, bene, bene...Guardiamo per un posto discreto per parlare dei piani.

Y 3D y del Guidice se dirigieron al baño de caballeros

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Debe decirse que como pudo comprobarse, en efecto, el plan de Del Guidice tenía una fisura como era no pedir una descripción completa de 3D y sus competencias. Desde luego que a raiz de este caso, la dirección del CEFPIST envió señas de todos los agentes tanto a los archivos informáticos como manuales por defecto. Y es que de haber visto a Blitzkreig saliendo tranquilamente del lavabo de hombres con las señas personales de Del Guidice - que estaba bien difunto en un lavabo, estrangulado sencillamente con una escobilla del wáter - y los papeles del plan, ciertamente B se hubiera dado de cabezazos contra la primera pared por descuidar el tema de la documentación interna.
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- Disculpe caballero. ¿Qué hora es? - preguntó Del Guidice
- Las once y veinte de la mañana. - Contesto 3D
- Creo que va una hora atrasado.
- Estos relojes japoneses…
- Muy bonitos…
- … Pero nada prácticos...
- Joder, como me ha costado encontrarle, 3D, es Vd. algo bajito, ¿no? - dijo el italiano riendo

Desde luego, Del Guidice parecía todo un alero en comparación al base Zelgadis.

- Soy el agente Del Guidice. Mi credencial de la Trans Global. Disculpe el retraso. Esta ciudad es pequeña pero ajetreada.

Zelgadis la examinó. Biltzkreig había tenido tiempo de poner con habilidad su foto sobre la de del Guidice. En 1987 la documentación no era tan sofisticada como ahora.

- Conforme.
- Grazie, Zamyatin.
- Zelgadis - sonrió Zel - Me llamo Zelgadis, Sarunas Zelgadis. Es algo difícil, así que llámeme Zel, o Saras.
- Bien, Zex.

"Vaya un tunante me han enviado", penso 3D, "mucho músculo pero digno heredero de Tadermolo y Mifolén, parece"

3D y Blitzkreig entraron en el tren. Se dirigieron al departamento y esta vez Zel volvió a usar el santo y seña que se había inventado Fülöp. Poco se imaginaba que estaba ante el asesino de su compañeto. Amy abrió la puerta.

- Hola, tesoro.
- Estoooo... - contestó Zel rojo como un tomate - Este es el agente del Guidice. Tiene la clave para entrar en Occidente.
- Genial. Bienvenido a bordo, camarada.
- Hooooola, muñeca. Vaya si eligen bien las agentes en el KGB. Un poco retaca, pero tiene un buen polvazo, eh!

Amy se rió de corazón con las maneras brutas de del Guidice. Zel echó mano del largo rosario que llevaba en su bolsillo y pensó en su madre: "Mamá, dame paciencia con este gilipollas como tú la tenías conmigo. Solo hace cinco minutos que lo conozco y ya le quiero echar este rosario en el pescuezoooooooou..."...

Los tres agentes cambiaron impresiones, y mientras tanto, hablando, hablando, arrancó el tren. Blitzkreig disfrutaba haciendo el payaso, viendo como sus objetivos se arrojaban hacia la perdición final. 
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- Tío, eh, tío. Esto... Sarnosas, o Celíaco o comosellame, 3D.
- Dígame, DEL GUIDICE.
- ¿No tiene used ganas de menear el bigote?
"Al fin dices algo inteligente desde que te has presentado", pensó Zel.
- Sí, es verdad, deberíamos comer algo. ¿Vamos, Amy?
- No será necesario que lo digas dos veces.

Los tres se dirigieron calmadamente al vagón restaurante. Un camarero que parecía un marino más que un ferroviario se acercó a los comensales y les preguntó con marcado acento francés qué deseaban:

- ¿Qué nos recomienda, camarero? - Contestó Zel.
- Tenemos algo muy mediterráneo como plato del día: Risso al nero di sepia. Las sepias y la tinta las acabamos de recibir frescas en Ljubljana. - bajó la voz - Están de suerte, porque generalmete las tenemos congeladas, pero hoy nos faltaban... 

Acostumbrado a vivir en Barcelona. Zel supo enseguida que se refería a un plato de arroz negro.

- ¡Genial! Póngame uno.
- Otro a mí - contestó Blitzkreig
- Bueno, suena a extraño, pero allí donde fueres... Otro para mí - sentenció Amy
- Y de beber nos pone un chardonnay fresco.
- Si me permite, Zeus, yo quisiera un batido de chocolate

El camarero y Amy se turbaron visiblemente, pero Zel no esperaba nada mejor de ese papanatas. El camarero se fue diciendo algo que no parecía agradable en argot marsellés.

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El camarero tenía razón: las sepías estaban frescas y el arroz sabía glorioso. Amy comía muy poco a poco, no muy convencida, y Blitzkreig se ponía buenas cucharadas que bajaba com el batido. Zel preguntó al agente qué tal estaba la comida.

- Estupenda, Sorias. Pero veo que tu novia se ha acabado el vino y no le llenas la copa. Anda y que si no estuviera yo ojo avizor... Permítime, muñeca.

Amy no reparó en que, disimuladamente, Blitzkreig había reventado una cápsula entre sus dedos. Zel sí que lo vio. Aquí es donde el entrenamiento como agente entraba en juego. No se inmutó. Pero, ¿quién era este tipo? Desde que pidió el batido, Zel fue pensando en los cursos de buenas maneras que recibían los agentes del CEFPIST... Este tío, aunque fuera tonto... ¿O no lo era tanto?





   

lunes, 28 de julio de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con pavor, Acto 16

*Toc-to-to-toc-toc*PATAF*

Zelgadis empezó llamando pero medio segundo después consideró que ya no valía la pena preocuparse de nimiedades, así que solo por hacerlo agujereó la puerta de madera de cedro de una patada de pura rabia, abrió de golpe y entró en el departamento.
- Caramba - dijo Amy, que no sospechaba nada de lo que le pasaba por la cabeza a su nuevo enemigo - Qué ímpetu tenemos
- ¡"TENEMOS"!
El gancho de derecha que recibió Amy en toda la mandíbula no fue precisamente de baloncesto.
- *Urf...*
- ¡Zorra!¡Perra inmunda!¡Cacho de mierda agnóstica!¡Lo has logrado!
- ¿Lograr qué? - La hostia la había dejado bien desorientada, pero sabía encajar: solo tenía una pequeña marca rojiza en la mejilla.
- Matar a Fülöp, ¿qué si no? - 3D se hallaba en modo ejecución y parecía imparable. Agarró de los pelos a Amy, medio abrió el distribuidor y la lanzó contra la cama en que hacía minutos se habían amado. Echando mano de la Desert Eagle, con una mano, con la otra apretaba la cara de Amy contra el colchón. Luego le retorció una de las manos.
- ¡Habla!¡Suelta todo el plan o te rompo cada uno de los dedos de esta mano a culatazo limpio! ¿Quién te ordenó que hicieras de cebo?
- ...
- ¡Hazlo! 

Pero Amy no abrió la boca. Con la cabeza ladeada hacia él, su mirada no era de miedo. Era una mezcla de resignación y desafío. Zel se quedó parado ante la tranquilidad de la joven rusa. Finalmente, Amy habló:
- ¿Sorprendido, gallito de rectoría?¿Creías que la frágil y pavitonta Amy iba a llorar y a pedir clemencia? Estás muy equivocado, protomacho de los cojones. Como todos los que os créeis que las mujeres espías somos como las de las pelis. En la KGB nos preparan para estas cosas a conciencia.
Las palabras eran soltadas con seriedad y calculando mucho el tono de voz.
- Mira , 3D, de agente a agente: haz lo que quieras, pero te voy a decir algo. A) Yo no sabía nada de que iban a matar a Fülop. Lo admiraba y llegué a tenerle aprecio, así que deseo vengarme tanto como tú porque B) me da que quien me dio las órdenes me engañó, y la verdad, habiendo visto y tratado a ese ser prefiero cualquier cosa que me hagas a lo que haga esa persona C) en conscuencia creo estamos en el mismo barco. Y, lo más importante, D) hagas lo que me hagas eres el único hombre que de verdad me ha hecho feliz en mi vida, aunque sea por unos días. Me he sentido realizada como mujer y me he enamorado en serio. Ignoro si sientes lo mismo por mí, enemigo mío, pero te amo. Y lo seguiré haciendo aunque acabes conmigo, cosa que te pondría difícil, pues valoro mi vida.
Y acto seguido se incorporó con la rapidez de una bailarina y dio un cabezazo en la frente al ablandado Zelgadis.
Zel cayó, la frente sangrando, soltando su arma. Amy, sangrando a su vez, la recogió. Apuntó a Zel con su propia Desert Eagle.
- ¡Cómo sois los hombres! - Con un movimiento ágil de la mano giró el arma y se la ofreció a 3D - Pero de alguno tenía que enamorarme...
Zel cogió la pistola de su mano. Su imagen de ensueño de Amy desapareció y vio solo a una mujer... Una mujer aún más ideal de lo que se imaginaba: fuerte, valiente, capaz... Estaba mudo de admiración.
- No sé que tramarán por ahí, pero es hora que vayamos aún más de la mano, Saras. Temo que seamos víctimas de una maquinación donde el ordenador ese solo es una pequeña parte. Vamos, campeón... Somos compañeros de oficio. Estas cosas pasan.
Ayudó a Saras a levantarse.
- Vamos a adecentarnos y al vagón restaurante para tomar unas copas... - los ojos de Amy brillaron, lagrimeantes. Su profesionalidad como agente del KGB también tenía sus límites - ... Por el gran Fülop Gábor.
Zel rompió su silencio
- ¿Estás segura de que tienes solo 18 años?
Amy sonrió con afecto
- No sabes como son los institutos en Moscú, matusalén. Una tiene que aprender a defenderse solita...

