Por petición popular debo seguir la tradición y mostraros lo que adquirí en el Saló. Fui con las ideas claras y encontré lo que buscaba salvo... Mangas.
Este era el objetivo principal. Si la gente de Selecta Visión ofreció chollos, quería Akira. Y por un tercio de su precio en tiendas, era un caramelo importante, sobretodo habiendo pasado de coleccionista de manga a coleccionista de cine.
El objetivo secundario eran camisetas friki, y las encontré a pares: Una de Dios y su Escoba de Fuego y otra de Miles Edgeworth, el fiscal más molón de Capcom (y único fiscal honesto del mundo en mi humilde opinion).
Al no encontrar volúmenes atrasados de Kimagure Orange Road ni de Full Metal Alchemist a un precio decente, me dediqué a buscar algo de recuerdo para mis padres. Para mi padre no encontré nada. Es un antimitómano rematado, no le gustan los manga, odia Japón y sus convenciones sociales en general... Pero le gustan los kaiju eigas y los tokusatsu (veía muchos en el cine de su barrio) y el folklore, arquitectura y tradciciones japonesas. Busqué algún papel de barba con kanjis bonitos, copias de cuadros de Hokusai, libros sobre castillos... Pero nada.
En cambio, mi madre. que detesta que a nuestra edad aún veamos dibujos y leamos tebeos y llevemos camisetas frikis, es muy sensible a las mascotas kawaii, y le encontré algo que era bonito y práctico a la vez. Mochililla de Kero que tambié sirve de decoración. Y ahí en la habitación de matrimonio lo ha colgado.