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El tren prosiguió su ruta durante unos días sin mayores incidentes. En unos bellos suburbios de Zagreb cerca del monte Medvenica, que en ese momento no tanían nada de bello por ser ya negra noche, el hijo pequeño de Fülop esperaba con un coche la llegada del tren. Según lo planeado, Zel debía tirar del cable de alarma cuando el tren se acercase al punto de extracción. Pero no fue así. El Orient Express pasó raudamente delante de sus narices. Enseguida, el joven se metió en el coche, puso en marcha una radio y se comunicó con alguien.

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Zagreb
02:10 AM 

A pesar de las altas horas, la bella Glavni kolovdor de Zagreb estaba llena de bullicio. Muchos trenes nocturnos llegaban a esa hora, los noctámbulos de la ciudad iban a los bares abiertos y las putas y los chaperos hacían su negocio en los alrededores y los lavabos ante una policía que hacía la vista gorda.

Un tipo enorme y rollizo, que superaba los dos metros y que tenía todo el aspecto de haber sido sacado de la cama, daba vueltas nerviosamente por el andén esperando la llegada del tren más lujoso del mundo. En su rostro se veían los rasgos de la familia Fülop. No tuvo que esperar mucho. El tren llegó con puntualidad. Así que paró, el tipo buscó a un joven de inconfundible aspecto debido a su cara mutada por la radiación. No fue difícil encontrarlo.

- Disculpe caballero. ¿Qué hora es? - preguntó el orondo agente
- La una de la madrugada. - Contesto el hombre, cuyo rostro parecía repentinamente turbado.
- Creo que va una hora atrasado.
- Estos relojes japoneses…
- Muy bonitos…
- … Pero nada prácticos... Suerte que he podido encontrarte. ¿Pero ande vas tú, giliposhas? Mi hermano te estaba esperando en el punto de extracción y no le has dado al freno ¡Menudo susto se ha pegado el pobre chaval!

El hecho de que no solo se pareciese a su padre con más pelo y perfectamente afeitado sino que hablara como él lo hacía todo más difícil.

- Agente Fülop...
- Kornel para tí, compañero, y nada de hablarme de usted. Ya me acerco a los cuarenta, pero uno se siente bien joven.
- Bien, será más fácil así. No me andaré con rodeos... Kornel: vuestro padre ha fallecido en acto de servicio.

La soñolienta y bonachona expresión del rostro del agente cambió gradualmente a una de incredulidad, abatimiento total y rabia asesina. Agarró a Zel por las solapas.

- ¿QUIÉN-HA-SIDO?¡ESCÚPELO!

Zel se mantuvo tranquilo. Era la reacción esperable. Habló poco a poco, tranquilamente y en voz baja

- Ya no importa. Tu padre le dio lo suyo antes de sucumbir.

Fülop Kornel lo soltó, tras la primera reacción, se le volvió a nivelar la cabeza.

- Perdona, chico. Perdona... No voy a preguntar por detalles; de eso se encargará el forense ¿Sufrió?
- No lo creo.
- ¿Qué has hecho con el cuerpo? No creo que Tayfun pudiera esconderlo así como así. No preguntes, sé que trabaja en este tren: yo se lo presenté a padre.
- Soborné al Jefe de Personal del tren por medio de tu amigo Tayfun con un bonito cheque al portador y lo metieron en el depoartamento frigorífico, a él y al asesino. He preparado un pequeño informe.

Zel le entregó un par de papeles doblados que Kornel guardó en un bolsillo interior de su americana. También le entregó algunas pertenencias de Fülop: dos pipas de fumar, una cartera con toda la documentación y el dinero, y un reloj. Lo que pudo recoger. Kornel las abrazó contra su pecho. Realmente Fülop Gábor era reverenciado por su familia,

- Ahora, escúchame bien. Ya que conoces a Tayfun, él traerá los cadáveres. Habla con el jefe de estación, los agentes de policia y la delegación local del CEPPIFST...
- De esto no te preocupes: Ante Halilovic, el jefe de la delegación en la ciudad, está en el párking esperando noticias. Él se encargará de todo y hablará con Belgrado y Estambul. Porque supongo que me vas a decir que Tayfun está en este momento sacando discretamente los cuerpos y tal...
-  Bien - Zel tuvo que hacer esfuerzos para no sonreír, porque Halilovic y él no tan solo se conocían bien, sino que se llevaban un pique amistoso y apostaban juntos en los campeonatos de selecciones de baloncesto - Veo que estáis preparados. Entonces solo queda una cosa que decir: la Selinova y yo seguiremos ruta hasta Ljubljana e intentaremos alcanzar Venecia por carretera.
- ¿Seguro que esa pelandusca no sabe nada?
Zel se tocó sin querer el vendaje que llevaba en la frente.
- Es tan víctima como tú o yo.
- De acuerdo, tomo tu palabra. Total, también eres soviético.
Zel iba a decir que "lituano", pero se calló.
- Como comprenderás, necesitaremos un enlace que nos ayude con todo el tema técnico y logístico en Ljubjana...
- Claro. Me pondré en contacto directo con B.
- ¡Pero ante todo, éxijele a B que no me envíe otra vez a los agentes Tadermolo y Mifolén, eh! Que aún me acuerdo de lo que pasó con ese asunto de drogas hace dos años en Teherán, que a Tadermolo se le ocurrió disfrazarse de Salman Rushdie e ir por la calle y a Mifolén haciéndome conducir un coche vestido de lagarterana. Aún me duelen las pedradas. Y encima el narco se salió con la suya y nosotros tres por piernas. ¿De acuerdo?
- Tadermolo y Mifolén... Así se lo diré.
- Dicho esto, debo volver al tren. Mis más sinceras condolencias y que Dios sea con vosotros.

Y los dos agentes partieron vías sin saber que Blitzkreig, aparentando comprar un periódico y unas chucherías justo allí al lado, lo había oído todo.


jueves, 15 de mayo de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con pavor, Acto 15

El agente Valdermiro Veloso había tenido que ser puesto a dedo y urgentemente por el general Penko al frente de la sección de Seguridad Interna (o, mejor dicho, esbirros internacionales de buena voluntad que hacían el trabajo sucio para los soviéticos) tras la muerte de Vitoshev y Romescu. ¡Con lo tranquilo que estaba él como Jefe de Policía Municipal en Camagüey. Claro que sabía que Fidel se iba a tomar mal aquello de robar vías del tren para usarlas como vigas en una urbanización, y que aquello había provocado un accidente con más de 60 víctimas mortales como cifra oficial, pero mandarlo como "asesor" a Budapest, con el frío que hacía allí...

Quizá para ahogar sus penas en ron estaba en un cafetín de la Estación Keleti. Pensando en trenecitos... Por megafonía oyó que el Orient Express acababa de llegar. Se acordó de cómo le gustaba la novela de Agatha Christie y tuvo curiosidad por verlo de cerca. Perezosamente se dirigió hacia el andén donde paraba el lujoso tren. Cuando estaba a un par de andenes de allí, reparó en un joven de aspecto peculiar: tenía la piel azulada y llena de costras... No había duda de que era bien parecido a pesar de todo... Entonces, cayó en la cuenta: era ese tipo al que debían vigilar Vitoshev y Romescu. Y a su lado... ¿La secretaria de Penko? ¡Sí, era ella, la Srta. Amelya! Y se dirigían hacia el tren... Entonces empezó a pensar que esa detonación que se había oído a lo lejos no era un accidente, o una voladura controlada... ¿Y qué hacía allí parado, pensando? ¡Acción-reacción! Se puso a correr hacia el tren. 

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 Blitzkrieg llegó a la estación con algo de retraso. En cuanto vio la explosión en la Enbajada soviética se quedó descolocado por un momento, pero se jugó una baza, como le había enseñado el Sr. Vrankovic: nunca mires en los aeropuertos. Enseguida concluyó que no había medio de transporte más válido en estos casos que el tren. Un tren que fuera a un país aliado del CEPFIST... Y sabiendo que a Fülöp le encantaba ir montando el numerito y presumiendo de sus contactos... ¡El Orient Express, claro! Yugoslavia había sido aliada del CEFPIFST desde sus inicios. El Mariscal Tito hubiera hecho fuera por llevar la contraria a Moscú. Vrankovic le había comentado que Occidente hacía tremendamente la vista gorda por allí mientras Tito mantuviera la paz en los Balcanes... De algún lugar tenían que sacar deportistas dopaos para sus equipos deportivos, decían en la calle.

Arrancó rápidamente y atravesó por todo lugar donde pudiera atajar, creando el caos a su paso. Parecía mentira que la policía no lo pillara, pero iban demasiado de culo con la Embajada como para ocuparse de un conductor suicida. Tras desmontar varios quioscos y provocar más de 15 accidentes llegó a tiempo para comprar un billete a Zagreb y esperarse en el tren. Esperó a que se pusiera en marcha y arriesgarse. Si no estaban allí, se tiraría del tren, o le daría a la alarma para huir y ya se espabilaría para volver a Budapest. De todas maneras, no estaba de más echar un vistazo por la ventana. Y al rato los vio pasar por delante del tren. Satisfecho, iba a correr las cortinas cuando vio a su vez a un tipo de los de la embajada siguiéndolos de manera no muy disimulada... Vaya.Un pequeño inconveniente... 

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- ¡Es Veloso! Parece que se quedan sin efectivos en el KGB para enviarnos a semejante petardo.
- ¿Quién es? - Inquirió Zelgadis.

 Amy contestó por Fülöp

 - Un antiguo alto funcionario de policía cubano que cayó en desgracia frente a los castristas por un caso muy grave de corrupción. Lo enviaron aquí para evitar un escándalo que hubiera dañado la imagen del Camarada Fidel Castro. Bastante incompetente, en efecto, como dice el Sr. Fülöp. Cuando le traigo... Traía dossieres siempre me lo encotraba leyendo revistas guarras americanas que le pasaban de contrabando.
- Bien resumido, muchacha. Ya nos encargaremos de él después. Será fácil, Saras, no te preocupes.
- Adelante, pues.

 Los tres se subieron al tren.

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- ¿Y bien, parejita?¿Qué os parece esta habitación para vuestra luna de miel? Zel y Selinova no podían dar crédito a sus ojos. Era un compartimento enorme, con sala de estar y una cómoda litera. Todo forrado de madera con un gusto exquisito.
- Pero Gábor, nosotros...
- Chitón, que ya se lo que me váis a decir. No nos merecemos esto, estamos en una misión en la que podemos acabar traicionándonos - Amy hizo petar los labios involuntariamente cuando Fülöp dijo eso. Afortunadamente, ni Fülöp ni Zel no parecieron darse cuenta - y bla, bla, bla. Eso son tonterías. Sois jóvenes, el agente secreto vive muy rápido y puede caer en el momento más insospechado. Dejaos de academicismo y manuales. Si algún día conocéis a mi amigo Ban Sunshaku, de la estación japonesa y uno de los instructores-jefe del CEFPIFST, también os lo dirá: no debéis escatimar placeres. Incluso tú, Saras, que eres tan religioso, lo podrás comprender: no podeís vivir pensando en que un día vais a ser eliminados. Lo que tenga que caer, caerá. Mientras tanto, un poco de hedonismo entre misiones no hace daño a nadie. Y no quiero discusiones.

Los jóvenes callaron ante las palabras del veterano.

- Ahora, Saras, aquí tienes tu pasaporte griego puesto al día. Con datos falsos, claro. Y tú, Selinova, aquí tienes el tuyo. Es bueno. El Gobierno griego está dispuesto a ayudar ahora que está en la CEE y nos ha cedido esto. Vas a ser la señora Irene, la joven y bonita esposa del Yuppie Mr..., de la Transglobal. Estáis en luna de miel. En esa caja que he sacado de maletero del coche hay unos 15 vestidos de mi almacén téxtil. Para todas las ocasiones y hechos a medida. No me preguntes cómo he logrado tus medidas.

3D enrojeció un poco.

 - Mientras te pruebas las prendas, tu marido y yo nos vamos de juerga. Cierra el departamento con baldón. Si oyes llamar con el ritmo de "Una copita de ojén" y las dos últimas notas dicen "tres-dé", es que somos nosotros. No abras ni al revisor ni te preocupes por nada ¿De acuerdo?

Zelgadis i Fülop salieron. Amy echó el baldón.

- Será muy fácil deshacernos de ese canalla incompetente de Veloso.
- Gábor...
- ¿Sí?
- ¿Usted se fía de Amy...?
- ¿Tienes dudas?
- ...
- Ah, ya lo veo, sí; ¡De veras que te has enamorado de ella, eh! Pues mira, la respuesta es que en parte creo en ella. No la veo como una enemiga ni creo que nos quiera hacer daño personal. Pero me sigue dando la impresión de que su fuga no tiene nada que ver con un deseo real de largarse de la URSS. Creo, como supongo que temes, que se trata de una espía al servicio del KGB, y no muy hábil; por ello te sientes mal por ella. Pero que al mismo tiempo, de algún modo, la están utilizando para algo que ella jamás desearía. Te recomiendo que no le hagas daño hasta que veas que los hechos se precipitan.
- Ya...
- Anímate, hombre, esta es la parte más fácil. Le sacáis lo que queráis en Barna y la entregáis al Consulado de la URSS. Listos.
-...

Fülöp vio que 3D seguía confuso y no siguió. Siguieron por el pasillo y se encontraron de frente con un revisor, al que solo ver a Fülöp se le iluminó el rostro.

- ¡Oh, hola Sr. Fülöp!¿Algo para mí?
- Hola, Tayfun, pus claro que hay algo: ¿Sabes algo de un pasajero llamado Valdemiro Veloso?
- No, señor, pero en el vagón número 5, departamento 3 parece que se ha encerrado alguien sin billete, comentan algunos pasajeros. No sé si será el que busca. Lo probaremos. Toma, por la info.
- Uah, 150 $. Gracias, Sr. Fülöp.

Y se marchó como había venido poniéndose su soborno en el bosillo.

- Solo Veloso es tan tonto de encerrarse en un departamento solo y sin billete. Vamos, Saras.

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¡Qué suerte! Había podido colarse a tiempo en el tren, meterse en un compartimento aleatorio y encerrarse. Que dijeran misa los güevones que llamaban a la puerta clamando en distintos idiomas que tenían billete. Iba a recuperar a Selinova. Eso le daría para volver a Cuba. O mejor, volver a Cuba e irse a Miami de estranquis. Eso sí que sería macanudo: en barco y adiós pescao y a la vuelta picadillo. Se reía para sus adentros.

De pronto llamaron a la puerta. Una voz con acento del Este de Europa dijo de manera firme pero amable:

- Your ticket, please; billets, si vous plait; a jegyét kérem.

Lo esperado. Veloso sacó sus billetes de dólar. Pagaría al revisor el billete, la multa y una propinilla para que no molestara más. Corrió el baldón, abrió y se encontró con un silenciador, seguido de una bonita Desert Eagle, en el estómago. Levantó las manos instintivamente, su fajo de billetes en la mano

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- Hola Señor Veloso ¿Qué tal? Es un placer conocerle al fin. Vaya, vaya ¿Qué lleva en la mano?¿Es un regalo de bienvenida?¡Es Vd. demasiado amable!

Fülöp agarró los dólares y se los puso en el bolsillo de la americana. Zelgadis lo miró con resignada desaprobación.

- Cachéalo, Saras, y si se resiste te dejo que le hagas lo que te dé la gana mientras sea violento.

3D cacheó al cubano. Un revólver de calibre medio con la marca borrada, una navaja suiza, sus documentos, una petaca con ron barato y una cigarrera con unos puros que hasta Zel admitió que olían bien.

- Nada más, Gábor.
- ¿Cuántos puros lleva en la cigarrera?
- Cinco, bastante calibre.
- Pues invitémoslo, hombre.

Zel entendió. Abrió por la fuerza la boca a Veloso, le puso los cinco puros en la boca y los forzó hacia dentro. Después le tiró la americana atrás y le ató las mangas con fuerza.

- Mmmmmmmh, mmmmmmmgh... - Pareció protestar Veloso
- Parece que quieres saber qué haré contigo. Pues entregarte cuando crucemos a Yugoslavia, claro. Matarte no vale la pena, ya que has demostrado ser demasiado patético para ello. Eso, sí, te contaré mi vida. Estoy escribiendo mis memorias y ya voy por las 2000 páginas, así que te interesará saberlo por extenso. ¡Venga, payo, arrescúchalas, que no te cuesta ná! - Dijo Fülöp con un exagerado y deliveradamente estereotipado acento gitano - Tú, Saras, disfruta del viaje. Creo que yo voy a disfrutarlo aún más, jejejejeje...
- Bien, Gábor...

Zelgadis cerró la puerta tras de sí. Métodicamente, Fülöp sacó su pipa, la llenó y la encendió sin prisas:

- Bueno, pues todo empezó en un campamento gitano, en las afueras de Ózd... Es por ello que me llamaban "El Mago de Ózd" en el circo... Una mujer se abrió de piernas, y un cachocarne empezó a asomarle del coño...

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Zel volvió a su departamento, llamó

*Toc-to-to-toc-toc, tres dé*

Amy abrió. Se la encontró Amy poniéndose un vestido de noche muy escotado de tonos rosados. Llevaba su gargantilla de bisutería. Estaba hermosa.

- Señora ...
- Esposo...
- Creo que deberíamos disfrutar al fin de los placeres carnales ahora que estamos casados.
- Encantada...

3D la cogió en brazos y puso el separador del depatamento según rezaban unas instrucciones en la pared.

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Amy dormitaba en los barazos de Zel, ambos envueltos en la fina ropa de cama del Orient Express. El agente del CEFPIST la contemplaba sin cesar. Qué imagen de fragilidad y sin embargo, como le daba a la máquina... Le mesaba los negros cabellos y le acariciaba el hombro desnudo... Por un segundo le pasó por la cabeza la imágen. Él dimitiendo y después el Mosén casándolos en Santa Maria del Mar. Unidos ante Dios.

Pero unos golpetazos en la puerta lo sacaron de su sueño de felicidad.

- ¡Señor Zelgadis!¡SEÑOR ZELGADIS!¡Abra usted, por Alá!

Una voz atropellada y llorosa, un turco, laico, jurando por Dios... Algo malo había pasado. Zel se incorporó en el acto y se vistió a toda prisa.

- ¿Qué pasa, Zel? - preguntó Amy, despertada de pronto.
- No sé. Parece la voz de un revisor que hemos vist anres Gábor y yo. No te muevas de aquí.

Zel abrió y cerró el separador. Abrió el baldón. Era el Tayfun ese.

- ¡Señor Zelgadis, menos mal que lo encuentro!¡Ha pasado una... Un... Una desgracia!

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En el vagín número 5, compartimento 3 yacían los cuerpos sin vida de Fülöp Gábor y de Valdemiro Veloso. Zel miraba el cadáver de Veloso con una rabia asesina. De haber podido lo había descuartizado y de habría cagado encima. Temblaba de rabia y emoción. Fülöp se había comportado en aquellos días como otro padre, aunque el que se había declarado como su nuevo padre era su hermano. Y aunque eran jóvenes  intrépidos y entregados a la causa, ¿Qué les diría a sus hijos si se los encontraba? "¡Eh, tiene gracia, dejé a vuestro padre solo con un tipo de la KGB que pensábamos que era un inútil.

Parecía que Veloso había logrado ser más listo. Su americana estaba rota, en el suelo había un zapato y en la espalda de Fülöp un puñal reglamentario de la KGB. Veloso había muerto de un solo tiro en la frente: Por todo el repartamento se veían cachos de cerebro, de cráneo, incluso de nariz. Veloso solo tenía media cabeza y estaba irreconocible. Era evidente: Veloso se cansó de la vida de Fülöp, sacó todas sus fuerzas y logró romper sus ataduras. Cogiendo a Fülöp desprevenido, se sacó el puñal del zapato, que Zelgadis no había registrado y se lo había clavado en la zona medular. Fülöp vivió lo suficiente para reventarle el cráneo y gracias al silenciador, nadie oyó nada. No hubo ni lucha. Simplemente se mataron entre ellos. Supuso que Fülop pudo vivir unos segundos más.

- Señor, yo pensaba que esto solo pasaba en las novelas.¡Pobre señor Fülöp!¿Debo llamar a la policía?
- Señor Tayfun, sabe como yo que esto nos traerá problemas a todos. - Zel echó mano de su cartera y sacó todo lo que tenía, una cantidad considerable - Estése callado hasta llegar a Zagreb, ¿Entendido? Si lo logra, es posible que reciba un bonito extra de parte de los hijos del finado.
- Bien, Señor... Si me lo permitegh...
- Sí, sé que es horrible. Haga.

Mientras Tayfun iba al baño, la mente de Zel divagaba. "Fíate de ella", "es inofensiva", "unirse ante Dios", "KGB", "ordenador", "una trampa evidente", "no muy hábil"... Pequeña puta...










   




                  

lunes, 7 de abril de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con Horror, acto 14

- ¿Y piensas hacerlo tan a lo bestia?
- Después de tantos intentos de asesinato, ¿Cree que podemos ser blandos, Fülop?
- No. Supongo que no. Pero la mayor parte de esos funcionarios son inocentes y ni se enteran de lo que hace el KGB.
- Pierda cuidado. Seré todo lo bueno que pueda ser un agente de la Sección Omega. ¿En cuánto tiempo puede abrir un boquete en la sala de vigilancia.
- 24 horas.
- Dentro de tres días, pues.

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Embajada de la URSS en Budapest, tres días después

- Aquí tiene el visado para viajar a Alemania Occidental, caballero.
- Spásiva.
- ¡Siguiente, pozhalujsta!
- Para renovar el pasaporte
- A ver... - El sonriente funcionario cambió del ruso al lituano - Ah, me lo imaginaba, Sarunas Zelgadis. Me acuerdo de Vd. Soy de Vilnius: le vi jugar un par de veces. Me encantaba su manera de organizar los ataques en pick n' roll: mire que corría Vd., eh! Parecía todo un experto al lado de Kazlaukas, Vainauskas o Pavilonis...
- Ačiū
- Entre nosotros, me encantó que se fuera a Grecia: yo soy del Stayba...
- Cosas de la vida, camarada. Por cierto, ¿ese reloj gordo de ahí delante no va un poco retrasado?
- ¿Cómo va a ir retrasado?¡En Moscú son infalibles haciendo relojes!
- Bueno, será cosa mía.

En la Embajada había poca gente. 3D miró hacia todos lados. Había poca gente y no había niños. Menos mal. Con una mano en un bolsillo, Zel jugueteba con un rosario, deseando que fuera leve. Todo iba lento por allí.

- Listos, Ponas Zelgadis. Su pasaporte está al día.
- Ačiū, ačiū... Oiga... ¿Seguro que va bien el reloj?
- ¡Cómo son ustedes los deportistas! - dijo el funcionario riendo - Le aseguro que va bien. Ni que fuera el cronómetro de la pista del Aris de Salóni...

BOOM!

La sala tembló, empezó a caer yeso del techo. Todos los funcionarios y la gente se puso a cubierto. Zel corrió hacia los pasillos privados de la Embajada siguiendo una dirección concreta, como un autómata: Amy le había hecho un croquis del camino que debía seguir para llegar a ella y al ordenador.

- Lo que yo decía: el reloj ese iba atrasado. Joder, que susto.

Bajo deprisa a los subterráneos. Un guardia se le puso en medio apundándole. Por puro reflejo, Zel lo apuñaló certeramente en la barriga con un nuevo cuchillo balístico que le había dado Fülop. No era hora de ver si se le salían las tripas o no. Era hora de correr. Entró en un despacho con un gran ordenador. Allí estaba Amy.

- ¡Casi me matas!¡Pensaba que vendrías mañana!
- Antes de engañar a tus enemigos... - Dijo Zel, no sin ironía - ¡Rápido! Coge el portátil y llévame a la sala de reuniones.

Se veía claro qué sala era, pues una espesa niebla de polvo y humo lo tapaba todo. Zel y Amy se lanzaroin sin dudar hacia la humareda.

- ¿Fülop?
- ¡Aquí, en el fondo!
- ¡Rápido, tengo el aparato y la chica!
- ¡Conque el ordenata va antes que yo, eh!
- ¡Calla y corre!

Un coche rápido y con una matrícula falsa los esperaba. No daba tiempo a apreciar la marca y el modelo. La hija de Fülop arrancó enseguida que los tres entraron en él.

- ¡Tira millas, nena, que nos acabamos de petar parte de nuestro circuito subterráneo!
- Sí, padre.

A toda la velocidad que se podía en esos túneles, la expedición se dirigió a la Estación Keleti.

- No os vais a quejar, parejita. A esta hora pasa el Orient Express por aquí. Destino: Zagreb. He enviado allí a mi hijo menor. El punto de extracción se encuentra en un cruce a las afueras de la ciudad. De allí, en coche hasta Klagenfurt. Y de allí a Barcelona.

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domingo, 2 de marzo de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con Horror, acto 13

La mañana siguiente, Amy despertó para encontrarse sola en la cama. En el hall oía la voz de 3D pidiendo el almuerzo. Eran como las dos de la tarde ya. Había sido una madrugada gloriosa para ambos. La joven empezó a vestirse y se estaba quitando los restos del ligero maquillaje cuando vio en el espejo del tocador el reflejo de Zelgadis:

"Te voy a ser sincero: Eres aún más guapa al natural"

Amy se levantó, se puso de puntillas y lo besó.

"Buenos días, campeón"
"Muy buenos, sí señora"

Amy se le dirigió sin ambages:

"No era necesario que pidieras almuerzo para dos. Me tengo que ir ya. Ayer dejé mi apartamento deprisa y corriendo y necesito ventilarlo y adencentarlo un poco"
"¿Es que la próxima cita será allí? Te tomas unas confianzas, nena..."
"¡Que va, hombre! Ya he pensado yo un buen lugar. Me he decidido por un sitio lleno de gente. Los del KGB no actúamos... Quiero decir, actúan cuando hay multitudes."

Zelgadis fue lo suficientemente frío como para tomar nota mental del lápsus del Amy. No debía olvidar que era evidente que estaba en medio de una trampa, y aunque había superado ya un par de pruebas, ahora se encontraba en el momento más delicado. Le sabía fatal tener que hacerle eso, pero le pagaban por ello y además, su ángel ara la mismo tiempo, mientras no se demostrara lo contrario, su enemiga. Echó mano de un bolso de mano que reposaba sobre el tocador y sacó un pequeño mapa de la ciudad de Budapest. Marcado por una X, había una punto justo a la orilla del Danubio. En la otra orilla se encontraba el imponente Parlamento,

"Es un embarcadero turístico de cruceros cortos. Creo que el mejor lugar es allí."
"Bien. Eres tú la que entiendes sobre las operaciones del KGB."
"Cogeremos el barquito de las 12:30 h y después me pagarás un buen menú en el restaurante que yo elija, bombón"
"Veo que lo has pensado todo, tú..."

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Dos horas después, Zel se encontraba en el Rolls de Fülöp, conducido por su eficiente y uniformado hijo, que ya parecía que que formara parte de la tapicería. Se dirigía a cotejar la zona donde había quedado con Amy. Como siempre, los seguía un Lada verde.

"No se preocupe, Comandante. Los tenemos en un bocadillo. Tras ellos va una de mis hermanas en una Vespa... Con una bonita Lupara artesanal hecha per un amiguito que tenemos en Palermo escondida bajo la maxifalda. No vea qué "pum" hará a la mínima que prueben algo raro"

El viaje hasta el embarcadero siguió sin problemas. Zel se puso a observar el lugar, contemplando la magnificencia del Parlamento y de los puentes que atravesaban el Danubio. Del Lada bajó el soplón Romescu y enseguida se puso en una terracita, a vigilar a su objetivo. La hija de Fülöp se quedó en la Vespa, vigilando a Romescu a su vez. Pasó un cuarto de hora. El rumano veía que nada pasaba, salvo que Zel había preguntado por los horarios de los barcos. Y, simplemente, se había ido. Convencida de que nada iba a pasar ya - los del KGB tenían todos los números para ser burlados. No estaban lejos de una de las entradas del complejo de túneles - la hija de Fülöp se fue tras su hermano.

Así pues, el agente enemigo iba a hacer turismo, ¿eh? Seguro que no era para nada baneficioso para sus intereses, pensó el rumano. Decidió volver a la Casa Grande con la información, pero antes se descargaría de ese peso que sentía en el ano. Pagó su consumición y preguntó por el baño...

Al cabo de dos horas, el cadáver de Romescu flotaba en aguas del Danubio. El chófer del espía se dio a la fuga para dar las noticias al KGB. Aunque la policía sospecharía de él, enseguida quedaría todo arreglado y el que quedaría mal sería Romescu por no informar antes de morirse.

Blitzkreig, en uno de los barcos turísticos, se encontró con una Smirnova vestida de paisano.

"¿Ha ofrecido mucha resistencia?"
"Ajá"
"Romescu era un tipo duro de roer"
"Ajá"
"Cómo lo has hecho"

Le mostró su reloj de pulsera.

"Los viejos clásicos nunca fallan", le dijo la Coronel

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"... Y estos contrafuertes son un clásico, Saras: Hay tantos que tapan las 242 esculturas de la fachada y... ¿Qué haces?"

Zel se estaba poniendo una bonita aguja de corbata. Nada raro en eso. Solo que le estaba hablando a la aguja.

"Dia X del mes X de 1987. Zelgadis al habla. Inicio transmisión... ¿Qué decías?"
"¿Por qué hablas solo?"
"No lo hago. Espera, que con tanta gente no te oigo muy bien..." 3D se fue acercando a la joven rusa, se le puso detrás y la agarró por las caderas, mientras acercaba los labios a su cabeza y le dijo en voz modulada pero sin llegar al susurro.
"Si todo va bien, en este momento nos están escuchando en el cuartel general del CEFPIFST. Mantente cerca de mí y contesta a lo que te pregunte sin rodeos y, sobretodo, sin levantar la voz, ¿de acuerdo, Amy?"
"¿Quieres pasar a los negocios, eh, pillín! Bueno, pues qui no hay otro remedio..." contestó Amy en un tono de voz totalmente adecuado.

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En Barcelona, todos estaban a punto. A través de un receptor conectado a un ordenador vía satélite, B, Alexandra, Mutombane, el Teniente Coronel Vidal de Cárcer, jefe de la Policía Secreta en Barcelona, el General Fitzpatrick, del Almirantazgo británico y representante de la OTAN, y el intérprete y taquígrafo Misha Nikov i Contijoch escuchaban la conversación.

[Lo que se refiere a continuación es la transcripción de lo que aconteció en ese momento, a cargo del Sr. Nikov, que tradujo los taquigráfos a un par de idiomas:

3D: Marca y modelo de ordenador
Selinova: Es una versión pirata del GRiD Compass 1101 fabricada en Minsk. En realidad no tiene ni nombre ni modelo. ¿Soy para tí un modelo de belleza?.
3D: ¿Peso?
Selinova: Unos 5 Kg., es bastante ligero, como yo
3D: Fíjate en qué humareda echa ese barco...

-- Conversa trivial durante unos segundos. Se ve que pasaba álguien --

3D: Localización
Selinova: En un despacho subterráneo. Trabajo con él a diario.
3D: Número de registros.
Selinova: Aproximadamente 4.600. ¡Estamos tú y yo!
3D: No te hagas la tontaina.
Selinova: Entendido
3D: ¿Para cuándo podríamos pasar a recogerlo?... Vale, no me mires así... Y recogerte...
Srta. Fujinami: ¡Cachofurcia!
B: SHHHH!
Srta. Fujinami: Perdona, Benny... Digo, ¡Señor!
Selinova [casi inaudible]: Depende más de vosotros que de mí. Oye, Saras...
3D: Dime...
Selinova: ¿Disfrutaste el otro día, conmigo?
3D: Para serte sincero, B me llevó una vez a un lugar llamado Castelldefels que...
Srta. Fujinami: ¡¿CÓMO!?
Vidal de Cárcer: ¡Señor Almirante...! [El resto, inaudible] ¡Y 3D, que va por el mundo de santurrón meapilas...!
B: Fue antes de que entraras, nena, te lo j... [Golpe] Flaflaflaflufló...
Fitzpatrick: Oiga, señorita, que Benny y yo, allí en Hong Kong también... [Inaudible]
Vidal de Cárcer: ¡General Fitzpatrick!
Fitzptrick: Durante la II Guerra Mundial uno se moría de ganas. Cómo se nota que los dagos no estuvieron en el Mar del Norte... Pues Vd. se lo pierde, Teniente

Aquí Nikov huyó de la sala al ver volar una figura de mármol verde].













jueves, 20 de febrero de 2014

Crónicas del CEFPIFST: Desde la URSS con Horror, acto 12

El lesionado Fülop y Zelgadis se encontraban parapetados en un oscuro callejón del casco antiguo de Budapest, eran altas horas de la madrugada y en la calle solo habían prostitutas y opositores al régimen reinante yendo hacia sus reuniones clandestinas. Gatos y ratas se perseguían mutuamente hasta el punto que no se se sabía cuál animal era cuál.

"¿Ves ese tejado con una buhardilla grande y las luces encendidas?"
"Sí"
"Es el cubil de Vitoshev." 
"¿Está bien seguro de lo que quiere hacer, Gábor?
"Sí. Vitoshev no pasará de esta noche. Ha matado a mi gente, ha cruzado la línea. Se reduce a eso."

No fue necesario que Fülöp dijera más. Zelgadis se agachó para coger su maletín mágico y se cercioró de que la bomba de gas no estuviera activada. Aquella mañana había montado bote de desodorante en el pistón, por lo que el maletín en sí ya era una arma peligrosa.

*clic, clic, clic, clak*

Aún suerte que lo había comprobado: lw bomba estaba activada, en efecto. El sonido de desactivación se seguía oyendo bien. Abrió con seguridad y procedió a montar el Remington. Metódicamente, cogió la culata y encajó en ella el cuerpo del arma. Encajaban a la perfección. Un pequeño resorte surgió de la culata. Servía para separarla del cuerpo. Acto seguido coció el cañón doblado. Lo agitó en el aire y un clic le confirmó que estaba fijo. Otro pequeño resorte apareció en la juntura del cañón. 3D enroscó el canón con firmeza y finalmente añadió la mirilla. El arma estaba lista para usar. Zel soltó una corta oración y de dirigió a Fülöp. dándole el rifle:

"Le cedo el honor de acabar con ese cerdo" 
"¿Qué dices, Saras? Con este brazo mal no podría acertar..."

Zelgadis miró serio a su interlocutor:

"Lo hará. Usted disparará y yo se lo voy a dejar hecho. No puedo darle órdenes, pero es muy fácil leer en su corazón. Por eso sé que disparará, aunque lo decidiera Vd. mismo a última hora."

Fülöp no dijo nada. Sabía que el joven tenía razón.

De pronto, se oyeron unos pasos muy cercanos ¡Dos guardias urbanos acababan de surgir de un portal abandonado enfrente de ellos y estaban mirando el arma! 

"¡Oh, mierda!, pensó Zel. Esto no me lo esperaba. ¿Qué haremos ahora? No creo que las conexiones de Gábor sirvan para esto..." 

Con todo eso en mente, Zel se preparó para entrtegarse y dejó el fusil en el suelo. Pero los guardias simplemente pasaron al lado de 3D y Fülöp sin hacerles el mayor caso. La sorpresa de Zelgadis fue mayúscula. 

"¿Cómo no nos han...?¿Es que también conoce cada agente de la policía local?"

"A estos dos sí. Son hijos míos, también: Zóltan II y Béla. Los uniformes son robados y las placas, falsificaciones, pero creo que va a funcionar. Siento haberte ocultado esto, pero a veces debes sorprender a tus aliados antes que a tus enemigos" 

"Supongo que deben de ser un gancho, ¿no?"

"En efecto: Vitoshev teme a la Policía más que a nada. Es por el tema de los caballos. Es un experto amañando apuestas, y gracias a eso tiene un tren de vida que te sorprendería viendo este cuchitril donde vive ahora. Su residencia habitual es un chalé enorme en San Remo, y solo sale de él cuando lo llaman para una misión. Entonces lo alquila por cifras astronómicas y se forra aún más. Con todo esto y los crímenes que ha cometido, tiene cierta manía persecutoria con la pasma... Pero se la curaremos bien pronto y para siempre"

Pasaron unos minutos. Zelgadis se había agazapado y sobre su hombro se apoyaban Fülöp y el fusil. La mirilla, en modo visión nocturna, daba una vista excelente de la buhardilla. El dúo se encontraba en silencio, esperando el momento. 

En un momento dado, Fülöp vio movimiento en las ventanas. A lo lejos oían gritos en húngaro y maldiciones en búlgaro. En la puerta de la buhardilla se distinguían las siluetas de dos polis, y un tipo discutía acaloradamente con ellos. Los nenes estaban haciendo bien su trabajo. Fülöp enfocó una de las ventanas justo a tiempo para ver una silueta que le era muy familiar. Al entornar los ojos pudo confirmar quién era. El tipo saltó de la ventana a una terraza próxima y corrió hacia una escalerilla de incendios. Aunque le dolía el brazo herido de tanto estar en posición de disparo, el blanco era fácil. Cuando la figura se encaramó a la escalerilla, Fülöp hizo fuego y la figura se precipitó al vacío sin hacer el menor ruído salvo un *thud* que ni los vecinos oyern. Pero sí oyeron el disparo...

El cuerpo de Vitoshev yacía sin vida sobre los adoquines con un certero tiro con una bala de alto calibre que se incrustó en su bazo, causándole la muerte instantánea, incluso antes de su caída de 7 metros. Los gritos empezaron  mientras los dos hermanos Fülöp aprovechaban para secuestrar a quién fuera que estaba tapando a Vitoshev. [Nota del CEFPIFST: Nos entregado fue poco después y enviado nuestro centro penitenciario propio. Fue puesto en libertad a los pocas semanas: era solo un casero que sabía demasiado y escondía a muchos agentes del KGB en su inmueble. Lo seguimos vigilando hasta la caída de la URSS, y desde entonces lo dejamos en paz]

"Otro asqueros trabajo terminado", dijo Zel mientras se incorporaba "Dios se apiade de su alma"
"No te preocupes, Saras. No la tenía", contestó serio Fülop  
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Eran las cinco de la mañana. De vuelta a su hotel, Zelgadis decidió relajarse y darse un buen baño antes de dormir un poco al fin. El hecho de estar en la mejor suite de un hotel-spa de prestigio hacía que tuviera acceso directo al agua de manantial que había hecho famoso al Széchenyi. Se desnudó y puso el agua en marcha, dispuesto a disfrutar de un buen baño de vapor. De pronto entre el ruido del agua fluyendo, le pareció oír el chasquido de una cerradura. Supuso que era el de la habitación de al lado, que entraba, pero más valía ser previsor. Cerró el grifo, cogió la Desert Eagle de entre las toallas (un agente del CEFPIST siempre debe tener el arma a mano) y se puso al lado de la puerta cerrada del baño, contra la pared. Parecía que se oía algo en el suelo enmoquetado... Sin duda, había un intruso en la habitación. Abrió la puerta con cuidado y salió rápidamente en posición de disparo. Nadie en el hall. Reptando por el suelo para no hacer ruido, llegó hasta su maletín y cogió de allí un silenciador. Lo enroscó en el cañón de la pistola. El ruido se oía ahora claramente: el intruso parecía estar removiendo ropa, y Zelgadis sabía que la asistenta había cambiado ya la ropa de cama por la tarde, estando él ausente.

Se levantó de golpe y gracias a su considerable altura y coordinación logró atravesar la sala en un par de zancadas. Iba a pillar por sorpresa al mequetrefe que hubiera entrado. Se notaba que era un principiante, pues había dejado la puerta medio abierta. Le pegó una patada, se agachó para tener mejor ángulo de tiro y apuntó.

Y su expresión pasó de la agresividad al pasmo.

Pues estirada en su cama, aparentemente vestida como él salvo por una cinta de terciopelo con una esmeralda sobre pan de oro (Culo de botella con chapa.- N.d. Alexandra Fujinami) estaba el ángel moscovita: la bella criatura que había ido a buscar lo había encontrado antes. A 3D le pareció que las puertas del paraíso se abrían y que su extensión se perdía en aquellos ojos azules. Tapada en los mantos blancos y nuevos del hotel, a Zelgadis le parecía como la Venus de Botticeli saliendo de su concha. Tras 8 episodios de espera, Amelya Selinova se encontraba ante él, sonriéndole.

3D tragó saliva y soltó la pistola.

"Disculpe, señorita, yo... Esto..." Zel empezó murmurando en lituano, pero recuperó la compostura y cambió a su impecable ruso "Disculpe por mi atuendo y maneras señorita, pero no esperaba a nadie, y menos a estas horas. Me presentaré: Sarunas Zelgadis a su servicio. Vd. debe de ser Amelya Selinova, supongo..."

"Supone bien, caballero, y le ruego me disculpe por esta entrada tan poco sutil, pero me moría de ganas de conocerle. Soy en efecto Amelya Selinova, pero mis amigos en Occidente me llaman Amy"

Mientras ella hablaba, Zelgadis se había tapado recatadamente con una sábana de recambio que había en un armario. Zel le ofreció la mano con toda educación y ambos encajaron.

"Estoy encantado de conocerla"

"Créame cuando digo que el gusto es mío, agente 3D. Seguía sus evoluciones cuando jugaba con nuestro Equipo Nacional. Fue una lástima lo de la lesión"

"Llámeme Saras, por favor. Es ley de vida, pero soy bastante feliz llevando la vida que llevo..."

Bajo la educación era innegable que había habido un flechazo entre los dos. Amy consideraba que el hecho de que Zel fuera mutante le daba un aire interesante. Era alto y esbelto, con una apostura impecable y una musculatura definida, sin exageraciones. Distaba mucho de ser un Hércules pero ella lo veía como un Adonis. Lo que había podido ver de la entrepierna tampoco le había desagradado.

Zel veía a una joven bronceada, de mirada inquisitiva y alegre, cuello fino como el de un cisne en contraste con su pequeña altura y un busto bastante considerable. Era toda ella dulzura en estado puro. Una chica de esas que enamora por su aparente fragilidad. Zelgadis, aún con la mano de Amy cogida pensó sin querer en voz alta mientras se perdía en sus ojazos...

"Es Vd. la mujer más hermosa que ha visto en mi vida"

Amy le guiñó el ojo y lo miró con socarronería:

"Sí, no estoy mal, dicen. Aunque si fuera un poco más alta y menos gordi..." y su mirada se entristeció "Y además, tengo una bocaza..."

Zel miró a los labios de la chica, pintados de un carmín rosa claro de alta calidad. Casi se veía reflejado en él. No podía más. Se encomendó al Señor y dijo:

"A mí me parece del tamaño justo. Vamos a probar."

Se besaron. Una vez, dos veces...

"Pues en mi opinión encajan a la perfección. No sabes las ganas que tenía de hacerte esto, Amy, pero antes..." Zel puso la cabeza sobre el hombro de Amy "¿Llevas encima ese ordenador?"

"Mmmmmmm... ¿Tenemos que hablar de eso ahoraaaa...?

"Desde luego que no"

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Las manos sudorosas agarraban con firmeza la cámara. El tipo se estaba poniendo como un burro viendo a la pareja.

"Esté por su trabajo, Mellandri"

"Sí, signora"

Tras un falso espejo de doble cristal blindado, un diminuto zulo totalmente insonorizado daba una vista excelente de la habitación. Junto al cámara, en contraste con la excitación del indivíduo, la Coronel Smirnova se miraba la escena, impasible. Blitzkreig había hecho bien su trabajo y Vitoshev ya no era un obstáculo. Solo otro peón caído del tablero de ORTEGA. El plan estaba saliendo según lo previsto, pero aún quedaban obstaculos para llegar al jaque mate....

 

miércoles, 22 de enero de 2014

Crónicas del CEFPFIST: Desde la URSS con pavor; Acto 11

[NOTA del CEFPIFST: Hace unos días, hubo una fuga de agua en la Biblioteca Nacional francesa. Entre las páginas de un viejo libro de Derecho Napoleónico se halló un documento que pertenecía a un eurodiputado conservador francés de orígen húngaro, y que está directamente relacionada con este caso. Parece que lo estaba usando de punto de lectura. El Deuxième Bureau, aliado del CEFPIFST desde su fundación confirmó que era la transcripción taquigrafiada de una confesión realizada cuando éste pasó a Occidente ese mismo año 1987 y, considerándola de nuestro interés, nos la hizo llegar. El eurodiputado en cuestión ha confirmado la autenticidad de la información y ha autorizado su uso para (palabras literales): "aleccionar sobre los peligros del Comunismo al que en su día sirvió"]

"[...] Mi última acción como operativo del KGB fue hace unos meses en Budapest. Nací y me crié en el campamento gitano donde mandaba el clan de los Fülöp. La vida allí era modesta, un grupo de gente trabajadora que muy raramente se metía en problemas. Los Fülöp tenían conexiones excelentes, debo decir.
De todas maneras, a mí no me gustaba la vida en el poblado, y me alisté en el Ejército. Fue allí donde fui captado y entrenado por el KGB tras mi actuación como cabo durante la represión de una manifestación. [...], y así me enteré de la conexión de Fülöp Gábor con el CEFPIFST"

"Volví al poblado bajo el pretexto de que me habían expulsado por indisciplina, pero en realidad me dejaron de durmiente. Poco tiempo duré así. Una tarde se presentó allí Fülöp Gábor con un agente de la Sección Omega, del que espero me permitan omitir el nombre[...]. Esa misma tarde recibí la, digamos, clave de activación, o contraseña. No sé como lo llaman ustedes: consisitía en una llamada telefónica y la frase "La Casa Grande quema", tras lo cual colgaban. Si quemaba la casa grande, significaba que había ataque inminente..."

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Anochecía y todo el poblado se puso a cenar en una gran mesa, ante el palacio. Presidía la mesa Zóltan Fülöp, junto a su hermano Gábor y 3D, en tanto que invitado especial. Se hizo de todo a la brasa, aliñado con salsas. El vino, la cerveza y varias bebidas logradas de contrabando corrían por doquier. Era tradición, cuando había un invitado, de agasajarle de esa manera.

"Tipo divertido, su hermano", le dijo Zelgadis a Fülöp
"No creo que quisieras verlo cabreado", contestó Fülöp

Solo empezar, algunas personas ya iban borrachas perdidas: un tío se subió a una mesa y se puso a hacer cabriolas. Otro iba detrás intentado golpearle con un mazo de tómbola. Zóltan Fülöp pegaba alegres alaridos. Dos chicas se habían empezado a pelear por su novio. La gente se excitó de mala manera. Era un pugilato impresionante. Zel quiso ir a poner paz, pero el tio del mazo se emperró en perseguirlo con una tea ardiendo. Podía haber desenfundado su Desert Eagle y listos, pero si Fülöp lo veía, se arriesgaba a un expediente por amenazar a un civil, así que hizo ver que le hacía gracia y se puso a correr gritando a desgana "Dios mío, que me queman, ay, ay qué miedo. El dimoni, El dimoni, que diría 0S". Al olor a alcohol se añadió el de costo. Parece ser que algún grupo de jovenzuelos descarriados le estaban dando al canuto que daba gusto.

La gente empezaba a flipar por un tubo. Las chicas, pelea que pelea, ya se habían bajado varios pisos. La juerga era monumental...

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"[...] Sé que es absurdo, señores, pero pueden Vds. pedir el informe de la misión al CEFPIFST. Seguro que eso no pasó desapercibido para el agente en cuestión. Resulta que esa mañana, Fülöp Zóltan había pillado a un chaval plantando marihuana en el campamento y para dar ejemplo, no se le ocurrió otra cosa que tirarla al "fuego purificador" durante el banquete. Los que habían estado más cerca de la hoguera estaban idos, completamente ebrios de alcohol y costo. Yo me fui a un lugar apartado, como hicieron muchos otros, y estando en el segundo piso más alto del edificio desde lejos pude ver a unos cuantos coches y camionetas que paraban en calles adyacentes al gran solar. Eran ellos, seguro: los hombres de Vitoshev. Una gente temible: mercenarios venidos de medio mundo. Fui hacia mi cabaña y preparé mis armas. Me debía a mi trabajo: me pagaban bien por ser un traidor como Vitoshev."

"No, creo que nadie sospechaba nada. Era normal que pararan coches alrededor del solar: eran de gente del poblado que volvían de trabajar, o de vecinos del barrio que aparcaban por ahí. Como hay relativamente poca gente que disponga de coche, allí es fácil encontrar aparcamiento. Me ha impactado ver París, tan lleno de coches[...] Y además, recuerdo que dos chicas se estaban peleando. Iban de piso en piso, y creo que llegaron al piso de abajo, que estaba hecho un lodazal con ese chaparrón que caía."

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Las dos chicas luchaban en el barro. Muchos hombres gritaban y las jaleaban. Las mujeres mitaban avergonzadas. Zel logró dehacerse del acoso del graciosillo de la tea, agarró una manta y se tiró al barro sin dudarlo. Logró agarrar a una con una llave inmovilizadora, le puso la manta encima y se la llevó dentro. El ruído paró ligeramente. Todo un caballero el invitado. La esposa de Zóltan Fülöp salío con otra manta y se la entregó a la otra chica. La señora Fülöp fue seguidamente a Zelgadis y sin ningún asco por su piel mutada y llena de costras le dio dos besos. Le dijo en un ruso roto:

"Grasios... Hombres, no respeto. Piensan con polla."

Zelgadis se limitó a sonreírle con dulzura. Pocas veces una persona era tan directa con un tipo que tenía su aspecto físico. Se pensaban que estaba contaminado o algo. Una mutación genética no se contagia como una gripe. Hallábase perdido con esa reflexión cuando sonó un tiro y el gracosillo de la tea cayó con la cabeza medio reventada en sus narices. Fülöp dio la alarma:

"¡UNAT AKE! LOSBUL GÁROS!¡Cúberte, Saras, que son del KGB!¡Estos van a por nosotros!"

3D se parapetó tras un pilar que tenía cerca, sacó su Desert Eagle y procuró tener el puñal de proyección a mano. Se había dejado el "maletín mágico" arriba, y lamentaba no tener a mano las varitas con balas de recambio. Los gitanos, corriendo y gritando, se habían metido en sus casas, pero enseguida salieron, hombres y mujeres, todos armados con pistolas, revólveres, rifles, carabinas, granadas de mano, una cantidad ingente de armas blancas, puños americanos y enseres domésticos que pudieran ser usados como armas. Solo los niños se quedaron, como después supo Zel, en unos arcones blindados que había bajo sus camas. El poblado estaba preparado para un ataque enemigo, se veía claro. Fülöp estaba con otro tipo, tras una mesa, delante de todo, cubriendo a su gente. Disparando con su propia Desert Eagle, logró dar a dos enemigos antes de ser alcanzado el primero. Herido en el brazo bueno, se parapetó bien y le gritó a Zelgadis:

"¡Ya lo ves, ahora solo soy el 25 % de lo que era!¡Resiste lo que puedas, mi hermano y su gente de  confianza han ido a buscar más armamento!"

Zelgadis miró rápidamente a su alrededor. Allí debían haber como 30 personas por unos 30 atacantes. Fuerzas igualadas, pero los del KGB seguro que estaban mejor entrenados. El tipo que estaba junto a Fülöp salió de su parapeto y salió como un kamikaze a encontrarse con el enemigo, sacando una gran navaja y dirsparando un revólver de medio calibre. Zel salió tras él.

La suerte acompañó al indivíduo, que rajó a dos mercenarios en dos hábiles movimientos y usó sus cuerpos para protegerse. Zel disparó su primera bala y le dio a un tipo, que cayó herido. Inmediatamente después tuvo un encontronazo con otro, que le atacó con un cuchillo de guerra. Zel le retorció el brazo y cargó con el hombro contra él. Ambos se fueron al suelo. Inmediatamente, de manera instintiva, Zel agarró un canto que tenía cerca y dejó KO al enemigo de una pedrada. Seguidamente lanzó el canto contra otro mercenario que venía a ayudar al otro, y le dio en las costillas. Éste fue el suelo vomitando sangre. Por detrás, un tipejo que llevaba un puñal balístico idéntico a los que usaba el CEFPIFST se dispuso a atacar, pero lanzó un grito y cayó como fulminado por un rayo. Una bala le había atravesado el corazón.

Desde el edificio deonde se hallaba contemplando la batalla con la mirilla de su rifle, Blizkreig se felicitó por su buen tiro. El hecho de que a ese mindundi le diera tiempo a gritar complació mucho al asesino.

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"Parece que tenían un francotirador parapetado, porque vi como a Joao Loperenha, que estuvo bien cerca de cargarse al agente del CEFPIFST, dicho sea de paso, le explotaba el pecho, dando un grito tremendo. Nuestra táctica era clara. Entrar a sangre en el campamento y  matar a esos dos. Las tácticas no importaban, sabíamos que iba a ser una batalla campal. Yo llevaba una vieja pistola-ametralladora Mauser, y me llevé por delante a un tipo. Ignoro si lo herí o lo maté. Luchaba por mi vida, eso es todo. Logramos entrar en el campamento, pero entonces se oyeron ráfagas de ametralladora pesada. Se cargaron a unos cuantos rezagados de nuestro grupo. Eran buenos. Mientras estábamos abajo, ellos nos mantuvieron a la vista, de manera que tuvieron tiempo de montar la metralleta y segarnos."

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"No es nada personal, lo siento, gente", murmuró Meszáros  una vez montada la mejor arma de la que disponía el poblado: una ametralladora pesada Shipunov GShG-7.62. Meszáros disparó sin piedad sobre los atacantes. Mientras tanto, Zóltan volvió al terreno de batalla con varias granadas. Se parapetó junto a su hermano herido y tiró una a los atacantes, solo para asustarlos. Funcionó, por lo que pudo retroceder un poco junto a Gábor, que podía andar bien, y ayudar a una mujer que iba a ser asesinada por uno de los hombres del KGB. Lo cogió por la cabeza y se la giró sin contemplaciones. Zel, que había vuelto a su posición original, entendió por qué era ese grandullón tan de temer, salió de su parapeto y corrió a ayudar a los dos hermanos, pistola y puñal en manos. Con éste último logró alcanzar a Dimitri, el ayudante de Vitoshev , que armado con dos uzis y con tres gitanos muertos a sus pies, ahora iba a por el jefe. Lo disparó justo cuando apuntaba a Zóltan.

"AAAAAAAH, ZANK YU VERI MATCH, HOHOHOHOHOOOOOO!"

Ese tipejo no perdía la alegría ni en las batallas. Vitoshev, que estaba entre los rezagados parados por la granada, vio que habían perdido en un momento a más de la mitad de sus hombres, con solo cuatro o cinco bajas por parte de los gitanos, que ahora eran una marabunta que no dejaba ver y había atrapado a algunos de sus hombres. Por los gritos que se oían, era evidente lo que estaban haciendo. Ordenó retirada y se fue gritando:

"Ahora solo has recibido una herida, Fülöp, pero volveré, y esta vez no me pillarás desprevenido, AAAAAAJAJAJAJAJAJA!". Esa risa histética sonó a mal perdedor que ríe por no llorar a oídos de Zelgadis, que justo ahora estaba intentando parar un linchamiento.

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"Fui salvado por mi propio objetivo. Mientras cuatro de mis compañeros murieron linchados durante la retirada, yo me salvé. No sé que le debió decir ese tipo a Fülöp Zóltan, pero lo único que hicieron fue exponerme ante mis padres y hermanos. Cada uno me abofeteó y me despreció. Mi madre me escupió y todo. Me dio igual, odiaba a esa mujer: era blandengue y falta de ambiciones. Para mí solo es un coño que me escupió sin pedirlo."

"No, nunca me trató mal. Es que no me gustan los débiles. Yo aspiro a lo máximo, señores."

"Bueno, pues condénenme como persona. No me pueden meter en la cárcel por no querer a los míos. ¿no?"

"Sí, mejor volvamos a lo que le interesa a Occidente. Después me metieron en un contenedor de basura y me tiraron por una avenida abajo. Por suerte para mí y ustedes acabé estampado contra una farola, y solo me hice unos moratones"

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En "el palacio" se improvisó una capilla ardiente para los fallecidos. La policía iba de camino para retirar los cuerpos. Entre lamentos, pregarias y canciones, Zel, con un rosario entre las manos, oraba por las almas de todos los que habían caído. Sus rezos fueron interrumpidos por un golpe que casi le desencajaba el hombro. ¿Otro atacante?

"AAAAAAH! MIMUCHA SHO. THANS KYU TRAVEZ. MEAS SZAL VADOL AVIDA. DESDEA ORA TUERESUN FÜLÖP. TUAHOR AERES HIJOMÍ OH!"

Pues no: era Zóltan. Zel miró a Fülöp, al que le estaban poniendo el brazo en cabestrillo:

"Perdone, Gábor, ¿Qué dice su hermano que está tan contento?"
"Que eres "uno di noi", barbián. Le has salvado la vida. Desde su punto de vista de patriarca, eres su hijo y mi sobrino"

Zel se quedó mudo. Solo dijó en voz baja:

"Köszönöm..."

Los ojos le brillaron por segunda vez ese día, pero su lado emo quedó de nuevo interrumpido por los gritos de su nuevo padre:

"¡PIDEM ÉLO KEKIERASZ, HIJOMÍ OH!"

Interrogó a Fülöp con la mirada:

"Que le pidas lo que quieras, un presente, para celebrar que somos familia"

"Quiero que perdonen la vida al chico ese que ha traicionado al clan. Es solo un cordero descarriado."

"Uy, lo que me ha dicho el payo"

"Es lo que pido"

Fülöp tradujo para su hermano, que de nuevo estalló en carcajadas:

"¡OOOOOOHOHOHOHOHO! ¡ERESUN GRANGUE RERO, SABESKÓM OGANAR. AYÁVA MOSPUES!"

"Dice que eres un campeón y que enseguida lo arregla"

Zóltan marchó y al rato volvió y pidió que lo siguiera abajo. Los gitanos mostraron a Zelgadis como humillaban y  metían al traidor en un contáiner. Acto seguido todos menos las familias de los fallecidos fueron en procesión a una calle próxima que hacía bajada y se partieron de risa. Zel no pudo evitar unirse.

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"...Y como mi vida no valía nada, decidí irme a Francia"

"Pues tengo la carrera de abogado. Si tuvieran un sitio..."

"¿En la Administración, asuntos extranjeros? Jopé, así pasa a Occidente cualquiera"

[Nota del CEFPFIST: Hasta aquí llega lo que nos ha querido facilitar el Gobierno francés]








          

jueves, 16 de enero de 2014

Crónicas del CEFPFIST: Desde la URSS con pavor; Acto 10

Fülöp y 3D dejaron al búlgaro achicharrándose y comprobaron que el motor, en la parte trasera, estuviera bien. Todo correcto, era tan solo un golpe y podría seguir. Arrancaron y se dirigieron al campamento. Blitzkreig cambió de objetivo y esta vez fue directamente tras ellos.

Dimitri ayudó diligentemente a Vitoshev a quitarse esa bolita ardiente de la entrepierna. Quiso llevarlo al hospital, pero el búlgaro se negó en redondo y, ahora más determinado que nunca, echó mano de la radio que tenía en el coche.

"Atención Gran Casa, Atención Gran Casa. Habla Filopat. ¿Reciben?"

La respuesta fue rápida

"Gran Casa al habla, responda Filopat"
"Persecución frustrada por falta de visibilidad", medio mintió Vitoshev, "Viejo y Patafil parecen dirigirse a destinación. Solicito autorización para ataque en 8 horas."
"Solicitud en curso, recibirá respuesta pronto. Ocúltese donde pueda y espere instrucciones"
"Entendido. Cierra Filopat"
"Cierra Gran Casa"

Colgó la radio y miró a Dimitri, que miraba a Vitoshev con una sonrisa socarrona.

"A la Gran Casa no le hará ninguna gracia que le vaya con verdades a medias, pero gracias por cubrirme"
"Si algo me enseñaron en el CEFPIFST es a dar la cara por los compañeros. No se confunda, Dimitri. Lo he hecho porque creo que es el tipo más válido después de Lubos. Esta noche vengaré de una vez por todas lo que le han hecho esos dos hijos de puta"
"Lo veo muy seguro a Vd., yo..."

Calló al sentir en su costado el cañon del revólver de Vitoshev.

"Lo haremos con KGB o sin él, y Vd. me ayudará, Dimitri. Sé que no ama tanto a la Madre Rusia como para jugarse el cuello por ella. Al fin y al cabo, no es más que un funcionario del Estado... Elija."
"Desde luego que es convincente, Vitoshev..."
"Perfecto", dijo el vengativo agente. "Esperemos, pues, las "órdenes".

En ese bonito panorama se encontraban los agentes del KGB cuando Fülop y Zel llegaban al barrio de altos commieblocks. Fülöp condujo entre las anchas calles del laberinto de edificios. Se fue acercando a una zona donde había toda una serie de descampados y solares. Había varios edificios a medio construir. Fülöp metió el coche en la zona de obras y aparcó ante uno de los esqueletos de hormigón.

"Hemos llegado a casa, chico. Es una zona que quedó a medio construir en los 60. Decidimos que era un buen lugar para instalar el campamento. Cuando medré en el CEFPIST no hubo cojones de echarnos, y aquí estamos."

Una silueta salió de entre las sombras de uno de los que tenían que ser los bajos del no-edificio ante el que estaban. Fülop reccionó con alegria al verla:

"Gyula!"
"Gábor!", gritó el tipo desde la lluvia, y vino corriendo. Era un tipo flaco y malencarado incluso cuando se lo veía sinceramente feliz de ver a Fülöp. Llevaba una escopeta de perdigones, por lo que Zel supuso que se encargaba de la seguridad del campamento.

Fülöp salió y los dos hombres se abrazaron y se dieron dos besos.

[Nota del CEFPIFST: en aras del realismo, hemos intentado reproducir las conversaciones en húngaro. Se trata de una reconstrucción de lo que pudo haberse dicho más que otra cosa]

"¿Pasakon tigo?" dijo Gyula "Ye vasko motres di asin venir. ¿Ilo delabom ba?¿Nodeb erías  estarenelo spital?
"Toida buten, tikirisi prim ito"
"¿Yel payo kevakon tigo?¿Esel taltresde?"
"Equi licuà"

Gyula se asomó a la ventanilla de Fülöp y, con expresión adusta, le habló a Zel en un impecable ruso:

"Esperaba que no tuviera que venir usted aquí, pero bienvenido sea, Comandante Zelgadis"
"Gracias", dijo Zel un poco inseguro de que ese civil supiera tanto de él.
"Espero que mi ruso siga siendo bueno. No lo hablo desde que dejé de ser agente doble en la policía húngara. ¿Cómo está el viejo Almirante?"
"Acaso Vd fue..."
"Pierda cuidado, desde que el CEPFIST fue autorizado aquí estoy bajo el acta de secretos oficiales. En efecto, fui agente de la Sección Tierra desde 1976 a 1984, cuando los hijos de Gábor fueron mayores, si quiere saberlo." Saludó marcialmente pero con pereza "Agente de inteligencia Gyula Meszáros, de la Estación Huna. Ahora, haga el favor de bajar del coche, no se vaya a mojar demasiado"

Zel bajó inmediatamente y los tres se dirigieron a las grandes estructuras de hormigón. 3D observó el pisito. Los edificios desnudos estaban llenos de pequeñas barracas, algunas impecablemente construídas, otras propias de los peores barros barraquistas, remolques nuevos y otros oxidados de hacía ya años. Cada planta debía contener entre 4 o 6 "viviendas". Mientras subía, Zelgadis recordaba los viejos barrios barraquistas de Vilnius. Esto era el paraíso terrenal comparado con aquello.

El trío fue subiendo pisos hasta llegar a una planta marcada con un 16 pintado en rojo. Las vistas eran bastante buenas. En ese piso había una sola barraca, como tres veces más grande que las demás, hecha en madera como algunas de las que vio en los otros pisos, pero esta tenía decoraciones caseras grabadas en algunos puntos. Esa resultaba realmente acogedora.

Fülöp detectó la curiosidad en la mirada de Zel.

"Esto es "El palacio", mi hogar paterno y casa de los patriarcas" y de pronto soltó un grito "¡EH, BOGDAN!"

Se oyeron rápidas pisadas y de la cabaña salió un gitano gigantesco con unas espaldas dignas de culturista. Aunque se lo veía bastante mayor, se notaba que se cuidaba mucho.

"¡AAAAAAAAH, GÁBOR, AMANITO, BIEVEN IDOAKASA!" dijo con voz de trueno mientras se acercaba al grupo a grandes zancadas. Cogió a Gábor en brazos y le dio un achuchón rompecolumnas y dos besos babosetes.

"Pasakon tigo, Bogdan, yaveskeun asimplë bom banopué kabarkonun Fülop"
"TOI MURGULLOSO"
"Estes elchikuelo", dijo Gábor señalando a 3D. Bogdan soltó a su hermano, que cayó de culo al suelo. Zel vio a esa masa humana de piel bronceada, con larga barba gris acercándose a él. Sintió el impacto de esa manaza sudada y callosa y entendió qué debían sentir algunos de sus compañeros de la Selección cuando tenían que marcar a Tkachenko en la Liga Soviética.
"¡BIENVEN IDOGALO PÍN!" exclamó, y soltó una sincera risotada "SORRI FO' NOT ESPÍQUIN ÍNGLISCH"
"Mi hermano solo te da la bienvenida, es que es muy lisonjero el hombre", dijo Fülöp
"Dígale que gracias, que encantado y que Dios le bendiga". Fülop tradujo de inmediato. El tipo pareció entusiasmarse aún más.
"¡OOOOOOOOOOHOHOHOHO!¡ZANQUIU BERI MATCH!"
"Lo que te ha dicho antes y esto es lo único que sabe decir con sentido en inglés, ya te aviso"

En el ático de un bloque de pisos cercano al lugar, yacia inconsciente un hombre que había sido apalizado rápidamente pero sin compasión maniatado con trozos de cortina y amordazado con una pelota de tenis. Una mujer, un niño y una niña se encontraban ilesos pero también atados de pies y manos y amordazados. Desde una de las ventanas del domicilio, Blitzkrieg había montado un rifle de francotirador de alta precisión (un modernísimo M-24, para ser exactos) y observaba lo que iba pasando desde la mirilla. Resultaba un tanto difícil y presintió que quizá debería cambiar de sitio. Cogió el rifle sin preocuparle lo más mínimo si algún vecino lo veía o no y se largó dejando a la familia a su suerte, no sin antes llevarse dos platos de pechuga de pollo con patatas fritas y la botella de vino que la familia iba a consumir.

En el Lada se recibía la orden:

"Casa Grande a Filopat. Ataque autorizado. Enviamos refuerzos de inmediato. Repetimos:  ataque autorizado..."